{"id":10694,"date":"2025-08-27T12:38:44","date_gmt":"2025-08-27T10:38:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/?p=10694"},"modified":"2025-09-05T11:05:24","modified_gmt":"2025-09-05T09:05:24","slug":"hitler-en-paris-el-armisticio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/hitler-en-paris-el-armisticio\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 11 &#8211; Hitler en Par\u00eds. El armisticio."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10694\" class=\"elementor elementor-10694\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4f84b8b8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4f84b8b8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-76aa3991\" data-id=\"76aa3991\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2e40668f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2e40668f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0 \u00a0<strong>Hitler en Par\u00eds<\/strong><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-610395fa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"610395fa\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-16715cea\" data-id=\"16715cea\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-730e78a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"730e78a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0 \u00a0A la ofensiva que permiti\u00f3 a las fuerzas acorazadas alemanas superar las Ardenas y llegar hasta las costas del canal de la Mancha, sigui\u00f3 lo que muchos franceses consideraron una deserci\u00f3n de su aliado brit\u00e1nico a trav\u00e9s de Dunkerque. No hay que sorprenderse, pues, de que el invasor encontrar\u00e1 una resistencia espor\u00e1dica e ineficaz cuando inici\u00f3 su penetraci\u00f3n en las regiones meridionales. Fueron muchas las explicaciones y las excusas que se dieron para justificar la derrota, pero el an\u00e1lisis objetivo nos lleva a una irrefutable conclusi\u00f3n: las causas del derrumbamiento estaban en el mismo pa\u00eds y tuvieron un peso igual a la val\u00eda del adversario. Veamos en la pluma del Coronel <a href=\"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/apendice-1-personajes\/#a330\"><span style=\"color: #cc7614;\">Adolph Goutard<\/span><\/a> los hechos que sucedieron entre el 20 de mayo y el 25 de junio de 1.940.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">\u00abDespu\u00e9s de la batalla de Dunkerque, el general Weygand asumi\u00f3, el d\u00eda 19 de mayo, el mando de las fuerzas aliadas, haciendo entonces el primer balance de la situaci\u00f3n. El Ej\u00e9rcito franc\u00e9s hab\u00eda quedado terriblemente quebrantado, no s\u00f3lo por las p\u00e9rdidas sufridas en los combates, sino tambi\u00e9n por la captura de centenares de miles de prisioneros en los sectores del Mosa y del Norte, por la rendici\u00f3n del Ej\u00e9rcito 1 en Lille y por la evacuaci\u00f3n de m\u00e1s de 100.000 hombres en la zona de Dunkerque.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Las p\u00e9rdidas ascend\u00edan a 24 divisiones de infanter\u00eda, adem\u00e1s de las tres divisiones mecanizadas ligeras, dos divisiones de caballer\u00eda ligera y una divisi\u00f3n acorazada. De la misma manera hab\u00edamos perdido el valioso apoyo de las divisiones inglesas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Para la defensa del frente, que se extend\u00eda a lo largo de unos 362 km., desde la costa a la l\u00ednea Maginot, dispon\u00edamos de 43 divisiones de infanter\u00eda, constituidas en tiempos de paz y llamadas \u00abtipo A\u00bb, algunas de las cuales hab\u00edan sufrido ya graves p\u00e9rdidas; tres divisiones de caballer\u00eda ligera, con s\u00f3lo 36 autoblindados de los 112 que constitu\u00edan su plantilla, y tres divisiones acorazadas de las que, en total, no quedaban m\u00e1s de 40 carros de combate de los 200 con que contaban al principio. Para defender la l\u00ednea Maginot, desde el Mosa hasta las monta\u00f1as del Jura, dispon\u00edamos \u00fanicamente de 17 divisiones y de las tropas que guarnec\u00edan los fuertes. Mientras tanto, en la retaguardia, se estaban reorganizando los restos de los Ej\u00e9rcitos belga y del Mosa, articulados en siete divisiones de infanter\u00eda ligera que deb\u00edan estar dispuestas, seg\u00fan los planes, el d\u00eda 15 de junio. El general Weygand calculaba que para esta fecha nuestras fuerzas ascender\u00edan a 60 divisiones contra las 130 alemanas, diez de las cuales eran acorazadas. Pero, \u00bfnos conceder\u00eda el enemigo el tiempo necesario para ponerlas en dispositivo de guerra para el 15 de junio?<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Fuera como fuera, considerando la enorme inferioridad num\u00e9rica, y las deficiencias de nuestro armamento y equipo, la batalla estaba perdida de antemano.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abDespu\u00e9s de Dunkerque -escribi\u00f3, con raz\u00f3n, el general Gamelin-, ya no est\u00e1bamos en situaci\u00f3n de defender el frente desde el Somme al Aisne con las pocas fuerzas que nos quedaban. No cab\u00edan m\u00e1s que dos soluciones: pedir el armisticio o retirarnos a los territorios de Ultramar. Solamente la segunda era honrosa para Francia, pero no se pod\u00eda perder tiempo; ser\u00eda necesario constituir cabezas de puente para cubrir nuestros puertos y comenzar inmediatamente la evacuaci\u00f3n&#8230; La supervivencia de Francia depend\u00eda de su imperio colonial y de Inglaterra\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Para llevar a cabo este plan se impon\u00eda entablar una batalla defensiva en el frente Somme-Aisne; esta batalla, seguida del repliegue de las fuerzas conceder\u00eda el mes de tiempo que necesit\u00e1bamos para transportar nuestras tropas a \u00c1frica del Norte, al otro lado de la gran trinchera del Mediterr\u00e1neo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero el general Weygand no tom\u00f3 en consideraci\u00f3n esta posibilidad. El 24 de mayo dijo a Baudouin, ministro de la Guerra: \u00abLas 50 divisiones que nos quedan constituir\u00edan tan s\u00f3lo un dique de arena que, una vez roto, impedir\u00eda tanto una retirada ordenada como la constituci\u00f3n de una l\u00ednea defensiva, aunque \u00e9sta se hubiese preparado de antemano\u00bb. Y concluy\u00f3 con estas palabras: \u00abEl Ej\u00e9rcito debe resistir en las posiciones Somme-Aisne, y si esta resistencia se rompe, habr\u00e1 que luchar hasta el final \u00fanicamente para defender el honor\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 25 de mayo, en el curso de una reuni\u00f3n del Consejo de Guerra, inici\u00f3 el dialogo presentando un plan que no ofrec\u00eda ninguna perspectiva de \u00e9xito: \u00abReducir el frente estableciendo una l\u00ednea que vaya de la costa al Loira, dejando as\u00ed descubierta el ala derecha y abandonando la l\u00ednea Maginot, o tambi\u00e9n constituir un nuevo frente que comprenda la l\u00ednea Maginot y deje fuera Par\u00eds\u00bb. Esto significa tratar de contener la inundaci\u00f3n erigiendo un dique a la derecha o a la izquierda.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00ab<strong>Resistir hasta la muerte<\/strong>\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El general Weygand, despu\u00e9s de abandonar por su propia iniciativa esta soluci\u00f3n, rechaz\u00f3 tambi\u00e9n la de un pliegue del frente desde la l\u00ednea Somme-Aisne a la l\u00ednea Sena-Marne, \u00abporque la falta de reservas impedir\u00eda una retirada ordenada\u00bb, y volvi\u00f3 a adoptar la primitiva f\u00f3rmula al d\u00eda siguiente: \u00abHay que\u00a0 mantener la l\u00ednea defensiva actual. Podr\u00eda resquebrajarse&#8230; En tal caso, sus restos actuar\u00e1n de diques. Todas las unidades del Ej\u00e9rcito deber\u00e1n combatir hasta el final para defender el honor\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si llegaba a producirse una rendici\u00f3n parcial, considerando la eventualidad de que no todos combatieron hasta morir? El 26 de mayo el general dijo a Baudouin: \u00abSi somos derrotados, me tocar\u00e1 a m\u00ed la terrible misi\u00f3n de enfrentarme con los alemanes, como sucedi\u00f3 en Rethondes hace veintid\u00f3s a\u00f1os, pero esta vez los papeles habr\u00e1n cambiado\u00bb. (En efecto, en 1918, al firmarse el armisticio de Rethondes, en un vag\u00f3n de ferrocarril, hab\u00eda estado presente Weygand).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A todo eso, cu\u00e1les eran los planes de Hitler. Despu\u00e9s de Dunkerque, \u00bfatacar\u00edan los alemanes Inglaterra, protegidos por un \u00abcorredor de seguridad\u00bb formado por la Luftwaffe, las minas y los submarinos, o concentrar\u00edan sus esfuerzos para aniquilar el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s? Sin duda alguna, Hitler, que deseaba un acuerdo con Inglaterra, preferir\u00eda destruir ante todo a Francia, que constitu\u00eda la \u00abcabeza de puente\u00bb continental de Gran Breta\u00f1a, para inducir despu\u00e9s a Inglaterra a aliarse con \u00e9l. En efecto, el 29 de mayo inform\u00f3 a los mandos de los Grupos de Ej\u00e9rcitos de su decisi\u00f3n de \u00abreunir inmediatamente las fuerzas acorazadas para una acci\u00f3n en el Sur, a fin de ajustar cuentas con el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Siguiendo estas instrucciones, las\u00a0<em>Panzerdivisionen\u00a0<\/em>se retiraron de Flandes, y Bock, tras haber confiado a su Ej\u00e9rcito 18 la misi\u00f3n de concluir el asunto de Dunkerque, traslad\u00f3 los Ej\u00e9rcitos 4, 6 y 9 al Somme, para extender el frente del Grupo de Ej\u00e9rcitos de Rundstedt (Ej\u00e9rcitos 2, 12 y 16) ya situado en el Aisne y el Ailette. Las diez <em>Panzerdivisionen\u00a0<\/em>fueron reorganizadas en cinco\u00a0<em>Panzerkorps<\/em>, tres de las cuales se asignaron a Bock y dos a Rundstedt.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Bajo el mando de Bock, el XV\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> de Hoth tom\u00f3 posiciones en el Somme inferior, entre la costa y Amiens, hacia el bajo Sena. Los otros dos\u00a0<em>Panzerkorps<\/em>, el XIV y el XVI, ocuparon el curso medio del Somme y se pusieron en marcha, desde las cabezas de puente de Amiens y P\u00e9ronne, en direcci\u00f3n a Par\u00eds. En una segunda fase, el\u00a0<em>Panzergruppe<\/em> de Guderian (XXXIX y XLI\u00a0<em>Panzerkorps<\/em>) cruz\u00f3 el Aisne y avanz\u00f3 en direcci\u00f3n a Ch\u00e2lons y Langres, hacia la frontera suiza, para llegar a la retaguardia de la l\u00ednea Maginot y de los Ej\u00e9rcitos situados al Este.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por su parte, Weygand hab\u00eda tomado las siguientes medidas:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u2660 A la\u00a0<em>izquierda<\/em>, el Grupo de Ej\u00e9rcitos III (Besson) deb\u00eda bloquear los caminos que llevaban hacia el bajo Sena y Par\u00eds, con el Ej\u00e9rcito 10 (Altmayer) en el sector del bajo Somme; la zona de Amiens-P\u00e9ronne-Somme con el Ej\u00e9rcito 7 (Fr\u00e9re), y la regi\u00f3n del Ailette y del Aisne, hasta Neufch\u00e2tel, con el Ej\u00e9rcito 6 (Touchon).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u2660 En el\u00a0<em>centro<\/em>, el Ej\u00e9rcito 4 (Requin), del grupo de Ej\u00e9rcitos IV (Huntziger), situado en el Aisne, bloquear\u00eda la ruta que conduc\u00eda a Langres, mientras el Ej\u00e9rcito 2 (Freydenberg) permanecer\u00eda al sur de Sed\u00e1n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u2660 A la\u00a0<em>derecha<\/em>, el Grupo de Ej\u00e9rcitos II (Pr\u00e9telat) ten\u00eda la misi\u00f3n de defender la l\u00ednea Maginot y el Rhin con sus tres Ej\u00e9rcitos: el 3 (Cond\u00e9), el 5 (Bourret) y el 8 (Laure).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La l\u00ednea Maginot estaba bien defendida, pero nuestro frente en direcci\u00f3n Norte, entre el Mosa y el mar, era bastante d\u00e9bil. Esta debilidad se acentuaba gradualmente hacia el Oeste. En el frente del Aisne hab\u00edamos tenido tiempo de reorganizarnos, lo que no se consigui\u00f3 en el Somme. Nuestras fuerzas no pod\u00edan sostener el \u00edmpetu de los alemanes porque \u00e9stos ten\u00edan dos grandes e inexpugnables cabezas de puente en la orilla meridional del r\u00edo, una en Amiens y otra en P\u00e9ronne, desde las cuales estaban en situaci\u00f3n de efectuar un ataque en cualquier momento. Por otra parte, la densidad de las tropas francesas hab\u00eda quedado bastante reducida: la distribuci\u00f3n era de una divisi\u00f3n para una longitud aproximada de 11-15 kms. de frente.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>El \u00faltimo recurso: los \u00aberizos\u00bb<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero las reservas francesas capaces de efectuar una contraofensiva general eran todav\u00eda m\u00e1s d\u00e9biles. Por ello, y tambi\u00e9n para intentar compensar la escasez de efectivos y oponer cierta resistencia a los carros de combate, el general Weygand dio instrucciones para que se erigiese un conjunto de organizaciones defensivas, denominadas \u00aberizos\u00bb, diseminadas por pueblos y bosques y dotadas de ca\u00f1ones de 75 mms., emplazados como contracarros; los \u00aberizos\u00bb podr\u00edan defenderse durante cierto tiempo, aunque se los cercara o rebasara. \u00abEste sistema -escribi\u00f3 el general Requin- represent\u00f3 tan s\u00f3lo el \u00faltimo recurso para dar a unas exiguas pero valerosas unidades la posibilidad de defenderse con honor antes de ser arrolladas\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abPor esta raz\u00f3n -escribi\u00f3 tambi\u00e9n m\u00e1s tarde el general De Gaulle- no era suficiente que nos empe\u00f1\u00e1ramos una vez m\u00e1s en una batalla puramente defensiva, an\u00e1loga a la de 1918. Era necesario renunciar a la idea de un frente continuo y maniobrar sin descanso&#8230;\u00bb En efecto, como dispon\u00edamos todav\u00eda de 1200 carros de combate muy modernos y de muchas divisiones de infanter\u00eda, De Gaulle hab\u00eda propuesto al general Weygand formar con estas fuerzas dos grupos de contraataque, situados uno al norte de Par\u00eds y el otro al sur de Reims, \u00abpara atacar los flancos de las unidades acorazadas alemanas que avanzaban, interrumpiendo en parte los enlaces y entorpeciendo sus movimientos\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero en la madrugada del 5 de junio, la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> descarg\u00f3 un violento ataque en el frente y retaguardia del Grupo de Ej\u00e9rcitos III franc\u00e9s. Al mismo tiempo, de las cabezas de puente de P\u00e9ronne y de Amiens salieron los carros de combate, avanzando sobre los puentes que todav\u00eda estaban intactos al oeste de esta \u00faltima ciudad. Mientras tanto, Hitler anunciaba por radio a todo el mundo: \u00ab\u00a1Hoy comienza la segunda gran ofensiva, apoyada por medios nuevos y excepcionales!\u00bb Por su parte, el general Weygand dirigi\u00f3 una pat\u00e9tica llamada al Ej\u00e9rcito franc\u00e9s: \u00abOjal\u00e1 la idea de los sufrimientos de nuestro pa\u00eds infunda en vosotros la firme resoluci\u00f3n de resistir. El destino de la naci\u00f3n y el futuro de nuestros hijos dependen de vuestra determinaci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Muy pronto los alemanes se dieron cuenta de que algo hab\u00eda cambiado en el frente contrario. Acostumbrados ya al combate y encerrados en sus \u00aberizos\u00bb, nuestros soldados resist\u00edan valerosamente, y sus ca\u00f1ones de 75 mms. causaban estragos en los carros de combate alemanes. \u00abLos franceses est\u00e1n oponiendo una tenaz resistencia -escrib\u00eda el general List-. No se advierte ning\u00fan indicio de abatimiento. Estamos asistiendo a una nueva t\u00e1ctica de combate por parte del enemigo\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 13.00 horas el general Besson envi\u00f3 al general Georges un informe optimista, ya que, aunque los alemanes hab\u00edan conseguido abrir una brecha en nuestro frente, los \u00aberizos\u00bb continuaban resistiendo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por el Oeste (donde se encontraba el Ej\u00e9rcito 10 franc\u00e9s), el XV\u00a0<em>Panzerkorps<\/em>, obligado al principio a detenerse ante el obst\u00e1culo formado por Hangest y Quesnoy, logr\u00f3 alcanzar finalmente la segunda l\u00ednea (Molliens-Vidame), a poco m\u00e1s de 11 kms. al sur del Somme. En cambio, por el centro (Ej\u00e9rcito 7), los\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> procedentes de las cabezas de puente de Amiens y P\u00e9ronne no consegu\u00edan avanzar. Por el Este (Ej\u00e9rcito 6), la infanter\u00eda del Ej\u00e9rcito 9 alem\u00e1n pudo penetrar a trav\u00e9s del Ailette, pero fue rechazada ante el Chemin des Dames. \u00abNuestras posiciones resist\u00edan -escribi\u00f3 el general Weygand- pero sent\u00eda una duda atroz: \u00bfla intervenci\u00f3n de las reservas ser\u00eda una ayuda eficaz para destruir las fuerzas acorazadas que hab\u00edan penetrado en nuestras l\u00edneas? \u00c9ste era el punto crucial de toda la batalla\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Se trataba, efectivamente, de un problema vital. El d\u00eda 6 de junio, el Ej\u00e9rcito 7 consigui\u00f3 rechazar a\u00fan los ataques del XIV y el XVI\u00a0<em>Panzerkorps<\/em>, pero la resistencia se debilit\u00f3 en los flancos. Por el Oeste, el XV\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> de Hoth hab\u00eda roto las defensas de los \u00aberizos\u00bb del Ej\u00e9rcito 10, y por la noche lleg\u00f3 a Hornoy y a Orival, desbordando y aislando a las dos divisiones del ala izquierda -incluida la Divisi\u00f3n 51 brit\u00e1nica-, que tuvieron que abandonar Abbeville para retirarse a Bresle.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hacia el Este, entre el Ailette y el Aisne, el Ej\u00e9rcito 9 alem\u00e1n ocup\u00f3 el Chemin des Dames, obligando al Ej\u00e9rcito 6 franc\u00e9s a retirarse a la orilla meridional del \u00faltimo r\u00edo. \u00abA las 18.00 horas -escribi\u00f3 el general Weygand- los \u00e9xitos que alcanz\u00f3 el enemigo en los flancos me obligaron a un repliegue a la l\u00ednea Brele-Avre-Aisne. Con nuestra t\u00e1ctica de resistencia a todo trance, mediante elementos defensivos cerrados, era indispensable evitar infiltraciones enemigas en nuestro despliegue. Pero las reservas de que dispon\u00edamos eran demasiado d\u00e9biles para impedirlo\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0 En la ma\u00f1ana del 7 de junio, Rommel, que mandaba la 7.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em>, asimilando las experiencias de los dos d\u00edas anteriores, decidi\u00f3 evitar los \u00aberizos\u00bb y avanz\u00f3 en terreno abierto. As\u00ed logr\u00f3 alcanzar, al terminar el d\u00eda, Forges-les-Eaux, a unos 60 kms. al sur del Somme. \u00a1Se encontraba as\u00ed a unos 40 kms. de Ru\u00e1n, junto al Sena!<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Un contraataque efectuado por una fuerza reunida apresuradamente y compuesta por los restos de una divisi\u00f3n acorazada, tres divisiones de caballer\u00eda ligera y una divisi\u00f3n de infanter\u00eda, al mando del general Petiet, no obtuvo ning\u00fan resultado; mientras que al oeste de Forges-les-Eaux la Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda 51 brit\u00e1nica y el Cuerpo de Ej\u00e9rcito IX quedaron aislados del resto del Ej\u00e9rcito 10. A las 22.00 horas, el coronel Bourget, del Mando Supremo, comunic\u00f3 a Baudouin por tel\u00e9fono que se hab\u00eda producido un \u00abincidente t\u00e1ctico\u00bb en las primeras horas de la tarde, y que los carros de combate alemanes hab\u00edan llegado a Forges-les-Eaux. \u00abDej\u00e9 el receptor con mano temblorosa -escribir\u00eda m\u00e1s tarde Baudouin- y avis\u00e9 a Reynaud\u00bb. \u00abEntonces, \u00bfno nos queda ninguna esperanza? -exclam\u00f3 con voz alterada- \u00a1No, no puede ser! Y, sin embargo, s\u00e9 que la batalla se ha perdido\u00bb. Efectivamente, se hab\u00eda perdido la batalla del Somme. El 8 de junio, despu\u00e9s de haberse abierto paso a trav\u00e9s de la barrera formada por las fuerzas inglesas, m\u00e1s all\u00e1 de B\u00e9thune y Andelle, Rommel avanz\u00f3 hacia Elbeuf, y nuestro Ej\u00e9rcito 10 le permiti\u00f3 ensanchar la brecha porque las tropas aisladas a la izquierda se retiraron hacia El Havre, mientras el grueso de las fuerzas se replegaba a Pontoine. El Sena inferior hab\u00eda quedado completamente descubierto, y entonces Weygand orden\u00f3 al general Duttour, comandante de la 3.\u00aa Regi\u00f3n Militar de Ru\u00e1n, que improvisara una l\u00ednea defensiva en el r\u00edo con\u00a0 sus unidades territoriales. Adem\u00e1s, curs\u00f3 \u00f3rdenes para que el \u00abGobierno Militar de Paris\u00bb se transformara en el \u00abEj\u00e9rcito de Par\u00eds\u00bb, a las \u00f3rdenes del general Hering, que deb\u00eda defender el Sena entre Vernon y Pontoise, as\u00ed como el sector Este ser\u00eda defendido por el Ej\u00e9rcito 7.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por el Este, despu\u00e9s que los alemanes hubieron atravesado el Aisne y constituido una cabeza de puente en Soissons, nuestro Ej\u00e9rcito 6 se retir\u00f3 al Marne, al este de La Fert\u00e9. Entonces se reconstituy\u00f3 el Grupo de Ej\u00e9rcitos III en el sector del Sena inferior, en la posici\u00f3n avanzada de Par\u00eds y en el Marne. \u00abSi el enemigo atravesaba esta l\u00ednea -declar\u00f3 el comandante en jefe-, ya no se podr\u00eda llevar a cabo una defensa coordinada del pa\u00eds\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 8 de junio Rommel quiso realizar una incursi\u00f3n contra los puentes de Elbeuf. Tras un avance nocturno, sus carros de combate llegaron en la madrugada del 9 de junio a las puertas de la ciudad, pero lo franceses acababan de volar los puentes. No obstante, Rommel hab\u00eda conseguido llegar al Sena.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Completamente aislada, el ala occidental del Ej\u00e9rcito 10 franc\u00e9s se repleg\u00f3 a Saint-Val\u00e9ry-en-Caux, en la costa, para intentar una retirada por mar; pero el 12 de junio, ante los ataques de la 7.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em>, tuvo que rendirse despu\u00e9s de una heroica resistencia, en la que se distingui\u00f3 principalmente la Divisi\u00f3n 51 brit\u00e1nica\u00a0<em>Highland<\/em>, al mando del general Fortune.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Desde aquel momento, nuestro despliegue fue el siguiente: el Ej\u00e9rcito 10 cubr\u00eda la l\u00ednea desde el mar hasta Vernon; en la posici\u00f3n avanzada de la capital se hallaban el Ej\u00e9rcito de Par\u00eds y el Ej\u00e9rcito 7, y en el Marne, al este de La Fert\u00e9-sous-Jouarre, el Ej\u00e9rcito 6. Desde la ma\u00f1ana del 9 de junio, los combates se hab\u00edan extendido en direcci\u00f3n Este, hacia el Aisne. Ahora le correspond\u00eda al Grupo de Ej\u00e9rcitos comandado por Rundstedt conducir el ataque.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El general Weygand dio entonces la siguiente orden del d\u00eda: \u00abLa ofensiva enemiga es general en todo el frente&#8230; La orden de combatir hasta el final y de no retirarse conserva toda su validez. El enemigo ha sufrido considerables p\u00e9rdidas. Sus fuerzas se est\u00e1n agotando. \u00c9sta es nuestra hora suprema. \u00a1Resistid!\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>La batalla del Aisne<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En el Somme, gracias a sus cabezas de puente, los alemanes pudieron lanzar directamente al ataque sus carros de combate. En cambio, en el Aisne, la infanter\u00eda alemana tuvo que abrir brecha a fin de permitir un paso; por ello, el 9 de junio, a las 5 de la ma\u00f1ana, la infanter\u00eda del Ej\u00e9rcito 12 alem\u00e1n atac\u00f3 las posiciones del Ej\u00e9rcito 4 franc\u00e9s, entre Neufch\u00e2tel y Attigny.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por la derecha, la Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda 14 de De Lattre de Tassigny rechaz\u00f3 las unidades alemanas que hab\u00edan empezado a cruzar el r\u00edo. Tambi\u00e9n por el centro, en diversos puntos pr\u00f3ximos a Rethel, la Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda 2 rechaz\u00f3 los ataques. Precisamente en este sector, el XXXIX y el XLI\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> de Guderian ten\u00edan que atravesar el Aisne para efectuar la ofensiva de la Champagne.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Durante toda la ma\u00f1ana, el general Guderian estuvo observando, desde lo alto de una colina, el infructuoso ataque de la infanter\u00eda alemana. Seg\u00fan sus propias palabras, abrigaba \u00abel temor de no calcular exactamente el momento oportuno para intervenir\u00bb. Por la tarde el paso estaba a\u00fan interceptado y Guderian se consum\u00eda de impaciencia. Como si esto no fuera suficiente, el general List, comandante del Ej\u00e9rcito, le dirigi\u00f3 una cr\u00edtica m\u00e1s bien mordaz sobre la falta de actividad de sus carros de combate en la parte norte del r\u00edo. Pero al oscurecer, cuando se le comunic\u00f3 que m\u00e1s al Oeste, en Ch\u00e2teau-Porcien, se hab\u00eda establecido una peque\u00f1a cabeza de puente, Guderian decidi\u00f3 trasladar a aquel punto, durante la noche, la 1.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em>. Desde all\u00ed intentar\u00eda la rotura del frente aliado.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 6 de la ma\u00f1ana del 10 de junio, la 1.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision\u00a0<\/em>abandon\u00f3 la cabeza de puente y, seguida de la infanter\u00eda avanz\u00f3 hacia el Retourne, que constitu\u00eda la segunda l\u00ednea del Ej\u00e9rcito 4 franc\u00e9s. A las 16.00, los \u00aberizos\u00bb franceses hab\u00edan sido rebasados y las unidades acorazadas alemanas atravesaban el Retourne. Aproximadamente una hora m\u00e1s tarde, el grupo acorazado de Buisson inici\u00f3 un contraataque por el flanco. Pero los carros de combate franceses llegaron demasiado tarde, y como los reconocimientos enemigos no tardaron en descubrirlos no se consigui\u00f3 la sorpresa. Se produjo un duro encuentro de fuerzas acorazadas, en el que nuestros carros de combate \u00abB\u00bb -los m\u00e1s potentes que exist\u00edan entonces- infligieron graves p\u00e9rdidas a los alemanes. No obstante, el contraataque fue ineficaz.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Mientras tanto, la 2.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em> dej\u00f3 tambi\u00e9n la cabeza de puente en Ch\u00e2teau-Porcien y, por la tarde, apareci\u00f3 en los suburbios de Reims, rechazando al Ej\u00e9rcito 6 franc\u00e9s hacia el Marne. Desbordado por el flanco izquierdo, nuestro Ej\u00e9rcito 4 tuvo que abandonar a su vez la l\u00ednea Rethel-Aisne y retirarse m\u00e1s al Sur, a la Montagne de Reims. Desgraciadamente, las unidades que lograron alcanzar el nuevo frente Marne-Montagne de Reims-Argonne estaban exhaustas y muy reducidas num\u00e9ricamente. Esto se\u00f1al\u00f3 el fin de la resistencia organizada.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El mismo d\u00eda -10 de junio-, los alemanes atravesaban el Sena inferior al oeste de Par\u00eds, mientras que desde Ourcq avanzaban en direcci\u00f3n al Marne. As\u00ed, pues, Par\u00eds estaba amenazado por una maniobra de cerco con tenaza. Por la tarde, el Gobierno decidi\u00f3 abandonar la capital para trasladarse a Tours, y el general Weygand, por su parte, dispuso que el Mando Supremo pasara a Briare. M\u00e1s tarde, a las 17.00 horas, lleg\u00f3 la noticia de que Italia entrar\u00eda en la guerra a medianoche. Mussolini hab\u00eda decidido apu\u00f1alar por la espalda a la \u00abhermana latina\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, los alemanes ya hab\u00edan constituido tres cabezas de puente en el bajo Sena, y por el Este cruzaron el Marne a la altura de Ch\u00e2teau-Thierry. La doble maniobra de cerco estaba progresando. M\u00e1s al Este, el\u00a0<em>Panzergruppe<\/em> de Kleist atraves\u00f3 el Aisne en Berry-au-Bac, encontr\u00e1ndose entonces en la Champagne ocho divisiones acorazadas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Ya no quedaba ninguna esperanza de poder defender Par\u00eds. A las 11, de acuerdo con el Presidente del Consejo de Guerra, el comandante en jefe declar\u00f3 la capital \u00abciudad abierta\u00bb, y extendi\u00f3 la siguiente orden: \u00abEl general Hering asumir\u00e1 el mando del Ej\u00e9rcito de Par\u00eds y vigilar\u00e1 su destino, mientras el general Dentz, en quien aqu\u00e9l delegar\u00e1 las funciones de gobernador, ejercer\u00e1 su cargo hasta el momento en que los alemanes entren en la ciudad\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Se abandon\u00f3 la capital a su suerte, y el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s recibi\u00f3 la orden de retirarse sin un fin estrat\u00e9gico preciso: ni para preparar una nueva resistencia, ya que resultaba imposible emprender\u00a0 iniciativa alguna en e territorio metropolitano, ni para salvar nada, porque el comandante en jefe no pensaba efectuar una retirada a la otra orilla del Mediterr\u00e1neo. Los caminos que utilizar\u00edan nuestras tropas en retirada -caminos atestados de fugitivos &#8211; conduc\u00edan inevitablemente a la rendici\u00f3n m\u00e1s completa, fuese cual fuese el nombre que se le diera.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En el Mando Supremo, la ma\u00f1ana del 11 de junio, el general Weygand hizo el balance de las p\u00e9rdidas: sobre el papel constaban todav\u00eda 52 divisiones, pero en realidad, equival\u00edan solamente a treinta, once de las cuales s\u00f3lo dispon\u00edan del 50% de sus efectivos, trece hab\u00edan quedado reducidas al 25% y otras eran solamente restos de divisiones. Y el Mando dispon\u00eda \u00fanicamente de una divisi\u00f3n de reserva.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El Mando Supremo franc\u00e9s tan s\u00f3lo conceb\u00eda dos soluciones posibles: defender la l\u00ednea Maginot y retirar al Sur los Ej\u00e9rcitos del centro y del ala izquierda, lo que ocasionar\u00eda el cerco completo de nuestras fuerzas, o disponer la retirada de todo el Ej\u00e9rcito. Y esta \u00faltima fue la soluci\u00f3n que adopt\u00f3 el general Weygand. Envi\u00f3 al general Georges \u00abinstrucciones personales y secretas\u00bb referentes a la organizaci\u00f3n de un plan para la retirada, pero sin cursar todav\u00eda la orden de su ejecuci\u00f3n. La finalidad se hac\u00eda evidente en la introducci\u00f3n: lograr que la parte central del pa\u00eds estuviera protegida el <em>mayor tiempo posible<\/em>, lo cual no era m\u00e1s que aplazar la ejecuci\u00f3n de la sentencia.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 19.00 horas del 11 de junio se celebr\u00f3, en el castillo de Muguet, una reuni\u00f3n del Consejo Supremo de Briare. Esta reuni\u00f3n se hizo famosa. En ella participaron el mariscal P\u00e9tain y los generales Weygand y De Gaulle por parte de Francia, y Churchill, Eden y los generales Ismay y Spears por Inglaterra. Weygand describi\u00f3 la situaci\u00f3n en tonos m\u00e1s bien sombr\u00edos y declar\u00f3: \u00abLa \u00faltima l\u00ednea defensiva ha sido quebrantada y se han agotado als reservas. Nos encontramos en el filo de la navaja y no sabemos de qu\u00e9 forma sucumbiremos de un momento a otro\u00bb. Cuando Weygand acab\u00f3 de hablar, lleg\u00f3 Georges, quien dijo que si el enemigo renovaba sus ataques \u00abcon fuerzas acorazadas y bombardeos a\u00e9reos\u00bb, se corr\u00eda el riesgo de ver \u00abtransformado todo nuestro orden de batalla\u00bb. Finalmente, el general Weygand advirti\u00f3: \u00abUna vez que nuestro frente haya sucumbido, lo que no tardar\u00e1 mucho en suceder, no hay esperanza de reconstituirlo, porque ya no nos quedan reservas. En este caso, nada podr\u00e1 evitar la invasi\u00f3n de toda Francia\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abLas tres horas de discusi\u00f3n no condujeron a nada -escribi\u00f3 el general De Gaulle-. Yo pensaba que aquellas charlas eran in\u00fatiles, ya que no consideraban la \u00fanica soluci\u00f3n posible: la reorganizaci\u00f3n de nuestras fuerzas de Ultramar\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 12 de junio la situaci\u00f3n empeor\u00f3. Los alemanes no atacaron la posici\u00f3n avanzada de Par\u00eds, pero por el Oeste atravesaron el Sena inferior con numerosas fuerzas. Por el Este alcanzaron Montmirail, mientras que en la Champagne las divisiones acorazadas atacaron con rapidez fulminante. Por la ma\u00f1ana, Guderian atraves\u00f3 las alturas de la Champagne y lanz\u00f3 el XXXIX <em>Panzerkorps<\/em> de Schmidt contra Ch\u00e2lons, cubriendo mientras tanto el flanco Este con el XLI\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> del general Reinhardt.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El general Weygand escribi\u00f3 al respecto: \u00abHab\u00edamos llegado al l\u00edmite extremo; nuestra l\u00ednea defensiva se agrietaba por todas partes. Decididamente, la batalla de Francia estaba perdida. Dentro de pocas horas aconsejar\u00eda al Gobierno que pidiera el armisticio\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero, mientras tanto, era necesario que el Ej\u00e9rcito continuara retir\u00e1ndose.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>La ca\u00edda de Par\u00eds<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 13 de junio, el enemigo, despu\u00e9s de cruzar el Sena al este de Par\u00eds, lleg\u00f3 a Evreux y avanz\u00f3 en direcci\u00f3n a Dreux, haciendo retroceder al Ej\u00e9rcito 10 franc\u00e9s, que se retir\u00f3 a Breta\u00f1a. El mismo d\u00eda, el Ej\u00e9rcito de Par\u00eds y el Ej\u00e9rcito 7 abandonaron la posici\u00f3n avanzada sin atravesar la capital, pasando al Este y al Oeste, para constituir una improvisada l\u00ednea defensiva limitada por el bosque de Rambouillet, el valle de Chevreuse y el Sena de Corbeil. \u00abNuestras tropas -escribi\u00f3 el general Georges en su informe- se retiran bajo los ataques de la aviaci\u00f3n enemiga y la constante amenaza de ser cercadas por las fuerzas acorazadas. El dispositivo de defensa no ha funcionado. Extenuadas por cuatro d\u00edas de combates y marchas nocturnas, ya no parecen unidades organizadas. Hoy, 13 de junio, algunas divisiones s\u00f3lo cuentan con unos pocos centenares de hombres. Las comunicaciones est\u00e1n interrumpidas. Las \u00f3rdenes, transmitidas por oficiales que tienen que atravesar las columnas de fugitivos que llenan los caminos, llegan cuando ya es demasiado tarde para ejecutarlas\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0De este modo abandonaron Par\u00eds las tropas francesas. El 14 de junio los alemanes entraron en la ciudad&#8230; donde permanecieron cuatro a\u00f1os. Y el mismo 14 de junio el Mando Supremo alem\u00e1n orden\u00f3 la persecuci\u00f3n de los restos del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s, que se efectuar\u00eda en tres direcciones.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por parte francesa, aquella misma tarde el Mando Supremo se retir\u00f3 a Vichy. El Ej\u00e9rcito 7 y el Ej\u00e9rcito de Par\u00eds se replegaron al Loira, dejando zonas descubiertas al Este y al Oeste. A las 19.00 del 15 de junio, el general Georges comunic\u00f3 al general Weygand que \u00ablos Ej\u00e9rcitos estaban completamente desorganizados\u00bb. Era imposible establecer l\u00edneas defensivas para impedir\u00a0 profundas filtraciones del enemigo; todo lo que cab\u00eda hacer era movilizar las fuerzas que se pudieran reunir para intentar \u00abtaponar\u00bb las brechas abiertas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por el Oeste, el enemigo avanzaba hacia el \u00abreducto bret\u00f3n\u00bb, mientras que en el Este los carros de combate se dirig\u00edan a Dijon y Langres para encerrar en una trampa al Grupo de Ej\u00e9rcitos II, que hab\u00eda comenzado a retirarse de la l\u00ednea Maginot.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Mientras tanto, el Ej\u00e9rcito I alem\u00e1n, que el d\u00eda 15, penetrando por la brecha abierta en el Sarre, hab\u00eda ocupado Saarbr\u00fccken, estaba avanzando por los Vosgos en direcci\u00f3n Norte-Sur, y el Ej\u00e9rcito 7, despu\u00e9s de haber atravesado el Rhin en Neu-Brisach, se dirig\u00eda tambi\u00e9n a los Vosgos, de Este a Oeste. Los Ej\u00e9rcitos 3, 5 y 8 franceses, presionados por todas partes y con todas las posibles v\u00edas de retirada cerradas, se concentraron asimismo en los Vosgos. El 22 de junio, el general Cond\u00e9, que hab\u00eda asumido el mando de aquel Grupo de Ej\u00e9rcitos, fue autorizado or el general Weygand para que capitulara con sus 400.000 hombres.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abDel 17 en adelante -escrib\u00eda el general Roton-, la presi\u00f3n de las fuerzas alemanas fue aplastante. Ya no exist\u00eda rastro de defensa coordinada, exceptuando el sector del Loira\u00bb. Desde este momento, s\u00f3lo se pens\u00f3 en poner fin a la lucha. La noche anterior, entre 16 y 17 de junio, hab\u00eda ca\u00eddo el Gabinete Reynaud, que fue sustituido por el Gobierno P\u00e9tain, cuya primera medida fue pedir el armisticio. El d\u00eda 17, el mariscal transmiti\u00f3 un mensaje radiof\u00f3nico al pueblo franc\u00e9s en el que dec\u00eda: \u00abCon profunda tristeza os anuncio que tenemos que cesar de combatir\u00bb. \u00abEsta decisi\u00f3n -escribi\u00f3 el general Georges- rompi\u00f3 definitivamente el uro de la resistencia del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero el mismo 17 de junio, Hitler, en una orden especial del d\u00eda, declar\u00f3: \u00abLa ocupaci\u00f3n de Cherburgo y Brest representaba una cuesti\u00f3n de honor para el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n\u00bb. El general Hoth, comandante del XV <em>Panzerkorps<\/em>, que preced\u00eda al Ej\u00e9rcito 4 en direcci\u00f3n al Sena inferior, envi\u00f3 inmediatamente la 7.\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em> de Rommel a las inmediaciones de Cherburgo y la 5.\u00aa a Brest. El 18, las tropas acorazadas entraron en Rennes, donde capturaron el puesto de mando del Ej\u00e9rcito 10, junto con su comandante, acabando as\u00ed con la resistencia del \u00abreducto bret\u00f3n\u00bb.\u00a0 Al d\u00eda siguiente, las dos divisiones acorazadas ocuparon sin dificultad Cherburgo y Brest, y avanzaron despu\u00e9s hacia el Sur en direcci\u00f3n al Loira inferior y a Rochefort.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 19, entre Tours y Saumur, los alemanes acabaron con la \u00faltima resistencia en el r\u00edo, a pesar de la heroica defensa de los cadetes de la Escuela de Caballer\u00eda de Saumur, que aquel d\u00eda escribieron una p\u00e1gina gloriosa en la historia de Francia. Por el Este, estaban llegando a Vichy y a Lyon. A pesar de los ocasionales n\u00facleos de resistencia constituidos por unidades de retaguardia que se sacrificaban para proteger la retirada, y a pesar de los grupos aislados que, cansados de retirarse, se hab\u00edan apostado a lo largo de los caminos para tender emboscadas en las que estaban destinados a sucumbir, los alemanes continuaron su marcha, alcanzando, entre el 21 y 25 de junio, una l\u00ednea que se extend\u00eda desde Royan a Grenoble, pasando por Angulema, Clermont-Ferrand y Saint-\u00c9tienne. En este momento, por fin, nos hab\u00edamos asegurado el armisticio.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero desde el 10 de junio est\u00e1bamos tambi\u00e9n en guerra con Italia, y otra batalla, la franco-italiana, se estaba desarrollando en el frente sudoriental, donde el Ej\u00e9rcito alpino franc\u00e9s, a pesar de la exig\u00fcidad de sus fuerzas, estaba a\u00f1adiendo un digno cap\u00edtulo a nuestra historia.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 10 de junio, en Roma, el\u00a0<em>Duce<\/em> hab\u00eda anunciado que Italia entraba en guerra para \u00abliberar\u00bb Saboya, Niza, C\u00f3rcega&#8230; y sigui\u00f3 nombrando lugares. Pero sus tropas, concentradas a lo largo de la frontera de los Alpes y que sumaban 32 divisiones, no atacaron hasta que los alemanes alcanzaron el valle del R\u00f3dano.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A estas fuerzas el Ej\u00e9rcito alpino franc\u00e9s, al mando del general Orly, solamente pod\u00eda oponer tres divisiones de infanter\u00eda del tipo B y tres \u00absecciones de fortaleza\u00bb. Pero la excesiva concentraci\u00f3n de las unidades italianas en los estrechos valles de alta monta\u00f1a, donde no pod\u00edan desplegar, hizo que sufrieran grandes p\u00e9rdidas bajo el fuego de la artiller\u00eda francesa, que hab\u00eda elegido convenientemente las \u00abzonas a batir\u00bb y dispon\u00eda de excelentes observatorios en las cimas. As\u00ed, todos los ataques italianos en los pasos fronterizos fueron rechazados.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0No obstante, el d\u00eda 21 los italianos consiguieron algunos \u00e9xitos locales, si bien en esa misma fecha su potente fuerte de Chaberton, desde el que disparaban sobre Brian\u00e7on, hab\u00eda sido reducido al silencio por nuestras bater\u00edas. El 22, en la zona de Maures, los italianos rebasaron Lansleburgo y llegaron, en el sector de Brian\u00e7on -pero sin poder penetrar m\u00e1s all\u00e1-, hasta el paso de frontera de Monginevro. El d\u00eda 23 efectuaron un ataque hacia la Costa Azul para \u00abliberar\u00bb Niza; ocuparon Menton, pero no consiguieron apoderarse del Puente de San Luis (que se\u00f1ala la frontera actual), a pesar de estar defendido solamente por una docena de hombres. Cuando el armisticio puso fin a las hostilidades, nuestra l\u00ednea defensiva desde Suiza hasta el mar, estaba todav\u00eda intacta.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Falta de confianza en la victoria<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0\u00bfC\u00f3mo es posible que Francia cayera tan r\u00e1pidamente?\u00a0 Durante la primera Guerra Mundial, los oficiales y soldados franceses suscitaron la admiraci\u00f3n de todo el mundo por su valor y su elevado esp\u00edritu de entrega. Tambi\u00e9n en la segunda, los hijos hicieron honor a sus padres: lo demostraron en el Aisne y en otros lugares y en los a\u00f1os siguientes lo demostrar\u00edan de nuevo en \u00c1frica, y luego en el desembarco en Italia y en Normand\u00eda.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero en 1.940, insuficientemente armados, siguiendo la t\u00e1ctica ya superada de 1.918, mal distribuidos estrat\u00e9gicamente y mandados por jefes que no ten\u00edan confianza en la victoria, fueron derrotados desde el primer momento. El general Gamelin, comandante en jefe al estallar la guerra, consider\u00f3 la proximidad de la cat\u00e1strofe con esp\u00edritu fatalista. El comandante en jefe que le sucedi\u00f3, Weygand, insist\u00eda \u00fanicamente en \u00abcombatir hasta el final por honor\u00bb, y pedir despu\u00e9s el armisticio.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La Francia de 1.940 ten\u00eda necesidad de un hombre de la talla de Joffre, el mariscal que a fines de agosto de 1.914, cuando parec\u00eda que todo estaba perdido, conserv\u00f3 la esperanza. Y m\u00e1s a\u00fan, Francia ten\u00eda necesidad de un segundo Clemenceau o de un Churchill a la cabeza del Gobierno. La aceptaci\u00f3n fatalista de la derrota por parte de los que ocupaban los puestos m\u00e1s elevados del mando se manifest\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de los primeros reveses.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El 8 de junio, cuando Rommel atacaba Elbeuf, la batalla se consider\u00f3 perdida, y el general Weygand, durante la reuni\u00f3n de la ma\u00f1ana, habl\u00f3 expl\u00edcitamente de una \u00abherida\u00bb abierta en las filas del Ej\u00e9rcito 10. Aquella tarde, el ya general De Gaulle, que pocos d\u00edas antes hab\u00eda sido nombrado subsecretario de Guerra, le visit\u00f3 en el Mando Supremo de Montry. He aqu\u00ed c\u00f3mo describe este encuentro el general De Gaulle: \u00abPocos minutos de conversaci\u00f3n fueron suficientes para convencerme de que el general Weygand estaba resignado ante la derrota y hab\u00eda determinado pedir el armisticio.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-Como usted sabe -me dijo-, los alemanes est\u00e1n atravesando el Somme y yo no estoy en condiciones de detenerlos.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-Es verdad, est\u00e1n atravesando el Somme. \u00bfY qu\u00e9?<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-Despu\u00e9s vendr\u00e1n el Sena y el Marne.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-De acuerdo. \u00bfY despu\u00e9s?<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-\u00bfDespu\u00e9s? Despu\u00e9s todo habr\u00e1 concluido.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb\u00bfC\u00f3mo concluido? \u00bfY el resto del mundo? \u00bfY el Imperio colonial?<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-\u00a1El Imperio colonial! \u00a1Pero eso es absurdo! Y en lo referente al mundo, una vez que nosotros dejemos de combatir \u00a1no pasar\u00e1 una semana antes de que Inglaterra empiece a tratar con el Reich!\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por su parte, el mariscal P\u00e9tain dijo al ministro Louis Marin que \u00e9l no ten\u00eda \u00abmiedo de encontrarse con Hitler\u00bb; es m\u00e1s, que le complacer\u00eda \u00abuna entrevista de soldado a soldado\u00bb, porque estaba seguro que de esta manera podr\u00eda obtener \u00abm\u00e1s que de una discusi\u00f3n entre diplom\u00e1ticos\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Desde luego, era evidente que si el Gobierno se hubiera trasladado a \u00c1frica para continuar desde all\u00ed la lucha al lado de los Aliados -con su Flota intacta, con la Aviaci\u00f3n de una potencia casi invariable respecto a la del 20 de mayo (gracias a la producci\u00f3n de nuestras f\u00e1bricas y a la entrega de aviones por parte de Am\u00e9rica), y con un Ej\u00e9rcito dispuesto para la guerra fuera del territorio metropolitano, Hitler no hubiera estado de acuerdo ni con la constituci\u00f3n como territorio libre \u00abde lo que hab\u00eda quedado de Francia\u00bb, ni con la organizaci\u00f3n de un peque\u00f1o Ej\u00e9rcito para asegurar el orden y permitirnos \u00abreconstruir el pa\u00eds\u00bb. Por esta raz\u00f3n, desde aquel momento, la misi\u00f3n principal de los mandos militares as\u00ed como la de Pierre Laval, que actuaba en la sombra, consisti\u00f3 en impedir la partida del Gobierno.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El d\u00eda 13, durante la reuni\u00f3n del Consejo de Ministros que se celebr\u00f3 por la tarde en Cangey, Weygand hizo la misma petici\u00f3n que el d\u00eda anterior. \u00abSi queremos mantener la disciplina del Ej\u00e9rcito -dijo-, tenemos que llegar inmediatamente al cese de hostilidades.\u00bb Y no obstante a\u00fan en el transcurso de la tarde del 14 de junio el presidente Reynaud continuaba dando \u00f3rdenes para trasladar al Norte de \u00c1frica a los nuevos reclutas y los contingentes de dep\u00f3sito. De acuerdo con Campbell, embajador ingl\u00e9s, decidi\u00f3 enviar a Londres al general De Gaulle para que presentara muestra petici\u00f3n oficial de medios de transporte navales, con un desplazamiento total de 500.000 toneladas, que deber\u00edan estar dispuestos en unos quince d\u00edas. Mientras tanto, Pierre Laval, que lleg\u00f3 a Burdeos (a donde se hab\u00eda trasladado el Gobierno) el d\u00eda 14, establec\u00eda ya los preliminares de aquellos acuerdos que pondr\u00edan el pa\u00eds bajo la dominaci\u00f3n extranjera. \u00abA mi llegada -manifest\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s-, encontr\u00e9 al embajador espa\u00f1ol, Lequerica, y juntos acordamos efectuar la petici\u00f3n de armisticio. Esto fue posible gracias a los repetidos contactos que hab\u00eda establecido con \u00e9l anteriormente. Al d\u00eda siguiente por la tarde, tuve ocasi\u00f3n de ver al mariscal y le expuse mi idea sobre las particularidades de su nombramiento como Jefe del Estado\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 15.00 horas, el presidente Reynaud insinu\u00f3 una propuesta que provoc\u00f3 gran agitaci\u00f3n entre los defensores del armisticio. Pidi\u00f3 al general Weygand que siguiese el ejemplo del Jefe del Estado Mayor de Holanda, y se rindiera con el Ej\u00e9rcito que se encontraba en suelo franc\u00e9s, mientras que el Gobierno se trasladar\u00eda a \u00c1frica del Norte para continuar la lucha al lado de Inglaterra, con nuestra poderosa Flota, todav\u00eda intacta, con la Aviaci\u00f3n y con las tropas de la Francia metropolitana que pudieran salvarse&#8230; \u00abRechac\u00e9 la propuesta indignado -escribi\u00f3 el general Weygand-. \u00a1No aceptar\u00e9 nunca arrojar una mancha semejante sobre nuestra bandera&#8230;! Ser\u00eda un acto criminal e irreparable que todos condenar\u00edan y que ocasionar\u00eda gran da\u00f1o al honor militar de nuestro pa\u00eds. \u00a1Se incurrir\u00eda en un delito que el C\u00f3digo Militar castiga con la muerte&#8230;! \u00a1No pod\u00eda pensar en una propuesta tan ignominiosa sin un estremecimiento de disgusto!\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Es dif\u00edcil comprender qu\u00e9 \u00abignominia\u00bb ve\u00eda Weygand en esta proposici\u00f3n. Evidentemente, consideraba menos deshonroso que cesaran los combates de todas nuestras fuerzas de mar, aire y de ultramar, que estaban dispuestas para continuar la lucha, antes que entregar al enemigo tan s\u00f3lo las fuerzas que se encontraban en territorio metropolitano, territorio que, pr\u00e1cticamente, no estaba ya bajo la soberan\u00eda francesa. \u00bfY cu\u00e1l era en aquel momento la consistencia de las fuerzas \u00abmetropolitanas\u00bb cuya rendici\u00f3n ser\u00eda tan ignominiosa? En su declaraci\u00f3n durante el proceso contra P\u00e9tain, despu\u00e9s de la guerra, el general Georges declar\u00f3: \u00abEn el momento en que est\u00e1bamos a punto de cesar en el combate, cinco Ej\u00e9rcitos estaban parcialmente prisioneros. En los Grupos de Ej\u00e9rcitos que hab\u00edan luchado metro a metro durante unos 450 kms., las fuerzas efectivas todav\u00eda disponibles ascend\u00edan a 300.000 \u00f3 400.000 hombres, e incluyendo el Ej\u00e9rcito alpino, a unos 500.000\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Despu\u00e9s intervino Chautemps, vicepresidente del Consejo de Guerra, quien propuso se pidieran a Hitler las condiciones para el alto al fuego, con la intenci\u00f3n de demostrar que no se pod\u00edan esperar del <em>F\u00fchrer<\/em> condiciones aceptables. La propuesta de Chautemps acaso parezca buena en s\u00ed, pero ocultaba un grave peligro, pues podr\u00eda constituir el primer paso hacia la capitulaci\u00f3n. Georges Mandel, ministro del Interior, puso en guardia al Consejo, sobre lo peligroso de esta iniciativa, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abEstamos perdiendo un tiempo precioso para el transporte de un numeroso contingente de tropas a \u00c1frica. Todas estas demoras tienen una \u00fanica finalidad: impedirnos organizar la resistencia\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Ca\u00edda del Gabinete Reynaud<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 11.00 horas del d\u00eda 16 de junio, en el transcurso de la reuni\u00f3n del Consejo, el mariscal P\u00e9tain se levant\u00f3 y present\u00f3 su dimisi\u00f3n. \u00abHemos esperado demasiado -declar\u00f3-. Es hora de concluir\u00bb. Pero cuando Paul Reynaud le pidi\u00f3 que esperara la respuesta de Norteam\u00e9rica, consinti\u00f3 y se sent\u00f3 de nuevo. No obstante, la pr\u00f3rroga fue de corta duraci\u00f3n. En la reuni\u00f3n siguiente, Reynaud dio lectura a la respuesta del presidente Roosevelt, una respuesta m\u00e1s bien decepcionante ya que, si bien promet\u00eda el env\u00edo de armas y material b\u00e9lico, declaraba al mismo tiempo que no pod\u00eda asumir ning\u00fan c0mpromiso militar sin previa autorizaci\u00f3n del Congreso.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El presidente del Consejo de Guerra comunic\u00f3 entonces \u00abun plan de uni\u00f3n indisoluble\u00bb entre Inglaterra y Francia, del que le hab\u00eda hablado poco antes por tel\u00e9fono De Gaulle desde Londres. Pero, como escribi\u00f3 al respecto el presidente de la Rep\u00fablica, Albert Lebrun, \u00abel Consejo qued\u00f3 muy sorprendido&#8230;\u00a0 En una atm\u00f3sfera tan poco favorable, el plan recibi\u00f3 una acogida tibia, a pesar de apoyarlo el presidente del Consejo y yo\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El ministro Ybarnegarey se opuso a este pacto objetando \u00abque convertir\u00eda a Francia en un <em>Dominion<\/em>\u00bb, y el mariscal, convencido de que Inglaterra ser\u00eda derrotada, declar\u00f3 que \u00e9l no pretend\u00eda \u00abaliarse con un cad\u00e1ver\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Despu\u00e9s discutieron el proyecto de Chautemps, que recibi\u00f3 el apoyo de una notable mayor\u00eda. Entonces el presidente del Consejo de Guerra, d\u00e1ndose cuenta de que su propuesta hab\u00eda sido rechazada, anunci\u00f3 la dimisi\u00f3n del Gabinete. A las 22.00 horas, la reuni\u00f3n termin\u00f3 sin que se hubiera pasado a las votaciones.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 23.00 del 16 de junio, el presidente de la Rep\u00fablica, Lebrun, tuvo una entrevista con Reynaud, Herriot y Jeannesey. Pidi\u00f3 a Reynaud que diera curso a la propuesta de Chautemps, pero aqu\u00e9l se neg\u00f3 a ello. Era necesario, por lo tanto, proceder al nombramiento de un nuevo Jefe de Gobierno.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00ab-Pero, \u00bfqui\u00e9n? -pregunt\u00f3 Lebrun.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00bb-No le ser\u00e1 dif\u00edcil encontrarlo -respondi\u00f3 Reynaud-. El mariscal me ha dicho esta ma\u00f1ana que ten\u00eda ya en el bolsillo la lista del nuevo Gabinete\u00bb. \u00abEntonces convoqu\u00e9 al mariscal -escribe Lebrun- y le ped\u00ed que formase el Gabinete. Constituy\u00f3 para m\u00ed una sorpresa agradable. \u00a1Abri\u00f3 la cartera que tra\u00eda y me present\u00f3 la lista de sus colaboradores!\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 23.30, el Presidente de la Rep\u00fablica firm\u00f3 el decreto de nombramiento de los nuevos ministros, los cuales se reunieron inmediatamente. La sesi\u00f3n del Consejo dur\u00f3 diez minutos. A Baudouin, nuevo ministro de Asuntos Exteriores, se le encarg\u00f3 pedir a los alemanes e italianos, a trav\u00e9s de Madrid y del Vaticano, respectivamente, las condiciones del armisticio. Despu\u00e9s, se convoc\u00f3 a los dos embajadores. Charles Roux, secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores, escribi\u00f3 al respecto: \u00abNo hab\u00eda peligro de que la convocatoria dirigida a Lequerica, embajador espa\u00f1ol, lo encontrase desprevenido. Ya la preve\u00eda y esperaba\u00bb. \u00abA las 12.30 (del 16 de junio) -dice Baudouin-, envi\u00e9 la nota a Lequerica, quien telefone\u00f3 a Saint-Jean-de-Luz, donde dos emisarios estaban ya a la espera. \u00c9stos se dirigieron inmediatamente a Ir\u00fan y de all\u00ed telefonearon a Madrid\u00bb. Todo estaba combinado y resuelto. Pero \u00bfera exactamente un armisticio, o sea la suspensi\u00f3n de hostilidades, lo que quer\u00edan?<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En Madrid, la nota francesa fue transmitida por el coronel Beigbeder, ministro espa\u00f1ol de Asuntos Exteriores, al embajador de Alemania, bar\u00f3n von Stohrer quien, recibida la comunicaci\u00f3n, envi\u00f3 a la Wilhemstrasse un telegrama en estos t\u00e9rminos:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abEl Gobierno del mariscal P\u00e9tain pide al Gobierno espa\u00f1ol que act\u00fae con la mayor urgencia como intermediario con el Gobierno alem\u00e1n para pedir el cese de hostilidades y las condiciones de paz. El Gobierno franc\u00e9s espera que, despu\u00e9s de haber recibido la presente nota, el Gobierno alem\u00e1n ordene a su Aviaci\u00f3n que suspenda los bombardeos de las ciudades\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Sigui\u00f3 otro despacho en este sentido:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abEl embajador espa\u00f1ol en Burdeos adjunta a la comunicaci\u00f3n de la petici\u00f3n francesa de paz el siguiente telegrama: \u00abA medianoche (del d\u00eda 16 de junio), el se\u00f1or Baudouin me ha telefoneado rog\u00e1ndome que vaya inmediatamente a la Presidencia del Consejo. Me ha comunicado que el Gobierno franc\u00e9s esperaba que el espa\u00f1ol hiciera llegar a Alemania, de la forma m\u00e1s r\u00e1pida posible, la petici\u00f3n de un inmediato cese de hostilidades y la solicitud de condiciones de paz. Le he preguntado si se trataba de las condiciones del armisticio, de las condiciones de paz o de ambas a la vez. Ha respondido que, naturalmente, el armisticio era un expediente temporal, pero que el Gobierno franc\u00e9s estaba interesado en conocer las condiciones de paz\u00bb\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la reacci\u00f3n de Hitler frente a esta petici\u00f3n? El d\u00eda 17, despu\u00e9s de haberla recibido, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> dio nuevas instrucciones a Keitel y Jodl y al general Bohme, quien refiere:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abEl <em>F\u00fchrer<\/em> dijo que era necesario separar totalmente a Francia de Inglaterra, y para conseguirlo ten\u00edamos que presentar condiciones que pudieran ser aceptadas. Como el Gobierno P\u00e9tain parec\u00eda bien dispuesto en este sentido, se le deb\u00eda ofrecer \u00abpuente de plata\u00bb. De no proceder as\u00ed, se corr\u00eda el riesgo de que el Gobierno franc\u00e9s se refugiase en el Norte de \u00c1frica con la Escuadra y parte de la Aviaci\u00f3n, y que continuase la guerra desde all\u00ed. Esta soluci\u00f3n reforzar\u00eda la posici\u00f3n de Inglaterra y desplazar\u00eda la guerra hacia el mar Mediterr\u00e1neo\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hitler especific\u00f3 despu\u00e9s sus directivas:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>1. El Gobierno franc\u00e9s debe sobrevivir como potencia soberana. S\u00f3lo de este modo podemos estar completamente seguros de que el Imperio colonial franc\u00e9s no pasar\u00e1 a Inglaterra.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00a0 \u00a02. Por este motivo no es aconsejable la ocupaci\u00f3n total de la Francia metropolitana. El Gobierno franc\u00e9s debe conservar su propia esfera de soberan\u00eda.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00a0 \u00a03. El Ej\u00e9rcito franc\u00e9s se dirigir\u00e1 a la zona libre, donde ser\u00e1 desmovilizado. En la zona libre se permitir\u00e1 el mantenimiento de algunas unidades que tendr\u00e1n la misi\u00f3n de cuidar del orden p\u00fablico. La Escuadra debe ser neutralizada. Por ning\u00fan motivo reclamaremos su entrega, ya que en tal caso se retirar\u00eda a Ultramar o a Inglaterra.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00a0 \u00a04. Las cuestiones territoriales deben resolverse con el tratado de paz, y no ahora.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00a0 \u00a05. Por el momento, no se formular\u00e1n demandas referentes al Imperio colonial, ya que eso provocar\u00eda la anexi\u00f3n de las colonias por parte de Inglaterra. Adem\u00e1s, en caso de una negativa, no estamos por el momento en condiciones de lograr una satisfacci\u00f3n por la fuerza.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La ma\u00f1ana del 19 de junio, el Gobierno alem\u00e1n se dispuso \u00aba dar a conocer las cl\u00e1usulas para el cese de hostilidades\u00bb, y pidi\u00f3 los nombres de los plenipotenciarios. A las 10 de la ma\u00f1ana del 20 de junio, Baudouin envi\u00f3 la lista a Lequerica, comunicando que la delegaci\u00f3n la presidir\u00eda el general Huntziger, acompa\u00f1ado del embajador Le\u00f3n No\u00ebl. A las 14.00 la misi\u00f3n parti\u00f3 de Burdeos.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>El vag\u00f3n de Rethondes<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 15.30 del d\u00eda 21 de junio, la delegaci\u00f3n francesa fue invitada a subir al mismo vag\u00f3n en que se hab\u00eda firmado el armisticio de 1.918, y en el cual esperaba ahora Hitler, rodeado de las m\u00e1ximas jerarqu\u00edas del Tercer Reich. Despu\u00e9s de la lectura del pre\u00e1mbulo, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> salud\u00f3 con el brazo extendido y sali\u00f3. El doctor Schmidt, int\u00e9rprete de Hitler, la refiere as\u00ed:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00abEl general Huntziger comenz\u00f3 diciendo que no estaba al corriente de los t\u00e9rminos de paz porque la delegaci\u00f3n alemana se hab\u00eda negado a discutir el tema. Simplemente, le hab\u00edan entregado un convenio de armisticio compuesto por 24 art\u00edculos que de ning\u00fan modo pod\u00edan sufrir modificaci\u00f3n alguna.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0\u00bbEl 22 de junio, despu\u00e9s de algunas discusiones que condujeron a un acuerdo en virtud del cual algunas unidades de la Marina francesa pod\u00edan permanecer en los puertos de Ultramar, as\u00ed como otras concesiones de menor importancia, Keitel present\u00f3 a los delegados franceses un ultim\u00e1tum\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A las 18.45 por orden recibida telef\u00f3nicamente del general Weygand, Huntziger firm\u00f3 el convenio; pero como \u00e9ste s\u00f3lo ser\u00eda efectivo despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n del armisticio con Italia, el d\u00eda 23 nuestra delegaci\u00f3n tuvo que partir para Roma, donde fue recibida por el mariscal Badoglio, quien se mostr\u00f3 conciliador y cort\u00e9s n el curso de las conversaciones.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El documento se firm\u00f3 la tarde del 24 de junio, a las 19.10. Las hostilidades cesaron a la 1.35 del 25 de junio.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Errores, no traici\u00f3n<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El error principal consisti\u00f3 en la seguridad que ten\u00edan nuestros jefes supremos de que la victoria r\u00e1pida de Alemania era un hecho establecido\u00a0<em>a priori<\/em>.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0As\u00ed, pues, seg\u00fan estos principios, \u00bfqu\u00e9 o qui\u00e9n podr\u00eda impedir a Hitler manejar Europa a su gusto?\u00bfNo ser\u00eda mejor inducirle a formular inmediatamente las condiciones de paz antes de que tambi\u00e9n derrotase a Inglaterra, su \u00faltimo enemigo? Porque, en tal caso, arrebatado por la euforia de la victoria total, seguramente impondr\u00eda condiciones m\u00e1s gravosas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por lo tanto, no se trataba de una traici\u00f3n a Francia ni a la causa aliada. La traici\u00f3n se reduc\u00eda a una serie de errores de c\u00e1lculo de los que el presidente Lebrun dio una definici\u00f3n clarividente: \u00abSe cometieron dos equivocaciones: la primera fue considerar inminente la victoria alemana; la segunda, la certeza del mariscal P\u00e9tain de que su prestigio personal bastar\u00eda para proteger y defender al pa\u00eds\u00bb.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Adolph Goutard\u00a0<\/strong>fue herido dos veces en la Primera Guerra Mundial. Termin\u00f3 la guerra con el grado de teniente y condecorado con la cruz de la Legi\u00f3n de Honor con tres citaciones. Entre las dos guerras prest\u00f3 servicio en el Ej\u00e9rcito del Rhin, en el Cuerpo Expedicionario franc\u00e9s en Constantinopla, en el Regimiento alpino 159, y, durante seis a\u00f1os, en la Academia Militar de Saint-Cyr, donde ense\u00f1\u00f3 historia. Cuando se inicio la batalla de Francia, estaba en el Norte de \u00c1frica, y al ponerse el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s de Ultramar al lado de los Aliados, particip\u00f3 en las campa\u00f1as de T\u00fanez e Italia, en la liberaci\u00f3n de Francia y en la campa\u00f1a de Alemania. En 1.947 fue condecorado con la roseta de la Legi\u00f3n de Honor. Entre las obras del coronel Goutard figuran\u00a0<em>La guerra de las ocasiones perdidas<\/em>, con introducci\u00f3n del general De Gaulle;\u00a0<em>El cuerpo Expedicionario franc\u00e9s en la campa\u00f1a de Italia\u00a0<\/em>(con pr\u00f3logo del mariscal Juin), y\u00a0<em>La batalla de Francia<\/em> (presentada por sir Basil Liddell Hart).<\/p><p>\u00a0 \u00a0A este texto de coronel Goutard a\u00f1adiremos una breve nota del general G. Mancinelli:<\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\"><em>Tal vez sea \u00fatil agregar alguna observaci\u00f3n a lo que se a dicho brevemente en el texto, para poner de relieve no los motivos psicol\u00f3gicos -ya aludidos-, sino los t\u00e9cnico-militares del \u00e9xito poco halag\u00fce\u00f1o de la campa\u00f1a italiana contra Francia.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>La frontera \u00edtalo-francesa, desde el Mont Blanc al mar discurre a lo largo de posiciones muy fuertes de alta monta\u00f1a, m\u00e1s favorables para la defensa del lado franc\u00e9s por su configuraci\u00f3n natural, profundidad y trazado de las l\u00edneas de comunicaci\u00f3n. De todos modos, por ambas partes se hab\u00eda convertido la frontera en un potente sistema de fortificaciones, inexpugnable, a no ser mediante una acci\u00f3n regular y met\u00f3dica de infiltraci\u00f3n y desmantelamiento.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>Tambi\u00e9n los alemanes se hab\u00edan guardado muy bien de atacar de frente la l\u00ednea Maginot antes de que las operaciones victoriosas en el frente septentrional hubiesen determinado un virtual envolvimiento estrat\u00e9gico del enemigo, priv\u00e1ndola as\u00ed de las reservas m\u00f3viles, que constitu\u00edan un elemento integrante e indispensable de su formidable eficacia.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>El paso de un despliegue defensivo a otro de caracter\u00edsticas netamente ofensivas implicaba un desplazamiento hacia adelante de las tropas y los servicios; y sobre todo un desplazamiento de las piezas artilleras a posiciones avanzadas, desde las que castigar severamente el sistema adversario a la vez que sostener, durante el mayor tiempo posible, el avance de nuestro ataque.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>En una regi\u00f3n de alta monta\u00f1a, como era la zona fronteriza, en parte cubierta de nieve y, sometida justamente en aquellos d\u00edas a nevadas y tormentas, eso representaba tener que superar dificultades muy graves. Adem\u00e1s, hab\u00eda que haver afluir al Piamonte grandes unidades de la reserva general, que hab\u00edan sido desplazadas a la regi\u00f3n centro-oriental de la llanura del Po. Para todo este conjunto de movimientos habr\u00eda sido necesaria al menos una semana.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>Pero la situaci\u00f3n militar, se precipitaba. Desde el 16 de junio el Gobierno franc\u00e9s hab\u00eda iniciado tanteos para la conclusi\u00f3n de un armisticio. Mussolini sin embargo orden\u00f3 desencadenar el ataque el 20 de junio: divisiones de infanter\u00eda contra formidables fortificaciones modernas, sin ninguna dotaci\u00f3n especial para aquel tipo peculiar\u00edsimo de operaci\u00f3n. Y el resultado fue justamente el que cab\u00eda esperar: avances m\u00ednimos de acuerdo con las varias directrices de ataque.<\/em><\/span><\/p><p>\u00a0\u00a0Estamos en junio de 1.940, y todo apunta hacia el dominio alem\u00e1n, tanto por el este (Polonia) como por el oeste (victoria inmediata en Francia). Sin embargo, no todo es tan maravilloso para el <em>F\u00fchrer<\/em>. Veamos a continuaci\u00f3n la visi\u00f3n de estos primeros meses en los ojos del general alem\u00e1n <strong>Walter Warlimont<\/strong>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>EN EL MANDO SUPREMO DE HITLER &#8211; Alemania, septiembre de 1.939 &#8211; junio de 1.940<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\"><strong>Con dos<\/strong>\u00a0<strong>fulminantes campa\u00f1as, los alemanes hab\u00edan derrotado a tres Ej\u00e9rcitos: el polaco, el franc\u00e9s y el ingl\u00e9s. Ante el espect\u00e1culo de la asombrosa eficacia que ofrec\u00eda la m\u00e1quina b\u00e9lica alemana, no era aventurado suponer que esta m\u00e1quina se apoyaba en un mando dotado de una casi perfecta estrategia, minuciosamente organizado e informado, en condiciones de dominar cualquier situaci\u00f3n. Pero de la descripci\u00f3n del general Warlimont, que formaba parte de este mando, resulta que la realidad era totalmente distinta. Los signos de la debilidad estructural del Mando Supremo de la \u00abWehrmacht\u00bb se manifestaron ya durante las brillantes campa\u00f1as de Polonia y Francia, en el per\u00edodo de los mayores triunfos militares.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hitler repet\u00eda frecuentemente que no pod\u00eda decirse nunca que las Fuerzas Armadas de un pa\u00eds estuviesen preparadas para la guerra, porque jam\u00e1s se encontraban en el punto m\u00e1ximo de su eficacia. Mas, por lo mismo, tampoco el enemigo pod\u00eda estar preparado, as\u00ed que lo esencial consist\u00eda en adelantar los preparativos de potencial anticip\u00e1ndose al adversario.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Durante el per\u00edodo de los \u00abpaseos militares\u00bb, que se iniciaron con el\u00a0<em>Anschluss<\/em> de Austria y concluyeron con la anexi\u00f3n de Memel al Reich, Hitler adquiri\u00f3 la costumbre de visitar los territorios conquistados, a veces inmediatamente despu\u00e9s de su ocupaci\u00f3n por las unidades alemanas. Durante estos viajes se hac\u00eda acompa\u00f1ar tan s\u00f3lo por uno o dos oficiales. Por esta raz\u00f3n, el d\u00eda 3 de septiembre de 1.939, dos fechas despu\u00e9s de estallar la guerra, no fueron necesarios grandes preparativos para que se dirigiera al frente oriental, mientras el Estado Mayor del OKW, incluida su secci\u00f3n m\u00e1s importante, o sea la operativa, permanec\u00eda en Berl\u00edn.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En el \u00abtren especial de Hitler\u00bb viajaba tambi\u00e9n su s\u00e9quito personal -compuesto de miembros del \u00abGobierno, del Partido y de las Fuerzas Armadas\u00bb, seg\u00fan la frase que se usaba entonces- y su coche constituy\u00f3 su primer puesto de mando. Pero, en realidad, las Fuerzas Armadas estaban escasamente representadas; para ser exactos, s\u00f3lo por los elementos m\u00e1s antiguos del Mando Supremo, los generales Keitel y Jodl, junto con uno o dos oficiales de enlace y uno o dos ayudantes. A causa de tan escasa representaci\u00f3n militar, el Mando Supremo no pod\u00eda asumir las funciones que compet\u00edan al m\u00e1ximo organismo militar del pa\u00eds; y esta circunstancia, en definitiva, fue una notable ventaja en lo concerniente a la direcci\u00f3n de las primeras operaciones b\u00e9licas, que, durante la <em>Blitzkrieg<\/em> contra Polonia, se confiaron totalmente a la responsabilidad del Ej\u00e9rcito y de su Estado Mayor. Hitler no tuvo entonces muchas posibilidades de intervenir, al contrario de lo que sucedi\u00f3 en los a\u00f1os siguientes, con las consecuencias desastrosas que todos conocen.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0No obstante, el procedimiento adoptado para improvisar este primer mando puso de relieve la grav\u00edsima debilidad de los cuadros militares alemanes en la cima de la escala jer\u00e1rquica: Hitler era el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y, al mismo tiempo, el dictador; su personalidad dominaba y absorb\u00eda toda la estructura del pa\u00eds, y o exist\u00eda un v\u00e9rtice militar debidamente organizado, bajo el mando de un general con autoridad, que pudiese actuar de contrapeso.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Un solo ejemplo, ser\u00e1 suficiente para demostrar la falta de coordinaci\u00f3n entre la pol\u00edtica exterior y la direcci\u00f3n militar: el 17 de septiembre, la primera reacci\u00f3n del general Jodl, al recibir la noticia de que el Ej\u00e9rcito ruso estaba avanzando sobre Polonia, fue preguntar, de forma aterrada: \u00ab\u00bfContra qui\u00e9n?\u00bb<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Esta debilidad estructural tuvo consecuencias bastante graves, y la incapacidad del OKW para establecer una colaboraci\u00f3n efectiva con los altos mandos de las fuerzas de tierra, mar y aire empeor\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n. En realidad, desde el principio, los altos mandos se hab\u00edan opuesto a la constituci\u00f3n de un \u00abMando Supremo de las Fuerzas Armadas\u00bb con autoridad sobre los tres Estados Mayores, objetando que un organismo de este tipo ser\u00eda incompatible con la responsabilidad de cada uno de ellos.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hasta el momento de estallar la guerra, la estructura y atribuciones del Estado Mayor operativo del OKW no hab\u00edan sufrido modificaci\u00f3n alguna desde 1.935. Compon\u00edan el Estado Mayor doce o quince oficiales, por lo que su eficiencia era limitad\u00edsima, aunque s\u00f3lo fuera debido al exiguo n\u00famero de los componentes. Adem\u00e1s, este organismo hab\u00eda evitado en todo momento ampliar sus responsabilidades. Por ejemplo, no dispon\u00eda de un sistema de enlace con el Servicio de Informaci\u00f3n, con los \u00f3rganos log\u00edsticos o con los elementos administrativos de los territorios ocupados, por lo que tuvo que depender, en gran parte, de los altos mandos de las tropas, desmintiendo en la pr\u00e1ctica su misma definici\u00f3n de \u00abMando Supremo de todas las Fuerzas Armadas\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El Jefe del Estado Mayor (al que se le llamaba jefe del OKW) era el general -m\u00e1s tarde mariscal de campo- Keitel, quien hab\u00eda desempe\u00f1ado el mismo cargo en la \u00e9poca de Blomberg. No ten\u00eda mando. Era de menor antig\u00fcedad que los comandantes en jefe de los tres Ej\u00e9rcitos, y nunca presidi\u00f3 un consejo de jefes de Estado Mayor. Al conferirse el cargo de jefe del OKW, Hitler le hab\u00eda asegurado solemnemente que le har\u00eda su \u00abconfidente\u00bb y le considerar\u00eda su \u00ab\u00fanico consejero en todas las cuestiones concernientes a la <em>Wehrmacht<\/em>\u00bb. Pero, en realidad, Keitel acab\u00f3 convirti\u00e9ndose, m\u00e1s o menos, en una especie de \u00abjefe de negociado\u00bb. Su colaborador de grado m\u00e1s alto en las cuestiones operativas, el general Jodl (despu\u00e9s <em>Oberstgeneral<\/em>), muy pronto consigui\u00f3 suplantarle como consejero efectivo de Hitler en materia militar. Sin embargo, las indiscutibles cualidades personales de Jodl quedaban anuladas por una fe fan\u00e1tica en Hitler, al que respetaba hasta el punto de subordinar cualquier idea o duda que \u00e9l mismo u otros tuvieran al \u00abgenio del <em>F\u00fchrer<\/em>\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Esta actitud absurda de los dos generales acab\u00f3 por acarrear consecuencias nefastas en el aspecto militar y, adem\u00e1s, hizo mas profunda la divisi\u00f3n entre los oficiales del Mando Supremo, considerados como los hombres \u00abde la nueva frontera\u00bb en el sentido nacionalsocialista, y los altos oficiales de la\u00a0<em>Wehrmacht<\/em>, m\u00e1s tradicionalistas y conservadores.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Por lo tanto, la impresi\u00f3n que produc\u00eda el Estado Mayor del Mando Supremo de Hitler al estallar la guerra era la de un \u00f3rgano directivo bastante d\u00e9bil. No lo digo apoy\u00e1ndome en consideraciones retrospectivas, sino expresando tan s\u00f3lo mis impresiones de entonces, que recuerdo perfectamente. Como a las diferencias que hab\u00eda entre sus componentes se un\u00eda el desacuerdo con las diversas Armas, su autoridad era pr\u00e1cticamente nula. E incapaz como era de dar el necesario y s\u00f3lido apoyo a un pol\u00edtico falto por completo de experiencia militar en altos niveles de mando, no supo evitar una segunda Guerra Mundial.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En pleno desarrollo de la campa\u00f1a de Polonia, el Estado Mayor General, que hab\u00eda quedado en Berl\u00edn, recibi\u00f3 la orden de efectuar un estudio preliminar para la creaci\u00f3n de un puesto de mando que deber\u00eda instalarse en Alemania occidental, lo m\u00e1s cerca posible del frente. Pero hab\u00eda una cl\u00e1usula restrictiva: ese puesto ten\u00eda que encontrarse fuera del m\u00e1ximo alcance de la artiller\u00eda francesa, y deb\u00eda ser lo suficientemente grande como para alojar a la Secci\u00f3n de Operaciones del Estado Mayor de la\u00a0<em>Wehrmacht<\/em>. \u00d3rdenes posteriores precisaron que era necesario encontrar una ubicaci\u00f3n lo m\u00e1s cercana posible al Mando Supremo de Hitler para el comandante en jefe del Ej\u00e9rcito,\u00a0<em>Oberstgeneral<\/em> von Brauchitsch, para su Jefe de Estado Mayor, general Halder, y para un Estado Mayor reducido a los elementos indispensables.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En el per\u00edodo preb\u00e9lico Hitler defendi\u00f3 siempre la opini\u00f3n de que su puesto ten\u00eda que estar en la capital del Reich, y en el verano de 1.939 rechaz\u00f3 la propuesta de organizar un puesto de mando eventual cerca de Berl\u00edn, pero situado algo al oeste, aduciendo el rid\u00edculo pretexto de que no le era posible trasladarse a Poniente mientras el Ej\u00e9rcito avanzaba hacia el Este. Pero es evidente que ya hab\u00eda cambiado de opini\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La segunda decisi\u00f3n de Hitler, respecto a lanzar su ofensiva hacia el Oeste en el oto\u00f1o de 1.939, influy\u00f3 de un modo notable en todo el curso de la guerra, e incluso en el desarrollo de los acontecimientos posb\u00e9licos. Tom\u00f3 esta decisi\u00f3n a mediados de septiembre, sin discutirla con nadie, sin pedir la opini\u00f3n de los expertos, confi\u00e1ndose a una sola persona: su ayudante de campo, coronel Schmundt, a quien, por lo dem\u00e1s, no hizo m\u00e1s que anunciar su prop\u00f3sito. Schmundt comunic\u00f3 la noticia secreta al jefe del OKW, que figuraba oficialmente como \u00fanico consejero del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>, a t\u00edtulo \u00abestrictamente confidencial\u00bb. Hacia el 20 de septiembre, en el transcurso de una visita de dos o tres d\u00edas que realic\u00e9 al Mando Supremo, Keitel me la revel\u00f3 bajo la promesa del m\u00e1s absoluto secreto; entonces tuve la impresi\u00f3n de que la iniciativa del <em>F\u00fchrer<\/em> le hab\u00eda dejado por completo anonadado.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A pesar de las instrucciones que recib\u00ed de Keitel, en cuanto regres\u00e9 a Berl\u00edn inform\u00e9 al general Heinrich von St\u00fclpnagel, segundo jefe de Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, porque sab\u00eda que el comandante en jefe le hab\u00eda encargado dirigir un memor\u00e1ndum a Hitler para comunicarle que se necesitar\u00edan varios a\u00f1os antes de que el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n estuviera en condiciones de comprometerse en una guerra sobre el frente occidental. Como yo tambi\u00e9n era de la misma opini\u00f3n, cre\u00eda y sigo creyendo que cualquier medio estaba justificado para impedir que nos lanz\u00e1ramos a una segunda Guerra Mundial.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Durante los a\u00f1os anteriores a la guerra, la oposici\u00f3n manifiesta u oculta, que se hab\u00eda hecho a la pol\u00edtica agresiva de Hitler result\u00f3 ineficaz; luego, al estallar el conflicto, las primeras y r\u00e1pidas victorias le dieron aparentemente toda la raz\u00f3n. No obstante, parec\u00eda haber llegado el momento de realizara el m\u00e1ximo esfuerzo para salvar a nuestro pa\u00eds y a nuestro pueblo antes de que fuera demasiado tarde. Contravine las prescripciones de Keitel, que me hab\u00eda impuesto el secreto, no s\u00f3lo informando al general St\u00fclpnagel, sino tratando de convencer a una alta personalidad neutral a fin de que interviniese como mediador para poner inmediatamente fin a la guerra. Pero ambos intentos resultaron infructuosos.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En la Secci\u00f3n de Operaciones del Estado Mayor del OKW, nadie expres\u00f3 opiniones contrarias a las del \u00abcomandante supremo\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de Jodl. En realidad, despu\u00e9s de la campa\u00f1a de Polonia y del regreso de Hitler a Berl\u00edn, los oficiales m\u00e1s antiguos del Estado Mayor se encontraron m\u00e1s aislados que nunca, porque los generales Keitel y Jodl se hab\u00edan trasladado de la\u00a0<em>Bendlerstrasse<\/em>, sede oficial del OKW, a la Canciller\u00eda del Reich, donde viv\u00eda y trabajaba Hitler.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El deseo de aqu\u00e9llos era\u00a0 seguir formando un c\u00edrculo cerrado, una especie de\u00a0<em>maison militaire<\/em> semejante a la que hab\u00edan constituido en septiembre dentro del tren especial. Sus \u00fanicos compa\u00f1eros en el palacio de la Canciller\u00eda eran Hitler y sus ayudantes. Viv\u00edan bajo su constante influencia, y Jodl se sentaba adem\u00e1s a la mesa de Hitler, junto con los magnates del Tercer Reich.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Mientras tanto, los oficiales de Estado Mayor del OKW resid\u00edan en la\u00a0<em>Bendlerstrasse<\/em>, a unos diez minutos en autob\u00fas de la Canciller\u00eda, donde se viv\u00eda realmente la situaci\u00f3n. Su \u00fanica actividad consist\u00eda en recibir directivas de la residencia del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> y transmitir \u00f3rdenes que, casi siempre, iban contra su opini\u00f3n personal. Otras veces recog\u00edan informaciones y datos, procedentes de los diversos altos mandos y que siempre resultaban insuficientes para influir en las ideas preconcebidas de Hitler. Los oficiales del Ej\u00e9rcito que formaban parte del OKW, no recib\u00edan un apoyo moral ni una orientaci\u00f3n espiritual de sus superiores inmediatos; as\u00ed es que ped\u00edan ayuda al Estado Mayor del Ej\u00e9rcito.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Dos incidentes significativos, ocurridos en este periodo, ponen de manifiesto el abismo existente entre la ideolog\u00eda nacionalsocialista y la mentalidad militar. Poco despu\u00e9s de la campa\u00f1a de Polonia, Hitler, al darse cuenta de que el mando militar alem\u00e1n trataba a los polacos de un modo razonable y civilizado, se enfureci\u00f3 y, sin tener en cuenta las exigencias militares, confi\u00f3 de pronto la responsabilidad de los territorios ocupados a un funcionario del Partido, nombr\u00e1ndole \u00abgobernador general\u00bb; personaje que se dedic\u00f3 con extremado celo a la ejecuci\u00f3n de las instrucciones recibidas. Hasta Keitel qued\u00f3 horrorizado de la brutalidad y del desprecio hacia toda idea de legalidad que manifest\u00f3 Hitler durante su explosi\u00f3n de furor.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El segundo incidente se produjo el 5 de noviembre de 1.939, cuando\u00a0 el comandante supremo del Ej\u00e9rcito se present\u00f3 en la Canciller\u00eda del Reich, en un \u00faltimo intento por disuadir a Hitler de sus planes ofensivos contra Occidente. Puso de relieve el hecho, demostrado ya en la campa\u00f1a de Polonia, de que en ciertas unidades del Ej\u00e9rcito la preparaci\u00f3n se hab\u00eda manifestado insuficiente. El motivo aducido por Brauchitsch afect\u00f3 a Hitler en un punto muy sensible: su ambici\u00f3n en lo relativo al adiestramiento de la juventud nacionalsocialista. Por ello, interrumpi\u00f3 bruscamente a Brauchitsch y le pidi\u00f3 pruebas concretas de lo que dec\u00eda.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Keitel sali\u00f3 del despacho de Hitler y me pidi\u00f3 un anuario militar: evidentemente, pretend\u00eda examinarlo junto con el <em>F\u00fchrer<\/em> para comenzar a buscar en seguida un sucesor de Brauchitsch. Y ambos se dedicaron con tanto ah\u00ednco a esta tarea que dejaron pasar, sin darse cuenta, la hora en que se deb\u00eda cursar la orden que establecer\u00eda el momento del ataque en Occidente. Cuando Keitel regres\u00f3 a mi oficina, le pregunt\u00e9 si Hitler hab\u00eda dado dicha orden. Keitel sali\u00f3 de nuevo apresuradamente para dirigirse al despacho de Hitler, regresando pocos minutos despu\u00e9s: Hitler hab\u00eda establecido que la ofensiva comenzase el 12 de noviembre, a despecho de las razones expuestas por Brauchitsch y pese a que la fecha estaba, evidentemente, demasiado cercana.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Transmit\u00ed telef\u00f3nicamente la orden al Mando Supremo del Ej\u00e9rcito, y no me sorprendi\u00f3 en absoluto la respuesta de mi interlocutor, el teniente coronel Heuzinger, quien objet\u00f3 que para transmitir una orden tan extraordinaria e inesperada como aqu\u00e9lla deb\u00eda recibir antes una confirmaci\u00f3n por escrito.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Acog\u00ed con calma el hecho de que la fecha de esta ofensiva fuera retrasada nada menos que trece veces, con rid\u00edculos aplazamientos que, en ocasiones, eran tan s\u00f3lo de dos a siete d\u00edas. Esta manera de proceder anulaba cualquier plan previsto. No obstante, el general Jodl consigui\u00f3 demostrar su habilidad en abril de 1.940, durante la campa\u00f1a de Noruega. A los primeros indicios de crisis, Hitler dio un triste espect\u00e1culo de debilidad y se mostr\u00f3 dispuesto a abandonar Narvik, objetivo principal de la campa\u00f1a. S\u00f3lo la firme actitud de Jodl le contuvo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Las presiones a las que Jodl se vio expuesto en este mismo per\u00edodo se pusieron de relieve con motivo de la participaci\u00f3n italiana en la guerra. Hitler hac\u00eda todo lo posible para inducir a Mussolini a comprometerse, recurriendo a presiones y halagos. En cambio, Jodl, y con \u00e9l los oficiales m\u00e1s j\u00f3venes de su Estado Mayor, se opon\u00eda a ello, y hasta lleg\u00f3 a presentar a Hitler un informe en el que expon\u00eda sucintamente todos los motivos que desaconsejaban la intervenci\u00f3n de Italia en el conflicto. Debido a esta circunstancia, los oficiales de la Secci\u00f3n operativa del OKW quedaron mucho m\u00e1s anonadados y perplejos cuando, tras el primer encuentro de Hitler con el <em>Duce<\/em>, despu\u00e9s de estallar la guerra, cambi\u00f3 bruscamente la situaci\u00f3n. El 19 de marzo de 1.940, observa Jodl en su diario, Hitler regres\u00f3 de la reuni\u00f3n del Br\u00e9nnero \u00abradiante y muy satisfecho\u00bb porque Italia parec\u00eda dispuesta a entrar en guerra cuanto antes. La pol\u00edtica, como suced\u00eda frecuentemente en aquel Mando Supremo, hab\u00eda dejado a un lado, sin consideraci\u00f3n alguna, las exigencias de tipo militar.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Al final, se constituy\u00f3 un mando unificado y repartido de manera racional al principio de la campa\u00f1a de Occidente. La Secci\u00f3n de operaciones del Estado Mayor del OKW hab\u00eda proyectado establecerlo en Ziegenberg, junto a Bad Nauheim, en los montes Taunus. El edificio estaba ya dispuesto y tambi\u00e9n se hab\u00edan llevado a cabo los preparativos para la instalaci\u00f3n del mando, pero Hitler no aprob\u00f3 el proyecto. Evidentemente, no le apetec\u00eda vivir en una residencia de campo o verse rodeado de cuadras, caballos y una granja. En consecuencia, orden\u00f3 que se preparasen para el puesto de mando tres grupos de casamatas en la retaguardia del frente occidental: uno en el sector norte, otro en el centro y el \u00faltimo en el sur. A la vez, se tomaron las disposiciones necesarias para que el Estado Mayor pudiera seguir al tren del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> en otro tren especial.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El Mando Supremo se reuni\u00f3 por primera vez el 10 de mayo de 1.940. Pero esto no bast\u00f3 para hacerlo m\u00e1s compacto, ya que segu\u00edan latiendo en su interior las antiguas divisiones. Hitler y su c\u00edrculo inmediato -compuesto, en lo concerniente al elemento militar, s\u00f3lo por Keitel, Jodl y sus ayudantes- viv\u00edan en las casamatas de la denominada zona 1 del mando. El resto del Estado Mayor, limitado a un exiguo n\u00famero de oficiales y al m\u00ednimo indispensable del personal de servicio estaba alojado en una granja cercana, denominada zona 2 del mando. Otras Secciones del Estado Mayor trabajaban en el tren especial, detenido a corta distancia; otras, junto con los restantes servicios y oficinas del Mando Supremo, se hab\u00edan quedado en la residencia anterior, en Berl\u00edn, donde se hallaba tambi\u00e9n el Mando Supremo de la\u00a0<em>Kriegsmarine<\/em>.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Los altos oficiales del Ej\u00e9rcito tuvieron que alojarse en un pabell\u00f3n de caza en las proximidades de Bonn. Tambi\u00e9n Goering, con el Estado Mayor de la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em>, se hab\u00eda trasladado a las cercan\u00edas en su tren especial, lo mismo que Ribbentrop y Himmler, los cuales se consideraban miembros del Mando Supremo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En el\u00a0<em>Felsennest<\/em>, \u00abnido sobre la roca\u00bb -nombre con que Hitler bautiz\u00f3 su puesto de mando-, el ambiente estaba determinado, en general, por nuestras brillantes victorias en la campa\u00f1a de Occidente, que hab\u00edan superado las esperanzas de todos. Pero a pesar de esos \u00e9xitos, a medida que se hizo evidente que el verdadero Mando Supremo estaba constituido por el Alto Mando del Ej\u00e9rcito, en estrecha colaboraci\u00f3n con la <em>Luftwaffe<\/em>, y que el Mando Supremo o, mejor dicho, la Secci\u00f3n operativa del Estado Mayor del OKW, estaba pr\u00e1cticamente desautorizado, comenz\u00f3 a cundir el descontento.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0De este modo, se lleg\u00f3, a finales de mayo, a aquella serie de acontecimientos que pasaron a la historia con el nombre de drama o milagro de Dunkerque, seg\u00fan el punto de vista desde el que se considere. Los historiadores podr\u00e1n estar de acuerdo o no sobre la parte de responsabilidad que el comandante del Grupo de Ej\u00e9rcitos A, von Rundstedt, tuvo con Hitler en esta victoria perdida.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero a quienes se encontraron implicados directamente en el asunto no les cabe ninguna duda de que la batalla de Dunkerque no habr\u00eda concluido en un fracaso de haber dejado al Ej\u00e9rcito decidir la situaci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Si no hubiera sido por Hitler, nadie habr\u00eda prestado la menor atenci\u00f3n a las baladronadas de Goering, quien afirmaba que la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> era suficiente por s\u00ed sola para cercar por mar a las unidades franco-brit\u00e1nicas; porque, en realidad, no se trataba m\u00e1s que de una jugada, discutible militarmente y pol\u00edticamente astuta, encaminada a impedir que el Ej\u00e9rcito se llevara toda la gloria del hecho b\u00e9lico.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En semejante situaci\u00f3n, no ten\u00edan efecto alguno las objeciones expuestas por los oficiales del Mando Supremo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Habitualmente, se les informaba de las decisiones de Hitler despu\u00e9s de tomadas, y los argumentos que aduc\u00edan para oponerse a ellas no pasaban ya de Jodl.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0El general\u00a0<strong>Walter Warlimont<\/strong>, nacido en 1.894, ingres\u00f3 en el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n en 1.913 con el grado de cadete. Durante casi toda la Primera Guerra Mundial combati\u00f3 en Artiller\u00eda, en el frente occidental y en el italiano. Despu\u00e9s de la guerra prest\u00f3 servicio por breve tiempo en el\u00a0<em>Freikorps<\/em>. En 1.921 entr\u00f3 en la\u00a0<em>Reichswehr<\/em> y fue destacado, por su preparaci\u00f3n, al Estado Mayor General. En 1.936 se reincorpor\u00f3 a la Artiller\u00eda como comandante de grupo, y tres a\u00f1os despu\u00e9s pas\u00f3 de nuevo al Estado Mayor General. En 1.936 fue enviado a Espa\u00f1a como plenipotenciario militar alem\u00e1n ante el gobierno de Franco, y al a\u00f1o siguiente, otra vez en Artiller\u00eda, ascendi\u00f3 a coronel. En 1.938, se convirti\u00f3 en jefe de la Secci\u00f3n de Defensa Nacional del OKW, a las \u00f3rdenes directas de Hitler, y permaneci\u00f3 en el Mando Supremo hasta julio de 1.944, cuando fue herido en el atentado contra el <em>F\u00fchrer<\/em>. Despu\u00e9s de la guerra pas\u00f3 nueve a\u00f1os en un campo de prisioneros, y en las c\u00e1rceles de Landsberg, donde comenz\u00f3 las investigaciones hist\u00f3ricas que no ha abandonado desde entonces. En 1.962, public\u00f3 en Alemania una relaci\u00f3n sobre sus servicios prestado en el Mando Supremo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0A continuaci\u00f3n veamos c\u00f3mo qued\u00f3 la situaci\u00f3n de muchos pa\u00edses \u00abneutrales\u00bb tras los primeros meses del conflicto.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>LA SITUACI\u00d3N DE LOS PA\u00cdSES NEUTRALES &#8211; Europa y Am\u00e9rica, 1.940<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Durante el \u00abprimer acto\u00bb de la guerra, la zona de operaciones se limitaba a Europa occidental y al Norte de \u00c1frica, en un gran tri\u00e1ngulo cuyo v\u00e9rtice se hallaba en el cabo Norte y la base se extend\u00eda desde El Cairo hasta el golfo de Vizcaya. Muchos de los pa\u00edses incluidos en esta zona se hab\u00edan visto arrastrados por el conflicto a pesar de sus esperanzas de permanecer al margen del mismo. Suecia y Suiza fueron las \u00fanicas excepciones, pero se encontraron en medio de los territorios dominados por el Eje. A fines de 1.940 la zona de expansi\u00f3n alemana en Europa casi hab\u00eda alcanzado su l\u00edmite m\u00e1ximo, y fuera de ella todos los pa\u00edses que no formaban parte de la\u00a0<em>Commonwealth <\/em>brit\u00e1nica estaban todav\u00eda al margen del conflicto, con variantes que oscilaban entre la neutralidad comprometida de Estados Unidos y la rigurosa no beligerancia de Portugal.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El bloqueo mar\u00edtimo que los Aliados impusieron, casi inmediatamente despu\u00e9s de estallar la guerra, hab\u00eda sido la\u00a0 primera medida aceptada por los pa\u00edses neutrales: todo el comercio mundial procedente de Europa o dirigido hacia ella qued\u00f3 pr\u00e1cticamente sometido a la intervenci\u00f3n inglesa. Inglaterra, fiel a su tradici\u00f3n naval, intentaba paralizar a su enemiga Alemania mediante esta forma de \u00abguerra econ\u00f3mica\u00bb, bloqueando el comercio exterior germano e interviniendo las importaciones de los pa\u00edses neutrales vecinos, a fin de que no pudieran exportar sus excedentes al Tercer Reich. La fiscalizaci\u00f3n inglesa estaba justificada por la convenci\u00f3n que reconoce al beligerante el derecho a inspeccionar el eventual \u00abcontrabando\u00bb ejercido por los buques enemigos, pero interpretada de modo que casi todas las importaciones alemanas fueron declaradas contrabando. Los barcos de carga que ten\u00edan como \u00faltimo destino un puerto alem\u00e1n eran capturados.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Los mercantes neutrales, exentos legalmente de las cortapisas que representaba el bloqueo, constituyeron un elemento vital para el tr\u00e1fico alem\u00e1n durante la primera fase de la guerra. Pero los Aliados, que no pod\u00edan interceptar su ruta sin contravenir el derecho internacional, recurrieron al procedimiento de confiscar los buques a t\u00edtulo de represalia siempre que Alemania se hac\u00eda culpable -seg\u00fan su acusaci\u00f3n- de una violaci\u00f3n de la ley. En noviembre de 1.939 sometieron a inspecci\u00f3n todo el tr\u00e1fico naval, bas\u00e1ndose en que los alemanes hab\u00edan torpedeado barcos mercantes sin\u00a0 previo aviso. Cuando la\u00a0<em>dr\u00f4le de guerre<\/em> lleg\u00f3 a su fin, los Aliados hab\u00edan interrumpido buena parte de las v\u00edas de abastecimiento alemanas. Las brechas m\u00e1s amplias en este asedio estaban representadas por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y en menor medida, por Italia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Un punto importante de los tratados que Inglaterra hab\u00eda estipulado con las potencias menores era que pod\u00edan exportar a Alemania sus propios productos en los l\u00edmites del volumen registrado en 1.938, y al mismo tiempo importar mercanc\u00edas de Alemania con cierta libertad. Por su parte, los pa\u00edses neutrales se comprometieron a no aumentar las exportaciones a Alemania, a no reexportar lo que importaban y a intensificar las exportaciones hacia Inglaterra. Pero el resultado fue un compromiso ambiguo que, pr\u00e1cticamente, disgustaba a todos.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El primer gran pa\u00eds que renunci\u00f3 voluntariamente a la neutralidad fue Italia, que se puso al lado de Alemania el 10 de junio de 1.940. No entr\u00f3 en la guerra hasta el momento en que la victoria alemana en Europa parec\u00eda definitiva, y entonces no quiso esperar m\u00e1s para no ser excluida en el reparto del bot\u00edn. Dada la pol\u00edtica seguida por el fascismo, era desde luego inevitable su intervenci\u00f3n, aunque al principio los Aliados hab\u00edan esperado que, por lo menos, se mantuviera realmente neutral. Tambi\u00e9n hab\u00edan intentado concluir un acuerdo comercial con Roma; pero, en febrero, las negociaciones se interrumpieron y los Aliados interpretaron la ruptura como un indicio de la intenci\u00f3n italiana de ponerse al lado de los alemanes en el momento oportuno. Mientras tanto, Italia se estuvo preparando. No obstante, a causa del bloqueo mar\u00edtimo, no pudo acumular grandes reservas de material b\u00e9lico, por lo que quiz\u00e1 no emprendi\u00f3 verdaderas acciones b\u00e9licas hasta octubre siguiente, cuando invadi\u00f3 Grecia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Mientras la situaci\u00f3n pol\u00edtica y estrat\u00e9gica tras la ca\u00edda de Francia, adquir\u00eda aspectos cada vez m\u00e1s definidos en Europa occidental, se iba complicando en los pa\u00edses balc\u00e1nicos, divididos por viejas divergencias territoriales y que ofrec\u00edan abundantes motivos de roce entre Rusia y Alemania. Pero la cuesti\u00f3n m\u00e1s importante para las potencias beligerantes era el petr\u00f3leo rumano.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En esta fase de la guerra, Alemania s\u00f3lo contaba con tres fuentes para cubrir sus necesidades de carburante: la producci\u00f3n nacional de gasolina sint\u00e9tica, los yacimientos de petr\u00f3leo sovi\u00e9ticos y los rumanos. Para los Aliados era important\u00edsimo cortar el abastecimiento del enemigo, pero poco pod\u00edan hacer para impedir la producci\u00f3n nacional y las remesas procedentes de Rusia; en cambio, pod\u00edan reducir las de Ruman\u00eda. Para conseguirlo se aseguraron la opci\u00f3n sobre su disponibilidad, no cubierta a\u00fan por contratos, e intentaron tambi\u00e9n adquirir los barcos cisterna que se empleaban para el transporte del petr\u00f3leo en la primera etapa del viaje a lo largo del Danubio. Pero el intento fall\u00f3. Luego se supo que los contratos que se hab\u00edan firmado con Alemania absorb\u00edan toda la producci\u00f3n; adem\u00e1s, poco despu\u00e9s, los alemanes ocuparon Ruman\u00eda, con lo que pusieron fina las esperanzas aliadas de conseguir una victoria diplom\u00e1tica.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Los pa\u00edses neutrales agredidos en 1.940 y, por lo tanto, obligados a renunciar a la neutralidad, se pueden dividir en dos grupos: los invadidos por motivos determinados por su posici\u00f3n geogr\u00e1fica y por la posesi\u00f3n de materias primas (Dinamarca, Noruega y Ruman\u00eda), y los ocupados por razones exclusivamente estrat\u00e9gicas impuestas por las operaciones militares (B\u00e9lgica, Holanda y Luxemburgo). En 1.940, otro pa\u00eds neutral entr\u00f3 en guerra, Grecia, pero al lado de los Aliados. Como su poderosa marina mercante era \u00fatil a los dos bloques, hab\u00eda sido presionada por uno y otro. En septiembre firm\u00f3 un acuerdo comercial con Alemania, pero en octubre los italianos la atacaron desde Albania (lo que provoc\u00f3 el furor de Hitler), desbaratando toda la labor anterior y colocando autom\u00e1ticamente al pa\u00eds en el bando aliado. El hecho de que Grecia consiguiese mantener temporalmente la condici\u00f3n de beligerante se explica por su tenaz resistencia y por la falta de preparaci\u00f3n militar de Italia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La raz\u00f3n por la que ciertos pa\u00edses -entre ellos Rusia y los estados balc\u00e1nicos- consiguieron mantenerse neutrales en 1.940 dependi\u00f3, muchas veces, de la circunstancia de que las potencias beligerantes no tuvieron tiempo para ocuparse de ellos. En 1.940, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica estaba todav\u00eda en relaciones formalmente amistosas con Alemania, aunque ya tensas por los desacuerdos sobre la pol\u00edtica balc\u00e1nica y por la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Lituania. A primeros de julio de este a\u00f1o, cuando Rusia ocup\u00f3 Besarabia, hab\u00edan amenazado los yacimientos petrol\u00edferos rumanos, lo cual, junto con la ca\u00edda de Francia, convenci\u00f3 a Hitler de que hab\u00eda llegado el momento de preparar una ofensiva en el este. Por lo tanto, la neutralidad sovi\u00e9tica no durar\u00eda mucho.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En cuanto a los Balcanes, Hitler estaba convencido de que caer\u00edan en su poder tan pronto como conquistase la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La ambici\u00f3n personal de Mussolini aceler\u00f3 el fin de su neutralidad y alter\u00f3 los planes de Hitler.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Los seis que permanecieron al margen<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Los restantes pa\u00edses europeos consiguieron mantenerse neutrales por razones geogr\u00e1ficas. Casi todos eran perif\u00e9ricos respecto de la zona dominada por los alemanes: Turqu\u00eda al Este; Espa\u00f1a y Portugal al Sudoeste, y, finalmente, Irlanda.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Solo hubo dos excepciones: Suiza y Suecia. \u00bfPor qu\u00e9 no fueron invadidas? Es sorprendente que Alemania, despu\u00e9s de haber ocupado Dinamarca y Noruega, no invadiera Suecia, ya que as\u00ed habr\u00eda podido dominar directamente las fuentes de abastecimiento de los minerales de hierro. Los yacimientos se encontraban en el extremo septentrional, y el mineral se enviaba por ferrocarril hasta el puerto de Narvik, permanentemente libre de hielos; o bien era transportado por ferrocarril o por mar a Luleaa, donde se cargaba en barcos con direcci\u00f3n al golfo de Botnia. Pero, con la ocupaci\u00f3n de Dinamarca y Noruega, los alemanes hab\u00edan cerrado esas dos l\u00edneas de abastecimiento a los Aliados, por lo que no era muy necesaria una invasi\u00f3n de Suecia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0No obstante, la neutralidad de dicho pa\u00eds fue precaria y ambigua, porque Alemania la domin\u00f3 en muchos aspectos, oblig\u00e1ndola, por ejemplo, a dejar paso libre a los trenes militares que sal\u00edan de Narvik o se dirig\u00edan all\u00ed.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Otro pa\u00eds que tambi\u00e9n conserv\u00f3 la neutralidad fue Suiza. Bien defendida, como Suecia, y con la ventaja de la naturaleza monta\u00f1osa de su suelo,\u00a0 contaba adem\u00e1s con una larga tradici\u00f3n de neutralidad y resultaba \u00fatil a ambas partes como lugar de entrevistas y como sede de los pocos organismos internacionales entonces existentes.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La actitud de los neutrales perif\u00e9ricos variaba mucho de un pa\u00eds a otro. Espa\u00f1a, como es obvio, estaba a la saz\u00f3n muy vinculada a los pa\u00edses del Eje. Sin embargo, ten\u00eda motivos v\u00e1lidos para mantenerse fuera del conflicto, aun siendo un punto clave en la ruta del Norte de \u00c1frica y de Gibraltar, y pese a contar con puertos que hubieran sido \u00fatiles a los alemanes. El pa\u00eds acababa de reponerse a duras penas de la guerra civil, y su econom\u00eda se hallaba en dificultades. En caso de intervenci\u00f3n, Gibraltar habr\u00eda podido resistir un ataque porque estaba fuertemente defendido, y en cambio las provincias espa\u00f1olas septentrionales se hubieran visto expuestas, como represalia, a un ataque ingl\u00e9s por el mar. Franco formul\u00f3 adem\u00e1s una serie de condiciones, para la entrada de Espa\u00f1a en la guerra, que Alemania rechaz\u00f3. El Gobierno de Madrid permaneci\u00f3 neutral hasta el fin.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Portugal, a pesar de sus simpat\u00edas por los Aliados, se mantuvo rigurosamente neutral, y el Gobierno, empe\u00f1ado en la dif\u00edcil tarea de conciliar esta imparcialidad con la tradicional amistad con Inglaterra, se vio muy apurado cuando el sentimiento popular manifest\u00f3 su apoyo con una numerosa suscripci\u00f3n al \u00abpr\u00e9stamo Spitfire\u00bb. Por otra parte, procur\u00f3 mantener siempre buenas relaciones con Espa\u00f1a para hacer de la Pen\u00ednsula una \u00abzona de paz\u00bb, ya que si Espa\u00f1a entraba en guerra, le habr\u00eda sido muy dif\u00edcil a Portugal salir de su seguro aislamiento.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Tambi\u00e9n la neutral Turqu\u00eda se inclinaba por los Aliados. Suscribi\u00f3 incluso un pacto con Francia e Inglaterra por si la contienda en el Mediterr\u00e1neo tomaba determinado sesgo. Lo tom\u00f3, efectivamente, al producirse la invasi\u00f3n italiana de Grecia en octubre de 1.940, pero los ingleses reconocieron que la intervenci\u00f3n turca no tendr\u00eda peso, dada la debilidad del pa\u00eds.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Otro pa\u00eds de Europa occidental que consigui\u00f3 mantenerse alejado del conflicto fue Irlanda. Aunque miembro de la\u00a0<em>Commonwealth<\/em>, decidi\u00f3 no intervenir por consideraciones consecuentes con su pol\u00edtica preb\u00e9lica.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>La ayuda americana<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0En el \u00e1mbito extraeuropeo, los Estados Unidos permanecieron neutrales durante todo el a\u00f1o 1.940, e indujeron a la neutralidad a todos los pa\u00edses de las dos Am\u00e9ricas. Esta posici\u00f3n se adopt\u00f3 en la conferencia de Panam\u00e1 al estallar la guerra, y en la de La Habana, en junio de 1.940. Excepto Argentina y una minor\u00eda de la opini\u00f3n brasile\u00f1a, todos los dem\u00e1s pa\u00edses deseaban la derrota de los alemanes, pero tambi\u00e9n quer\u00edan permanecer neutrales todo el tiempo que fuera posible.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La Ley de Pr\u00e9stamos y Arriendos, de importancia vital para Inglaterra, se promulg\u00f3 m\u00e1s tarde. En febrero de 1.940, llegaron a Gran Breta\u00f1a algunos aviones que constitu\u00edan la primera ayuda de Washington. Despu\u00e9s de la ca\u00edda de Francia, el Gobierno estadounidense se empe\u00f1\u00f3 en una ayuda concreta y, ante la consternaci\u00f3n de gran parte de sus ciudadanos, envi\u00f3 a Inglaterra enormes cantidades de armas. En septiembre se expidieron a Gran Breta\u00f1a cincuenta destructores, y desde entonces los Estados Unidos fueron m\u00e1s neutrales de nombre que de hecho.<\/p><p>\u00a0 \u00a0A fines de 1.940, muchos pa\u00edses neutrales se hab\u00edan visto envueltos en el conflicto muy a pesar suyo, y otros estaban empe\u00f1ados en una pr\u00f3xima beligerancia. La guerra estaba dejando de ser una cuesti\u00f3n exclusivamente europea, para transformarse en una conflagraci\u00f3n mundial.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>CONSECUENCIAS DE LA DERROTA<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Casi inmediatamente despu\u00e9s del ej\u00e9rcito invasor, llegaron a Francia los \u00abbatallones\u00bb de bur\u00f3cratas para poner en marcha el r\u00e9gimen de ocupaci\u00f3n: gobernadores militares con su s\u00e9quito de funcionarios, el \u00ab<em>Propagandastaffel<\/em><em>\u00bb (oficina de propaganda), los \u00abDevisenschutzkommandos<\/em>\u00bb (organismos para proteger la moneda alemana), etc. La vida francesa, en muchos de sus aspectos, cambi\u00f3 r\u00e1pidamente al ser reglamentada mediante una serie de disposiciones sutil\u00edsimas, y el pa\u00eds se encontr\u00f3 en v\u00edas de \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb despu\u00e9s de la deprimente derrota. Pero esta \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb asumi\u00f3, a menudo, aspectos muy extra\u00f1os.<\/p><p>\u00a0 \u00a0A las 12.30 del 17 de junio de 1.940, el nuevo Primer Ministro, mariscal de Francia Philippe P\u00e9tain, dirigi\u00f3 al pueblo el siguiente mensaje radiado:<\/p><p>\u00a0 <span style=\"color: #374cab;\">\u00ab<em>\u00a1Franceses! Aceptando la invitaci\u00f3n que me ha dirigido el Presidente de la Rep\u00fablica, tomo desde hoy las riendas del Gobierno. Tengo fe en la lealtad de nuestro magn\u00edfico Ej\u00e9rcito que con un hero\u00edsmo digno de sus antiguas tradiciones, est\u00e1 luchando con un enemigo superior en n\u00famero y en medios. Me consta la maravillosa resistencia con que ha cumplido su deber, y cuento con el apoyo de los viejos combatientes que me enorgullezco de haber tenido a mis \u00f3rdenes. Ofrezco ahora incondicionalmente mis servicios a Francia, con el fin de aliviar sus sufrimientos.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>En esta hora amarga, mi pensamiento se dirige a los desgraciados fugitivos que llenan las carreteras de Francia, y siento un inmenso dolor por su triste condici\u00f3n. Hoy, con el coraz\u00f3n dolorido, os comunico que los combates deben cesar.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<em>Ayer por la tarde me puse en contacto con el adversario para preguntar, de soldado a soldado, si despu\u00e9s de cesar el fuego, y con unas condiciones honorables, estar\u00eda dispuesto a encontrar el modo de poner fin a las hostilidades.<\/em><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00a0 \u00a0Quisiera que todo el pueblo franc\u00e9s pudiera reunirse alrededor del Gobierno del que asumo la presidencia en esta hora de tribulaci\u00f3n; que cada uno de vosotros ahogase su propio dolor personal y volviera a poner su fe en el destino de la patria.\u00bb<\/em><\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0La reacci\u00f3n a esta llamada fue inmediata y determinante. Todos los franceses escucharon las palabras del nuevo jefe del Gobierno: en Par\u00eds y en las ciudades m\u00e1s importantes de la Francia no ocupada, donde todav\u00eda se editaban peri\u00f3dicos, la gente pudo leer en seguida el discurso, por lo que, al cabo de pocas horas, toda la naci\u00f3n estaba al corriente del mismo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La importancia de la decisi\u00f3n de P\u00e9tain derivaba del prestigio personal del mariscal, que entonces gozaba del favor popular casi un\u00e1nime, especialmente entre los numerosos\u00a0<em>poilus<\/em> (sobrenombre con el que se conoc\u00eda a los infantes durante la primera Guerra Mundial). Para el pa\u00eds, quien hablaba no era el Primer Ministro, sino el gran mariscal, comandante de los Ej\u00e9rcitos victoriosos de 1.918. Hab\u00eda que creerle si afirmaba que hab\u00eda llegado el final: el final de la guerra, de los sufrimientos y quiz\u00e1s, tambi\u00e9n, el final de la grandeza de Francia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Aceptar la\u00a0 idea del armisticio as\u00ed sugerida no significaba falta de patriotismo. \u00bfQui\u00e9n hubiera osado discutir una decisi\u00f3n tomada por un viejo mariscal, cuando \u00e9ste aseguraba que hab\u00eda llegado la hora de olvidar los prejuicios y de solicitar las condiciones, no ya de redenci\u00f3n, sino de armisticio?<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Dunkerque: una especie de coartada mental<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0 La evacuaci\u00f3n de Dunkerque dej\u00f3 un\u00a0 sabor amargo en los franceses. Puesto que nadie pod\u00eda imaginar entonces que la retirada facilitar\u00eda m\u00e1s tarde la victoria, les ofreci\u00f3 una especie de coartada mental, una excusa para poder aceptar el hecho. Admit\u00edan que Francia hab\u00eda sido derrotada porque Inglaterra la hab\u00eda abandonado, lo cual demostraba que aquella proyectada uni\u00f3n, tal como temieron siempre los franceses, fue una idea magn\u00edfica pero irrealizable. No era m\u00e1s que un plan de la \u00abp\u00e9rfida Albi\u00f3n\u00bb para apoderarse de las colonias francesas. En cuanto a la idea de Winston Churchill de defender Par\u00eds casa por casa y de empezar las guerrillas en Francia, horrorizaba a quien o\u00eda hablar de ello. Esto significar\u00eda ignorar la realidad de los hechos, y, adem\u00e1s, ser\u00eda un desastre para la poblaci\u00f3n civil. Una guerrilla a escala nacional, basada en la resistencia hasta la muerte y en la destrucci\u00f3n total de los centros habitados, requer\u00eda condiciones completamente distintas de las que exist\u00edan en un pa\u00eds tan desarrollado y relativamente peque\u00f1o como Francia, y que, por a\u00f1adidura, en aquellos momentos, estaba desmoralizado.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Por otra parte las condiciones de armisticio ofrecidas por los alemanes eran mucho menos duras de lo que tem\u00edan los franceses o de las que merec\u00eda Gran Breta\u00f1a, ya que no impon\u00edan la rendici\u00f3n de las colonias ni la de la Marina, y ni siquiera les obligaban a ponerse al servicio del Eje para luchar contra Inglaterra. La primera pregunta de Weygand, cuando el general Huntziger le comunic\u00f3 por tel\u00e9fono las condiciones del armisticio, fue: \u00ab\u00bfY la flota?\u00bb Al o\u00edr la respuesta del general de que los alemanes no hab\u00edan exigido su rendici\u00f3n, suspir\u00f3 con alivio. Por si era poco, se consigui\u00f3 otra concesi\u00f3n de los alemanes: la Flota pod\u00eda permanecer fondeada en los puertos de Ultramar. \u00bfQu\u00e9 otra cosa mejor pod\u00edan esperar los franceses&#8230; y los ingleses? Parec\u00eda que lo peor hab\u00eda pasado.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Esta impresi\u00f3n se adue\u00f1\u00f3 de la multitud, moral y f\u00edsicamente abatida, y contribuy\u00f3 a suscitar los contrapuestos sentimientos con que acogi\u00f3 la perspectiva de poner un fin inmediato a sus sufrimientos. El Gobierno, el Alto Mando y el pueblo estaban convencidos de que Inglaterra sucumbir\u00eda tambi\u00e9n y de que el final de la guerra estaba ya pr\u00f3ximo. Hubiera sido dif\u00edcil censurarles por esta convicci\u00f3n.<\/p><p>\u00a0 \u00a0No obstante, y a pesar de los aplausos con que se acogi\u00f3 en muchas ciudades el mensaje de P\u00e9tain, tambi\u00e9n era bastante general el sentimiento de una desolada resignaci\u00f3n. Muchos franceses lloraron al o\u00edr la voz cansada del viejo soldado anunciando la dura decisi\u00f3n; otros fueron presa de un abatimiento tan profundo que, en algunos casos, lleg\u00f3 hasta el suicidio, y no faltaron, finalmente, quienes vertieron su resentimiento contra los pol\u00edticos culpables de las desgracias del pa\u00eds.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero lo cierto es que una gran parte del pueblo franc\u00e9s se mantuvo al margen de esta efervescencia. Hab\u00eda muchos elementos pasivos, y tambi\u00e9n muchos oficiales, que antepon\u00edan la disciplina a todo, especialmente entonces, cuando hab\u00edan perdido los medios y la voluntad de luchar. Estaban derrotados, y en su presunci\u00f3n profesional no pod\u00edan admitir que Inglaterra no tuviera que sufrir la misma suerte.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Exist\u00eda asimismo una exigua minor\u00eda de elementos activos que, a veces, desempe\u00f1aron un papel decisivo en la tragedia. Se trataba del reducido grupo de fascistas extremistas, los nazis de Francia. \u00c9stos hab\u00edan deseado ardientemente la victoria de Alemania -quiz\u00e1s hab\u00edan colaborado en ella-, con la esperanza de hacer triunfar en su patria sus ideolog\u00edas.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Otro grupo estaba constituido por los que formaban parte del Gobierno o pertenec\u00edan a los ambientes pol\u00edticos, quienes aceptaron el armisticio como el menor de los males y abogaron por esta soluci\u00f3n. Entre ellos figuraba Weygand y su Estado Mayor, movidos principalmente por razones militares, pero tambi\u00e9n por otras causas de orden pol\u00edtico. Otro sector, como los pol\u00edticos capitaneados por Pierre Laval, funcionarios estatales, exponentes del mundo econ\u00f3mico y te\u00f3ricos pol\u00edticos, como el periodista mon\u00e1rquico Charles Maurras, ve\u00eda en el armisticio la ocasi\u00f3n m\u00e1s propicia para curar a Francia de sus evidentes males cr\u00f3nicos, para darle una constituci\u00f3n m\u00e1s de acuerdo con los \u00abtiempos modernos\u00bb y, sobre todo, m\u00e1s predispuesta a la colaboraci\u00f3n con las dos dictaduras due\u00f1as del continente. Hubo, incluso, quien pens\u00f3 en una Francia que ocupar\u00eda el puesto de Italia como aliada de segundo orden de Alemania.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero no se deben interpretar torcidamente estas actitudes francesas: quienes las sustentaban eran patriotas sinceros, que consideraban como deber personal adoptar unas actitudes realistas; hombres convencidos de que deb\u00edan salvar a Francia de una destrucci\u00f3n total y asegurarle un porvenir m\u00e1s prometedor y aceptable. Para ellos, el armisticio era solamente el primer paso hacia una paz razonable.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Finalmente estaban \u00ablos otros\u00bb, los que se resist\u00edan, neg\u00e1ndose a resignarse, a adaptarse o a bajar la cabeza frente al supuesto inexorable destino. Eran pocos y aislados, y cuando proclamaban su propia indignaci\u00f3n nadie les escuchaba. Necesitaban algo o alguien que polarizase sus energ\u00edas latentes, dispersas, pero potencialmente fuertes. Y no tuvieron que esperar mucho. El 17 de junio, el mismo d\u00eda en que el mariscal P\u00e9tain comunicaba al pueblo franc\u00e9s la derrota, el general De Gaulle llegaba a Inglaterra a bordo de un avi\u00f3n brit\u00e1nico, y por la tarde habl\u00f3 tambi\u00e9n \u00e9l a los franceses, pero en un tono muy distinto:<\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\"><em>\u00abCreedme, \u00a1nada se ha perdido para Francia! Los mismos sistemas que nos han llevado a la derrota podr\u00e1n conducirnos un d\u00eda a la victoria. \u00a1Porque Francia no est\u00e1 sola! \u00a1No est\u00e1 sola!\u00a0 Esta guerra no se limita exclusivamente al desgraciado territorio de nuestro pa\u00eds; no se reduce a la batalla de Francia. Es una guerra mundial. Todos los errores, las dudas, los sufrimientos, no bastan para cambiar la realidad innegable de que existen en el mundo medios suficientes para destruir un d\u00eda al enemigo&#8230; \u00a1De ello depende el destino del mundo!\u00bb<\/em><\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0Sus palabras no causaron en aquel momento un gran efecto en el pueblo franc\u00e9s. En primer lugar, pocos las escucharon. Y, adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n era aquel general De Gaulle? Se le conoc\u00eda solamente en las esferas militares y quiz\u00e1s en el Parlamento, donde Reynaud hab\u00eda hablado de sus ideas sobre la guerra acorazada. Pero en 1.940, los franceses lo rechazaron con un encogimiento de hombros. Sin embargo, una minor\u00eda bastante limitada escuch\u00f3 su llamada: una minor\u00eda compuesta por quienes tuvieron el honor de poder definirse como los\u00a0<em>primeros gaullistas<\/em>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Aunque a escala muy reducida, constituyeron una muestra representativa de todo el pueblo franc\u00e9s: hombres y mujeres, j\u00f3venes y ancianos, militares de carrera e intelectuales, capitalistas y obreros, funcionarios de todas las categor\u00edas, campesinos, pescadores, extremistas de derechas y de izquierdas, como, por ejemplo, los comunistas que no aceptaban las directrices de Mosc\u00fa. El v\u00ednculo que un\u00eda a todos estos \u00abresistentes del primer momento\u00bb era, desde luego, el patriotismo, pero exist\u00eda tambi\u00e9n otra gran mayor\u00eda de patriotas, igualmente sinceros, que segu\u00edan a P\u00e9tain. Para ser un resistente del primer momento como De Gaulle, e incluso antes de que De Gaulle hubiera expresado las razones por las que se deb\u00eda resistir, hac\u00eda falta tener algo m\u00e1s que patriotismo; algo que De Gaulle pose\u00eda en sumo grado: una obstinaci\u00f3n que incluso le hizo rechazar la aceptaci\u00f3n del hecho.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Unos sencillos pescadores bretones ofrecieron en este sentido un ejemplo maravilloso: el 19 de junio un barco,\u00a0<em>L&#8217;Oiseau des Temp\u00eates<\/em>, zarp\u00f3 del peque\u00f1o puerto de Le Primel hacia Inglaterra. El 23, el 24 y el 25 de junio otros tres salieron de Sein, la isla m\u00e1s occidental de la Breta\u00f1a, que contaba en total 1.100 habitantes, transportando a Inglaterra 133 personas, es decir, toda la poblaci\u00f3n masculina comprendida entre los catorce y los cincuenta y un a\u00f1os. Los bretones eran por tradici\u00f3n enemigos de Inglaterra, pero no hab\u00edan sido nunca conquistados por nadie; y la obstinaci\u00f3n bretona es proverbial en Francia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Muchedumbres doloridas de fugitivos<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Al concluir las operaciones militares, las tropas alemanas empezaron un nuevo desplazamiento. Con gran satisfacci\u00f3n por parte de las poblaciones, evacuaron la parte del territorio libre que hab\u00edan invadido y tomaron posesi\u00f3n de las zonas no ocupadas todav\u00eda, a lo largo de la costa atl\u00e1ntica. Se distribuyeron con orden, a fin de constituir un n\u00famero suficiente de guarniciones en la Francia ocupada. As\u00ed, pues, el grueso del Ej\u00e9rcito se situ\u00f3 al Norte, disponi\u00e9ndose a lo largo de las costas del canal de la Mancha para prepararse y llevar a cabo la acci\u00f3n subsiguiente: la invasi\u00f3n de Inglaterra.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero los alemanes reten\u00edan, en la zona Sommer-Aisne, de 700.000 a 800.000 prisioneros, ya que hasta aquel momento hab\u00eda faltado el tiempo y los medios de transporte para trasladarlos a Alemania. Nadie sab\u00eda qu\u00e9 hacer con aquella masa humana, a la que era preciso alojar y alimentar. Resultaba casi imposible improvisar acantonamientos decentes y fue una fortuna para aquellos infelices que fuera verano. Se improvisaban campos de prisioneros en cualquier parte: en las escuelas, en als barracas, en las c\u00e1rceles e incluso al aire libre, bajo una vigilancia muy suave, ya que no solamente los prisioneros, sino incluso los centinelas estaban seguros de que muy pronto ser\u00edan puestos en libertad.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Esta convicci\u00f3n tuvo los m\u00e1s diversos efectos: disuadi\u00f3 a muchos prisioneros de intentar una evasi\u00f3n que hubiera sido f\u00e1cil, e indujo a otros a salir tranquilamente del campo, a vestirse con ropas de paisano y regresar a sus casas. Algunos comandantes de campo llegaron a poner espont\u00e1neamente en libertad a muchos de sus prisioneros. Un sargento de Aviaci\u00f3n franc\u00e9s sustituyo los botones de lat\u00f3n de su uniforme por botones negros, que le daban aspecto de ch\u00f3fer, y se alej\u00f3 sin ser molestado.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Un sargento de Infanter\u00eda consigui\u00f3 comunicar a su esposa d\u00f3nde se encontraba internado. Y la mujer se present\u00f3 valientemente al comandante del campo pidiendo y obteniendo la libertad del marido. Le extendieron una licencia con la orden de presentarse al mando militar de Par\u00eds. Despu\u00e9s, obtuvo una pr\u00f3rroga de duraci\u00f3n indefinida que le permiti\u00f3 reanudar su trabajo y vivir en su casa, con la \u00fanica condici\u00f3n de presentarse cada d\u00eda, vestido de uniforme, en la oficina de mando. Poco a poco, los alemanes, cansados de verle comparecer cada veinticuatro horas, le dijeron que se presentara solamente una vez a la semana, y despu\u00e9s una vez al mes. Con el tiempo, su uniforme se gast\u00f3, y como no exist\u00eda una administraci\u00f3n francesa capaz de procurarle otro, le permitieron presentarse vestido de paisano. Al final, fue exonerado de tal requisito.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El problema m\u00e1s agudo era el de los transportes, a cause de la gran escasez de medios disponibles. Hab\u00edan sido destruidos casi 2.500 puentes y 1.300 estaciones ferroviarias; los ra\u00edles del tren y las carreteras tambi\u00e9n resultaron muy da\u00f1ados; faltaba el carburante y la energ\u00eda el\u00e9ctrica; el material robado de que se dispon\u00eda era escaso, y las autoridades del territorio libre se mostraban comprensiblemente reacias a enviar trenes hacia el Norte, ante el temor de no volverlos a ver.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Un estado de \u00e1nimo de \u00abfin del mundo\u00bb<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Exist\u00edan adem\u00e1s otras dificultades muy serias: el aumento inesperado de la poblaci\u00f3n cre\u00f3 enormes problemas de alimentaci\u00f3n e higiene. Art\u00edculos de primera necesidad, como la carne y el pan, escaseaban y tuvieron que racionarse. Por otra parte, era evidente el peligro que corr\u00eda la salud de muchos fugitivos, obligados a dormir en coches durante semanas enteras, al aire libre o en casas llenas de gente y sin instalaciones higi\u00e9nicas. Afortunadamente, la estaci\u00f3n y las condiciones atmosf\u00e9ricas -era un verano maravilloso- contribuyeron a aliviar los sufrimientos y no hubo que lamentar ning\u00fan tipo de epidemias como viruela o tifus.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Antes de que los alemanes pudieran disponer la repatriaci\u00f3n de los millones de fugitivos, muchos de ellos ya hab\u00edan empezado a desplazarse por propia iniciativa. Se registr\u00f3 entonces un movimiento de migraci\u00f3n, en peque\u00f1a escala, hacia el \u00abterritorio libre\u00bb. El 29 de junio, el Gobierno se traslad\u00f3 desde Burdeos a Vichy, escogida como capital a cause de las posibilidades de alojamiento que ofrec\u00edan sus numerosos y grandes hoteles, y los funcionarios tuvieron que trasladarse con sus oficinas centrales. Asimismo, llegaron a Vichy muchos jud\u00edos, aunque no todos; tambi\u00e9n fueron all\u00e1 los antifascistas, extranjeros o franceses, que tem\u00edan represalias, y asimismo todos los franceses que no pod\u00edan soportar la idea de vivir bajo el dominio alem\u00e1n. Excepto los funcionarios gubernativos, los dem\u00e1s ten\u00eda que arregl\u00e1rselas solos para llegar a la zona libre, y ciertamente no pod\u00edan contar con la ayuda alemana, ya que los nazis hubieran obstaculizado cualquier emigraci\u00f3n si hubieran tenido tiempo para controlar la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n. As\u00ed, pues, durante cierto per\u00edodo de tiempo, muchos de los que quer\u00edan trasladarse al territorio libre pudieron hacerlo, aunque superando no pocas dificultades.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero lo que la gran mayor\u00eda de fugitivos deseaba m\u00e1s que nada era volver a sus casas, fuera en la zona que fuera, y algunos ya hab\u00edan empezado a hacerlo, incluso antes del mensaje del mariscal del 17 de junio. Se trataba de quienes hab\u00edan sido alcanzados por las tropas alemanas cuando estaban a\u00fan a poca distancia de sus hogares, o de todos aquellos a quienes les falt\u00f3 un medio de transporte o les fallaron las fuerzas en las primeras etapas de la fuga. Todos ellos s\u00ed contaron con la ayuda del Ej\u00e9rcito alem\u00e1n. En efecto, la pol\u00edtica de ocupaci\u00f3n se basaba en el lema \u00abtodos a casa, al propio negocio, a la f\u00e1brica, a la oficina o al campo\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La propaganda alemana no dej\u00f3 de aprovechar esta ocasi\u00f3n. Un gran cartel, de colores llamativos, que recordaba a los franceses su deuda de gratitud hacia el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n, mostraba a un soldado nazi con un ni\u00f1o en brazos y otros dos que se le acercaban confiadamente. A la imagen la acompa\u00f1aba una leyenda en letras muy grandes: \u00ab\u00a1Pueblos abandonados, confiad en el soldado alem\u00e1n!\u00bb<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>La desolaci\u00f3n del retorno<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero a su regreso, los fugitivos encontraron una Francia completamente distinta. Ciudades y campos ten\u00edan un aspecto extra\u00f1o. Muchos centros habitados, grandes y peque\u00f1os, estaban en ruinas, a veces completamente arrasados por los bombardeos y por los incendios. Algunas poblaciones parec\u00edan muertas, pues faltaban, total o parcialmente, los elementos t\u00edpicos de la vida moderna: el gas, la electricidad y el agua, y muchas veces faltaban incluso los v\u00edveres. Tambi\u00e9n los hospitales estaban vac\u00edos, sin m\u00e9dicos y sin personal, y los bancos estaban cerrados, por lo que escaseaba el dinero.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El hecho que m\u00e1s llamaba la atenci\u00f3n era que las tropas alemanas se comportaban exactamente como en una guarnici\u00f3n corriente, como si fueran soldados franceses en su patria, y junto con sus auxiliares femeninas, llamadas \u00abratones grises\u00bb por el color de sus uniformes, se convirtieron muy pronto en un elemento normal del paisaje ciudadano. Si bien a veces parec\u00edan olvidar las \u00f3rdenes respecto a la requisa dictadas por sus mandos, y tomar sin demasiados miramientos lo que necesitaban, en conjunto su conducta era \u00abcorrecta\u00bb, palabra que la poblaci\u00f3n repet\u00eda con frecuencia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0No fueron pocos los franceses que, perplejos quiz\u00e1s ante la inesperada indulgencia de los \u00abb\u00e1rbaros del Este\u00bb, intentaron apaciguar a aquellos vencedores aparentemente bien dispuestos, mostr\u00e1ndose amables, hablando con ellos, indic\u00e1ndoles el camino, encendi\u00e9ndoles el cigarrillo y hasta ofreci\u00e9ndoles de los suyos. Pero la presencia de los alemanes y lo que ello significaba se revelaban de otra forma, quiz\u00e1 m\u00e1s significativa y sin duda m\u00e1s siniestra, mediante los innumerables bandos fijados en las paredes. Aparte de aquel \u00aben beneficio de los fugitivos\u00bb, eran numerosas las proclamas y las disposiciones del Alto Mando alem\u00e1n en Francia, que hab\u00eda asumido la suprema autoridad y ejercitaba el derecho de potencia ocupante, lo cual significaba que la organizaci\u00f3n de la vida civil estaba subordinada a las necesidades y a las ideas de los alemanes.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El principio fundamental, establecido en el primer p\u00e1rrafo del armisticio, afirmaba la absoluta prioridad de la autoridad alemana. Alemania ejercer\u00eda sus propios derechos soberanos por el tr\u00e1mite de los funcionarios civiles franceses, pero las leyes alemanas tendr\u00edan prioridad sobre la legislaci\u00f3n francesa. En realidad, los alemanes, cuando no encontraban a su llegada una autoridad local\u00a0<em>de iure<\/em>, nombraban una\u00a0<em>de facto, <\/em>escogiendo para ello al ciudadano que les inspiraba m\u00e1s confianza de los que hab\u00edan quedado. Hay que reconocer que en algunos casos, como por ejemplo en Orle\u00e1ns, este sistema evit\u00f3 muchos males. Los alemanes sab\u00edan movilizar tanto a la polic\u00eda francesa como a los paisanos para que colaborasen en la aplicaci\u00f3n de las leyes y de las ordenanzas alemanas, o bien para emplearlos en los servicios de vigilancia contra el sabotaje, los robos y, en general, contra toda acci\u00f3n considerada perjudicial para las fuerzas de ocupaci\u00f3n.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Dos pa\u00edses extranjeros<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0El armisticio dividi\u00f3 Francia en dos: la zona ocupada y la zona llamada libre, o sea no ocupada. Pero en vez de dos partes divididas de un mismo pa\u00eds, en\u00a0 muchos aspectos parec\u00edan m\u00e1s bien dos pa\u00edses diferentes. La circulaci\u00f3n de bienes y de personas estaba vigilada, y para ir de una zona a otra los franceses necesitaban un salvoconducto extendido por las autoridades alemanas.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Por razones de \u00edndole administrativa, los vencedores dividieron la zona ocupada en cuatro distritos militares: el gran Par\u00eds, y los distritos del Noroeste, del Sudoeste y del Nordeste. Los\u00a0<em>Feldkommandaturen\u00a0<\/em>(mandos regionales) y los\u00a0<em>Ortskommandaturen<\/em> (mandos locales) representaban a las autoridades militares alemanas a distintos niveles jer\u00e1rquicos.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Las \u00f3rdenes dictadas por los ocupantes eran tan detalladas que cada uno de los aspectos de la vida de los ciudadanos franceses estaba regido por alguno de sus p\u00e1rrafos: todas las armas de fuego, las municiones y los aparatos transmisores tuvieron que ser entregados a las autoridades municipales francesas; no hacerlo pod\u00eda ser castigado con la pena de muerte. La propaganda anti alemana y las agresiones a miembros de las fuerzas de ocupaci\u00f3n eran castigadas con la misma pena, as\u00ed como el sintonizar emisoras que no fueran las alemanas o las francesas del territorio metropolitano. Castigos igualmente duros estaban previstos para quien hubiera prestado ayuda a los enemigos del Reich. Naturalmente, uno de los cr\u00edmenes m\u00e1s graves era el sabotaje, y el concepto referente a esta forma de oposici\u00f3n se extend\u00eda a todas sus posibles manifestaciones, desde el sabotaje econ\u00f3mico (da\u00f1os en las cosechas, a las instalaciones industriales o a los dep\u00f3sitos; huelgas, reuniones de huelguistas, paros, etc.), hasta los da\u00f1os ocasionados a las obras de arte o a los manifiestos que las autoridades alemanas hab\u00edan fijado en las paredes. Se impuso el toque de queda -en los primeros tiempos a las nueve de la noche- y la censura para la prensa.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El 20 de junio se promulgaron importantes disposiciones respecto a las finanzas, una de las cuales hac\u00eda extensiva a Francia la instituci\u00f3n de las\u00a0<em>Reichskreditkassen<\/em> (instituto de emisi\u00f3n monetaria creado durante la guerra para las tropas de los territorios ocupados). Adem\u00e1s de realizar todas las operaciones bancarias, el nuevo organismo emit\u00eda los\u00a0<em>Reichskreditkassenscheine<\/em>, billetes de banco de curso legal en el pa\u00eds, como el franco. Otra innovaci\u00f3n financiera fueron los\u00a0<em>Devisenschutzkommandos<\/em>, que congelaron inmediatamente las cuentas bancarias extranjeras y bloquearon las cuentas de ahorro. Todas las cajas de seguridad tuvieron que ser abiertas por el titular (o por un representante legal del mismo) en presencia de un funcionario de los\u00a0<em>DevisenschutzkommandosI,<\/em> y el dinero l\u00edquido franc\u00e9s fue transferido a una cuenta a favor del propietario, junto con un comentario de tono moralizador, como \u00abUsted no ha cumplido con su deber de buen franc\u00e9s\u00bb o bien \u00abEl dinero no debe permanecer inactivo\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0A la creaci\u00f3n de estas estructuras segu\u00eda poco despu\u00e9s una manifiesta y m\u00e1s bien burda propaganda. No solamente las proclamas y decretos se basaban en el tema del bienestar de la poblaci\u00f3n francesa y en temas an\u00e1logos, sino que tambi\u00e9n muchos folletos, transmisiones radiof\u00f3nicas e improvisadas charlas dirigidas a la poblaci\u00f3n por oficiales alemanes, adem\u00e1s de los intercambios de puntos de vista con las autoridades locales y otras personalidades, persegu\u00edan el mismo fin. Junto con los\u00a0<em>Devisenschutzkommandos<\/em> lleg\u00f3 a Francia el\u00a0<em>Propagandastaffel<\/em>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Los alemanes, como era f\u00e1cil prever, se apresuraron a intervenir en la prensa francesa. Los peri\u00f3dicos de Par\u00eds, siguiendo las disposiciones del Gobierno, se hab\u00edan trasladado con \u00e9l a Burdeos, y desde el d\u00eda 11 de junio no sal\u00edan ya diarios en la capital. El primero en reaparecer, el 15 de junio de 1.940, conservando su antiguo y ya incongruente t\u00edtulo, fue <em>La Victoire<\/em>. Su director y propietario era Gustave Herv\u00e9, un extra\u00f1o personaje que en 1.914 hab\u00eda abandonado el militarismo extremista y en 1939 acab\u00f3 por inclinarse hacia el nacionalismo m\u00e1s exacerbado. Despu\u00e9s de haber escrito virulentos panfletos antialemanes hasta el 10 de junio, a partir del 15 empez\u00f3 a escribir otros german\u00f3filos, de igual violencia. No obstante, los alemanes clausuraron el peri\u00f3dico tres d\u00edas despu\u00e9s. Evidentemente, Gustave Herv\u00e9 no inspiraba confianza a los ocupantes.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Distinto, en cambio, fue el caso de\u00a0<em>Le Matin<\/em>, uno de los mejores diarios parisienses y de mayor difusi\u00f3n. Su propietario, Bunau-Varilla, que hab\u00eda permanecido en la capital, sent\u00eda verdadera simpat\u00eda hacia los alemanes. El 15 de junio volvi\u00f3 a editarse. Pero el d\u00eda 20 apareci\u00f3 inesperadamente un nuevo peri\u00f3dico,\u00a0<em>Les Derni\u00e8res Nouvelles de Paris<\/em>, con el subt\u00edtulo \u00abDiario de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica\u00bb, de neta inspiraci\u00f3n alemana, que editaba un grupo de german\u00f3filos poco conocidos. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 30 de junio, empez\u00f3 su miserable existencia\u00a0<em>La France au travail<\/em>, dirigido por Jean Fontenoy, un ex comunista que se convirti\u00f3 en hitleriano fan\u00e1tico.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero todo esto era a\u00fan insuficiente: faltaba un peri\u00f3dico de la tarde.\u00a0<em>Paris-Soir<\/em>, el m\u00e1s importante, dej\u00f3 de publicarse, lo mismo que los otros. El d\u00eda 11 de junio, el\u00a0<em>Propagandastaffel<\/em> lo hab\u00eda requisado alegando que las leyes de la guerra autorizaban a las autoridades ocupantes a requisar un peri\u00f3dico si tal medida estaba justificada por motivos de \u00abinter\u00e9s p\u00fablico\u00bb. Pero los alemanes, al querer adue\u00f1arse legalmente de\u00a0<em>Paris-Soir<\/em>, necesitaban a alguien que pudiera representar el papel de director, y que hubiera trabajado anteriormente en el peri\u00f3dico. Y escogieron para ello a un ex auxiliar ascensorista que en aquel tiempo era el jefe de los vigilantes.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El\u00a0<em>Propagandastaffel<\/em>, sin embargo, aspiraba a mucho m\u00e1s, y con fines m\u00e1s insidiosos: aseguraba su intenci\u00f3n de hacer revivir en Francia la actividad cultural; pero mientras tanto, entre el 26 y el 29 de junio, hab\u00eda hecho demoler la estatua del general Mangin, que a partir de 1918 tuvo bajo su mando la zona de ocupaci\u00f3n francesa en Alemania. Desde el punto de vista art\u00edstico, el monumento distaba mucho de ser una obra maestra, pero sin duda este mezquino acto de venganza no fue un gesto muy inteligente por parte de quienes intentaban conquistar el favor de la opini\u00f3n p\u00fablica francesa.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Cuando, tiempo despu\u00e9s, se supo en Par\u00eds que los ocupantes hab\u00edan volado tambi\u00e9n el monumento situado al final del dique de Zeebrugge, en B\u00e9lgica, erigido en conmemoraci\u00f3n del ataque de la\u00a0<em>Royal Navy<\/em> en 1918, los franceses ya no se sorprendieron en absoluto. Entonces empezaron a recordar la insistencia de los alemanes para firmar el armisticio en el vag\u00f3n de ferrocarril de Rethondes, y se preguntaron qu\u00e9 se esconder\u00eda tras su correcto comportamiento.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Sorpresa por el mar<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Un nuevo y grave golpe, de \u00edndole muy distinta, iba a caer sobre Francia inesperadamente. El 25 de junio, el almirante Darlan confirm\u00f3, por medio de una orden especial, las instrucciones ya dictadas y seg\u00fan las cuales todos los nav\u00edos de la Flota, antes que caer en manos de los alemanes o de los italianos, deb\u00edan dirigirse a Estados Unidos, o bien hundirse, pero\u00a0<em>en ning\u00fan caso pod\u00edan ser capturados intactos<\/em>. El 26 de junio dict\u00f3 instrucciones concretas, advirtiendo que caso de que retirase m\u00e1s tarde esta orden no deb\u00eda obedecerse.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En efecto, todo esto ya se lo hab\u00edan prometido el 18 de junio el ministro de Asuntos Exteriores franc\u00e9s y el almirante Darlan al encargado de negocios americano y al embajador ingl\u00e9s. El 19, lord Lloyd (ministro brit\u00e1nico de Colonias), el primer lord del Almirantazgo, Alexander, y sir Dudley Pound, primer lord del Mar, llegaron a Burdeos para discutir el problema de la Flota francesa. Se hab\u00edan entrevistado con P\u00e9tain, con Lebrun, con el ministro de Asuntos Exteriores y con el almirante Darlan. Este \u00faltimo, en presencia del almirante Auphan, prometi\u00f3 solemnemente que en ning\u00fan caso los barcos franceses se rendir\u00edan al enemigo, para que \u00e9ste no pudiera emplearlos contra Gran Breta\u00f1a. Antes de aceptar esta condici\u00f3n, los respectivos comandantes los hundir\u00edan. Gran parte de la poblaci\u00f3n de la zona libre cre\u00eda que los plenipotenciarios ingleses hab\u00edan quedado convencidos de las medidas tomadas por los franceses (sobre todo la de trasladar la Flota al norte de \u00c1frica, donde los alemanes no hubieran podido apoderarse de ella), y de las garant\u00edas de seguridad ofrecidas por Francia a Inglaterra. En cambio, los ingleses no quedaron satisfechos, y la Operaci\u00f3n \u00abCatapult\u00bb no tardar\u00eda en demostrarlo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Muchos franceses manten\u00edan a\u00fan viva, como un traume, la memoria de la cat\u00e1strofe de aquel verano de 1940. Sin embargo, aquella cat\u00e1strofe no se produjo por casualidad. De la Francia que, amparada en el Tratado de Versalles, se sinti\u00f3 llamada a desempe\u00f1ar un papel rector en Europa apenas si quedaba en pie la fachada al estallar la guerra en 1939. La derrota militar trajo consigo un proceso de descomposici\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica cuyas ra\u00edces trat\u00f3 de examinar en el siguiente art\u00edculo el Dr. Gilbert Ziebura, profesor de Pol\u00edtica Internacional en Constanza.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Francia hacia la derrota<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Lo que acaeci\u00f3 a Francia en junio de 1940 supera todas las medidas de su historia nacional y hace empalidecer los momentos anteriores m\u00e1s sombr\u00edos. Las derrotas de 1815 y de 1870\/71 le costaron al pa\u00eds una buena parte de su preeminencia en el contexto europeo. Pero en 1940 desaparece ya como potencia independiente. Charles de Gaulle, desesperado en su exilio de Londres, tratar\u00eda de, al menos, asir un cabo de aquella madeja que ser\u00eda la intervenci\u00f3n aliada. Incluso la supervivencia del pa\u00eds depend\u00eda de americanos e ingleses, una victoria a la que Francia no estaba en\u00a0 condiciones de aportar nada decisivo. Como una circunstancia opresiva y simb\u00f3licamente desconcertante el mariscal P\u00e9tain, veinte a\u00f1os atr\u00e1s \u00abvencedor de Verd\u00fan\u00bb, presid\u00eda lo que quedaba de Francia, desde el balneario de Vichy, una zona del pa\u00eds que, por el momento, Hitler no hab\u00eda juzgado necesario conquistar. Al formarse la Resistencia, luch\u00f3 por una imagen de Francia que habr\u00eda de ser la de la liberaci\u00f3n, justo la ant\u00edtesis de aquella obra que hab\u00eda claudicado sin gloria. 1940 fue el Waterloo de toda una sociedad y de sus fuerzas dominantes; de una sociedad con sus valores y su estilo de vida y de trabajo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Ning\u00fan franc\u00e9s de cuantos lo vivieron podr\u00e1 olvidar las im\u00e1genes deprimentes de aquella semana de verano. El empuje de las divisiones acorazadas alemanas se produjo con tal \u00edmpetu, con tanta celeridad, que los conquistadores ni tan siquiera se preocupaban de hacer prisioneros. La orden era: \u00abTirad vuestras armas y corred hacia el sur\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Los ej\u00e9rcitos galos en desbandada terminaron mezcl\u00e1ndose con el torrente ca\u00f3tico de fugitivos. Carreteras atascadas, la carencia de suministros, la confusi\u00f3n palpable en el mando militar y pol\u00edtico,&#8230; todo esto imped\u00eda la planificaci\u00f3n de nuevas operaciones b\u00e9licas. Bajo el fuego de los\u00a0<em>Stukas<\/em> se mov\u00eda un pueblo cada vez m\u00e1s paralizado por la desmoralizaci\u00f3n, que s\u00f3lo atend\u00eda a la voz de \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb. Desde el punto de vista estrat\u00e9gico -escribir\u00eda De Gaulle en sus Memorias- el destino de Francia se hab\u00eda jugado en una semana. \u00bfC\u00f3mo pudo ocurrir? La posici\u00f3n de Francia parec\u00eda claramente robustecida en 1919. No hab\u00eda duda de ello. El Tratado de Versalles la hab\u00eda convertido en la potencia indiscutible, militar y diplom\u00e1ticamente, dentro del continente europeo. Esto era indispensable, al menos en el criterio de Par\u00eds, porque Francia era una piedra fundamental del nuevo \u00aborden de paz\u00bb. El \u00absistema de Versalles\u00bb, que promet\u00eda mantenerse, era tan estimable como la categor\u00eda de potencia rectora que le hab\u00eda llegado precisamente por \u00e9l.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>A\u00f1oranza del ayer<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Sin embargo no era un arcano, para las miradas cr\u00edticas, que, desde un principio, exist\u00eda ya una desproporci\u00f3n amenazadora entre la ambiciosa pretensi\u00f3n de mantener el orden internacional establecido y, en el otro extremo, la constituci\u00f3n <em>interior<\/em> de Francia; es decir, los recursos de los que dispon\u00eda en aquel momento el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo iba a poder Francia controlar adecuadamente todo un sistema internacional, agitado por revoluciones, fascismos, revisionismos y graves crisis econ\u00f3micas, cuando su sociedad no era precisamente la m\u00e1s din\u00e1mica?<\/p><p>\u00a0 \u00a0Francia ech\u00f3 sobre sus hombros la carga pol\u00edtica y militar del nuevo \u00aborden\u00bb; pero el poder econ\u00f3mico y la influencia consiguiente, la fuerza del capital y la funci\u00f3n rectora en la econom\u00eda mundial se encontraban en los Estados Unidos, que fueron los m\u00e1s beneficiados por la guerra. Francia no ten\u00eda voz en ese campo. M\u00e1s a\u00fan, era tan dependiente de este coloso como los propios vencidos. Par\u00eds presinti\u00f3 su debilitamiento progresivo y por ello se hab\u00eda impuesto un tiempo para resurgir, cuando fuera amenazaba ya la tormenta. La consigna era: conservar y salvar lo salvable de aquella sociedad tradicional. Pero en la medida en que, lo m\u00e1s tarde a comienzos de los a\u00f1os treinta, se ech\u00f3 de ver que Francia no hab\u00eda resuelto sus problemas internos, su papel de potencia se demostr\u00f3 como simple fachada tras la cual hac\u00eda tiempo que se hab\u00edan marchitado sus ilusiones. Si la propia sociedad no era lo suficientemente fuerte como para asumir el poder rector, no pod\u00eda por menos de convertirse en juguete de aquellas fuerzas que ella deb\u00eda gobernar y dominar. Esta paradoja fundamental fue la causa de que se derrumbara la Tercera Rep\u00fablica.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Una hacienda arruinada<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0\u00bfCu\u00e1l era la realidad detr\u00e1s de la fachada? De hecho, Francia hab\u00eda salido de la guerra m\u00e1s debilitada que su enemigo principal. La zona industrial m\u00e1s importante, situada al norte de Francia, hab\u00eda quedado destruida. Ni siquiera la recuperaci\u00f3n de Alsacia-Lorena pudo compensar esa p\u00e9rdida. La muerte de un aparte de su poblaci\u00f3n durante la contienda llev\u00f3 casi a la paralizaci\u00f3n de sus fuerzas activas. El pa\u00eds experiment\u00f3 mill\u00f3n y medio de bajas (10,5 por ciento de su poblaci\u00f3n activa masculina). En otros pa\u00edses el fen\u00f3meno fue menos grave: en Alemania muri\u00f3 el 9,8 por ciento de la misma; en Italia, el 6,2%, en Gran Breta\u00f1a, el 5,1% y en los Estados Unidos el 0,2%. Estas bajas no se repondr\u00edan hasta la segunda Guerra Mundial, ya que hasta ese momento el \u00edndice de mortalidad era superior al de nacimientos. Precisamente en esos porcentajes se apoyaba el pacifismo de amplios sectores de la poblaci\u00f3n francesa, especialmente de los agr\u00edcolas que, como ha sido tradicional en la historia de la humanidad, fueron los que tuvieron que pagar un mayor tributo de sangre.<\/p><p>\u00a0 \u00a0La guerra hab\u00eda arruinado tambi\u00e9n la econom\u00eda y las finanzas del Estado: algo inaudito en un pa\u00eds en el que el franco-oro se hab\u00eda convertido en sacrosanto fundamento de la naci\u00f3n. Con el sistema de impuestos heredado del siglo XIX se pod\u00edan cubrir las fant\u00e1sticas sumas de dinero que lleva consigo una guerra. La introducci\u00f3n de los impuestos indirectos oprimi\u00f3 m\u00e1s a las clases populares que a los estamentos m\u00e1s acomodados. En consecuencia no quedaba m\u00e1s que una soluci\u00f3n: que el Banco De Francia cargase con las deudas recurriendo a pr\u00e9stamos nacionales y exteriores. Los empr\u00e9stitos ascendieron a 225.000 millones de francos. La circulaci\u00f3n de papel creci\u00f3 desmesuradamente: de 6000 millones de francos, en 1913, se pas\u00f3 a 38000 en 1920. El franco perdi\u00f3 valor: en 1914 el d\u00f3lar se cambiaba a cinco francos; a finales de 1919, a diez, y en 1920, entre 14 y 17 francos. Pero todav\u00eda quedaban ilusiones. El \u00abAlemania acabar\u00e1 pagando\u00bb tranquilizaba los \u00e1nimos; pero era evidente que las reparaciones de guerra germanas no iban a ser la soluci\u00f3n m\u00e1gica de los problemas econ\u00f3micos planteados.<\/p><p>\u00a0 \u00a0A pesar de todas las ilusiones, los contempor\u00e1neos present\u00edan que iban a producirse grandes cambios. La vida se encareci\u00f3. A finales de 1919 los precios se hab\u00edan triplicado sobre los de la preguerra; un a\u00f1o despu\u00e9s, se cuadruplicaban, mientras que el salario real descend\u00eda.<\/p><p>\u00a0 \u00a0No fue un milagro el que en los a\u00f1os 1919\/1920 Francia se viese agitada por la mayor ola de huelgas de su historia. El Gobierno tan s\u00f3lo pod\u00eda mantenerse due\u00f1o de la situaci\u00f3n recurriendo a severas medidas de despido. El \u00e9xito de los trabajadores fue, por su parte, pr\u00e1cticamente irrelevante. Fuera de conseguir una jornada laboral de ocho horas, no lograron ninguna ventaja especial a trav\u00e9s de una legislaci\u00f3n por lo dem\u00e1s bastante anacr\u00f3nica. La inflaci\u00f3n y el incremento de los precios subieron, como suele ocurrir en todas las partes, a costa de los trabajadores, de los campesinos, de las clases medias y de un gran sector de pensionistas de guerra. La alta burgues\u00eda, por otro lado, especialmente los patronos de la gran industria, se beneficiaron al poder reducir puestos laborales y racionalizar su producci\u00f3n. Era evidente, pues, que la oposici\u00f3n entre las clases sociales se hab\u00eda agudizado. En los comienzos de los a\u00f1os treinta comenz\u00f3 la crisis econ\u00f3mica mundial. Los frentes pol\u00edticos interiores se formaron en el momento en que crec\u00eda la amenaza exterior.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Pero el ideal de todos eran los \u00abdorados a\u00f1os\u00bb anteriores a la guerra. Se les a\u00f1oraba y serv\u00edan de orientaci\u00f3n, aunque las circunstancias de dentro y de fuera hab\u00edan cambiado radicalmente. Durante la segunda mitad de los a\u00f1os veinte, coincidiendo con una mejor\u00eda coyuntural, pareci\u00f3 que aquel ideal volv\u00eda a estar m\u00e1s pr\u00f3ximo. Florec\u00edan los negocios; en la qu\u00edmica, en la industria el\u00e9ctrica y sobre todo en el sector del autom\u00f3vil, se progresaba visiblemente. En 1926 el primer ministro Poincar\u00e9 sane\u00f3 el entramado de los intereses macro-burgueses, el franco experiment\u00f3 un respiro de alivio, de tal modo que, aun devaluado, pudo permitirse regresar a la cotizaci\u00f3n oro. Los acuerdos de Locarno afirmaron las bases de una seguridad exterior: Gran Breta\u00f1a e Italia garantizaban ahora el orden internacional. Sin embargo aquella \u00e9poca de florecimiento econ\u00f3mico no cambi\u00f3 las debilidades b\u00e1sicas de la sociedad.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Nada se hizo por salvar el abismo entre trabajadores y patronos. La enorme cantidad de peque\u00f1os negocios familiares permaneci\u00f3 intacta. Los \u00edndices de inversi\u00f3n continuaron siendo modestos, sobre todo en comparaci\u00f3n con los de Estados Unidos y Alemania. Los medios de producci\u00f3n eran anticuados y as\u00ed siguieron. La capacidad de competencia dejaba mucho que desear. En cuanto a la producci\u00f3n industrial, Francia ocupaba el cuarto puesto, incluso antes de 1914, detr\u00e1s de Gran Breta\u00f1a, Alemania y Estados Unidos. En la \u00e9poca de entreguerras se acentu\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la distancia: de 1913 a 1937, la participaci\u00f3n de Francia en la producci\u00f3n industrial mundial descendi\u00f3 del 7,3% al 5,1%. El producto social bruto per c\u00e1pita era en 1938 exactamente la mitad del correspondiente a Estados Unidos: 300 d\u00f3lares. La producci\u00f3n agraria francesa era muy inferior a la americana y a la alemana. Marc Bloch, uno de los historiadores m\u00e1s preclaros, fusilado posteriormente por las SS, escribi\u00f3 poco despu\u00e9s de la derrota un \u00abexamen de conciencia\u00bb, bajo el t\u00edtulo de \u00abLa extra\u00f1a derrota\u00bb. En \u00e9l reprochaba a la masa de los industriales el haber conservado \u2033en la edad de la qu\u00edmica la mentalidad de los alquimistas\u2033. Tampoco en el periodo de entreguerras se dio el paso definitivo hacia la \u2033revoluci\u00f3n industrial\u2033. No era por lo tanto ning\u00fan milagro el que en el sector de la defensa se hubiese ido m\u00e1s all\u00e1 de un nivel de empresas manufactureras, contando con que el armamento exige una infraestructura t\u00e9cnica en modernizaci\u00f3n permanente. Mientras la producci\u00f3n de aviones en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, por no referirnos a Alemania, se concentraba en cinco grandes firmas, en Francia se constru\u00edan nada menos que en 40 f\u00e1bricas que lograron, entre 1919 y 1929, la sorprendente marca de 322 modelos. Los 115 aviones que present\u00f3 e Ministerio de la Guerra en 1930 se distribu\u00edan en 37 tipos diferentes. La situaci\u00f3n cambi\u00f3 a partir de la nacionalizaci\u00f3n parcial de la industria aeron\u00e1utica decretada por el Frente Popular. Pero s\u00f3lo a partir de 1938 comenzar\u00eda una verdadera etapa de renovaci\u00f3n del material. Para entonces el adelanto alem\u00e1n ya era insalvable. A primeros de 1937 se constru\u00edan en Alemania unos 300 aviones de guerra por mes; en Gran Breta\u00f1a, 175; en Francia, solamente 50. Tras los acuerdos de Munich el n\u00famero se elevar\u00eda a 150 unidades.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Salvaci\u00f3n a la defensiva<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0El Ej\u00e9rcito, su organizaci\u00f3n y sus concepciones estrat\u00e9gicas, reflejaban esta tendencia b\u00e1sica de la sociedad francesa casi con rasgos caricaturescos. Por un lado, se mostraba ufano de la victoria alcanzada a costa de tantos sacrificios. Por otro, buscaba justamente en el pasado una serie de modelos que imitar: los generales trataban de ganar la guerra venidera con los mismos medios con que ganaron la anterior. Al fin y al cabo se trataba tan s\u00f3lo de conservar la preeminencia conquistada. El imperativo del momento era defender. Defenderse con tanto ah\u00ednco, como si la guerra futura fuese \u2033total\u2033; es decir, una larga guerra de desgaste: algo as\u00ed como una potenciaci\u00f3n de la batalla de Verd\u00fan. Una confrontaci\u00f3n de este cariz solamente era posible si se lograba reunir a todas las fuerzas del pueblo tras una l\u00ednea defensiva inexpugnable que sirviera a ese pueblo como baluarte. En consecuencia, el Estado Mayor elabor\u00f3 la teor\u00eda de la l\u00ednea de fuego impenetrable y continua, que habr\u00eda de convertir a Francia en una verdadera fortaleza. De este modo, los ataques frontales del enemigo resultar\u00edan bald\u00edos y los agredidos apenas experimentar\u00edan p\u00e9rdidas humanas. Una sangr\u00eda como la de los a\u00f1os 1914 a 1918, concluida en victoria o en derrota, significar\u00eda de todos modos el final. El peligro m\u00e1ximo era un ataque por sorpresa, contra el cual los franceses se cre\u00edan ya seguros.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Nada podr\u00eda hacer vacilar la posici\u00f3n adquirida: ni el rearme masivo de Alemania ni la circunstancia de que los estrategas alemanes hubiesen comenzado a desarrollar el concepto de \u2033guerra rel\u00e1mpago\u2033. Aqu\u00ed se escond\u00eda precisamente el n\u00facleo del drama. En correspondencia con los monstruosos objetivos de la pol\u00edtica expansionista hitleriana, las fuentes auxiliares disponibles en Alemania eran cada vez m\u00e1s exiguas. Con el fin de ampliar el potencial propio en materias primas y en rendimiento laboral, no hab\u00eda m\u00e1s remedio que conquistar nuevos espacios. En consecuencia la \u2033guerra rel\u00e1mpago\u2033 era la estrategia m\u00e1s adecuada para tal objeto: se trataba en principio de una concentraci\u00f3n de todos los medios para una m\u00e1s r\u00e1pida consecuci\u00f3n del fin. As\u00ed las cosas, nada parece tan absurdo como el planteamiento que se hicieron los franceses: hab\u00eda que estar preparados para una penosa guerra de desgaste. Pero al otro lado del Rhin, dif\u00edcilmente se entend\u00eda el fen\u00f3meno del nacionalsocialismo, aquella ideolog\u00eda absurda, aquel sistema b\u00e1rbaro, con toda su aparatosa voluntad de poder. Todo aquello resultaba extra\u00f1o e incomprensible.<\/p><p>\u00a0 \u00a0De esta manera el enemigo aparec\u00eda como algo raro y abstracto: nadie pod\u00eda imagin\u00e1rselo con precisi\u00f3n. Hasta entonces, los carros de combate se limitaban a la funci\u00f3n de elementos auxiliares de las tropas de infanter\u00eda. El nuevo uso que se les pretend\u00eda atribuir no cuadraba muy bien con la teor\u00eda. Cuando alguien, como un tal coronel Charles de Gaulle, propugnaba la necesidad de crear divisiones acorazadas de gran movilidad, e incluso la formaci\u00f3n de un arma especializada, tropezaba con la incomprensi\u00f3n. En realidad una conversi\u00f3n al concepto gaullista hubiera significado no solo un abandono de la l\u00ednea Maginot, sino hasta un cambio de la propia sociedad francesa. Era significativo que no se quisiera potenciar el carro de combate a costa de la predilecta arma de Caballer\u00eda: en 1933 hab\u00eda a\u00fan en el Ej\u00e9rcito 130.000 caballos. Los grandes ganaderos estaban al lado de la \u2033Action Fran\u00e7aise\u2033, mon\u00e1rquica y reaccionaria, con la que no pocos oficiales simpatizaban. Frente a tales fuerzas surgi\u00f3 un De Gaulle que era para ellas algo as\u00ed como un extraterrestre. Sin embargo, segu\u00eda siendo incomprensible la conciliaci\u00f3n entre una estrategia defensiva y la posici\u00f3n internacional de Francia. Y sobre todo con el mantenimiento del sistema de alianzas. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su valor si, en caso de guerra, los aliados no iban a poder contar con la ayuda de Francia? Ni siquiera hoy puede alguien explicar esta contradicci\u00f3n patente.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El alcance de la crisis social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica se manifest\u00f3 en toda su nitidez cuando se hicieron notar, en el verano de 1931, los efectos de la crisis econ\u00f3mica mundial, al principio lentamente y con cierto retraso, luego de un modo permanente. En los a\u00f1os siguientes se practicaron dos estrategias de soluci\u00f3n contradictorias; ninguna de ellas obtuvo el \u00e9xito apetecido.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Primero los Gobiernos de la derecha burguesa, entre ellos y con especial l\u00f3gica el Gobierno Laval, pretendieron mediante una pol\u00edtica deflacionaria lograr su objetivo principal de una estabilidad financiera, que se convirti\u00f3 en un aut\u00e9ntico fetiche y revel\u00f3 el car\u00e1cter reaccionario de su pol\u00edtica econ\u00f3mica. Con ello no se logr\u00f3 ni la estabilidad econ\u00f3mica ni mucho menos el crecimiento de la producci\u00f3n industrial. La capacidad adquisitiva se redujo y, con ella, la demanda. Por lo dem\u00e1s no desaparecieron ni la inflaci\u00f3n ni el desempleo. Simult\u00e1neamente empeor\u00f3 la posici\u00f3n de la industria exportadora en el contexto del mercado mundial, cuando otros pa\u00edses, sobre todo Gran Breta\u00f1a, devaluaron sus monedas y con ello los precios franceses resultaron alt\u00edsimos. Esta pol\u00edtica afect\u00f3 a los trabajadores y, principalmente, a las clases medias aut\u00f3nomas que tomaron el camino de la izquierda e hicieron posible el triunfo del Frente Popular en 1936. Hoy todos est\u00e1n acordes en que una oportuna devaluaci\u00f3n del 15 al 20 por ciento habr\u00eda dado a la econom\u00eda el impulso necesario.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Deflaci\u00f3n y Frente Popular<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Tampoco el Frente Popular solucion\u00f3 la crisis. Desde luego mejor\u00f3 las condiciones de las masas trabajadoras: la semana de 40 horas, acuerdos salariales colectivos, vacaciones pagadas y mayores posibilidades adquisitivas con importantes subidas de salarios. Mas todas estas medidas no bastaron para impulsar la curva de la producci\u00f3n industrial. La raz\u00f3n quiz\u00e1 fue el que los empresarios pasaron efectivamente el mal trago de los aumentos salariales, pero se negaron a las necesarias inversiones masivas. Por otra parte, un control estatal de las inversiones era algo muy ajeno al programa del Frente Popular. Esto hubiera significado una agresi\u00f3n contra la estructura de la econom\u00eda capitalista privatizada, algo que ni la peque\u00f1a ni la media burgues\u00eda estaban dispuestas a soportar. Con todo, el Frente Popular aprob\u00f3 un amplio programa de defensa que no logr\u00f3 cumplirse oportunamente.\u00a0<\/p><p>\u00a0 \u00a0En aquellos a\u00f1os treinta, todo parec\u00eda in\u00fatil. Por primera vez desde 1810 -exceptuada la primera Guerra Mundial- disminuy\u00f3 entre 1929 y 1938 la renta nacional, la producci\u00f3n industrial descendi\u00f3 en un 24%, mientras que en Alemania creci\u00f3 en un 16%. La crisis econ\u00f3mica se sum\u00f3 a otra pol\u00edtica y moral: la burgues\u00eda se rompi\u00f3 en varios frentes: unos simpatizaban con el fascismo (al menos con el de cu\u00f1o italiano) por miedo al bolchevismo; algunos quer\u00edan un Estado autoritario y conservaban su aversi\u00f3n contra Alemania; otros pretend\u00edan que se evitase por encima de todo una confrontaci\u00f3n con Hitler o, cuando menos, que se evitase cuanto pudiera ser motivo de enfrentamiento. Tambi\u00e9n la clase obrera se hallaba muy dividida: una parte se mantuvo en actitud pacifista, mientras que otra exig\u00eda un rearme m\u00e1s intensivo; unos combat\u00edan abiertamente el fascismo, otros orientaban sus armas dial\u00e9cticas contra el capitalismo. Estos frentes no se identificaban necesariamente con los que integraban los partidarios y los enemigos de los acuerdos de Munich de 1938. Lo que para el jefe del Gobierno Daladier era la victoria del partido de la paz, para L\u00e9on Blum no pasaba de ser \u2033alivio cobarde\u2033. En estas circunstancias, \u00bfc\u00f3mo iba a poder exigirse a los franceses, un a\u00f1o despu\u00e9s, que \u2033muriesen por Danzig\u2033? En los meses entre septiembre de 1939 y mayo de 1940, durante los que la guerra asolaba Europa, pero en los que Francia no la hizo, aquel estado de postraci\u00f3n mostr\u00f3 el decaimiento profundo de Estado y sociedad como con un espejo ustorio. Daladier y, tras \u00e9l, Paul Reynaud, estaban dotados de mejores condiciones personales que cualquier otro primer ministro anterior de la historia del parlamentarismo franc\u00e9s. Y sin embargo jam\u00e1s el r\u00e9gimen fue tan d\u00e9bil, nunca hubo m\u00e1s desorden en el Gobierno, ni mayor decadencia de la administraci\u00f3n que en aquella \u00e9poca, tan adecuada para aglutinar fuerzas. Ni siquiera se intent\u00f3 definir los objetivos de la guerra. El pa\u00eds hab\u00eda ca\u00eddo en un incre\u00edble letargo. Las intrigas parlamentarias dominaban la escena cuando Alemania decidi\u00f3 asestar a Francia el golpe definitivo. La Tercera Rep\u00fablica hab\u00eda perdido su legitimidad. Con todo, y en una perspectiva hist\u00f3rica, a pesar de la cat\u00e1strofe de la Tercera Rep\u00fablica, la democracia francesa manej\u00f3 la palanca m\u00e1s poderosa: no fue Francia la que perdi\u00f3 su unidad nacional, sino Alemania. La historia de la naci\u00f3n francesa se reanudar\u00eda a partir de 1945, justo cuando ces\u00f3 la historia de la naci\u00f3n alemana. Es bueno recordar estas verdades fundamentales cuando se buscan las causas de la derrota francesa de 1940.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Armisticio en Compi\u00e8gne. 21 de junio de 1940.\u00a0<\/strong>(Emisi\u00f3n radiof\u00f3nica de W. Shirer)<\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">Locutor: en este preciso momento, cuando el Gobierno franc\u00e9s examina a\u00fan las condiciones alemanas para el alto el fuego, Columbia transmite una informaci\u00f3n especial de William Shirer desde Alemania. Conectamos con Berl\u00edn. Adelante, Berl\u00edn.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Shirer: Atenci\u00f3n, Am\u00e9rica. Atenci\u00f3n CBS. William L. Shirer a la CBS de Nueva York desde Compi\u00e8gne. Nuestro micr\u00f3fono se halla instalado en un reducido espacio abierto en medio de los bosques de Compi\u00e8gne, a cuatro millas al norte de la ciudad y a unas cuarenta y cinco al norte de Par\u00eds. A pocos pasos de donde nos encontramos se halla el viejo vag\u00f3n de ferrocarril en el que, una fr\u00eda ma\u00f1ana de noviembre de 1918, se firm\u00f3 otro armisticio. En ese mismo vag\u00f3n han comenzado esta tarde a las 15.30, hora alemana, las negociaciones para un nuevo alto el fuego, para un nuevo armisticio con el que terminar\u00e1 la presente guerra entre Francia y Alemania. Las agujas del reloj han retrocedido. Estamos viviendo, como espectadores directos, una nueva revisi\u00f3n de la historia, en este atardecer sobre los hermosos bosques de Compi\u00e8gne. Qu\u00e9 diferencia respecto de aquel d\u00eda, hace ahora veintid\u00f3s a\u00f1os&#8230; incluso la temperatura, que hoy es la de un hermoso d\u00eda veraniego en los alrededores de Par\u00eds.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Esta tarde hemos visto c\u00f3mo Adolf Hitler y el mariscal G\u00f6ring, junto con otros jefes alemanes, presentaban a los jefes supremos del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s las condiciones del armisticio. En ese preciso momento nos result\u00f3 especialmente dif\u00edcil rememorar aquel otro acto, que tambi\u00e9n tuvo lugar en este mismo calvero, en pleno bosque de Compi\u00e8gne desde el que emitimos ahora, un acto semejante y distinto que se produjo en aquella fr\u00eda ma\u00f1ana del 11 de noviembre de 1918. El vag\u00f3n, el coche sal\u00f3n del mariscal Foch, tan s\u00f3lo dista unos pasos de nosotros y ocupa exactamente la misma posici\u00f3n que en aquella ma\u00f1ana gris de hace 22 a\u00f1os. S\u00f3lo una diferencia -\u00a1y qu\u00e9 diferencia!-: en la silla que ocupaba entonces el mariscal Foch se sienta hoy Adolf Hitler. Entonces Hitler no pasaba de ser un cabo alem\u00e1n, completamente desconocido. Hoy se firma de nuevo otro armisticio en este coche pasado de moda, recuerdo de la guerra anterior, que, como el otro alto el fuego, tambi\u00e9n pondr\u00e1 fin a una confrontaci\u00f3n entre Alemania y Francia. Mas en la obra que ahora se representa en los bosques de Compi\u00e8gne los papeles han cambiado. En la ocasi\u00f3n anterior, eran los franceses quienes dictaban las condiciones en\u00a0 este mismo coche. Esta tarde hemos contemplado c\u00f3mo Hitler insist\u00eda con sus ademanes, al otro lado de los cristales de las ventanillas del vag\u00f3n, en el contenido de sus imposiciones. As\u00ed se revisa la historia, pero rara vez esta vuelta hacia atr\u00e1s se ha llevado a cabo en el mismo lugar, como ocurre hoy aqu\u00ed. En el pre\u00e1mbulo de las condiciones del alto el fuego, el general Keitel, jefe del Mando supremo de los Ej\u00e9rcitos alemanes, comunica a la delegaci\u00f3n francesa que ni \u00e9l ni el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> han elegido el lugar de las negociaciones con la intenci\u00f3n de vengarse, sino con la de reparar una injusticia.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Las negociaciones para el alto el fuego han comenzado a las 15.15, hora alemana. El c\u00e1lido sol de junio se asomaba sobre los olmos y pinos gigantescos proyectando sombras de p\u00farpura sobre la alameda, cuando el\u00a0<em>Herr\u00a0<\/em>Hitler irrumpi\u00f3 rodeado de su s\u00e9quito. Ante el monumento levantado por los franceses a Alsacia-Lorena, Hitler salt\u00f3 de su autom\u00f3vil. El monumento se levanta a unos doscientos pasos de donde nos encontramos, al final del paseo, no lejos del viejo vag\u00f3n de ferrocarril. La famosa escultura del monumento aparece cubierta con una bandera de guerra alemana, hasta tal punto que no puede verse ning\u00fan resquicio ni tan siquiera leerse la inscripci\u00f3n. El a\u00f1o pasado tuve ocasi\u00f3n de contemplarlo varias veces. Algunos de los que estaban all\u00ed quiz\u00e1 lo ve\u00edan por primera vez: la larga espada, s\u00edmbolo de los ej\u00e9rcitos aliados, cuya punta atravesaba a un \u00e1guila enorme, el \u00e1guila del antiguo imperio alem\u00e1n; debajo aparec\u00eda la inscripci\u00f3n: \u2033A los heroicos soldados de Francia, defensores de la patria, libertadores valerosos de Alsacia-Lorena\u2033.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Con nuestros prism\u00e1ticos hemos visto c\u00f3mo el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> se manten\u00eda inhiesto, ante el monumento, contemplando la bandera de guerra con la cruz gamada. Luego, se dirigi\u00f3 lentamente hacia nosotros, hacia el peque\u00f1o calvero donde se encuentra el famoso vag\u00f3n del armisticio. Su rostro me ha parecido solemne y grave, aunque sus pasos delataban una cierta frivolidad al dirigirse al lugar en que se sell\u00f3 el destino de Alemania aquella ma\u00f1ana de noviembre de 1918, un destino que hab\u00eda experimentado ya un giro completo precisamente por su intervenci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Instantes despu\u00e9s Hitler entraba en el peque\u00f1o claro del bosque de Compi\u00e8gne donde se firm\u00f3 el armisticio hace 22 a\u00f1os y donde se firmar\u00eda ahora un protocolo similar. Hitler se manten\u00eda erguido, mirando lentamente en derredor. El calvero tiene forma de c\u00edrculo con un di\u00e1metro de unos doscientos pasos, a modo de parque. Una franja de cipreses bordea el peque\u00f1o\u00a0 parque, y tras ellos se aprietan los grandes olmos y encinas del bosque de Compi\u00e8gne. Durante 22 a\u00f1os ha sido para Francia un santuario nacional. Hitler se mantiene erguido y su mirada recorre sin cesar cuanto le rodea. En el grupo que le sigue est\u00e1n los jefes alemanes: el mariscal G\u00f6ring, con su bast\u00f3n de mando en la mano, luciendo el uniforme azul del Arma a\u00e9rea, junto con otros jefes de la <em>Wehrmacht<\/em>. Todos los alemanes visten uniforme. Hitler luce una guerrera gris en cuyo bolsillo superior izquierdo puede verse la cruz de hierro. Al lado de G\u00f6ring se encuentran el general Keitel, jefe del Mando supremo, y el general von Brauchitsch, comandante en jefe del Ej\u00e9rcito. Ambos han cumplido ya los sesenta a\u00f1os, pero tienen un aspecto juvenil, sobre todo el primero, que leva su gorra ligeramente ladeada y parece muy elegante y simp\u00e1tico. Un poco m\u00e1s lejos se aprecia la presencia del Dr. Raeder, gran almirante de la Flota alemana. Viste el uniforme azul de la Armada ribeteado de oro y parece ahogarse en el cuello duro, que llevan los oficiales de la Marina. En torno a Hitler vemos tambi\u00e9n a dos civiles: su ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, que viste el uniforme gris de su departamento, y Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler, que luce el uniforme pardo gris\u00e1ceo del partido.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Las manecillas del reloj marcaban en ese momento, seg\u00fan veo en mis notas, las 15.18. El estandarte de Hitler se ha izado sobre un peque\u00f1o m\u00e1stil, en el centro del calvero. En el mismo lugar se levanta un bloque de granito, que mide unos tres pies de altura. Hitler se dirige a \u00e9l seguido por su colaboradores. Sus movimientos son lentos.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Asciende los pocos escalones del monumento y lee la inscripci\u00f3n tallada en grandes caracteres sobre la piedra. Muchos de los presentes recuerdan sin duda aquellas palabras. El\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> repasa la inscripci\u00f3n lentamente. El texto dice as\u00ed: \u2033Aqu\u00ed cay\u00f3 el 11 de noviembre de 1918 el orgullo criminal del Reich alem\u00e1n, derrotado por los pueblos libres a los que pretendi\u00f3 esclavizar\u2033. Lo leen Hitler y G\u00f6ring y todos los dem\u00e1s. Los alemanes se mantienen firmes en silencio, bajo el sol de junio y en la calma del bosque. Observamos la expresi\u00f3n del rostro de Hitler, pero su cara no revela sentimiento alguno.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Luego el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> conduce a su s\u00e9quito hacia el otro extremo del c\u00edrculo. El monolito marca el lugar en que se encontraba el vag\u00f3n de la rendici\u00f3n durante las negociaciones de noviembre de 1918, que transcurrieron del 8 al 11 de ese mes. Hitler repasa la inscripci\u00f3n de la piedra: \u2033Los mandatarios alemanes\u2033. La piedra se encuentra precisamente entre dos ra\u00edles oxidados sobre los que se hab\u00eda situado el famoso vag\u00f3n 22 a\u00f1os atr\u00e1s. Son en ese momento las 15.23 horas. La comitiva alemana se encamina al vag\u00f3n en que van a celebrarse las negociaciones. Por supuesto que el coche no estaba antes en la actual posici\u00f3n. Hasta ahora se hallaba situado a unos 75 pasos, al final de los ra\u00edles, atacados por la herrumbre, en una peque\u00f1a nave museo donada por un ciudadano americano, Mr. Arthur Henry Fleming, de Pasadena (California). Ferroviarios alemanes se ocuparon ayer de sacar el vag\u00f3n y llevarlo al lugar elegido, el mismo que ocupaba en la ma\u00f1ana del 11 de noviembre de 1918. Los alemanes se encuentran delante del coche y charlan al sol. As\u00ed durante dos minutos. Luego Hitler sube la peque\u00f1a escalera del vag\u00f3n, seguido por G\u00f6ring y el resto de la comitiva. Un momento despu\u00e9s se encuentran todos en el interior. Podemos ver perfectamente lo que acontece dentro, gracias a la amplitud de las ventanas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hitler es el primero en entrar en el sal\u00f3n y en sentarse en el mismo lugar que ocup\u00f3 aquel d\u00eda el mariscal Foch. A su lado toman asiento G\u00f6ring y el general Keitel. Un poco m\u00e1s lejos podemos divisar, a derecha y a izquierda, al general von Brauchitsch y a Rudolf Hess, en un extremo de la mesa; al gran almirante Raeder y a von Ribbentrop, en otro.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La parte frontal permanece vac\u00eda. En ella se encuentran colocados cuatro sillones. A\u00fan no se ve a los franceses, pero no necesitamos esperar mucho tiempo. A las 15.30 en punto descienden de sus coches los negociadores galos. Han llegado en avi\u00f3n desde Burdeos hasta un aeropuerto cercano al lugar de las conversaciones. Desde el aer\u00f3dromo hasta el claro del bosque han venido en autom\u00f3vil.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Los franceses miran hacia el monumento de Alsacia-Lorena, decorado ahora con cruces gamadas, pero s\u00f3lo se permiten una ojeada casi furtiva. Acompa\u00f1ados por tres oficiales alemanes recorren acto seguido la alameda. Pronto alcanzan el calvero y, a la luz del sol, podemos divisar al general Huntziger, que viste un uniforme caqui, al general Bergeret y al vicealmirante Le Luc, estos dos \u00faltimos con uniforme azul. Casi oculto tras los trajes militares, el \u00fanico civil del grupo: el se\u00f1or N\u00f6el, embajador de Francia en Polonia al estallar la guerra. Los plenipotenciarios franceses avanzan a lo largo de la compa\u00f1\u00eda de honores alemana, que ocupa los primeros metros de la avenida. Si embargo, la compa\u00f1\u00eda permanece en silencio, sus fusiles apoyados en el suelo, sin presentar armas. Los franceses no apartan su mirada del infinito. Es una hora de tremenda gravedad para Francia, y sus rostros delatan el peso enorme que sienten sobre sus hombros. Sus facciones permanecen inexpresivas y conservan un aire puramente oficial, pero marcadas por un destino tr\u00e1gico. Se dirigen directamente hacia el coche y a su entrada reciben el salud de dos oficiales alemanes: el teniente coronel von Tippelskirch, jefe del cuartel general, y el coronel Thomas, jefe de la comandancia de Par\u00eds. Los alemanes saludan, los franceses responden al saludo. La atm\u00f3sfera es lo que en Europa se califica de \u2033correcta\u2033: pero no hay apretones de manos. Se acerca el momento hist\u00f3rico. En mi reloj las agujas se\u00f1alan las 15.32. Los franceses entran al vag\u00f3n del mariscal Foch, situado a pocos pasos de nosotros. Contemplamos a trav\u00e9s de los cristales el interior del coche anticuado. Hitler y los dem\u00e1s alemanes se levantan de sus sitios cuando los franceses entran en el sal\u00f3n. Hitler saluda con el brazo en alto. Los oficiales alemanes hacen lo propio y los franceses devuelven el saludo. No puedo ver si N\u00f6el saluda tambi\u00e9n ni de qu\u00e9 manera. Hitler no dice ni una palabra, si es que la vista no me enga\u00f1a; hace se\u00f1as al general Keitel que se sienta a su lado. Vemos c\u00f3mo el general toma un escrito y procede a su lectura. Se trata del pre\u00e1mbulo de las condiciones alemanas para un alto el fuego. Los franceses ocupan sus sitios con los rostros blancos como el m\u00e1rmol y escuchan con la m\u00e1xima atenci\u00f3n. Hitler y G\u00f6ring mantienen la vista clavada sobre la mesa de color verde. El momento hist\u00f3rico, al menos de este acto del drama, dura apenas unos minutos. En mi bloc anoto la hora exacta: las 15.42. Han pasado tan s\u00f3lo doce minutos desde la llegada de los franceses. En este preciso momento Hitler se levanta y saluda de nuevo a los franceses con el brazo en alto. Acto seguido abandona el vag\u00f3n y tras \u00e9l, G\u00f6ring y el general von Brauchitsch. Siguen el gran almirante Raeder, Rudolf Hess y, finalmente, von Ribbentrop. Los franceses se quedan sentados a la mesa y, con ellos, el general Keitel, que procede a la lectura de las cl\u00e1usulas del acuerdo de armisticio. Hitler se aleja y los dem\u00e1s hacen otro tanto. De nuevo recorren la alameda en direcci\u00f3n al monumento de Alsacia-Lorena. Cuando alcanzan la compa\u00f1\u00eda de honores, la banda interpreta \u2033Deutschland, Deutschland \u00fcber alles\u2033 y el himno de Horst-Wessel. Todo el ceremonial ha durado un cuarto de hora escaso. En quince minutos se ha revisado un hist\u00f3rico armisticio de hace apenas unas d\u00e9cadas.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Locutor: Han escuchado una cr\u00f3nica especial desde el bosque de Compi\u00e8gne, en el que el 11 de noviembre de 1918 los negociadores alemanes aceptaron las condiciones de armisticio con las que terminaba la primera Guerra Mundial, y donde hoy, 21 de junio de 1940, los franceses han aceptado las condiciones impuestas por Adolf Hitler, con las que se pone fin al enfrentamiento entre Francia y Alemania.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0M\u00fasica de \u00f3rgano.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Locutor: Aqu\u00ed, Columbia Broadcasting System<\/span>.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0HITLER EN PAR\u00cdS<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Par\u00eds estaba desierto aquella ma\u00f1ana de verano en que Adolf Hitler lleg\u00f3 a la capital francesa. Pero no entr\u00f3 como vencedor sino como amante del arte. Jacques Robichon ha vuelto a recorrer los caminos del 23 de junio de 1940.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">Eran entre las 6 y las 7 de la ma\u00f1ana. El primer domingo despu\u00e9s del comienzo del verano. Par\u00eds a\u00fan dorm\u00eda. Desde hace diez d\u00edas la capital de occidente y del mundo entero no es m\u00e1s que un desierto. S\u00f3lo de vez en cuando suenan sobre el asfalto las botas del vencedor. En los muelles del Sena ondea la cruz gamada.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">Una brisa fresca corre sobre la ciudad y mece los estandartes nazis, que, como reguero de sangre, se extienden por la capital enmarcando calles y plazas, cubriendo las casas y hasta ocultando la visi\u00f3n del cielo.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">El vendedor de frutas y verduras en la plaza de la \u00d3pera, que se ocupa a esa hora en montar su tenderete, no acaba de creer lo que ven sus ojos. R\u00edgido, boquiabierto, como v\u00edctima de una alucinaci\u00f3n, contempla c\u00f3mo a trav\u00e9s de la plaza desierta Adolf Hitler se dirige hacia \u00e9l.<\/span><\/p><p>\u00a0<span style=\"color: #374cab;\"> \u00a0La visita del se\u00f1or del III Reich a la capital que desde la ma\u00f1ana del 10 de mayo se hab\u00eda convertido en el s\u00edmbolo de la victoria alemana, se llev\u00f3 a cabo bajo riguroso inc\u00f3gnito. \u00c9l mismo lo ha querido as\u00ed. Envuelto en su largo abrigo de cuero, abrochado hasta el cuello, le acompa\u00f1an tan s\u00f3lo diez generales y oficiales de alta graduaci\u00f3n. \u00danicamente la gorra de plato calada hasta los ojos y el bigote caracter\u00edstico, que da a su rostro un aire inconfundible, permiten descubrir la personalidad del visitante. Ninguna medida especial de seguridad, ning\u00fan dispositivo de vigilancia, denuncian en el Par\u00eds ocupado la presencia del comandante supremo de la\u00a0<em>Wehrmacht<\/em>.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">Hitler hab\u00eda aterrizado esa misma ma\u00f1ana en Le Bourget. El vuelo lo realiz\u00f3 en su avi\u00f3n personal, pilotado por el capit\u00e1n Hans Baur, desde su cuartel general de Br\u00fbly-le-P\u00e9che, al nordeste de Mezi\u00e8res.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">R\u00e1pidamente se hab\u00eda puesto en marcha desde el aeropuerto la columna de \u2033Mercedes\u2033 descapotables en direcci\u00f3n a la ciudad. Los autom\u00f3viles recorrieron las calles vac\u00edas y silenciosas como si pasaran ante un escenario fant\u00e1stico e irreal, seg\u00fan anot\u00f3 uno de los oficiales que formaba parte de la comitiva.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0 <span style=\"color: #374cab;\">Vestido de uniforme, con botas altas y guantes, Hitler parec\u00eda de malhumor, hundido en su asiento. Tard\u00f3 mucho en recobrarse y volver a su conocido nerviosismo. Desde la medianoche reinaba el alto el fuego entre Francia y Alemania. Ahora el jefe de las fuerzas vencedoras quer\u00eda recorrer Par\u00eds personalmente. Sin detenerse un momento, la comitiva enfil\u00f3 hacia la \u00d3pera. El teniente coronel Hans Speidel, que era el responsable de la seguridad de las tropas alemanas en Par\u00eds, hab\u00eda hecho acudir a dos electricistas. Se les indic\u00f3 que iluminaran la sala, el vest\u00edbulo, el escenario, las escaleras, los frescos y las estatuas.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">-\u00a1El teatro m\u00e1s bello del mundo!, -coment\u00f3 Hitler cautivado y lleno de admiraci\u00f3n mientras recorr\u00eda las dependencias. Y, acto seguido, dio media vuelta y se dirigi\u00f3 a la salida precipit\u00e1ndose hacia su autom\u00f3vil.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\"> En el lado opuesto de la plaza un vendedor de peri\u00f3dicos parpade\u00f3, incr\u00e9dulo. al reconocer a Hitler.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">\u00c9ste, por su parte, se apercibi\u00f3 tambi\u00e9n de la presencia del otro. Por un momento pareci\u00f3 indeciso. Sin duda se acordaba de lo sucedido en Lille donde, un par de semanas antes, una mujer que le reconoci\u00f3 hab\u00eda cerrado apresuradamente la ventana gritando:<\/span><\/p><p>\u00a0 <span style=\"color: #374cab;\">\u00a0-\u00a1El diablo en persona!<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Ni ella ni Hitler lo olvidar\u00edan nunca.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Del Arco del Triunfo a la Torre Eiffel<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0La columna de cinco autom\u00f3viles dio la vuelta a la plaza de la \u00d3pera y enfil\u00f3 a la derecha ele boulevard de Capucines, flanqueado por teatros y una doble hilera de \u00e1rboles. No se ve un alma en derredor.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Adolf Hitler est\u00e1 de pie en su auto, el primero de la columna. Mira al frente, no se vuelve ni una vez, por m\u00e1s que detr\u00e1s de \u00e9l se encuentra, en calidad de gu\u00eda, el arquitecto Albert Speer, un gigante de 1.90 m., inspector general de obras del Reich alem\u00e1n, con rango de general, y que terminar\u00e1 siendo ministro de Armamento. Junto a \u00e9l, Arno Breker, escultor oficial del III Reich, llegado especialmente de Berl\u00edn para asistir al\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> durante su visita. En otros autom\u00f3viles se encuentran el general Keitel, jefe del Estado Mayor de la\u00a0<em>Wehrmacht<\/em>, Martin Bormann, jefe de la Canciller\u00eda, el general Bodenschatz, el arquitecto Giessler, Otto Dietrich, jefe de Prensa del Reich, el fot\u00f3grafo Heinrich Hoffmann, el piloto Hans Baur, dos miembros de las SS, Junge y Wolf, as\u00ed como el ayudante de Hitler, capit\u00e1n Engel. Durante el recorrido, Breker iba explicando las caracter\u00edsticas del barrio y la importancia de algunos edificios y monumentos ante los que cruzaba la comitiva. Frente a la Madelaine, Hitler mand\u00f3 detener su autom\u00f3vil.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Desde el \u00faltimo tramo de la escalinata el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> escuch\u00f3 la explicaci\u00f3n de Speer. No se inmut\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo. \u00danicamente la iglesia de San Agust\u00edn, recortada entre la niebla de la ma\u00f1ana, pareci\u00f3 interesarle. Poco despu\u00e9s, la columna sigui\u00f3 por la rue Royal, recorri\u00f3 lentamente la plaza de la Concorde y se adentr\u00f3 en los Campos El\u00edseos. Desde el paseo de la izquierda un gendarme observaba impasible el desfile de la comitiva.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Frente a los autom\u00f3viles alemanes se abre la avenida m\u00e1s hermosa del mundo. Delante de Hitler se alza el Arco del Triunfo que en la delicada atm\u00f3sfera de la ma\u00f1ana, parece limitar el horizonte.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0-Construido por orden de Napole\u00f3n -coment\u00f3 Hitler.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Bajo el arco se encuentra la Tumba del soldado desconocido, los restos de un soldado franc\u00e9s muerto en combate durante la Primera Guerra Mundial. En la piedra est\u00e1n grabados los nombres de los vencedores franceses, los que derrotaron a Alemania.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Pero el hombre que hoy intenta descifrar esas inscripciones es un alem\u00e1n: el vencedor de Par\u00eds y de Francia.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Desde hace d\u00edas ocupa el pensamiento de Hitler la misma idea: \u2033He podido pasar al frente de mis tropas por debajo del Arco del Triunfo cumpliendo un requisito cl\u00e1sico de vencedor. Pero no he querido. El pueblo franc\u00e9s ha padecido demasiado&#8230;\u2033<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Y, efectivamente, se hab\u00eda preparado una gran parada de las tropas alemanas victoriosas en el Par\u00eds vencido. Desfilar\u00edan ante Hitler, rodeado por sus generales. Se desisti\u00f3 del proyecto porque el mariscal G\u00f6ring advirti\u00f3 que no pod\u00eda garantizar la seguridad del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>. G\u00f6ring tem\u00eda que durante el desfile el enemigo realizara una incursi\u00f3n a\u00e9rea. Para su recorrido secreto por Par\u00eds, Hitler se hab\u00eda se\u00f1alado dos objetivos esenciales.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El primero se hab\u00eda cumplido. La columna abandona la plaza de l&#8217;\u00c9toile, se adentra por la avenida du Bois, cruza la de Raymond Poincar\u00e9, la plaza de V\u00edctor Hugo y llega al Palacio de Chaillot. All\u00ed, desde la famosa terraza, se ofrece a los ojos de Hitler una visi\u00f3n de ensue\u00f1o.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Y es verdaderamente de ensue\u00f1o: abajo discurre el Sena, con sus fabulosos puentes. M\u00e1s all\u00e1, se divisan los \u00e1rboles en los jardines del campo de Marte. Al fondo, la silueta met\u00e1lica de la torre Eiffel, s\u00edmbolo de Par\u00eds. Por todas partes, tejados y palacios, edificios se\u00f1oriales, torres, campanarios, monumentos hasta el horizonte infinito.. Sobre ellos ondean los colores del Reich alem\u00e1n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hitler se encuentra por primera vez frente a la rigurosa verdad de su victoria. La majestad del panorama del Par\u00eds derrotado realza el triunfo en toda su importancia. A trav\u00e9s de la amplia ciudad todav\u00eda dormida, se vuelve a poner en marcha la columna motorizada de las grandes personalidades nazis hacia el segundo objetivo, hacia la segunda gran cita de Hitler en Par\u00eds. A lo lejos, al otro lado del Sena, se alza la c\u00fapula dorada de Jules Hardouin-Mansart, recortando el cielo.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Bajo las botas del nuevo conquistador de Europa gime la arena de los Inv\u00e1lidos. Se acerca el momento decisivo de esa ma\u00f1ana sin igual: el encuentro hist\u00f3rico entre el hombre que logr\u00f3 crear el imperio m\u00e1s importante de Occidente desde Carlomagno y el hombre que 120 a\u00f1os despu\u00e9s intentaba seguir sus huellas e incluso superarle. Hitler se hallaba ante la tumba de Napole\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Rodeado por el general Keitel, Martin Bormann, Speer, el general de aviaci\u00f3n Bodenschatz, el arquitecto Giessler, Speidel y su m\u00e9dico de cabecera, Karl Brandt, Hitler se inclin\u00f3 \u2033fascinado y silencioso\u2033, ante el monumento que guarda los restos del gran emperador.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Previamente, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> hab\u00eda cambiado su pesado abrigo de cuero por un guardapolvo blanco. Durante largo rato permaneci\u00f3 como petrificado, la gorra de plato sobre el coraz\u00f3n, ante la tumba. Nadie ha sabido despu\u00e9s qu\u00e9 pensamientos le asaltaron en aquellos instantes. Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde confi\u00f3 al general Alfred Jodl que esos hab\u00edan sido los momentos \u2033m\u00e1s bellos e importantes\u2033 de su vida.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Y de pronto algo completamente diferente&#8230;<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Lentamente, siempre impenetrable y silencioso, Hitler fue volviendo en s\u00ed. La confrontaci\u00f3n entre el vencedor vivo y el inmortal vencido hab\u00eda terminado.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Durante un corto espacio, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> y su s\u00e9quito contemplaron los Inv\u00e1lidos desde fuera. Par\u00eds segu\u00eda sin despertar, el sol no ba\u00f1aba a\u00fan su tejados y calles. La capital francesa parec\u00eda como un cuerpo que todav\u00eda alienta, pero cuyos sentidos no funcionan.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A gran velocidad, la columna oficial alemana recorri\u00f3 el Quai d&#8217;Orsay, pas\u00f3 ante la Asamblea Nacional, cruz\u00f3 el boulevard de Saint-Germain y subi\u00f3 la rue Bonaparte hasta la plaza Saint-Sulpice. Pasado el Luxemburgo se encontr\u00f3 frente al Pante\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Arriba, en la colina de Saint-Genevi\u00e8ve, ante el magn\u00edfico pante\u00f3n que Par\u00eds ha levantado sobre las tumbas de sus h\u00e9roes de todos los tiempos, el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> se mostr\u00f3 entre comprensivo y condescendiente. Confes\u00f3 su admiraci\u00f3n por \u2033el culto que los franceses rend\u00edan a la inmortalidad de sus genios\u2033. Sin embargo, el edificio, la construcci\u00f3n en s\u00ed, no logr\u00f3 arrancarle ninguna prueba de asentimiento. Ni siquiera el escultor Breker, en sus funciones de gu\u00eda, logr\u00f3 entusiasmarle.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El vencedor de 1940 deseaba verlo todo, visitarlo todo, averiguarlo todo. Con cierta solemnidad declar\u00f3:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0-Par\u00eds es, sin duda, \u00fanica en su g\u00e9nero. Tiene un puesto especial entre todas las grandes ciudades del mundo. Esta maravillosa capital del arte me ha fascinado siempre. Nosotros, los alemanes, tenemos mucho que aprender de ella&#8230;<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0A rengl\u00f3n seguido manifest\u00f3 que desde 1918 los acontecimientos le hab\u00edan impedido una y otra vez visitar la ciudad. Ahora ten\u00eda ante s\u00ed, a su disposici\u00f3n, Par\u00eds entero. Siguiendo las huellas de su invencible Ej\u00e9rcito hab\u00eda querido llegar a la capital francesa cuanto antes para experimentar la fascinaci\u00f3n indudable que la ciudad ejerc\u00eda. Este era el verdadero fin de su visita.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Quer\u00eda ir a todas partes. Ante el palacio de Justicia orden\u00f3 disminuir la velocidad para contemplar mejor la Saint Chapelle. Luego dedic\u00f3 unos minutos a Notre Dame. Inmediatamente despu\u00e9s pas\u00f3 ante el H\u00f4tel de Ville y\u00a0 el Museo Carnavalet. Tras cruzar la plaza de los Vosges, a la vista del Louvre se sinti\u00f3 de nuevo otro. Ante la fachada del Museo permaneci\u00f3 largo tiempo recogido, en silencio. Sus acompa\u00f1antes le invitaron a seguir. El cortejo lleg\u00f3 a las Tuller\u00edas. Al pie de la columna de la plaza Vend\u00f4me, Hitler volvi\u00f3 a detenerse. Le cost\u00f3 trabajo reemprender la marcha.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Durante esa fiesta solitaria que el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> de la Alemania vencedora celebraba en la capital conquistada, hubo tambi\u00e9n una visita a los Halles. Pero el \u2033vientre de Par\u00eds\u2033 no pod\u00eda ofrecer a Hitler y a sus acompa\u00f1antes otra cosa que la imagen de sus calles y pasajes desiertos. Arno Breker, que tom\u00f3 nota de las impresiones de su jefe, asegura que la ciudad le pareci\u00f3 a Hitler \u2033completamente despoblada\u2033. Tras un camino lleno de curvas, la columna de \u2033Mercedes\u2033 negros abord\u00f3 el norte de la ciudad: Montmartre. Delante de Hitler se alzaba la gran mole del Sacr\u00e9-Coeur.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Aqu\u00ed conclu\u00eda la visita del se\u00f1or del III Reich, aquella ma\u00f1ana del 23 de junio de 1940. Y al mismo tiempo significaba su apoteosis, porque no hay punto alguno en Par\u00eds m\u00e1s hermoso que \u00e9ste: ante los pies del vencedor se extend\u00eda la capital conquistada. Reinaba el silencio. Sobre Hitler, un cielo l\u00edmpidamente azul, y ante \u00e9l, como una ofrenda, la capital de Francia en toda su belleza.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0All\u00ed estaba el m\u00e1s famoso de los alemanes con el pensamiento perdido. \u00a1Qu\u00e9 no hab\u00eda realizado desde los d\u00edas del hospital de campa\u00f1a -medio ciego, medio imposibilitado- en que se jur\u00f3 acabar con el Tratado de Versalles y dar a la Alemania derrotada un nuevo poder! Hab\u00eda cumplido con su juramento.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Ese nuevo poder acababa de derrotar a Francia, a Europa; s\u00f3lo restaba lanzarse al dominio del mundo. Con Par\u00eds rendido ante \u00e9l, Hitler no pod\u00eda dudar que un d\u00eda llegar\u00eda a gobernar el universo. R\u00e1pidamente regres\u00f3 a su autom\u00f3vil. Eran cerca de las ocho. Par\u00eds empezaba a despertarse. El sol se alzaba en el horizonte y no tardar\u00eda mucho en calentar la ciudad.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Empezaba el d\u00e9cimo d\u00eda de la ocupaci\u00f3n; seguir\u00edan 1522 m\u00e1s.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0<strong>Hitler no volvi\u00f3 nunca<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0El teniente coronel Speidel se despidi\u00f3 de su jefe. Como oficial de Estado Mayor hab\u00eda sido testigo de una de las m\u00e1s gloriosas victorias de su patria; m\u00e1s tarde, al lado del legendario mariscal Rommel, le tocar\u00eda vivir las jornadas m\u00e1s terribles de dolor y derrota registradas por la historia alemana.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Hitler abandon\u00f3 la ciudad. Una hora m\u00e1s tarde, un avi\u00f3n alem\u00e1n sobrevolaba Par\u00eds. Era el\u00a0<em>Condor<\/em> del capit\u00e1n Baur. A bordo iba Adolf Hitler. Las puertas de la ciudad que se hab\u00edan abierto ante las tropas vencedoras, se cerraban detr\u00e1s de su jefe. Nunca m\u00e1s volver\u00eda Hitler a Par\u00eds<\/span>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Gesto conciliador &#8211; Recuerdos de Arno Breker<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #374cab;\">En la galer\u00eda de m\u00e1rmol blanco que rodea la tumba de Napole\u00f3n I, Hitler se llev\u00f3 la gorra de plato al coraz\u00f3n y se inclin\u00f3 con gran respeto. En silencio observamos todos el foso circular del monumento.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0Esper\u00e1bamos unas palabras de Hitler de acuerdo con el momento y las circunstancias, pero lo que dijo nos sorprendi\u00f3. Habl\u00f3 del hijo de Napole\u00f3n, del duque de Reichstadt, cuyas cenizas se encontraban en Viena y dio la orden de que fueran trasladadas junto a los restos de su padre. Al anochecer del 15 de diciembre de 1940, los restos del duque llegaban a la estaci\u00f3n parisiense de Austerlitz. Desde all\u00ed, a la luz de las antorchas, fueron transportados a los Inv\u00e1lidos. A ese gran gesto conciliador, le falt\u00f3 un \u00faltimo detalle de no menor trascendencia: la bandera tricolor, prohibida en la capital derrotada.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">\u00a0 \u00a0En esas circunstancias, todo aquello encontr\u00f3 muy poco eco en el pueblo franc\u00e9s.<\/span><\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0<strong>El Berghof del F\u00fchrer<\/strong><\/span><\/h3><p><em>\u00a0 \u00a0<span style=\"color: #000000;\">En realidad, Hitler tan s\u00f3lo pretend\u00eda tener una peque\u00f1a casa en la monta\u00f1a. Pero apareci\u00f3 Bormann y construy\u00f3 toda una ciudad. Hitler termin\u00f3 por hacer suyo el proyecto. Aqu\u00e9l pod\u00eda ser un buen ambiente para lo que \u00e9l deseaba representar.<\/span><\/em><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0El 1 de agosto de 1860 se concluy\u00f3 el tramo ferroviario Rosenheim-Traunstein-Salzburgo. El arzobispo de Munich bendijo las locomotoras b\u00e1varas, se celebr\u00f3 una cena de gala en el Palacio de Cristal muniqu\u00e9s y en el Hoftheater tuvo lugar una sesi\u00f3n especial. En 1880 la l\u00ednea de ferrocarril se ampli\u00f3 hasta enlazar con Bad Reichenhall-Berchtesgaden. Con ello se abr\u00eda para el mercado de esta \u00faltima localidad una \u2033puerta al mundo\u2033.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u2033La casa de los Wittelsbach se estableci\u00f3 en Berchtesgaden y, como ya antes hab\u00edan hecho otros pr\u00edncipes alemanes, sus miembros eligieron esta zona como campi\u00f1a de recreo, de partidas de caza y descanso veraniego\u2033, se dice en la cr\u00f3nica local. \u2033El comercio y los intercambios florecieron y los primeros alojamientos de monta\u00f1a comenzaron a recomendarse a quienes buscaban un poco de paz\u2033.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 Tambi\u00e9n en el Obersalzberg se construy\u00f3 uno de estos albergues: la pensi\u00f3n Moritz, que luego cambiar\u00eda su nombre por el de Platterhof. El consejero von Linde compr\u00f3 en el Obersalzberg el patrimonio forestal y cre\u00f3 el parque natural de Oberbaumgart y la pensi\u00f3n Antenberg. El consejero comercial St\u00f6hr, por su parte, y el director general Rosterg-Kassel se establecieron igualmente en sus respectivas casas alpinas construidas en la monta\u00f1a. Terina, cantante de obras de Wagner; el fabricante de pianos Bechstein; el director de la factor\u00eda Wacker, de Burghausen, la condesa R\u00fcxleben, hicieron otro tanto. El m\u00e9dico doctor Seitz creo un sanatorio infantil y el consejero Winter, de Buxtehude, levant\u00f3 la Haus Wachenfeld. El grandioso panorama del Obersalzberg, a los pies del Hohen G\u00f6ll y del Kehlstein, se convirti\u00f3 as\u00ed en pradera de la gente fina.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0Tras el golpe, el 9 de noviembre de 1923, Hitler huy\u00f3 en busca de cobijo a casa de los Bechstein, en el Obersalzberg, pues pertenec\u00edan al c\u00edrculo de sus incondicionales. Cuando dej\u00f3 la prisi\u00f3n de Landsberg, en las Navidades de 1924, Hitler volvi\u00f3 a la monta\u00f1a. Hasta la primavera permaneci\u00f3 en una caba\u00f1a del Platterhof: all\u00ed redact\u00f3 \u2033Mein Kampf\u2033. Le agradaba el paisaje, pero tambi\u00e9n el ambiente en que pod\u00eda vivir. Sus protectores le permitieron adquirir la Haus Wachenfeld. Una casa bonita aunque modesta, con un gran cuarto de estar, terraza y cocina en la planta baja, adem\u00e1s de tres habitaciones en el piso superior. Como propietario nominal figur\u00f3 en un principio su hermanastra Angela Raubal, de quien \u00e9l recibi\u00f3 en arriendo la casa, hasta que, en 1927, se realiz\u00f3 la escritura de compra. El arquitecto Degano construy\u00f3 todav\u00eda una nueva terraza y otras piezas menores, pero la vivienda conserv\u00f3 hasta el final su estilo alpino.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0Cuando Hitler se convirti\u00f3 en 1933 en canciller del Reich, aument\u00f3 el servicio, para cumplir adecuadamente con el n\u00famero cada vez mayor de visitantes. \u00c9stos abarrotaban las pensiones y hoteles. Miles de \u2033camaradas del pueblo\u2033 peregrinaban hasta la Haus Wachenfeld durante el verano con el deseo de ver a Hitler. Los SS viv\u00edan en barracones. Rudolf Hess se comprometi\u00f3 a \u2033crear orden\u2033 en aquel marem\u00e1gnum veraniego y encomend\u00f3 parte del plan a su secretario Martin Bormann.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0Bormann compr\u00f3 terreno en torno a la Haus Wachenfeld, hasta contar con nueve kil\u00f3metros cuadrados, de los que m\u00e1s de 800 ha. correspond\u00edan a bosque y otras 80 ha. a terrenos de cultivo. As\u00ed pas\u00f3 a ser propiedad de Hitler desde la \u2033monta\u00f1a de\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>\u2033, a casi 1900 metros de altura, hasta el valle, a 600 m. sobre el nivel del mar. Bormann, ajeno a toda sensibilidad para la belleza natural, degrad\u00f3 el paisaje de la monta\u00f1a con una red de carreteras asfaltadas. Hitler, por su parte, hizo traer a su arquitecto Albert Speer paneles y cartabones y traz\u00f3 \u00e9l mismo los planos, dibuj\u00f3 los bocetos y decidi\u00f3 el alzado de su casa de campo con la meticulosidad de un experto.<\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0Bajo la supervisi\u00f3n del arquitecto muniqu\u00e9s R. Fick, la vieja casa cambi\u00f3 de aspecto conservando, no obstante, su antigua personalidad.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Mon\u00f3logo en la casa de t\u00e9<\/strong><\/p><p>\u00a0 <span style=\"color: #374cab;\">\u2033<span style=\"color: #000000;\">Las dos salas estaban unidas por una gran abertura, nada pr\u00e1ctica en casos de recepciones oficiales\u2033, cuenta Speer. \u2033Quienes acompa\u00f1aban a los visitantes ten\u00edas que conformarse con permanecer en una salita poco acogedora que al tiempo era paso obligado para los servicios, la escalera de la casa y el gran comedor&#8230; En estas recepciones de Hitler sus invitados ascend\u00edan al piso superior, donde se encontraba el comedor. Pero dado que la escalera por la que hab\u00edan de subir conduc\u00eda a su vez a las habitaciones de Hitler, los invitados se ve\u00edan obligados a manifestar a la guardia apostada all\u00ed si se propon\u00edan subir al comedor o abandonar la casa\u2033.<\/span><\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0La famosa ventana de la sala de estar, famosa por sus dimensiones, permit\u00eda una hermosa vista sobre el Untersberg, Berchtesgaden y Salzburgo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El Berghof contaba en total con 30 habitaciones. En el vest\u00edbulo estaba la sala de estar con dos grupos de tapicer\u00eda, sof\u00e1s y varios sillones. El comedor ten\u00eda el techo y las paredes recubiertos de plancha de madera de alerce. Los sillones estaban repujados en cuero de color rojo claro. Las vajillas eran de color blanco sin adornos, y la cuberter\u00eda de plata, con el anagrama de Hitler.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Las comidas eran austeras. Speer dice de ellas: <span style=\"color: #374cab;\">\u2033<span style=\"color: #000000;\">El men\u00fa consist\u00eda en una sopa a la usanza campesina, un plato de carne con verduras, dulces, agua Fachinger o vinos de mesa. Los hombres del\u00a0<em>Leibstandarte<\/em> del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> serv\u00edan vestidos con chaquetilla blanca y pantalones negros. Tras la comida se levantaban los invitados y el anfitri\u00f3n y, dando un breve paseo, se dirig\u00edan a la casa de t\u00e9. El ceremonial se desarrollaba as\u00ed: primero iniciaban la marcha algunos funcionarios del servicio de seguridad; segu\u00eda Hitler con sus interlocutores del momento; y, cerrando la comitiva, en caravana multicolor, los comensales m\u00e1s asiduos a la mesa del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>\u2033.<\/span><\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0En la casa de t\u00e9 se pod\u00eda tomar de todo: t\u00e9, caf\u00e9, chocolate; tartas, pasteles, dulces; luego co\u00f1ac. Hitler se recreaba en sus propios mon\u00f3logos; a veces dormitaba sin dejar de hablar. Su s\u00e9quito hablaba a media voz, confiando en que su anfitri\u00f3n despertase a tiempo para la cena.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En la planta baja del Berghof se situaban tambi\u00e9n el cuerpo de guardia del\u00a0<em>Leibstandarte<\/em> del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>, otra habitaci\u00f3n de estar para el personal, dos m\u00e1s para la ayudant\u00eda y la gran cocina. En el primer piso se encontraban la sala de estar, el despacho y el dormitorio de Hitler y de Eva Braun, tres estancias privadas m\u00e1s, cuatro para la guardia personal, cinco habitaciones para hu\u00e9spedes, varios cuartos de ba\u00f1o y la vivienda del intendente de la casa.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En el segundo piso hab\u00eda varias habitaciones m\u00e1s para los invitados y el personal.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En el subsuelo de la planta baja, estaban el almac\u00e9n de v\u00edveres y las calderas de la calefacci\u00f3n. Bormann hizo colocar una barrera de espino de dos metros de altura y tres kil\u00f3metros de longitud en torno al Berghof. Tambi\u00e9n el exterior de los dominios del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> fue protegido. En un trecho de 14 kil\u00f3metros a la redonda nadie pod\u00eda tener perros ni gatos. Polic\u00edas rurales y hombres del Servicio del Trabajo cumpl\u00edan funciones de vigilancia. Poco despu\u00e9s fueron relevados de esta funci\u00f3n por el\u00a0<em>Leibstandarte<\/em> del <em>F\u00fchrer<\/em>.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Bormann construy\u00f3 a distro y siniestro: oficina de correos, jardines con invernaderos, casa para los ch\u00f3feres oficiales, un garaje de 130 metros de longitud, una habitaci\u00f3n para el personal con capacidad para 160 empleados, port\u00f3n, cuartel para los SS, nave subterr\u00e1nea para tiro, edificios administrativos, bloque de viviendas, pensi\u00f3n Platterhof, viviendas para el personal de la pensi\u00f3n, cervecer\u00edas, terrazas, oficinas de mantenimiento, jardines de infancia, talleres con casa piloto para proyectos arquitect\u00f3nicos, cuartel para el servicio de seguridad del Reich y la Gestapo (con los correspondientes calabozos); una casa para Hess (reconstrucci\u00f3n de otra antigua), otra para \u00e9l mismo, el mes\u00f3n Gutshof, un albergue para las Juventudes Hitlerianas, otra casa para G\u00f6ring; una residencia para los invitados de la Canciller\u00eda del partido, la <span style=\"color: #374cab;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2033caba\u00f1a Dietrich Eckart\u2033; una carbonera con capacidad para 30.000 quintales; la casa de hu\u00e9spedes Bechstein la colonia Klaush\u00f6he, la colonia Buchenh\u00f6he, y, sobre el Kehlstein, la casa de t\u00e9.<\/span><\/span><\/p><p>\u00a0 \u00a0Hitler se sent\u00eda at\u00f3nito, pero cada vez m\u00e1s impresionado por el culto fetichista que Bormann profesaba al hormig\u00f3n. Recordando melanc\u00f3licamente la antigua soledad en la monta\u00f1a, dir\u00eda el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em>: \u00abCuando todo esto est\u00e9 terminado, buscar\u00e9 para m\u00ed un valle tranquilo y construir\u00e9 en \u00e9l una casa peque\u00f1a como la antigua\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Con el fin de mantener el silencio y el orden dentro del recinto se cre\u00f3 un cuerpo especial con miembros de la Gestapo y del Servicio de Seguridad del Reich. Su cuartel se levant\u00f3, no lejos del Berghof, en estilo campesino. Al tiempo comenzaron las obras del correspondiente acuartelamiento de los SS, dotado de patio de ejercicios, sala de tiro, bodega y los correspondientes edificios para las oficinas de administraci\u00f3n y mantenimiento.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>El dinero de Hitler no era suficiente<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0Las caracter\u00edsticas del suelo, barro y roca, exigieron una amplia operaci\u00f3n de movimiento de\u00a0 tierras antes de echar los cimientos. La pensi\u00f3n del Platterhof fue renovada para utilizarla como canciller\u00eda del partido.\u00a0 Se levant\u00f3 el Gutshof de Obersalzberg. Se estableci\u00f3 una granja, con 60 u 80 caballos, 80 vacas y 100 cerdos, e incluso un lagar para producir zumos de frutas.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Entre los primeros proyectos tras la construcci\u00f3n de la Haus Wachenfeld y de su propia casa de campo, Bormann incluy\u00f3 la casa de t\u00e9 en la cumbre del Kehlstein. Para llegar hasta ella se construy\u00f3 una carretera con una pendiente de 1700 metros y una longitud de 7 kil\u00f3metros, cortando las rocas y horadando t\u00faneles. Esa carretera, con muchas curvas, colgada literalmente sobre los barrancos de las monta\u00f1as, terminaba en una especie de plataforma que serv\u00eda de aparcamiento. Desde este lugar part\u00eda una galer\u00eda de 130 m. de longitud y 3 de altura, excavada en la monta\u00f1a. El corredor iba a dar a una gran chimenea o boquete de 120 m. de altura por el que se elevaba un ascensor. As\u00ed se llegaba a la casa de t\u00e9, la Teehaus, colocada en una cima de 1834 metros de altitud. El coste total de esta obra ascendi\u00f3 a 30 millones de marcos. El presupuesto de construcci\u00f3n era enorme y superaba con creces las posibilidades econ\u00f3micas de Hitler. Bormann recurri\u00f3 entonces, de repente, a una curiosa idea: la \u00abcampa\u00f1a pro Adolf Hitler\u00bb, dirigida a la industria alemana. Exigi\u00f3 a los empresarios acaudalados que se mostraran reconocidos al <em>F\u00fchrer<\/em> aportando una contribuci\u00f3n para los gastos. Junto con el fot\u00f3grafo de Hitler, Heinrich Hoffmann, y el ministro de Correos, Wilhelm Ohnesorge, recurri\u00f3 a otro truco: hizo reconocer los derechos de autor del\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> en relaci\u00f3n con su retrato&#8230; que aparec\u00eda en los sellos postales. Y como su rostro figuraba en todos los valores, Hitler cobr\u00f3 sus buenos marcos, acrecentados a\u00fan m\u00e1s con los derechos de autor del \u00abMein Kampf\u00bb, un total de 1.232.335 marcos. Y todav\u00eda un cap\u00edtulo m\u00e1s de ingresos: su participaci\u00f3n, libre de impuestos, en los peri\u00f3dicos\u00a0<em>V\u00f6lkischer Beobachter<\/em> e\u00a0<em>Illustrieter Beobachter<\/em>. El viejo camarada de partido Fritz Reinhard, secretario de Estado en el Ministerio de Hacienda, hab\u00eda dispuesto lo siguiente: \u00abCualquier decisi\u00f3n en materia impositiva que signifique una obligaci\u00f3n para el\u00a0<em>F\u00fchrer<\/em> en este sentido, debe considerarse como nula\u00bb.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El Platterhof, en su d\u00eda sencilla pensi\u00f3n de monta\u00f1a, se transform\u00f3 en un confortable hotel de 150 camas. El acondicionamiento interior fue realizado por el profesor Michaelis: mucho lat\u00f3n, alfombras muy anchas, cuadros con im\u00e1genes campesinas de las regiones alemanas. Bajo el s\u00f3tano se instal\u00f3 un bar y, por debajo, a ocho metros y excavada en la roca, la canalizaci\u00f3n.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En agosto de 1943 Bormann orden\u00f3 excavar en el Obersalzberg galer\u00edas para la renovaci\u00f3n del aire y bunkers, y decidi\u00f3 que se construyeran refugios de hormig\u00f3n armado.<\/p><p>\u00a0 \u00a0G\u00f6ring hab\u00eda decidido ya en 1941 construir su propio bunker en previsi\u00f3n de ataques a\u00e9reos. Tras conseguir Albert Speer que los j\u00f3venes trabajadores de Obersalzberg fuesen enviados al servicio militar, en la zona no quedaban m\u00e1s que ingenieros, maestros, especialistas y gentes viejas e incapaces de ese trabajo rudo. No hubo m\u00e1s remedio que echar mano de inmigrantes checos e italianos y de una compa\u00f1\u00eda de las SS especialista en la materia.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Lo primero que se excav\u00f3 fue el Berghof y la casa de Bormann.<\/p><p>\u00a0 \u00a0<strong>Un bunker con parquet<\/strong><\/p><p>\u00a0 \u00a0El plano del refugio se distribu\u00eda as\u00ed: una entrada directa o una escalera conducir\u00edan desde el acceso, tan lejos como fuese posible, hasta llegar a un descansillo situado a unos 30 \u00f3 50 metros. Luego se llegar\u00eda a una especie de tope, o de cierre, para atenuar las ondas expansivas de las explosiones. Detr\u00e1s se situaban las esclusas de gas. A ambos lados de la galer\u00eda se hab\u00edan excavado varias cavernas en la roca viva. Las galer\u00edas, a su vez, ten\u00edan otros corredores subterr\u00e1neos para los tubos de la ventilaci\u00f3n, iluminaci\u00f3n, conducciones de agua, cable de tel\u00e9fono para 800 circuitos, desag\u00fces y calefacci\u00f3n de aire caliente.<\/p><p>\u00a0 \u00a0En un principio se planificaron unos refugios normales, pero pronto se hicieron saber algunos deseos especiales. El servicio de seguridad exigi\u00f3 un lugar para instalar ametralladoras. Como las paredes calc\u00e1reas no eran muy adecuadas, pidieron que se recubriera de madera y el suelo de parquet. Eva Braun, por su parte, solicit\u00f3 un ba\u00f1o para ella sola; y e encargado de los perros, una gran jaula. Cocinas, instalaci\u00f3n de aire acondicionado, salas de reuniones, despachos, cajas fuertes, habitaciones para los ni\u00f1os, ba\u00f1os y bunker para antia\u00e9reos&#8230; todo esto termin\u00f3 por construirse. Al final se habr\u00edan horadado 2775 m. de refugio en galer\u00edas con 4120 m\u00b2 de cavernas. Para los trabajadores y empleados del Obersalzberg se construy\u00f3 en el campamento Antenberg un refugio antia\u00e9reo de 385 m\u00b2.<\/p><p>\u00a0 \u00a0El 25 de abril de 1945, mientras los arquitectos disputaban a\u00fan sobre la decoraci\u00f3n de las galer\u00edas y de las cavernas, sobre las vetas de la madera y la herrer\u00eda de los muebles, ulularon a las 9.30 de la ma\u00f1ana las sirenas de alarma que anunciaban un ataque a\u00e9reo. Dos ataques con bombas de gran potencia bastaron para que la aviaci\u00f3n americana destruyese aquella obra. Poco despu\u00e9s llegar\u00eda una secci\u00f3n de zapadores con elementos suficientes para allanar el Obersalzberg. El campo de escombros termin\u00f3 convertido en una planicie.<\/p><p>\u00a0 \u00a0Andando el tiempo, el antiguo cuartel de la Gestapo se ha restaurado y se llama hoy \u00abAlbergue del Turco\u00bb. El Platterhof, tambi\u00e9n reconstruido, es un hotel para las Fuerzas Armadas norteamericanas. Y en la casa de t\u00e9 del Kehlstein los turistas pueden tomarse un caf\u00e9.<\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0Hitler en Par\u00eds \u00a0 \u00a0A la ofensiva que permiti\u00f3 a las fuerzas acorazadas alemanas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[114],"tags":[],"class_list":["post-10694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-segunda-guerra-mundial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10694"}],"version-history":[{"count":80,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10846,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10694\/revisions\/10846"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}