{"id":7347,"date":"2023-08-09T10:08:03","date_gmt":"2023-08-09T09:08:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/?p=7347"},"modified":"2025-08-25T11:51:00","modified_gmt":"2025-08-25T09:51:00","slug":"capitulo-8-la-evacuacion-de-dunkerque-operacion-dynamo-27-de-mayo-4-de-junio-de-1-940","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/capitulo-8-la-evacuacion-de-dunkerque-operacion-dynamo-27-de-mayo-4-de-junio-de-1-940\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 8 &#8211; La Evacuaci\u00f3n de Dunkerque. Operaci\u00f3n Dynamo. 27 de mayo-4 de junio de 1.940."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"7347\" class=\"elementor elementor-7347\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b2dc865 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b2dc865\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-41358fc8\" data-id=\"41358fc8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-58e2c5ae elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"58e2c5ae\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0<strong>Dunkerque<\/strong> es algo m\u00e1s que una evacuaci\u00f3n. Es mucho m\u00e1s. Supone la declaraci\u00f3n formal de guerra entre el Imperio Brit\u00e1nico y Alemania. A lo largo de este cap\u00edtulo recogeremos muchas versiones\u00a0<em>diferentes<\/em> sobre los hechos de aquellos d\u00edas finales de mayo e iniciales de junio de 1.940. Muy brevemente procurar\u00e9 opinar sobre el tema de fondo de estos d\u00edas, la tolerancia de Alemania con los ingleses, cansados y derrotados en las playas de Dunkerque. Iremos despacio, sin prisa.<\/span><\/p><h2><span style=\"color: #be0d05;\">\u00a0 \u00a0PRIMERA VISI\u00d3N DE LOS HECHOS:<\/span><\/h2><h3>\u00a0 \u00a0<strong><span style=\"color: #000000;\">Introducci\u00f3n<\/span><\/strong><\/h3><p>La Operaci\u00f3n Dynamo, la evacuaci\u00f3n de Dunkerque del 27 de mayo al 4 de junio de 1.940, es uno de los eventos militares m\u00e1s c\u00e9lebres de la historia brit\u00e1nica y, sin embargo, fue el resultado directo de una de las derrotas m\u00e1s aplastantes sufridas por el ej\u00e9rcito brit\u00e1nico. Solo dieciocho d\u00edas antes del comienzo de la evacuaci\u00f3n, los ej\u00e9rcitos brit\u00e1nico y franc\u00e9s combinados hab\u00edan sido vistos como al menos iguales a los alemanes. Si B\u00e9lgica y Holanda entraran en guerra, los ej\u00e9rcitos aliados combinados podr\u00edan desplegar 144 divisiones, tres m\u00e1s que los alemanes. Tras seis meses de escarceos en la frontera franco-alemana, el 10 de mayo comenz\u00f3 la ofensiva alemana en el oeste y todo cambi\u00f3. Despu\u00e9s de solo diez d\u00edas, los tanques alemanes llegaron al Canal en Abbeville, dividiendo a los ej\u00e9rcitos aliados en dos. Todo lo que los alemanes ten\u00edan que hacer para atrapar al BEF (Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica) sin ninguna esperanza de escapar era girar hacia el norte y barrer a lo largo de la costa del canal casi indefensa.<\/p><p>En cambio, la BEF pudo abrirse camino hasta Dunkerque, donde en esos d\u00edas, un total de 338.226 soldados aliados fueron rescatados de Dunkerque y las playas. A finales del 4 de junio, suficientes miembros de la BEF hab\u00edan escapado de la trampa para que Churchill pudiera convencer a sus colegas del gabinete de que siguieran luchando, independientemente del destino de Francia.<\/p><h3>\u00a0 \u00a0<strong>La batalla terrestre<\/strong><\/h3><p>La evacuaci\u00f3n de Dunkerque fue posible gracias a una combinaci\u00f3n de errores alemanes y una valiente decisi\u00f3n tomada por\u00a0<strong><em>Lord<\/em><em> Gort<\/em><\/strong>, el comandante de la BEF. Todo el prop\u00f3sito de la estrategia alemana de \u00abcorte en hoz\u00bb en 1.940 era dividir a los ej\u00e9rcitos aliados por la mitad rompiendo las l\u00edneas francesas en las Ardenas y luego corriendo hacia el estuario del Somme. Los alemanes esperaban que los aliados los ayudaran avanzando hacia B\u00e9lgica al comienzo de su ofensiva, exponiendo m\u00e1s tropas aliadas para capturar.<\/p><p>Dos grupos de ej\u00e9rcitos alemanes iban a participar en el plan. El Grupo de Ej\u00e9rcitos B, al mando del general von Bock, deb\u00eda atacar por el norte, ocupando Holanda y el norte de B\u00e9lgica. El Grupo de Ej\u00e9rcitos A, bajo el mando del general von Rundstedt, ten\u00eda el trabajo de romper las l\u00edneas francesas en el Mosa y llegar al mar. Rundstedt ten\u00eda tres ej\u00e9rcitos en su primera l\u00ednea y un grupo blindado al mando del general von Kleist para liderar el camino.<\/p><p>El BEF, bajo el mando de Lord Gort, estaba ubicado al norte de la l\u00ednea que Kleist tomar\u00eda hacia la costa. Tal como se esperaba, cuando comenz\u00f3 el ataque alem\u00e1n, los brit\u00e1nicos y los franceses avanzaron hacia B\u00e9lgica con la esperanza de unirse al ej\u00e9rcito belga y detener el avance alem\u00e1n.<\/p><p>Los alemanes pronto rompieron la l\u00ednea francesa en Sed\u00e1n. El 16 de mayo, al general Guderian, al mando de un cuerpo Panzer en el grupo blindado de von Kleist, se le dio carta blanca durante veinticuatro horas para expandir la cabeza de puente y, en cambio, se lanz\u00f3 directamente a trav\u00e9s de las l\u00edneas aliadas, llegando al Oise en Ribemont el 17 de mayo.<\/p><p>Este \u00e9xito repentino comenz\u00f3 a sembrar las semillas del error alem\u00e1n que permitir\u00eda que el BEF llegara a Dunkerque. Kleist se reuni\u00f3 con Guderian el 17 de mayo y, en lugar de elogiarlo por su \u00e9xito, lo atac\u00f3 por correr demasiado riesgo. El Alto Mando alem\u00e1n comenzaba a preocuparse de que su punta de lanza Panzer estuviera peligrosamente expuesta a un contraataque aliado combinado desde el norte y el sur. Guderian renunci\u00f3 r\u00e1pidamente, pero el general Rundstedt lo persuadi\u00f3 para que regresara a su puesto y tambi\u00e9n le dio permiso para llevar a cabo un reconocimiento armado hacia el oeste.<\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0<strong>20 de mayo<\/strong><\/span><\/h3><p>Guderian aprovech\u00f3 esta nueva orden y el 20 de mayo captur\u00f3 Amiens y Abbeville. Los alemanes hab\u00edan llegado al mar y los ej\u00e9rcitos aliados estaban partidos en dos. En este punto, los alemanes eran realmente vulnerables a un contraataque. Tard\u00edamente, el general Gamelin, el comandante supremo franc\u00e9s, emiti\u00f3 \u00f3rdenes para una fuga hacia el sur, apoyada por un ataque desde el sur, exactamente lo que los alemanes tem\u00edan que sucediera, pero el 19 de mayo, antes de que el plan pudiera ponerse en marcha, Gamelin fue reemplazado por el general Weygand. El plan Gamelin se suspendi\u00f3 mientras Weygand visitaba el frente. Se perdieron tres d\u00edas, y cuando Weygand decidi\u00f3 llevar a cabo un plan muy similar, ya era demasiado tarde.<\/p><h3>\u00a0 \u00a0<strong>21 de mayo<\/strong><\/h3><p>El 21 de mayo, los Panzer de Guderian se detuvieron en la l\u00ednea del Somme. El general <strong><span style=\"color: #cc7614;\"><a style=\"color: #cc7614;\" href=\"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/apendice-1-personajes\/#a321\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Nehring<\/a><\/span><\/strong>, jefe de Estado Mayor de Guderian en ese momento, cre\u00eda que el alto mando a\u00fan no hab\u00eda decidido qu\u00e9 camino tomar: al norte, hacia los puertos del canal, o al sur, para enfrentarse a la mayor parte del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, que a\u00fan estaba intacto, al sur del Somme.<\/p><p>El mismo d\u00eda, los brit\u00e1nicos lanzaron su principal contraataque de la campa\u00f1a, la batalla de Arras. Este ataque logr\u00f3 un \u00e9xito local limitado antes de ser rechazado, pero tuvo un impacto mucho mayor en el Alto Mando alem\u00e1n. El ataque brit\u00e1nico confirm\u00f3 su opini\u00f3n de que pronto seguir\u00eda un contraataque aliado.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a022 de mayo<\/strong><\/h3><p>Despu\u00e9s de una\u00a0 pausa de dos d\u00edas, los panzer de Guderian finalmente comenzaron a moverse hacia el norte el 22 de mayo. Ese d\u00eda llegaron a las afueras de Boulogne, donde encontraron por primera vez una fuerte resistencia.<\/p><p>Este mismo d\u00eda, la mayor parte de la BEF se hab\u00eda retirado de B\u00e9lgica y hab\u00eda regresado a las l\u00edneas defensivas al este de Lille, que hab\u00eda construido durante el invierno de 1939-40. En este punto, tanto los brit\u00e1nicos como los alemanes estaban a cuarenta millas de Dunkerque. Los brit\u00e1nicos tambi\u00e9n ten\u00edan una guarnici\u00f3n en Calais y Lord Gort comenzaba a colocar fuerzas dispersas en la ruta de regreso a la costa.<\/p><ul><li><strong>Batalla de Boulogne. 22-25 de mayo de 1.940<\/strong><\/li><\/ul><p>Cuando comenz\u00f3 la ofensiva alemana en el oeste el 10 de mayo de 1.940, nadie en el lado aliado pens\u00f3 que los puertos del canal estaban en peligro inmediato. Todo eso cambi\u00f3 despu\u00e9s del avance alem\u00e1n en Sed\u00e1n el 14 de mayo y la carrera hacia la costa que sigui\u00f3. Cuando los Panzer de Guderian llegaron a la desembocadura del Somme en Abbeville, los tanques alemanes estaban a menos de cuarenta millas al sur de Boulogne. Las formaciones aliadas fuertes m\u00e1s cercanas estaban sesenta millas al este, todav\u00eda tratando de mantener la l\u00ednea al este de Lille y prepar\u00e1ndose para un contraataque, que se esperaba romper\u00eda las l\u00edneas alemanas y restaurar\u00eda la situaci\u00f3n (Batalla de Arras, 21 de mayo de 1.940).<\/p><p>Por suerte para los aliados, los alemanes hab\u00edan avanzado mucho m\u00e1s r\u00e1pido de lo que cre\u00edan posible, y los tanques de Guderian permanecieron est\u00e1ticos durante todo el 21 de mayo, mientras el Alto Mando decid\u00eda si enviarlos al norte para capturar los puertos del canal, o al sur para atacar la nueva l\u00ednea francesa, form\u00e1ndose en el Somme. Los brit\u00e1nicos aprovecharon bien este tiempo. En la ma\u00f1ana del 22 de mayo, la 20\u00aa Brigada de Guardias (un batall\u00f3n de la Guardia Irlandesa y otro de la Guardia Galesa) fue llevada a Boulogne por mar, escoltada por los destructores HMS <em>Whitshed\u00a0<\/em>y HMS\u00a0<em>Vimiera<\/em>. Esta fuerza fue puesta bajo el mando directo del General Edmund Ironside, el Jefe del Estado Mayor General Imperial, en parte porque las comunicaciones entre la costa y Lord Gort ahora no eran confiables. Los brit\u00e1nicos encontraron dos batallones de infanter\u00eda francesa en la ciudad, bajo el mando del general <strong><span style=\"color: #cc7614;\"><a style=\"color: #cc7614;\" href=\"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/apendice-1-personajes\/#a325\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lanquetot<\/a><\/span><\/strong>, as\u00ed como otras tropas que hab\u00edan estado empleadas en tareas laborales detr\u00e1s de las l\u00edneas del frente y hab\u00edan llegado a la costa. Juntos, los brit\u00e1nicos y los franceses ten\u00edan entre 8.000 y 9.000 hombres en Boulogne, pero la ciudad no estaba preparada para la defensa y las tropas carec\u00edan de armas antitanque: los brit\u00e1nicos ten\u00edan parte de una bater\u00eda antitanque, los franceses ten\u00edan un peque\u00f1o n\u00famero de tanques.<\/p><p>El mismo d\u00eda, los alemanes finalmente comenzaron a moverse hacia el norte. A la II Divisi\u00f3n Panzer se le hab\u00eda encomendado la tarea de capturar\u00a0 Boulogne. Durante el 22 de mayo llegaron a la parte sur de Boulogne, donde encontraron una resistencia inesperadamente decidida. El general\u00a0<a href=\"https:\/\/www.gargola64.com\/wordpress\/?p=6792&amp;preview_id=6792&amp;preview_nonce=add2e07b91&amp;preview=true\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Walther K. Nehring<\/strong><\/a>, jefe de gabinete de Guderian, cre\u00eda injustamente que esto se deb\u00eda al liderazgo brit\u00e1nico. La actuaci\u00f3n de la guarnici\u00f3n francesa durante los d\u00edas siguientes sugerir\u00eda que esto no era cierto, pero este fue sin duda el primer enfrentamiento serio entre los hombres de Guderian y los brit\u00e1nicos.<\/p><p>El 23 de mayo, la II Divisi\u00f3n Panzer inici\u00f3 un ataque mucho m\u00e1s decidido contra Boulogne. Los brit\u00e1nicos ya hab\u00edan comenzado a planificar una posible evacuaci\u00f3n y esa ma\u00f1ana 200 marineros e infantes de marina fueron enviados en el destructor HMS\u00a0<em>Vimy<\/em> para organizar el puerto. Esta fue una tarea particularmente peligrosa, ya que las tropas alemanas hab\u00edan llegado dentro del alcance de las armas peque\u00f1as del \u00e1rea del puerto. El peligro se ilustr\u00f3 claramente m\u00e1s tarde ese mismo d\u00eda: los destructores HMS\u00a0<em>Keith<\/em> y HMS\u00a0<em>Whitshed<\/em> fueron enviados al puerto, donde muri\u00f3 el capit\u00e1n DJR Simpson del\u00a0<em>Keith<\/em> y el capit\u00e1n del\u00a0<em>Vimy\u00a0<\/em>mortalmente herido. M\u00e1s tarde, en la tarde del 23 de mayo, los brit\u00e1nicos finalmente decidieron evacuar sus tropas de Boulogne. Tres destructores m\u00e1s (HMS\u00a0<em>Vimiera<\/em>, HMS\u00a0<em>Venomous<\/em> y HMS\u00a0<em>Venetia<\/em>) fueron enviados para participar en la operaci\u00f3n, con el HMS\u00a0<em>Wild Swan<\/em> sigui\u00e9ndolos de cerca.<\/p><p>Llegaron a Boulogne a las 6.30 p.m., justo despu\u00e9s de un fuerte ataque a\u00e9reo alem\u00e1n que, seg\u00fan el general Nehring, inutiliz\u00f3 tres destructores. Los nuevos barcos fueron recibidos por el HMS <em>Whitshed\u00a0<\/em>fuera del puerto. Su comandante, Conder, era ahora el oficial naval superior presente. Envi\u00f3 un mensaje al almirante Ramsey, el comandante general de las evacuaciones, informando que no se arriesgar\u00eda a ingresar al puerto sin apoyo a\u00e9reo. Cincuenta minutos m\u00e1s tarde, a las 19.20, con cazas de la RAF sobrevolando la flotilla brit\u00e1nica, comenz\u00f3 a entrar en el puerto.<\/p><p><em>Whitshed\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Vimy<\/em> entraron primero. Cada uno pudo enfrentarse a unos 1.000 hombres, antes de retirarse a las 20.20. Luego fueron seguidos por\u00a0<em>Wild Swan<\/em>,\u00a0<em>Venomous<\/em> y\u00a0<em>Venetia<\/em>. El HMS\u00a0<em>Venetia<\/em> pronto se convirti\u00f3 en el \u00fanico destructor brit\u00e1nico seriamente da\u00f1ado. Su capit\u00e1n result\u00f3 herido y se vio obligada a retirarse del puerto. Los tres barcos se involucraron en una batalla cuerpo a cuerpo a corta distancia, atacando a los tanques alemanes con sus ca\u00f1ones navales de disparo r\u00e1pido, apuntando a enemigos a solo unos cientos de metros de distancia. La situaci\u00f3n empeor\u00f3 cuando los alemanes capturaron las bater\u00edas de ca\u00f1ones costeros franceses en gran parte intactas y las volvieron contra los barcos brit\u00e1nicos. A pesar de ello, a las 9.30 horas el\u00a0<em>Wild Swan<\/em> y el\u00a0<em>Venomous<\/em> partieron del puerto con 900 hombres a bordo entre ellos.<\/p><p>En este punto, 2.900 hombres hab\u00edan sido evacuados, pero todav\u00eda quedaban 2.200 soldados brit\u00e1nicos en Boulogne. A las 22.30, un octavo destructor, el HMS\u00a0<em>Windsor<\/em>, lleg\u00f3 al puerto y pudo evacuar a 600 hombres, entre ellos muchos de los heridos y un grupo de demolici\u00f3n naval que hab\u00eda sido enviado por primera vez el 22 de mayo. Finalmente, en la madrugada del 24 de mayo, el HMS\u00a0<em>Vimiera<\/em> realiz\u00f3 el \u00faltimo viaje a Boulogne. A estas alturas, la lucha hab\u00eda terminado durante la noche y, a las 2.45, hab\u00eda podido llevar a 1.300 hombres a bordo. Un total de 4.360 hombres fueron rescatados. Desafortunadamente, un segundo destructor, el HMS\u00a0<em>Wessex<\/em>, no hab\u00eda llegado, por lo que 300 hombres de la guardia galesa tuvieron que quedarse atr\u00e1s.<\/p><p>En la ma\u00f1ana del 24 de mayo, la guarnici\u00f3n francesa todav\u00eda ocupaba la antigua ciudadela y estaba decidida a seguir luchando, protegida por los muros de 30 pies de la ciudadela. Los alemanes llevaron a cabo un ataque frontal. Usando escaleras de asedio y apoyados por fuego de artiller\u00eda concentrado, lanzallamas y fuego a corta distancia de ca\u00f1ones antia\u00e9reos, al final del d\u00eda los alemanes hab\u00edan capturado la ciudadela. Al d\u00eda siguiente, 25 de mayo, la guarnici\u00f3n restante finalmente se rindi\u00f3. Los alemanes capturaron a dos generales y 5.000 soldados aliados, la mayor\u00eda franceses. Si bien no es tan famosa como la defensa de Calais, que se llev\u00f3 a cabo casi al mismo tiempo, la defensa de tres d\u00edas de Boulogne desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en el retraso del avance alem\u00e1n hacia Dunkerque y dio tiempo a los brit\u00e1nicos y franceses para consolidar sus posiciones defensivas al oeste de Dunkerque.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a023 de mayo<\/strong><\/h3><p>El 23 de mayo, Kleist inform\u00f3 que hab\u00eda perdido la mitad de sus tanques desde el comienzo de la campa\u00f1a en el oeste. En consecuencia, esa noche Rundstedt detuvo su avance y le orden\u00f3 simplemente bloquear la guarnici\u00f3n aliada en Calais. El Alto Mando del Ej\u00e9rcito decidi\u00f3 dar al Grupo de Ej\u00e9rcitos B la tarea de atacar el bolsillo aliado, mientras que el Grupo de Ej\u00e9rcitos A se concentrar\u00eda en proteger el flanco sur del avance alem\u00e1n contra un posible contraataque.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a024 de mayo<\/strong><\/h3><p>El 24 de mayo fue el d\u00eda central de la campa\u00f1a. En el flanco nororiental del bolso aliado, el ej\u00e9rcito belga fue objeto de un fuerte ataque y estuvo a punto de colapsar. En la costa, los alemanes estaban bloqueando Calais y estaban a solo veinte millas de Dunkerque, el \u00faltimo puerto disponible para los aliados. Mientras tanto, gran parte de la BEF todav\u00eda estaba en una l\u00ednea que corr\u00eda hacia el norte desde Arras, todav\u00eda intentaba mantener lo que quedaba de la l\u00ednea del frente.<\/p><p>El evento m\u00e1s importante del d\u00eda tuvo lugar cuando Hitler visit\u00f3 el cuartel general del Grupo de Ej\u00e9rcitos A de Rundstedt. El propio diario de guerra de Rundstedt registra que sugiri\u00f3 detener los tanques donde estaban y dejar que la infanter\u00eda se enfrentara a las tropas aliadas atrapadas en el norte. Hitler estuvo de acuerdo y emiti\u00f3 una orden que prohib\u00eda a los tanques cruzar el canal que va desde La Bass\u00e9e-B\u00e9thune-Saint Omer hasta Gravelines (diez millas al oeste de Dunkerque). La BEF quedar\u00eda en manos de la infanter\u00eda y de la Luftwaffe.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a025 de mayo<\/strong><\/h3><p>A primeras horas del 25 de mayo, Lord Gort todav\u00eda ten\u00eda \u00f3rdenes de atacar hacia el sur para apoyar a los franceses, pero cada vez estaba m\u00e1s claro que se trataba de una esperanza perdida y que obedecer esa orden correr\u00eda el riesgo de perder todo el ej\u00e9rcito. A las 6.00 p.m. de esa noche, Lord Gort tom\u00f3 su valiente decisi\u00f3n. Bajo su propia autoridad, orden\u00f3 a las Divisiones 5 y 50 que se trasladaran desde Arras, en el extremo sur de la bolsa brit\u00e1nica, hacia el norte para reforzar el II Cuerpo, como primer paso en un intento de escapar al mar. El II Cuerpo reforzado tendr\u00eda el trabajo de mantener el flanco norte del corredor hacia el mar si el ej\u00e9rcito belga se rindiera.<\/p><p>El mismo d\u00eda, Churchill tom\u00f3 su decisi\u00f3n final de no evacuar la guarnici\u00f3n que defend\u00eda Calais, con la esperanza de ganar horas cruciales para mejorar las defensas occidentales de la cabeza de playa de Dunkerque. La lucha en Calais continu\u00f3 hasta acabar el 26 de mayo y at\u00f3 a una Divisi\u00f3n Panzer.<\/p><ul><li><strong>Asedio de Calais, 23-26 de mayo de 1.940<\/strong><\/li><\/ul><p>Calais, del 23 al 26 de mayo, fue testigo de algunos de los combates m\u00e1s desesperados durante la campa\u00f1a alemana en el oeste en 1940. Una fuerza combinada francesa y brit\u00e1nica pudo contener fuertes ataques alemanes durante tres d\u00edas cr\u00edticos, lo que permiti\u00f3 a los aliados consolidar su dominio sobre Dunkerque , pero a costa de la destrucci\u00f3n virtual de la guarnici\u00f3n.<\/p><p>Durante el per\u00edodo de la Guerra Falsa, Calais y los puertos del canal del norte hab\u00edan tenido poca importancia militar. Al comienzo de la guerra, las l\u00edneas de suministro brit\u00e1nicas se extend\u00edan hasta el oeste de Francia, en parte porque los franceses se negaron a permitir que los brit\u00e1nicos usaran Dunkerque, Calais o Boulogne por temor a provocar ataques a\u00e9reos alemanes, aunque hab\u00edan sido utilizados por un gran n\u00famero de hombres, visitando Gran Breta\u00f1a de permiso. Bajo la presi\u00f3n brit\u00e1nica, los franceses hab\u00edan cedido lentamente, pero en la primavera de 1940 solo Boulogne hab\u00eda entrado en uso regular, mientras que las principales l\u00edneas de suministro brit\u00e1nicas a\u00fan se extend\u00edan hasta los puertos al oeste del Somme.<\/p><p>Todo esto comenz\u00f3 a cambiar despu\u00e9s del inicio de la campa\u00f1a alemana en el oeste. El avance alem\u00e1n en Sedan el 14 y 15 de mayo dividi\u00f3 a los ej\u00e9rcitos aliados por la mitad, y cuando los Panzer de Guderian llegaron a la costa en Abbeville el 20 de mayo, se cortaron las l\u00edneas de suministro de la BEF.\u00a0De repente, Dunkerque, Calais y Boulogne adquirieron una importancia cr\u00edtica.\u00a0Todav\u00eda no se hab\u00eda percibido la verdadera magnitud del desastre, por lo que cuando las primeras tropas desembarcaron en Calais, su misi\u00f3n era establecer una nueva l\u00ednea de suministro para la BEF, que a\u00fan luchaba alrededor de Lille y Arras, m\u00e1s de cincuenta millas tierra adentro.\u00a0Tambi\u00e9n se pusieron en marcha planes para utilizar los tres puertos para evacuar el BEF si fuera necesario.<\/p><p>La defensa de Calais estar\u00eda a cargo de Calais Force. Esta fuerza conten\u00eda un batall\u00f3n de cada uno del Cuerpo Real de Fusileros del Rey (60.\u00ba Fusileros), los Fusileros Reina Victoria y la Brigada de Fusileros, la 229.\u00aa bater\u00eda antitanque de la Artiller\u00eda Real y un batall\u00f3n del Regimiento Real de Tanques, equipado con 21 unidades ligeras y 27 fuerzas de cruceros.\u00a0Esta fuerza ser\u00eda apoyada por parte de un regimiento de reflectores y parte de un regimiento antia\u00e9reo, todos bajo el mando del brigadier Claude Nicholson.\u00a0800 soldados franceses tambi\u00e9n estaban presentes en Calais y defender\u00edan la ciudadela, una parte crucial de las defensas.\u00a0Esto le dio a Nicholson un total de alrededor de 4.000 hombres.<\/p><p>Despu\u00e9s de llegar a la costa el 20 de mayo, los alemanes se detuvieron por un d\u00eda. Cuando comenzaron a moverse hacia el norte el 22 de mayo, la 10.\u00aa Divisi\u00f3n Panzer recibi\u00f3 la tarea de tomar Calais, mientras que la 1.\u00aa Divisi\u00f3n Panzer fue enviada hacia Dunkerque, con \u00f3rdenes de intentar capturar Calais en el camino.\u00a0Con toda su fuerza, cada una de estas divisiones conten\u00eda algo m\u00e1s de 15.000 hombres y al menos 300 tanques, aunque el 23 de mayo, el general Kleist, el comandante de la punta de lanza blindada del ataque alem\u00e1n, informar\u00eda que la mitad de sus tanques estaban fuera de servicio.\u00a0Aun as\u00ed, los brit\u00e1nicos y los franceses en Calais ser\u00edan superados en n\u00famero por lo menos tres a uno.<\/p><p>En 1940, la ciudad de Calais todav\u00eda estaba contenida dentro de una l\u00ednea de baluartes y murallas. Estos hab\u00edan sido modificados despu\u00e9s de la guerra franco-prusiana, pero en 1940 esta obra ten\u00eda m\u00e1s de sesenta a\u00f1os.\u00a0Nicholson pronto se dio cuenta de que no podr\u00eda mantener este per\u00edmetro exterior por mucho tiempo.\u00a0Decidi\u00f3 hacer su posici\u00f3n principal en un per\u00edmetro interior, que cubr\u00eda la parte norte de Calais, incluido el casco antiguo, los muelles y la ciudadela.\u00a0Esta era una l\u00ednea m\u00e1s corta, y gran parte de ella estaba protegida por l\u00edneas de agua, en los canales que atraviesan Calais y en los propios muelles.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0a.\u00a0 \u00a022 de mayo<\/strong><\/p><p>Los primeros elementos de Calais Force, Queen Victoria&#8217;s Rifles y Tank Battalion, llegaron al puerto el 22 de mayo y comenzaron a prepararse para la acci\u00f3n.\u00a0En este punto, los brit\u00e1nicos se estaban concentrando en prepararse para unirse a las fuerzas en Dunkerque y en la creaci\u00f3n de nuevas l\u00edneas de suministro para la BEF.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0b.\u00a0 \u00a023 de mayo<\/strong><\/p><p>En la ma\u00f1ana del 23 de mayo, los brit\u00e1nicos en Calais todav\u00eda no se daban cuenta de lo cerca que estaban realmente los alemanes. Se hab\u00eda ordenado a elementos de la I Divisi\u00f3n Panzer que intentaran capturar Calais en su camino hacia Dunkerque, y a media ma\u00f1ana columnas de tanques alemanes se acercaban desde el suroeste.\u00a0Temprano en la ma\u00f1ana, se enviaron patrullas de Queen Victoria&#8217;s Rifles para encontrar a los alemanes, pero quiz\u00e1s tuvieron demasiado \u00e9xito, ya que ninguno regres\u00f3.<\/p><p>M\u00e1s tarde en la ma\u00f1ana, tres escuadrones de tanques al mando del teniente coronel Keller partieron de Calais, en direcci\u00f3n a St. Omer, veinte millas al sureste. En Gu\u00eenes, a solo cinco millas al sur de Calais, se encontraron con las columnas alemanas, que avanzaban hacia el este desde Marquise, y tuvo lugar una breve batalla. Aunque los tanques brit\u00e1nicos finalmente se retiraron al norte de Coquelles, al suroeste de Calais, este primer ataque alem\u00e1n hab\u00eda sido rechazado.\u00a0La I Divisi\u00f3n Panzer avanz\u00f3, dejando a la X Divisi\u00f3n Panzer para que se ocupara de los defensores de Calais.<\/p><p>El d\u00eda tambi\u00e9n vio a las tropas del Royal Rifle Corps del Rey (60th Rifles) y la Rifle Brigade aterrizar en las dunas al este de Calais, y el brigadier Nicholson lleg\u00f3 a Coquelles, para prepararse para intentar abrir comunicaciones con Dunkerque.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0c.\u00a0 \u00a024 de mayo<\/strong><\/p><p>Ese intento comenz\u00f3 a las 2 am del 24 de mayo. Fue realizado por un escuadr\u00f3n de tanques y una compa\u00f1\u00eda de la Brigada de Fusileros, pero pronto se top\u00f3 con fuertes fuerzas alemanas en el camino a Dunkerque. El brigadier Nicholson, que acompa\u00f1aba el ataque, pronto se vio obligado a cancelarlo.\u00a0Los brit\u00e1nicos se retiraron a Calais y se prepararon para defender el per\u00edmetro exterior.<\/p><p>Seg\u00fan fuentes alemanas, el 24 de mayo la 10.\u00aa Divisi\u00f3n Panzer se concentr\u00f3 en sellar Calais y no llev\u00f3 a cabo un ataque sistem\u00e1tico hasta el d\u00eda siguiente. Es casi seguro que no es as\u00ed como vieron las cosas los defensores de Calais.\u00a0La lucha estall\u00f3 en todo el per\u00edmetro exterior.\u00a0A las 6 de la tarde, los alemanes hab\u00edan atravesado el per\u00edmetro exterior y el brigadier Nicholson se vio obligado a trasladar su cuartel general del Boulevard L\u00e9on Gambetta a la Gare Maritime, en el paseo mar\u00edtimo.<\/p><p>El apoyo de artiller\u00eda para los defensores fue proporcionado por destructores de la Royal Navy, junto con el buque de guerra polaco <em>Burza<\/em>\u00a0.\u00a0Estos barcos hicieron una valiosa contribuci\u00f3n a la defensa de Calais, pero la costa era pesada: el HMS\u00a0<em>Wessex<\/em>\u00a0se hundi\u00f3, mientras que el HMS\u00a0<em>Vimiera<\/em>\u00a0y el\u00a0<em>Burza<\/em>\u00a0resultaron da\u00f1ados.\u00a0M\u00e1s tarde ese mismo d\u00eda, el HMS\u00a0<em>Wolfhound<\/em>\u00a0y el HMS\u00a0<em>Verity<\/em> hicieron un viaje a Calais, llevando provisiones de municiones y\u00a0al vicealmirante JF Somerville\u00a0.<\/p><p>Somerville pudo reunirse con Nicholson, quien le dio un resumen de la posici\u00f3n brit\u00e1nica. Sus hombres estaban escasos de municiones.\u00a0S\u00f3lo le quedaban dos ca\u00f1ones antitanques y dos ca\u00f1ones antia\u00e9reos ligeros.\u00a0A su regreso a Gran Breta\u00f1a, Somerville har\u00eda una transmisi\u00f3n describiendo esta reuni\u00f3n.<\/p><p>Al amanecer, la armada comenz\u00f3 a prepararse para evacuar a las tropas en Calais, pero esta medida no cont\u00f3 con la aprobaci\u00f3n de Churchill. A estas alturas estaba llegando a la conclusi\u00f3n de que la fuerza de Calais tendr\u00eda que luchar el mayor tiempo posible para ganar tiempo para que la BEF llegara a Dunkerque, aunque la decisi\u00f3n final no se tomar\u00eda hasta el d\u00eda siguiente.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0d.\u00a0 \u00a025 de mayo<\/strong><\/p><p>La X Divisi\u00f3n Panzer realiz\u00f3 un ataque sistem\u00e1tico en el per\u00edmetro interior durante el 25 de mayo. A estas alturas, el per\u00edmetro interior estaba formado por una serie de puestos separados, que pod\u00edan proporcionar fuego de apoyo, pero que por lo dem\u00e1s estaban aislados.\u00a0A pesar de esto, los fusileros pudieron contener los ataques alemanes durante todo el d\u00eda.\u00a0A media tarde el brigadier Nicholson traslad\u00f3 su cuartel general por \u00faltima vez, esta vez a la ciudadela, donde al d\u00eda siguiente ser\u00eda capturado.<\/p><p>A las 9 de la noche, despu\u00e9s de la cena, Churchill\u00a0, Eden y Ironside finalmente decidieron no evacuar las tropas en Calais.\u00a0Churchill registr\u00f3 sentirse f\u00edsicamente enfermo despu\u00e9s de tomar esta decisi\u00f3n, una de sus primeras decisiones realmente dif\u00edciles.\u00a0La siguiente se\u00f1al fue enviada a Nicholson esa noche, aunque no es seguro que la haya recibido alguna vez.<\/p><p>\u00abCada hora que sigues existiendo es de gran ayuda para la BEF, por lo que el Gobierno ha decidido que debes seguir luchando. Tenga la mayor admiraci\u00f3n posible por su espl\u00e9ndido stand. La evacuaci\u00f3n no tendr\u00e1 lugar ( <em>repito<\/em>\u00a0, no) y las embarcaciones requeridas para los fines anteriores deben regresar a Dover.\u00a0<em>Verity<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Windsor<\/em> para cubrir Commander Mine-sweeping y su retiro\u00bb.<\/p><p>A pesar de esta decisi\u00f3n final, el almirante Ramsey decidi\u00f3 poner a disposici\u00f3n una peque\u00f1a flota por si las circunstancias volv\u00edan a cambiar. En la noche del 25 al 26 de mayo, una flotilla de peque\u00f1os barcos entr\u00f3 en el puerto, rescatando a los heridos y a los supervivientes del destacamento de la Royal Marine enviado para proteger a las tripulaciones de demolici\u00f3n naval.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0e.\u00a0 \u00a026 de mayo<\/strong><\/p><p>La lucha en Calais dur\u00f3 la mayor parte del 26 de mayo. Un ataque alem\u00e1n por la ma\u00f1ana fracas\u00f3, aunque con pocas p\u00e9rdidas, pero por la tarde los defensores comenzaron a quedarse sin municiones.\u00a0Los alemanes pudieron traer sus tanques medianos a la batalla y, a las 4:00 p. m., hab\u00edan capturado el \u00e1rea del puerto.\u00a0Esto fue seguido a las 5 pm por un exitoso asalto de infanter\u00eda a la ciudadela, en el que se captur\u00f3 al brigadier Nicholson.<\/p><p>Incluso entonces, la lucha no termin\u00f3. Las tropas brit\u00e1nicas se retiraron a Courgain, el barrio de los pescadores, donde aguantaron hasta las 9:00 p. m., cuando cay\u00f3 la noche y se les orden\u00f3 dividirse en peque\u00f1os grupos y salir de la ciudad por sus propios medios.\u00a0A estas alturas hab\u00eda pocas posibilidades y la mayor\u00eda cay\u00f3 en manos alemanas.<\/p><p>El \u00faltimo barco brit\u00e1nico en visitar Calais fue el yate <em>Gulzar<\/em>\u00a0.\u00a0Ingres\u00f3 al puerto poco despu\u00e9s de la medianoche y permaneci\u00f3 hasta la 1:00 am del 27 de mayo.\u00a0Finalmente, recogi\u00f3 a una parte de 50 hombres del final del rompeolas y luego regres\u00f3 a Gran Breta\u00f1a a un lugar seguro.<\/p><p><strong>\u00a0 \u00a0f.\u00a0 \u00a0Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p><p>En ese momento, se consider\u00f3 que la defensa de Calais hab\u00eda sido de vital importancia. Calais fue el \u00faltimo lugar defendido antes de la posici\u00f3n de Gravelines, el flanco occidental de la cabeza de playa de Dunkerque.\u00a0Seg\u00fan este punto de vista, si Calais no se hubiera mantenido durante tanto tiempo, entonces no habr\u00eda habido nada que impidiera que los alemanes invadieran Dunkerque mientras la BEF todav\u00eda estaba comprometida alrededor de Lille.<\/p><p>Desde la guerra, la importancia de la defensa de Calais se ha minimizado constantemente. En cambio, se ha culpado a la \u00aborden de alto\u00bb de Hitler del 24 de mayo por el fracaso alem\u00e1n en Dunkerque.\u00a0Esto prohib\u00eda a los tanques alemanes cruzar una l\u00ednea que corr\u00eda hacia el sur desde Gravelines y permaneci\u00f3 en su lugar durante dos d\u00edas, antes de ser levantado el 26 de mayo.\u00a0En los argumentos m\u00e1s extremos, la defensa de Calais no tiene ning\u00fan significado.\u00a0Los escritos de posguerra de los generales alemanes son la principal fuente utilizada para apoyar este punto de vista.\u00a0Esta es siempre una l\u00ednea peligrosa a seguir: los generales alemanes generalmente fueron testigos poco confiables, m\u00e1s preocupados por la defensa de sus propios registros que por la precisi\u00f3n hist\u00f3rica; la negaci\u00f3n de Rundstedt de cualquier parte en la orden de alto es un ejemplo cl\u00e1sico de esto.<\/p><p>Este argumento no resiste un examen m\u00e1s detenido. Los primeros enfrentamientos en Calais tuvieron lugar el 23 de mayo, el d\u00eda anterior a la orden de alto, y distrajeron a la I Divisi\u00f3n Panzer del ataque a Dunkerque.\u00a0Los d\u00edas 24 y 25 de mayo, los dos d\u00edas de la orden de alto, Calais fue objeto de constantes ataques de la Luftwaffe, lo que redujo los recursos disponibles para atacar Dunkerque.<\/p><p>A fines del 25 de mayo, cuando Churchill tom\u00f3 la decisi\u00f3n final de no evacuar Calais, su elecci\u00f3n ten\u00eda mucho sentido. Los intensos combates comenzaron en Calais el 24 de mayo, el mismo d\u00eda en que se detuvieron los tanques alemanes. Durante el 25 de mayo, la mayor parte de la BEF a\u00fan estaba lejos de la seguridad. La posici\u00f3n francesa en Gravelines estaba aumentando en fuerza, pero el flanco occidental del corredor que la BEF tendr\u00eda que usar para llegar a Dunkerque solo estaba defendido por unidades dispersas de la BEF. Las tropas alemanas hab\u00edan cruzado la l\u00ednea de alto de Hitler en St Omer y Watten y estaban amenazando el mejor camino a Dunkerque. Al menos una divisi\u00f3n alemana estuvo involucrada en el ataque a Calais. Si Churchill hubiera sacado la guarnici\u00f3n brit\u00e1nica de Calais la noche del 25 al 26 de mayo, esa divisi\u00f3n habr\u00eda estado disponible el 26 de mayo cuando Hitler levant\u00f3 la orden de alto.<\/p><p>En \u00faltima instancia, es imposible estar seguro de lo que podr\u00eda haber sucedido el 26 de mayo si las tropas alemanas que estaban comprometidas en Calais hubieran tenido libertad para participar en el ataque a la posici\u00f3n de Dunkerque, pero lo que s\u00ed sabemos es que sin ellas los alemanes no lograron romper las l\u00edneas que se estaban formando en Gravelines mientras estaban en su punto m\u00e1s d\u00e9bil, un fracaso que permiti\u00f3 que m\u00e1s de 300.000 soldados aliados escaparan de la trampa alemana.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a026 de mayo<\/strong><\/h3><p>El 26 de mayo, los brit\u00e1nicos y los franceses hab\u00edan decidido formar una cabeza de playa alrededor de Dunkerque, pero por razones diferentes. Mientras que los brit\u00e1nicos esperaban escapar de la trampa alemana, los franceses todav\u00eda esperaban seguir luchando.<\/p><p>Ese d\u00eda, Lord Gort se reuni\u00f3 con el general Blanchard, el mando franc\u00e9s del Primer Grupo de Ej\u00e9rcitos, y juntos elaboraron planes para crear un per\u00edmetro defensivo alrededor de Dunkerque, aparentemente sin que ninguno de los bandos se diera cuenta de lo que el otro ten\u00eda en mente. Los franceses deb\u00edan defender la l\u00ednea de Gravelines a Bergues, y luego los brit\u00e1nicos tomar\u00edan el control de Bergues y mantendr\u00edan una l\u00ednea a lo largo del canal hasta Furnes, luego Nieuport y el mar.<\/p><p>El mismo d\u00eda, finalmente, los alemanes comenzaron a darse cuenta de la actividad en Dunkerque. Hitler levant\u00f3 la \u00aborden de alto\u00bb, lo que permiti\u00f3 que el grupo blindado de Kleist avanzara dentro del alcance de la artiller\u00eda de Dunkerque.\u00a0El mismo d\u00eda tambi\u00e9n lleg\u00f3 finalmente a su fin la valiente defensa de Calais, despu\u00e9s de haber detenido a los alemanes durante unos d\u00edas cruciales.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a027 de mayo<\/strong><\/h3><p>El mismo d\u00eda en que finalmente se puso en marcha la evacuaci\u00f3n de Dunkerque, el avance alem\u00e1n finalmente puso el puerto al alcance de la artiller\u00eda, y durante el resto de la evacuaci\u00f3n la ciudad sufri\u00f3 un constante bombardeo de artiller\u00eda pesada. A estas alturas, los aliados ten\u00edan defensas alrededor de Dunkerque.\u00a0Uno de los aspectos m\u00e1s importantes de esas defensas fueron las inundaciones, que inundaron grandes \u00e1reas de terreno bajo alrededor del puerto, actuando como un foso antitanque muy efectivo.\u00a0Seguir\u00edan intensos combates, pero los alemanes hab\u00edan perdido su mejor oportunidad de aislar a la BEF de la costa.<\/p><p>El BEF todav\u00eda no era seguro. Los elementos de retaguardia del I y II Cuerpo no abandonaron las defensas fronterizas hasta la noche del 27 al 28 de mayo, y la mayor parte de la BEF todav\u00eda estaba fuera del per\u00edmetro de Dunkerque al final del d\u00eda.\u00a0Lo peor estaba por venir, ya que durante el d\u00eda el Sexto Ej\u00e9rcito alem\u00e1n inform\u00f3 que hab\u00eda llegado una delegaci\u00f3n belga para solicitar negociaciones de rendici\u00f3n.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a028 de mayo<\/strong><\/h3><p>El 28 de mayo fue un d\u00eda de crisis para Lord Gort. Ese d\u00eda, B\u00e9lgica firm\u00f3 una rendici\u00f3n incondicional, que dej\u00f3 el flanco norte del bolsillo aliado peligrosamente expuesto al ataque alem\u00e1n. Lord Gort solo recibi\u00f3 una notificaci\u00f3n formal de una hora de la rendici\u00f3n, lo que ten\u00eda el potencial de destruir cualquier esperanza de evacuaci\u00f3n, pero en los d\u00edas anteriores, el rey Leopoldo III hab\u00eda indicado que su ej\u00e9rcito estaba a punto de colapsar, por lo que el armisticio no lleg\u00f3 como una completa sorpresa, y el ej\u00e9rcito belga hab\u00eda jugado un papel vital en la defensa de la izquierda aliada desde el comienzo de la lucha. Durante un d\u00eda de duros combates, la BEF pudo evitar que los alemanes cruzaran el Yser y llegaran a las playas antes que los aliados. Al final del d\u00eda, una gran parte de la BEF hab\u00eda alcanzado el per\u00edmetro defendido. Una segunda crisis se produjo durante una reuni\u00f3n con el general Blanchard. Solo ahora el comandante franc\u00e9s se dio cuenta de que los brit\u00e1nicos planeaban evacuar a sus tropas. El Jefe de Estado Mayor de Lord Gort describi\u00f3 a Blanchard como \u00abcompletamente fuera de control\u00bb. Dej\u00f3 en claro que no cre\u00eda que fuera posible ninguna evacuaci\u00f3n y se neg\u00f3 a retirarse en l\u00ednea con los brit\u00e1nicos.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a029 de mayo<\/strong><\/h3><p>A pesar de la actitud de Blanchard el 28 de mayo, finalmente la mayor parte del Primer Ej\u00e9rcito franc\u00e9s llegar\u00eda a Dunkerque. Sin embargo, el 29 de mayo, los alemanes finalmente lograron aislar a las tropas aliadas que luchaban alrededor de Lille.\u00a0Cuatro divisiones brit\u00e1nicas lograron escapar de la trampa, pero el V Cuerpo franc\u00e9s fue capturado.\u00a0A fines del 29 de mayo, la mayor parte del BEF hab\u00eda llegado a Dunkerque.\u00a0La campa\u00f1a terrestre hab\u00eda terminado efectivamente y la atenci\u00f3n se centr\u00f3 en la evacuaci\u00f3n naval.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0La orden de alto<\/strong><\/h3><p>Uno de los aspectos m\u00e1s controvertidos de la lucha alrededor de Dunkerque fue la \u00aborden de alto\u00bb de Hitler, emitida el 24 de mayo de 1941. Despu\u00e9s de la guerra, los generales alemanes supervivientes hicieron todo lo posible para culpar a Hitler de esta orden. Incluso Rundstedt, por cuyo consejo se emiti\u00f3 la orden, afirmar\u00eda m\u00e1s tarde que hab\u00eda sido idea de Hitler y que la intenci\u00f3n hab\u00eda sido evitar a los brit\u00e1nicos una derrota humillante.\u00a0Se sab\u00eda que Hitler expres\u00f3 cierta admiraci\u00f3n por el Imperio Brit\u00e1nico y dijo que quer\u00eda arreglar una divisi\u00f3n del mundo con los brit\u00e1nicos, pero su admiraci\u00f3n de antes de la guerra por Gran Breta\u00f1a parece haberse evaporado bastante r\u00e1pido una vez que comenz\u00f3 la guerra.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0Problemas<\/strong><\/h3><p>Lord Gort hab\u00eda planteado por primera vez la posibilidad de una evacuaci\u00f3n de Calais, Boulogne y Dunkerque el 19 de mayo. El Almirantazgo nombr\u00f3 al almirante Bertram Ramsay para que tomara el mando de la planificaci\u00f3n de esta posible evacuaci\u00f3n, bajo el nombre en clave \u00abdinamo\u00bb. El 20 de mayo celebr\u00f3 su primera reuni\u00f3n de planificaci\u00f3n en Dover.<\/p><p>Ten\u00eda una serie de serios problemas que superar. Las aguas poco profundas alrededor de Dunkerque significaban que no se pod\u00edan utilizar los barcos m\u00e1s grandes.\u00a0Al comienzo de la evacuaci\u00f3n, Ramsey ten\u00eda una flota de destructores, transbordadores de pasajeros y barcos de cabotaje holandeses (Schuyts).\u00a0Lo que le faltaba eran suficientes botes peque\u00f1os para llevar a los hombres de las playas a los barcos que esperaban en alta mar.\u00a0Dunkerque mismo hab\u00eda estado bajo intensos bombardeos durante algunos d\u00edas y el puerto interior estaba fuera de uso.<\/p><p>Una vez que los barcos estaban cargados, ten\u00edan que regresar a Inglaterra. Los bancos de arena frente a la costa francesa significaban que los barcos tendr\u00edan que viajar a lo largo de la costa durante cierta distancia para llegar a un canal en aguas m\u00e1s profundas.\u00a0La ruta occidental (Ruta Z) era la m\u00e1s corta, con 39 millas marinas, pero pronto ser\u00eda vulnerable al ataque de las bater\u00edas de armas francesas en Calais, que fueron capturadas intactas por los alemanes.\u00a0Luego, Ramsey se vio obligado a usar la ruta Y, la ruta del este, pero era mucho m\u00e1s larga, a 87 millas marinas, y se volver\u00eda vulnerable a medida que se encog\u00eda el per\u00edmetro este de Dunkerque.\u00a0Finalmente, se cre\u00f3 una ruta final, X, de 55 millas marinas al despejar un espacio en los campos de minas.<\/p><p>Incluso una vez de regreso en Dover, los problemas no terminaron. El puerto de Dover ten\u00eda ocho atracaderos para transbordadores que cruzaban el canal, cada uno de los cuales pronto ser\u00eda utilizado por hasta tres barcos a la vez.\u00a0Una vez fuera de los barcos, los hombres deb\u00edan ser trasladados lejos del muelle, alimentados y alojados.\u00a0Con todo esto en mente, quiz\u00e1s no sea sorprendente que cuando comenz\u00f3 la planificaci\u00f3n, lo mejor que Ramsey esperaba lograr era rescatar a 45.000 hombres en dos d\u00edas.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0La evacuaci\u00f3n<\/strong><\/h3><p><strong>26 de mayo<\/strong><\/p><p>La evacuaci\u00f3n comenz\u00f3 en la tarde del domingo 26 de mayo, cuando se enviaron varios barcos de personal al puerto de Dunkerque (en su mayor\u00eda eran barcos de pasajeros r\u00e1pidos que se hab\u00edan utilizado en las rutas que cruzan el canal antes de la guerra y estaban tripulados por Merchant Navy Tripulaciones). Este tipo de barco eventualmente evacuar\u00eda a 87.810 hombres de Dunkerque y las playas, solo superado por los destructores.\u00a0La Operaci\u00f3n Dynamo en s\u00ed no comenz\u00f3 hasta las 6:57 p. m. del 26 de mayo, cuando el Almirantazgo orden\u00f3 al Almirante Ramsey que comenzara la evacuaci\u00f3n completa.<\/p><p><strong>27 de mayo<\/strong><\/p><p>Una figura clave durante los d\u00edas siguientes fue el Capit\u00e1n WG Tennant, de los Oficiales Navales Superiores en Dunkerque, quien fue designado para hacerse cargo de los grupos de embarque naval en tierra. En este punto, la armada planeaba evacuar a la mayor\u00eda de los hombres de las playas al este de Dunkerque. A cada cuerpo del ej\u00e9rcito brit\u00e1nico se le asign\u00f3 una de tres playas: la playa de Malo, cerca de Dunkerque, la playa de Bray, m\u00e1s a lo largo de la costa y la playa de La Penne, justo dentro de B\u00e9lgica. El puerto interior de Dunkerque hab\u00eda sido cerrado por los bombardeos alemanes y nunca se utilizar\u00eda durante la evacuaci\u00f3n.<\/p><p>El puerto exterior estaba protegido por dos topos. Estas largas construcciones de hormig\u00f3n no hab\u00edan sido dise\u00f1adas para que los barcos atracaran al costado, pero en la noche del 27 de mayo, el Capit\u00e1n Tennant orden\u00f3 a un barco que intentara usar el malec\u00f3n este.\u00a0A pesar de las dificultades, fue un \u00e9xito y el muelle este se utiliz\u00f3 para el resto de la evacuaci\u00f3n.\u00a0El uso del topo permiti\u00f3 a Tennant hacer el mejor uso de los destructores, y durante el resto de la evacuaci\u00f3n rescatar\u00edan a 102.843 hombres.\u00a0A pesar de este \u00e9xito inicial, al final del d\u00eda Tennant cerr\u00f3 el puerto y dirigi\u00f3 todos los barcos a la playa.<\/p><p>Este d\u00eda tambi\u00e9n vio a la armada abandonar la Ruta Z, la ruta m\u00e1s corta entre Dover y Dunkerque. Durante las primeras veinte millas desde Dunkerque, esta ruta sigui\u00f3 la costa francesa y, por lo tanto, era vulnerable a la artiller\u00eda alemana, especialmente en Calais.\u00a0Se tuvo que adoptar una nueva ruta, Ruta Y.\u00a0Esto evit\u00f3 el peligro de la artiller\u00eda costera pero fue de 87 millas, lo que redujo la cantidad de viajes que pod\u00eda hacer cada barco.\u00a0Tambi\u00e9n expuso los barcos a los aviones alemanes durante mucho m\u00e1s tiempo.<\/p><p>Durante los dos primeros d\u00edas de la evacuaci\u00f3n, 7.699 hombres desembarcaron en Inglaterra, pr\u00e1cticamente todos ellos desde el puerto.<\/p><p><strong>28 de mayo<\/strong><\/p><p>El 28 de mayo comenz\u00f3 a acelerarse la evacuaci\u00f3n de las playas, y un tercio de los 17.804 rescatados durante el d\u00eda fueron sacados de las playas. Tennant reabri\u00f3 el puerto temprano en el d\u00eda y seis destructores recogieron una gran cantidad de hombres del muelle.\u00a0El mismo d\u00eda tambi\u00e9n se retiraron los barcos de personal del trabajo diurno, despu\u00e9s de\u00a0que se hundiera el\u00a0<em>Queen of the Channel .\u00a0<\/em>Estos barcos grandes, r\u00e1pidos y valiosos estaban reservados solo para trabajos nocturnos, y las operaciones diurnas estaban restringidas a barcos de guerra y barcos m\u00e1s peque\u00f1os. Afortunadamente, el mismo d\u00eda, los Schuyts holandeses comenzaron a operar de continuo en Ramsgate y Margate. Estos cuarenta barcos finalmente evacuar\u00edan a 22.698 hombres, por la p\u00e9rdida de solo cuatro barcos.<\/p><p><strong>29 de mayo<\/strong><\/p><p>Para el 29 de mayo, la evacuaci\u00f3n se estaba acelerando: se rescat\u00f3 tres veces m\u00e1s hombres que el d\u00eda anterior. A pesar de este \u00e9xito, el d\u00eda se vio empa\u00f1ado por grandes p\u00e9rdidas.\u00a0El HMS\u00a0<em>Wakeful<\/em>\u00a0fue hundido por un E-boat, el HMS\u00a0<em>Grafton<\/em>\u00a0por el U.62 y el buque de personal\u00a0<em>Mona&#8217;s Queen<\/em>\u00a0fue hundido por una mina magn\u00e9tica.\u00a0Otro destructor y seis buques mercantes importantes fueron hundidos por bombardeos en el puerto de Dunkerque.\u00a0A pesar de esto, el puerto permaneci\u00f3 abierto, pero los rumores de lo contrario llegaron a Dover y, durante alg\u00fan tiempo, el almirante Ramsey orden\u00f3 a todos los barcos que utilizaran las playas.<\/p><p><strong>30 de mayo<\/strong><\/p><p>Como consecuencia de ello, el 30 de mayo fue el \u00fanico d\u00eda en el que se evacuaron m\u00e1s hombres de las playas que del puerto. La p\u00e9rdida de dos destructores el 29 de mayo tambi\u00e9n convenci\u00f3 al Almirantazgo de retirar todos los destructores modernos de la evacuaci\u00f3n. Afortunadamente, esa ma\u00f1ana el Contraalmirante Wake-Walker lleg\u00f3 para tomar el relevo en Dunkerque. Cuando se dio cuenta de que solo ten\u00eda quince destructores viejos a su disposici\u00f3n, se puso en contacto con el almirante Ramsey, quien pudo convencer al Almirantazgo de que devolviera siete de los nuevos destructores a Dunkerque. A pesar de la falta de nuevos destructores, el 30 de mayo fue el d\u00eda m\u00e1s exitoso hasta el momento. Siete de los destructores m\u00e1s antiguos lograron rescatar a 1.000 hombres cada uno, mientras que las nubes bajas y el petr\u00f3leo en llamas ocultaban las playas del ataque alem\u00e1n. El d\u00eda tambi\u00e9n vio a los peque\u00f1os barcos trabajando, transportando hombres de las playas a los barcos m\u00e1s grandes en alta mar.<\/p><p><strong>31 de mayo<\/strong><\/p><p>Para el 31 de mayo, el n\u00famero de tropas brit\u00e1nicas en Dunkerque se hab\u00eda reducido hasta el punto en que un comandante del Cuerpo pod\u00eda hacerse cargo. Al comienzo de la evacuaci\u00f3n, se decidi\u00f3 que Lord Gort no deb\u00eda ser capturado: el valor de la propaganda para los alemanes habr\u00eda sido demasiado alto.\u00a0El 31 de mayo, Lord Gort y el general Brooke regresaron a Gran Breta\u00f1a y el mando de las tropas en Dunkerque pas\u00f3 al\u00a0general Alexander.<\/p><p>El d\u00eda no era muy adecuado para la evacuaci\u00f3n. El viento dispers\u00f3 el humo y la neblina y los bombardeos y bombardeos de la playa alcanzaron nuevas alturas.\u00a0Durante parte del d\u00eda la playa estuvo inutilizable y el puerto dif\u00edcil.\u00a0A pesar de esto, el d\u00eda tambi\u00e9n vio el mayor n\u00famero de hombres evacuados: un total de 68.014.\u00a0Al final del d\u00eda, las cada vez m\u00e1s reducidas fuerzas brit\u00e1nicas se vieron obligadas a abandonar la playa m\u00e1s oriental de La Panne.<\/p><p><strong>1 de junio<\/strong><\/p><p>El 1 de junio se evacu\u00f3 el segundo mayor n\u00famero de hombres, la mayor\u00eda desde el puerto, donde varios barcos desembarcaron a un gran n\u00famero de hombres: 2.700 solo en el vapor Solent <em>Whippingham<\/em>\u00a0.\u00a0El d\u00eda tambi\u00e9n vio cuatro destructores hundidos por la acci\u00f3n enemiga, incluido el propio buque insignia del almirante Wake-Walker, el HMS\u00a0<em>Keith<\/em>\u00a0.\u00a0Al final del d\u00eda, solo una parte del I Cuerpo brit\u00e1nico y las tropas francesas que custodiaban el per\u00edmetro permanec\u00edan en Dunkerque.<\/p><p><strong>2 de junio<\/strong><\/p><p>Se esperaba terminar la evacuaci\u00f3n en la madrugada del 2 de junio, pero el progreso fue m\u00e1s lento de lo esperado, por lo que el trabajo continu\u00f3 hasta las 7:00 a. m. En ese momento se estim\u00f3 que quedaban 6.000 soldados brit\u00e1nicos y 65.000 franceses en Dunkerque.\u00a0Se plane\u00f3 un esfuerzo final para la noche y los barcos aliados comenzaron a cruzar el canal a las 5 p.m.\u00a0A medianoche, la \u00faltima retaguardia brit\u00e1nica hab\u00eda sido rescatada de Dunkerque.<\/p><p><strong>3 de junio<\/strong><\/p><p>El esfuerzo que comenz\u00f3 el 2 de junio evacu\u00f3 con \u00e9xito a 26.746 hombres de Dunkerque, la mayor\u00eda del puerto. De estos hombres, las tres cuartas partes eran franceses, pero todav\u00eda se estimaba que quedaban entre 30.000 y 40.000 soldados franceses en Dunkerque.\u00a0Se hizo un esfuerzo final para rescatar a estos hombres del per\u00edmetro cada vez m\u00e1s reducido en Dunkerque.\u00a0A las 22.15 horas, el destructor HMS\u00a0<em>Whitshed<\/em>\u00a0se convirti\u00f3 en el primero de cincuenta barcos en participar en esta evacuaci\u00f3n final.<\/p><p><strong>4 de junio<\/strong><\/p><p>Esta \u00faltima operaci\u00f3n se prolong\u00f3 hasta las 3.40 horas de la madrugada del 4 de junio, cuando el viejo destructor <em>Shikari<\/em>\u00a0, con 383 soldados a bordo, se convirti\u00f3 en el \u00faltimo barco en abandonar Dunkerque.\u00a0En la noche del 3 al 4 de junio, un total de 26\u00a0175 soldados franceses fueron rescatados del puerto de Dunkerque, 10\u00a0000 en barcos peque\u00f1os del muelle oeste y los 16\u00a0000 restantes en destructores y barcos de personal m\u00e1s grandes del muelle este.\u00a0Cuando el\u00a0<em>Shikari<\/em>\u00a0abandon\u00f3 el puerto, dos barcos de bloque se hundieron en el canal.\u00a0A estas alturas, los alemanes estaban a solo tres millas del puerto y no hab\u00eda posibilidad de m\u00e1s evacuaciones.\u00a0A las 10.30 horas del 4 de junio, la flota de barcos peque\u00f1os se dispers\u00f3 oficialmente y la Operaci\u00f3n Dynamo termin\u00f3 oficialmente a las 14.23 horas.<\/p><p>Las p\u00e9rdidas brit\u00e1nicas y aliadas en Dunkerque fueron muy grandes. La BEF perdi\u00f3 68.111 muertos, heridos y prisioneros, 2472 armas de fuego, 63.879 veh\u00edculos, 20.548 motocicletas y 500.000 toneladas de pertrechos y municiones durante la evacuaci\u00f3n, mientras que la RAF perdi\u00f3 106 aviones durante los combates.\u00a0El n\u00famero de prisioneros capturados no est\u00e1 del todo claro: fuentes alemanas sugieren que 80.000 hombres fueron capturados alrededor de Dunkerque, otras fuentes dan cifras mucho m\u00e1s bajas, pero pocas bajan de los 40.000.\u00a0Se hundieron al menos 243 barcos, incluidos seis destructores de la Royal Navy, y otros 19 sufrieron da\u00f1os.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0La batalla a\u00e9rea<\/strong><\/h3><p>Uno de los aspectos m\u00e1s controvertidos de la evacuaci\u00f3n en ese momento fue el papel de la RAF. Muchas tropas evacuadas de Dunkerque regresaron a Gran Breta\u00f1a enojadas por lo que sintieron fue el fracaso de la RAF para protegerlos de los ataques alemanes. La Luftwaffe parec\u00eda estar constantemente sobre las playas, mientras que rara vez se ve\u00edan cazas brit\u00e1nicos. El problema al que se enfrentaba la RAF era de equilibrio. Un gran n\u00famero de escuadrones de caza hab\u00edan sido virtualmente destruidos en Francia. Fighter Command hab\u00eda luchado para retener suficientes escuadrones en Gran Breta\u00f1a para defenderse de un ataque alem\u00e1n, manteniendo el Spitfire escuadrones de la batalla en Francia y los Pa\u00edses Bajos. Ahora esos escuadrones de Spitfire ten\u00edan que ser arrojados a la batalla por Dunkerque. Entre el 26 de mayo y el 4 de junio, la RAF realiz\u00f3 un total de 4.822 salidas sobre Dunkerque, perdiendo poco m\u00e1s de 100 aviones en los combates. El problema era que gran parte de los combates se desarrollaban lejos de las playas. Era preferible disolver las incursiones alemanas antes de que llegaran a las playas, no una vez que lanzaron sus bombas. La RAF tambi\u00e9n tuvo que patrullar las rutas mar\u00edtimas que se utilizaban para llevar a cabo la evacuaci\u00f3n. A pesar de estas dificultades, Dunkerque fue el primer rev\u00e9s real de la Luftwaffe. El n\u00famero exacto de aviones alemanes perdidos no est\u00e1 claro: los registros brit\u00e1nicos en ese momento estaban enormemente inflados, mientras que algunas revisiones m\u00e1s recientes probablemente sean demasiado bajas. Es casi seguro que la Luftwaffe perdi\u00f3 m\u00e1s aviones que la RAF, pero eso incluye una gran cantidad de bombarderos. En algunas ocasiones durante los combates, la Luftwaffe admiti\u00f3 que hab\u00eda perdido la superioridad a\u00e9rea por primera vez desde el comienzo de la guerra.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0Los botes peque\u00f1os<\/strong><\/h3><p>Cientos de peque\u00f1as embarcaciones de propiedad privada participaron en la evacuaci\u00f3n de Dunkerque, siendo su principal contribuci\u00f3n a partir del 30 de mayo. Cualquier cosa que pudiera flotar y cruzar el canal se dirigi\u00f3 a Dunkerque en n\u00fameros desconocidos.\u00a0Cerca de 200 de los peque\u00f1os barcos se perdieron durante la evacuaci\u00f3n.\u00a0Un examen de las cifras del Almirantazgo podr\u00eda sugerir que en realidad no hicieron una gran contribuci\u00f3n a la evacuaci\u00f3n, ya que se registra que menos de 6.000 hombres fueron rescatados por los botes peque\u00f1os.\u00a0Esto es completamente enga\u00f1oso.\u00a0Las cifras del Almirantazgo registran el n\u00famero de hombres que desembarcaron en Inglaterra, y la mayor\u00eda de los botes peque\u00f1os no se utilizaron para transportar hombres a trav\u00e9s del canal.\u00a0Su papel de importancia cr\u00edtica era transportar a los hombres desde las aguas poco profundas de la costa hasta los barcos m\u00e1s grandes que esperaban en las playas.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0Totales diarios de hombres evacuados de Dunkerque<\/strong><\/h3><table style=\"height: 865px;\" border=\"1\" width=\"343\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\"><tbody><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">Fecha<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">de las playas<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">Desde el puerto de Dunkerque<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">Total<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">Total acumulado<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">lunes 27 mayo<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">\u00a0<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">7,699<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">7,699<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">7,699<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">martes 28 mayo<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">5,930<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">11,874<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">17,804<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">25,473<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">mi\u00e9rcoles 29 mayo<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">13,752<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">33,558<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">47,310<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">72,783<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">jueves 30 mayo<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">29,512<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">24,311<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">53,823<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">126,606<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">viernes 31 mayo<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">22,942<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">45,072<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">68,014<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">194,620<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">s\u00e1bado 1 de junio<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">17,348<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">47,081<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">64,429<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">259,049<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">domingo 2 junio<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">6,695<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">19,561<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">26,256<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">285,305<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">lunes 3 junio<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">1,870<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">24,876<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">26,746<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">312,051<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">martes 4 junio<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">622<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">25,553<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">26,175<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">338,226<\/td><\/tr><tr><td valign=\"top\" width=\"176\">Total<\/td><td valign=\"top\" width=\"84\">98,671<\/td><td valign=\"top\" width=\"108\">239,555<\/td><td valign=\"top\" width=\"96\">338,226<\/td><td valign=\"top\" width=\"120\">\u00a0<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>El 20 de mayo, Lord Gort orden\u00f3 la evacuaci\u00f3n de todo el personal no esencial y, durante los d\u00edas siguientes, 27.936 hombres fueron evacuados del continente.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3><p>Uno de los juicios m\u00e1s acertados sobre el milagro de Dunkerque lo hizo Winston Churchill durante su discurso ante el Parlamento el 4 de junio. El tono de su discurso fue generalmente optimista y se concentr\u00f3 en la confianza de Churchill de que cualquier invasi\u00f3n nazi de Gran Breta\u00f1a ser\u00eda derrotada, pero Churchill hizo una nota de precauci\u00f3n: \u00abDebemos tener mucho cuidado de no asignar a esta liberaci\u00f3n los atributos de una victoria\u00bb. Las guerras no se ganan con evacuaciones\u201d: la Operaci\u00f3n Dynamo salv\u00f3 al experimentado n\u00facleo profesional del ej\u00e9rcito brit\u00e1nico de la destrucci\u00f3n total, pero no hizo nada para evitar la ca\u00edda de Francia. Solo en el contexto de una guerra mucho m\u00e1s larga de lo que se esperaba en Par\u00eds o Berl\u00edn a fines de junio de 1940, la evacuaci\u00f3n de Dunkerque comenz\u00f3 a adquirir su verdadero significado. La presencia de la BEF en el sur de Inglaterra, incluso sin su equipo pesado, hizo mucho menos probable que los alemanes pudieran invadir con \u00e9xito, e hizo mucho m\u00e1s probable que Gran Breta\u00f1a siguiera luchando. El discurso de Churchill termin\u00f3 con uno de sus pasajes m\u00e1s famosos, que habr\u00eda sido pura grandilocuencia sin Dunkerque:<\/p><p>\u00abAunque grandes extensiones de Europa y muchos Estados antiguos y famosos hayan ca\u00eddo o puedan caer en las garras de la Gestapo y todo el odioso aparato del gobierno nazi, no flaquearemos ni fracasaremos. Seguiremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y oc\u00e9anos, lucharemos con creciente confianza y creciente fuerza en el aire; defenderemos nuestra Isla, cueste lo que cueste. Lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas; nunca nos rendiremos; e incluso si, cosa que no creo ni por un momento, esta Isla o una gran parte de ella fueran subyugadas y hambrientas, entonces nuestro Imperio m\u00e1s all\u00e1 de los mares, armado y custodiado por la flota brit\u00e1nica, continuar\u00eda la lucha, hasta que, en El buen tiempo de Dios, el Nuevo Mundo, con todo su poder y fuerza, salga al rescate y la liberaci\u00f3n del viejo\u00bb.<\/p><h3><strong>\u00a0 \u00a0El relato del artillero Sidney Fowler sobre la evacuaci\u00f3n de Dunkerque<\/strong><\/h3><p>Llev\u00e1bamos unos dos d\u00edas en nuestras posiciones cuando Jerry hizo el ataque. Recibimos la orden de retroceder cuando un mayor nos dijo que volvi\u00e9ramos a nuestras posiciones, pero unas horas m\u00e1s tarde lleg\u00f3 el BDR y nos dijo que nos retir\u00e1ramos y justo cuando nuestras tropas sal\u00edan de la acci\u00f3n, Jerry cruz\u00f3 el bosque.<\/p><p>Se retir\u00f3 y envi\u00f3 infanter\u00eda para flanquearnos con metralletas y ametralladoras ligeras. Siete ca\u00f1ones antitanque hab\u00edan salido antes de que \u00e9l llegara y viajaron tan r\u00e1pido como puede ir un Bedford y despu\u00e9s de dejar atr\u00e1s a Jerry se detuvieron y pusieron un par de camiones al otro lado de la carretera y los dejaron ardiendo para estorbar a Jerry cuando subiera.\u00a0Algunas de nuestras tropas se quedaron atr\u00e1s para contener a Jerry con dos Bren Guns.\u00a0Toda la cobertura que ten\u00edan era una bomba de gasolina.\u00a0Uno de estos artilleros los mantuvo a raya hasta que se hundieron y dispararon las armas.\u00a0El Capit\u00e1n recibi\u00f3 tres disparos en la espalda y se lo llevaron con un suboficial que hab\u00eda hecho sonar el cami\u00f3n.\u00a0Con otro conductor se pusieron en marcha de nuevo.\u00a0Despu\u00e9s de avanzar un poco m\u00e1s, echaron fuera al Capit\u00e1n;\u00a0\u00e9l estaba muerto;\u00a0antes de eso le hab\u00edan quitado todos los papeles.\u00a0Tuvimos un pase de lista al d\u00eda siguiente.\u00a0A\u00fan faltan algunos hombres, pero la mayor\u00eda lleg\u00f3 durante el d\u00eda.\u00a0De los 90 hombres atrapados, solo cinco fueron hechos prisioneros y dos asesinados.<\/p><p>Por la tarde, los que no estaban de servicio estaban durmiendo o lavando sus cosas cuando los ca\u00f1ones de ambos bandos comenzaron de nuevo. Despu\u00e9s de aproximadamente una hora, a Jerry se le cae uno corto; de hecho, solo estaban a 50 yardas en el campo junto a nosotros, y uno de nuestros hombres, un instalador, fue levantado y arrojado contra la pared de un caf\u00e9 y tuvo mucha suerte para que no sufriera nada peor que un shock. Si hubieras estado all\u00ed, te habr\u00edas re\u00eddo mucho (despu\u00e9s, pero no en ese momento), porque en un momento estaban dormidos, al siguiente no hab\u00eda nada a la vista excepto los camiones.<\/p><p align=\"center\"><u>LOS REFUGIADOS FRANCESES<\/u><\/p><p>\u00a0 \u00a0Despu\u00e9s de aproximadamente una hora, lleg\u00f3 la noticia de BHQ, para estar listo para moverse en cinco minutos. En ese tiempo est\u00e1bamos en camino. Despu\u00e9s de una hora y media de espera, comenzamos a movernos.\u00a0Pasamos por un pueblo que hab\u00eda sido fuertemente bombardeado por Jerry, peor que el centro de Birmingham, porque ten\u00edan el alcance y estuvieron bombardeando durante diez horas.<\/p><p>Mientras tanto, hab\u00eda una cosa que espero no ver nunca por aqu\u00ed; es decir, gente de todas las edades, j\u00f3venes y mayores, llevando unas pocas pertenencias a la espalda o en coches o carretas, a veces tiradas por caballos o ganado. Tan espesa era la multitud que apenas pod\u00edamos pasar. Est\u00e1bamos a un lado del r\u00edo y los franceses al otro. Ten\u00edan un fuego en el que estaban cocinando. Las llamas de este fuego ten\u00edan cuatro o cinco pies de altura, as\u00ed que les gritamos que las apagaran, pero ellos: \u00abno\u00bb hasta que nos vimos obligados a poner un tiro sobre sus cabezas; pronto lo apagaron entonces. Estuve de servicio nuevamente durante la noche y Jerry comenz\u00f3 a bombardear y no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que le respondi\u00e9ramos con los nuestros.<\/p><p>A la ma\u00f1ana siguiente, enrollamos nuestras mantas y las metimos en los camiones para el caso de que tuvi\u00e9ramos que salir a toda prisa, luego nos pusimos a comer algo y tomar un t\u00e9. Encendemos la radio para escuchar las noticias de la BBC y escuch\u00e9 que el rey de B\u00e9lgica ha dado orden a su ej\u00e9rcito y a todos sus servicios de empacar. Esta fue la primera vez que escuchamos que hab\u00edan dejado de pelear. Hoy nos dieron unas diez aves, as\u00ed que empezamos a limpiarlas y ayudar a preparar la cena; cuando estaba medio cocido lleg\u00f3 una orden de BHQ, para estar listo en cinco minutos para mover.<\/p><p>Los franceses se hab\u00edan marchado unas horas antes mientras dorm\u00edamos, pero en este punto, perm\u00edtanme decir algunas palabras sobre sus armas, etc. En primer lugar, eran demasiado blandas, no lo suficientemente duras como nuestro metal ingl\u00e9s, por lo que cuando estaban bajo fuego, los barriles se calentaban demasiado y sus proyectiles AT no entraban en los tanques porque no eran lo suficientemente potentes y duros.<\/p><p>A la tarde siguiente, despu\u00e9s de recibir las noticias del rey de B\u00e9lgica, recibimos \u00f3rdenes de movernos y ponernos en camino en dos minutos; esto se hizo y despu\u00e9s de esperar una o dos horas finalmente nos pusimos en marcha.\u00a0Despu\u00e9s de dar vueltas llegamos a una escuela que estaba cerca de la frontera con Francia.<\/p><p>Comenzamos a cavar trincheras hoy despu\u00e9s de que ten\u00edamos los camiones a cubierto; mientras est\u00e1bamos cavando, un avi\u00f3n solitario se acerc\u00f3, solt\u00f3 su carga justo despu\u00e9s de que el AA lo golpeara.\u00a0Intent\u00f3 hacerse con el control del avi\u00f3n pero no pudo, as\u00ed que sali\u00f3 disparado pero dej\u00f3 sus ametralladoras encendidas. Lo encontraron a 1 \u00bd millas de donde aterriz\u00f3, su avi\u00f3n cay\u00f3 a cinco millas de distancia.<\/p><p>Todo qued\u00f3 en silencio por un rato. Hoy escuchamos en las noticias que Jerry se abri\u00f3 paso en Sedan y lleg\u00f3 a la costa, pero aun as\u00ed dijeron que nos retir\u00e1bamos de acuerdo con el plan.\u00a0Hoy, un hombre del que nos enteramos m\u00e1s tarde estaba vestido como un tommy, cabalgando por la ciudad mientras un DR gritaba \u00ablos alemanes est\u00e1n a una milla de distancia, es mejor que empaques r\u00e1pido\u00bb.\u00a0En dos minutos estaban saliendo de la ciudad.\u00a0Eso era mentira pero tanto Francia como B\u00e9lgica estaban podridas con esta suerte de alemanes de ambos sexos.\u00a0Nuestro Capit\u00e1n fue asesinado y su conductor herido por este tipo de personas.\u00a0Nada m\u00e1s sucede hoy.\u00a0Logramos, poniendo tanto cada uno, comprar algunos panes.<\/p><p>Esta noche todos nos fuimos a dormir excepto los dos centinelas. Debo haber estado durmiendo alrededor de una hora cuando lleg\u00f3 la orden de moverse y tuvimos que salir a toda prisa porque el aluvi\u00f3n de Jerry se estaba acercando; las ventanas ya casi se hab\u00edan ido.\u00a0Llev\u00e1bamos en la carretera unas horas, a veces en Francia y de vuelta en B\u00e9lgica, cuando nos detuvimos cerca de una mansi\u00f3n. Fue justo antes de esto que vimos a soldados belgas romperse los brazos sobre las rocas al costado del camino.<\/p><p>Unas pocas horas de sue\u00f1o y nos levantamos de nuevo. Llevamos comida a los muchachos pero no pudimos pasar.\u00a068 Byt., intent\u00e9 hacer lo mismo que us\u00e9 pero sobrepasamos nuestras l\u00edneas, entramos en las l\u00edneas alemanas y morimos.\u00a0Solo queda un poco de comida, no nos llegan raciones, todav\u00eda no sabemos que nos dirigimos a Dunkerque.<\/p><p align=\"center\"><u>EL CAMINO A DUNKERQUE<\/u><\/p><p>\u00a0 \u00a0Por la ma\u00f1ana partimos alrededor de las 10:00 h. Hab\u00edamos estado viajando durante cuatro horas cuando nos sobrevolaron 25 aviones; todos se pusieron a cubierto, salt\u00e9 una cerca de alambre de p\u00faas a un poco de agua donde estaba cubierto hasta la mitad de mis rodillas.\u00a0Despu\u00e9s de que pasaron, continuamos hasta el anochecer, cuando nos detuvimos para pasar la noche.\u00a0Fue aqu\u00ed donde nos enteramos por primera vez de que nos dirig\u00edamos a Dunkerque.\u00a0Falta uno de nuestros camiones con dos hombres;\u00a0espero que aparezcan en breve. Despu\u00e9s de poner los camiones bajo techo, hicimos nuestra cama, luego tomamos una taza de t\u00e9 caliente y luego nos acostamos.<\/p><p>El suboficial a cargo de nosotros nos llam\u00f3 a todos y nos habl\u00f3 de Dunkerque, nos dijo que tir\u00e1ramos todo nuestro equipo de repuesto y nos qued\u00e1ramos con una manta, una m\u00e1scara antig\u00e1s y un casco de acero. Esto lo hicimos.\u00a0Despu\u00e9s de esto tardamos como una hora en hacer caminos para que salieran los camiones, con la maleza que estaba al costado del camino.\u00a0La raz\u00f3n por la que ten\u00edamos que hacer estos caminos era por el barro, ya que los camiones se hund\u00edan y no pod\u00edan salir.\u00a0Esto nos llev\u00f3 bien hasta la hora de la cena.<\/p><p>Dos de nosotros entramos en una granja cercana. No hab\u00eda nadie en \u00e9l, las puertas se abrieron, as\u00ed que entramos y encontramos tres panes;\u00a0estos los llevamos con nosotros porque hab\u00eda se\u00f1ales de que la gente se iba a toda prisa.\u00a0Estos panes fueron compartidos entre nosotros, tocaron a 1 \u00bd piezas cada uno; fue nuestra primera comida desde ayer por la ma\u00f1ana temprano.<\/p><p>Despu\u00e9s de la cena ten\u00edamos que estar listos para estar en el rad. Una vez m\u00e1s, se les dijo a nuestros camiones de 30 cwt que regresaran y recogieran a la infanter\u00eda. Mientras tanto, nos dieron nuestra parte de cigarrillos. Los dos conductores de los camiones de 30 cwt ten\u00edan la suya antes de partir. Pronto regresaron con la infanter\u00eda, algunos de ellos se subieron a nuestro 15 cwt. No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que empez\u00e1ramos a movernos en el convoy. Despu\u00e9s de recorrer unos kil\u00f3metros llegamos a un lugar donde hab\u00eda tres toneladas en ambos lados pero no se pod\u00edan conducir ya que Jerry hab\u00eda ametrallado en la carretera y hab\u00eda embestido a los camiones, tambi\u00e9n a los particulares. Pero justo antes de eso, bombarde\u00f3 y golpe\u00f3 una tienda de gasolina en el bosque y hab\u00eda algunos camiones incendiados all\u00ed; ten\u00edamos que pasar uno por uno y solo pod\u00edamos manejarlo; avanzando por la carretera nos detuvo la Polic\u00eda Militar que nos par\u00f3 durante una hora. Parte del convoy logr\u00f3 pasar despu\u00e9s de esto, pero cinco camiones se detuvieron durante otra media hora: fue por eso que los perdimos, as\u00ed que nos dirigimos lo mejor que pudimos a Dunkerque. Despu\u00e9s de pasar la noche en un bosque partimos temprano a la ma\u00f1ana siguiente. Ten\u00edamos solo unas 15 millas hasta Dunkerque y ten\u00edamos que dejar nuestros camiones. Hab\u00eda un escuadr\u00f3n de hombres quem\u00e1ndolos para que Jerry no los tuviera.<\/p><p>Bueno, empezamos a caminar hacia Dunkerque. Cuando llegamos al cruce nos detuvimos porque no sab\u00edamos qu\u00e9 camino tomar, si a la derecha si la izquierda. Esperamos a que llegara alguna infanter\u00eda y los seguimos;\u00a0y qu\u00e9 paseo fue.\u00a0Cansados y cansados, sin lavarnos ni afeitarnos durante unos d\u00edas y sin comida, estas 15 millas nos agotaron e incluso entonces no fuimos a Dunkerque propiamente dicho.\u00a0Creo que era una bah\u00eda a lo largo de la costa a unas 10 millas de distancia.\u00a0Bueno, llegamos a esta bah\u00eda alrededor de las 2:00 p. m. de la tarde, \u00bfy nos alegramos?<\/p><p align=\"center\"><u>ESPERANDO EN LA PLAYA<\/u><\/p><p>\u00a0 \u00a0Solo all\u00ed alrededor de una hora comenz\u00f3 un ataque de bombardeo en picado en el que participaron unos 25 aviones. Esto lo mantuvieron durante aproximadamente una hora, en la que incendiaron tres barcos y ametrallaron al resto. Entonces todo qued\u00f3 en silencio, pero mientras suced\u00eda, todos estaban acostados y quietos. Sent\u00ed la arena pasar por mi pie una y otra vez; pens\u00e9 que lo hac\u00edan los aviones al ametrallar las arenas. Despu\u00e9s de eso se qued\u00f3 en silencio; miramos a nuestro alrededor y descubrimos que estaba hecho con cartuchos 303 de nuestra propia infanter\u00eda.<\/p><p>No hab\u00eda, hasta donde alcanzaba la vista, nada m\u00e1s que una masa de soldados, algunos estaban subiendo a una balsa o nadando hacia los botes; algunos nunca llegaron all\u00ed, algunos perdieron la cabeza y recibieron un disparo;\u00a0esto suced\u00eda todos los d\u00edas.\u00a0Comenzamos a caminar aqu\u00ed alrededor de una docena fuerte y ahora despu\u00e9s del t\u00e9 solo quedamos tres de nosotros.\u00a0Fui a tratar de encontrar algo de comida, lo mejor que pude lograr fueron unos seis bloques de chocolate;\u00a0esto fue todo lo que tuvimos en todo el d\u00eda, pero con agua en nuestras botellas no lo hicimos tan mal.<\/p><p>Se las arregl\u00f3 para entrar en un escuadr\u00f3n listo para subir a bordo del barco. Sali\u00f3 de las arenas bajo el NCO, cuando dos de nuestros Spitfires se acercaron;\u00a0estos fueron los primeros aviones ingleses que hab\u00edamos visto, y los \u00faltimos.\u00a0Por lo que vi en Dunkerque y La Pas, recuerdo ese viejo dicho \u00abGracias a Dios tenemos una Marina\u00bb, y cr\u00e9anme que era cierto;\u00a0la RAF no nos ayud\u00f3 mucho.\u00a0Despu\u00e9s de que esos aviones dieron dos vueltas en c\u00edrculos, partieron hacia Inglaterra.\u00a0No hab\u00edan pasado ni cinco minutos cuando de las nubes apareci\u00f3 el huno, casi igual que antes, atacando de nuevo a las naves;\u00a0estaba dejando las arenas en paz porque quer\u00eda detener nuestra \u00fanica v\u00eda de escape.\u00a0El primer avi\u00f3n realiz\u00f3 un bombardeo, seguido de un segundo, tercero, cuarto y as\u00ed sucesivamente.\u00a0Nuevamente est\u00e1bamos acostados en trincheras cavadas a mano;\u00a0aqu\u00ed uno de nuestros camaradas fue asesinado por una explosi\u00f3n que estall\u00f3 a 15 metros de distancia &#8211; no estaba bien acostado.\u00a0Si hubieras visto las arenas volando, habr\u00edas entendido una tormenta de arena.<\/p><p>A\u00fan as\u00ed, el ataque continu\u00f3 y not\u00e9 una cosa; es decir, estos bombarderos siempre giran para lanzar otro ataque casi en el mismo lugar. Bueno, ten\u00edamos un Bren en estas colinas de arena para AA y nuestra primera r\u00e1faga golpe\u00f3 a Jerry y lo hizo inclinarse sobre un ala y luchar por los controles del bombardero, pero no fue bueno, cay\u00f3 al mar. Nuestros marineros los recogieron, tres de ellos, y lo primero que hicieron fue subirlos a bordo antes que los nuestros. Barcos peque\u00f1os y grandes iban y ven\u00edan, repletos de soldados de cualquier unidad.<\/p><p>Nos dijeron que durmi\u00e9ramos un poco ya que nos mudar\u00edamos tan pronto como oscureciera. Tratamos de dormir aunque solo fuera para descansar nuestros pies doloridos.\u00a0Lleg\u00f3 la noche y comenzamos a bajar las colinas de arena sin pensar que ten\u00edamos que caminar unas 8 millas hasta Dunkerque.\u00a0Despu\u00e9s de caminar un poco se encontr\u00f3 con un soldado que hab\u00eda volado de un barco.\u00a0Alguien lo carg\u00f3 un rato y luego lo dej\u00f3.\u00a0Lo llevamos hasta que llegamos a un Fleet Air Post.<\/p><p>Todav\u00eda caminando vimos incendios en los barcos que Jerry hab\u00eda golpeado. Uno era un barco hospital.\u00a0Al pasar, todav\u00eda pod\u00edamos ver las marcas de la Cruz Roja.\u00a0Tomando turnos para llevar al hombre herido mientras camin\u00e1bamos, escuchamos los aviones hunos en la distancia, en una parte de la ciudad de Dunkerque al otro lado del canal que pasa por &#8216;Hell Fire Corner&#8217;.<\/p><p>Eran alrededor de las 2:00 am cuando finalmente llegamos a Dunkerque. A estas alturas, mi pie ya hab\u00eda pasado la etapa de dolor. Tuvimos que esperar media hora cuando lleg\u00f3 la noticia de que Jerry hab\u00eda ametrallado los seis barcos que nos esperaban, tan mal que no habr\u00e1 carga esta noche. Luego tuvimos que caminar de regreso una peque\u00f1a distancia. Mientras tanto, el incendio en Dunkerque hab\u00eda empeorado. Nos quedamos a dormir unas dos horas, cuando justo despu\u00e9s del amanecer volvi\u00f3 a aparecer Jerry, de hecho fue el bombardeo lo que me despert\u00f3. Despert\u00e9 a los dem\u00e1s y nos ocultamos. Esta fue la primera vez que un avi\u00f3n huno ametrall\u00f3 las arenas. El sol brillaba y era un d\u00eda claro para Jerry.<\/p><p align=\"center\"><u>\u00a1SIN SUERTE!<\/u><\/p><p>\u00a0 \u00a0Hoy empezaron a cargar en el muelle; subimos a bordo y nos proporcionaron cinturones salvavidas y empezamos a salir despu\u00e9s de aproximadamente una hora.\u00a0Apenas partimos, otro barco ocup\u00f3 nuestro lugar.\u00a0Nos destacamos justo despu\u00e9s del muelle, esperando que oscureciera cuando el huno apareci\u00f3 de nuevo y esta vez golpe\u00f3 el barco en el que yo estaba.\u00a0La explosi\u00f3n me elev\u00f3 en el aire una docena de pies, pero volv\u00ed a aterrizar en la cubierta.\u00a0Nos dieron diez minutos para salir del barco.\u00a0Creo que la mayor\u00eda de nosotros salimos del barco condenado, de hecho llegu\u00e9 a las arenas de nuevo.\u00a0Olvid\u00e9 decir que tambi\u00e9n nos ametrall\u00f3 mientras est\u00e1bamos en el bote.\u00a0Bueno, el agua lleg\u00f3 a las calderas y ella se fue y comenz\u00f3 a asentarse en la bah\u00eda.<\/p><p>Habiendo salido de esto, segu\u00ed buscando a los otros dos y me encontr\u00e9 con ellos. A\u00fan as\u00ed, sus bombarderos llegaron (no puedo entender qu\u00e9 le sucedi\u00f3 a nuestra propia Fuerza A\u00e9rea, no veo ninguno excepto esos dos de los que habl\u00e9).\u00a0Fuimos a dormir esta noche lo mejor que pudimos, solo una frazada entre los tres.<\/p><p>Amaneci\u00f3. Nos despert\u00f3 el ruido de los disparos. Estos eran los bombarderos nuevamente, pero esta vez las armas de pompones de la Marina impidieron que causaran da\u00f1os.\u00a0Poco despu\u00e9s de que se fueran, la artiller\u00eda de Jerry abre fuego;\u00a0se est\u00e1n acercando.\u00a0Bueno, sus primeros disparos fueron al borde del mar sin causar da\u00f1os, luego acort\u00f3 su alcance y dispar\u00f3 sus proyectiles en el lugar conocido como Hell-Fire Corner.\u00a0Los bombardeos continuaron todo el d\u00eda siguiente.\u00a0Sale humo del pueblo.\u00a0Esta noche no puedo dormir.\u00a0No comer, lavarse o afeitarse durante 4 d\u00edas.\u00a0Los bombardeos continuaron toda la noche y la ma\u00f1ana siguiente.\u00a0Pronto, algunos aviadores alemanes que fueron derribados subieron a bordo antes que los Tommies.<\/p><p>Todav\u00eda no hay comida. Tratando de formar un escuadr\u00f3n de 50 para que podamos abordar el barco; me pregunto si podemos conseguir los otros 20 hoy. Las arenas siguen repletas de tropas aunque no tantas como ayer.<\/p><p>Pronto una cosa desagradable. Un huno vestido de franc\u00e9s armado con una metralleta mat\u00f3 a 20 o 30 antes de que un tommy lo matara a \u00e9l.\u00a0Llega el anochecer y todav\u00eda quieren 6 para completar el n\u00famero.\u00a0Cansados, agotados y cansados tratamos de descansar un poco, pero el ruido nos mantiene despiertos.<\/p><p>Hoy es domingo, inventamos el n\u00famero. Ahora tal vez no pase mucho tiempo antes de que dejemos este lugar. A este escuadr\u00f3n se le asigna un n\u00famero, H127, y cuando lo llaman, subimos a bordo. Es tarde y el Oficial en el muelle grita \u00abH127 adelante un poco en el muelle\u00bb. Ahora no tardaremos mucho en llegar a Inglaterra. Justo antes de llegar a Hell Fire Corner veo un espect\u00e1culo que me enferma, de marineros amontonados al lado del canal, es el bombardeo, supongo. Avanzando un poco m\u00e1s, comienza a correr; de repente, todos se acostaron, es hora de que su caparaz\u00f3n venga y tan pronto como nos acostamos, lleg\u00f3. Arriba, podemos empezar a correr, aunque despu\u00e9s de estos \u00faltimos d\u00edas no podemos correr mucho; esta vez cay\u00f3 un proyectil en el muelle y solo ten\u00edamos un tabl\u00f3n para cruzar. Una vez pasado corremos hacia el barco; pronto estamos cargados y partimos.<\/p><p align=\"center\"><u>EN EL BARCO<\/u><\/p><p>\u00a0 \u00a0Despu\u00e9s de dar la vuelta al muelle, vinieron los marineros y nos tiraron unos panes. La primera comida real durante d\u00edas.\u00a0Pronto terminar\u00e1 ahora, as\u00ed que quiero dormir un poco.<\/p><p>Me despiertan cuando llegan a Dover. Aqu\u00ed Jerry hizo un bombardeo justo despu\u00e9s de que dej\u00e1ramos el barco, dur\u00f3 aproximadamente media hora. Entrenamiento esper\u00e1ndonos. Cansado, quiero dormir, el primer sue\u00f1o decente en casi una semana. Me despert\u00e9 golpeando las ventanas, era el Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n trayendo t\u00e9 y un s\u00e1ndwich, tambi\u00e9n trayendo papel para escribir a casa, lo cual hicimos. 3:00 p. m. de la tarde, llegar a Yeovil, algo de comida caliente, un cambio de ropa y una buena noche de sue\u00f1o. Al d\u00eda siguiente te pagan en dinero ingl\u00e9s, por primera vez en semanas.<\/p><h2><span style=\"color: #be0d05;\">SEGUNDA VISI\u00d3N DE LOS HECHOS:<\/span><\/h2><h3>\u00a0 \u00a0Evasi\u00f3n a Dunkerque<\/h3><p>Para quienes segu\u00edan combatiendo a los alemanes el 28 de mayo, la rendici\u00f3n de los belgas era ya cosa del pasado. La principal consecuencia de la capitulaci\u00f3n de Leopoldo fue la apertura de un hueco de m\u00e1s de treinta kil\u00f3metros entre el flanco izquierdo de la 3\u00aa Divisi\u00f3n de Montgomery y la localidad costera de Nieuport, a treinta y dos kil\u00f3metros de Dunkerque. Monty lo solvent\u00f3 llamando en su auxilio al 12\u00ba Regimiento de Lanceros, un venerable regimiento de caballer\u00eda equipado con blindados ligeros Morris CS9 al que dio orden de demoler todos los puentes del canal del Yser desde el flanco de la divisi\u00f3n hasta el mar.<\/p><p>Fue una intervenci\u00f3n oportuna: apenas diez minutos despu\u00e9s de que el puente de la carretera entre Dixmude y Furnes fuera volado, lleg\u00f3 el primer grupo de motoristas enemigos, seguido por los camiones que transportaban a la infanter\u00eda. A los alemanes les sorprendi\u00f3 encontrar el puente destrozado, y m\u00e1s a\u00fan toparse con los blindados brit\u00e1nicos, que estaban esper\u00e1ndolos. Todos los motoristas y gran parte de los soldados resultaron heridos o muertos. De haber llegado m\u00e1s tarde los Lanceros, los alemanes habr\u00edan cruzado la l\u00ednea del canal en su avance hacia Dunkerque.<\/p><p>En Nieuport, sin embargo, solo se hab\u00eda destruido un puente. El otro segu\u00eda intacto. Y aunque el Escuadr\u00f3n B del 12\u00ba de Lanceros se esforz\u00f3 durante todo el d\u00eda por impedir que los alemanes entraran en la ciudad, no pudo encontrarse a ning\u00fan ingeniero que se encargara de la demolici\u00f3n del puente. Al caer la noche, un oficial y dos sargentos trataron de destruirlo con granadas de mano, acerc\u00e1ndose a rastras todo lo que pudieron. Pero justo cuando se dispon\u00edan a arrojar los explosivos, los alemanes lanzaron una bengala y los tres hombres quedaron al descubierto. Consiguieron lanzar las granadas, pero no da\u00f1ar el puente. Uno de los sargentos muri\u00f3 y los otros dos pudieron escapar a la carrera. Al poco tiempo la ciudad estaba en llamas y los Lanceros tuvieron que retirarse. El camino quedaba, pues, expedito para que los alemanes avanzaran por la costa hasta Dunkerque.<\/p><p>La 12\u00aa Brigada de Infanter\u00eda fue enviada de inmediato a Nieuport para cortarles el paso, pero hubo problemas con la organizaci\u00f3n del transporte y las tropas tardaron horas en llegar. Entre tanto, se mand\u00f3 urgentemente a dos compa\u00f1\u00edas de Ingenieros Reales a destruir los puentes restantes, con lo que se consigui\u00f3 mantener a los alemanes a raya hasta que lleg\u00f3 por fin la 12\u00aa Brigada de Infanter\u00eda. As\u00ed pues, al este de Dunkerque, los alemanes a\u00fan no hab\u00edan logrado romper las l\u00edneas aliadas.<\/p><p>Al suroeste, la 2\u00aa Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda estaba encargada de contener el avance alem\u00e1n en un tramo de veinticuatro kil\u00f3metros del canal de La Bass\u00e9e. Era esta una tarea crucial, adem\u00e1s de compleja. El grueso de las fuerzas brit\u00e1nicas se estaba replegando justo detr\u00e1s del canal mientras una asombrosa variedad de tropas enemigas trataba de romper el frente, entre ellas las Divisiones Panzer 3\u00aa, 4\u00aa y 7\u00aa y la Divisi\u00f3n SS Totenkopf. Levantada ya la orden de detenerse, los Panzer ansiaban recuperar el tiempo perdido.<\/p><p>La ma\u00f1ana del 27 de mayo, la infanter\u00eda y los tanques alemanes atacaron la localidad de St. Venant, situada al norte del canal y defendida por los Fusileros Galeses y el Regimiento Real de Infanter\u00eda Ligera de Durham. Aunque los batallones brit\u00e1nicos lograron contener al enemigo casi todo el d\u00eda, al anochecer la mayor parte de sus hombres hab\u00edan muerto o ca\u00eddo prisioneros. Un batall\u00f3n de artiller\u00eda de los Highlanders de Argyll y Sutherland fracas\u00f3 en su tentativa de llegar a Melville, mientras que m\u00e1s al sur, en direcci\u00f3n a B\u00e9thune, el 2\u00ba Batall\u00f3n del Regimiento Real de Norfolk (en cuyas filas hab\u00edan luchado tan valerosamente Peter Barclay, Ernie Legget y George Gristock en el Escalda) defend\u00eda el frente del feroz asalto de los Stuka y los Panzer.<\/p><p>El soldado Robert Brown pertenec\u00eda al 2\u00ba Batall\u00f3n de Norfolk. La ma\u00f1ana del 27 de mayo, estaba montando guardia cerca de una casa de labranza cuando vio aparecer tras \u00e9l una ametralladora montada sobre una motocicleta alemana con sidecar. Regres\u00f3 a toda prisa al puesto de mando de su batall\u00f3n para informar de que el enemigo hab\u00eda conseguido colarse por su retaguardia. \u00c9l y otro soldado pasaron casi todo el d\u00eda apostados en un retrete exterior, en cuya pared de ladrillo abrieron troneras por las que disparar.. Otros miembros del diezmado batall\u00f3n hicieron lo mismo en establos, vaquer\u00eda y graneros de los alrededores. En conjunto, se las arreglaron para formar una l\u00ednea defensiva s\u00f3lida y pasaron casi todo el d\u00eda combatiendo.<\/p><p>A \u00faltima hora de la tarde, el oficial al mando hizo una ronda recabando opiniones: \u00bfdeb\u00edan seguir luchando o resistirse? Algunos dijeron que rendirse, pero Brown opt\u00f3 por continuar. \u00abTen\u00edamos la moral tan alta\u00bb, cuenta, \u00abque ni se me pasaba por la cabeza que me hicieran prisionero, o me mataran o hirieran. La verdad es que nos limit\u00e1bamos a disparar y a gastar bromas\u00bb. Al final, sin embargo, el oficial les orden\u00f3 deponer las armas y a\u00f1adi\u00f3 que, si alguien cre\u00eda que pod\u00eda escapar, ten\u00eda todo el derecho a intentarlo. Brown y dos amigos, que hab\u00edan visto humo carretera abajo, echaron a andar en esa direcci\u00f3n confiando en que el humo los ocultara a ojos del enemigo. Al poco rato, sin embargo, tuvieron que meterse en una zanja de la cuneta, donde unos soldados alemanes los descubrieron y les ordenaron salir con las manos en alto.<\/p><p>Brown se levant\u00f3 con los brazos en alto. Cuando los alemanes sele acercaron, le impresion\u00f3 su aspecto: los escudos de las SS, las insignias con calaveras y los fusiles autom\u00e1ticos. \u00abPero nos trataron tan razonablemente como cabe tratar a un enemigo\u00bb, a\u00f1ade Brown. \u00abLos empujones, golpes y gritos habituales\u00bb. El resto del batall\u00f3n fue apresado en otra parte y, como veremos, recibi\u00f3 un trato muy distinto.<\/p><p>Al concluir los combates en el canal de La Bass\u00e9e, solo sobreviv\u00eda un 10% de la divisi\u00f3n, que sin embargo hab\u00eda logrado proteger al ej\u00e9rcito brit\u00e1nico en su retirada. Gracias a ello, la noche del 27 al 28 de mayo el grueso de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica se hallaba ya sana y salva al norte del r\u00edo Lys.<\/p><p>Resulta interesante leer los informes alemanes sobre la batalla. El diario de campa\u00f1a del XLI Cuerpo Panzer describe en su entrada del 27 de mayo a un enemigo que \u00ablucha tenazmente y permanece en su puesto hasta el \u00faltimo hombre\u00bb. De hecho, tan tenaz era el enemigo que \u00abel Cuerpo no consigue ganar terreno que merezca l apena mencionar ni al este ni al noroeste\u00bb. El diario del XXXIX Cuerpo aporta dos detalles interesantes: observa, en primer lugar, que los alemanes \u00absufrieron bajas considerables al atacar el canal de La Bass\u00e9e, defendido con obstinaci\u00f3n por el enemigo\u00bb y, en segundo lugar, que \u00abel flujo de tropas anglo-francesas\u00bb que se dirig\u00edan hacia el canal de la Mancha no hab\u00eda podido ser \u00abinterceptado a tiempo ni con efectividad suficiente\u00bb.<\/p><p>Cabr\u00eda esperar tales informes tras una derrota, pero los alemanes no hab\u00edan sido vencidos: por el contrario, hab\u00edan destruido una divisi\u00f3n brit\u00e1nica casi en su totalidad. De hecho, de haber organizado un ataque concentrado en los flancos, muy bien podr\u00edan haber roto las l\u00edneas enemigas y haber puesto fin a la guerra. Pero, incluso sin un ataque concentrado, gran parte del I Ej\u00e9rcito franc\u00e9s se hallaba ahora atrapado al sur, sometido a ataques simult\u00e1neos por el este y el oeste e incapaz de llegar al Lys.<\/p><p>Tras la heroica haza\u00f1a de la 2\u00aa Divisi\u00f3n, sus escasos supervivientes se sumaron al \u00e9xodo brit\u00e1nico hacia el norte y pudieron vivir un d\u00eda m\u00e1s para luchar (y ser evacuados). La mayor\u00eda de los prisioneros fueron trasladados lejos de all\u00ed. Pero para los supervivientes del batall\u00f3n de Robert Brown, apresados por la Divisi\u00f3n SS Totenkopf, el d\u00eda acab\u00f3 con espantosa brusquedad. En un pueblecito que llevaba el parad\u00f3jico nombre de La Paradis, los alemanes les hicieron desnudarse hasta la cintura, los condujeron a un prado, los alinearon frente a la pared de un granero y los fusilaron con r\u00e1fagas de ametralladora. Solo sobrevivieron dos hombres de los noventa y nueve que formaban el grupo: Bill O&#8217;Callaghan y Albert Pooley, de Transmisiones. O&#8217;Callaghan recibi\u00f3 un disparo en el brazo y Pooley result\u00f3 herido en una pierna. Ambos se quedaron tumbados, sepultados bajo los cuerpos destrozados de sus compa\u00f1eros, mientras los hombres de las SS remataban a todo aquel que se mov\u00eda o emit\u00eda alg\u00fan gemido.<\/p><p>Sobrevivieron los dos a la guerra y en 1.948 testificaron en el juicio por cr\u00edmenes de guerra contra Fritz Knoechlein, comandante de la compa\u00f1\u00eda alemana responsable de los fusilamientos. La conducta de los alemanes ha intentado justificarse de diversas maneras, desde la creencia de que los brit\u00e1nicos estaban usando balas <em>dumdum<\/em> (expansivas), prohibidas por la ley, a la rabia que se apoder\u00f3 de la compa\u00f1\u00eda debido al gran n\u00famero de bajas que sufri\u00f3 durante un enfrentamiento anterior con los Royal Scots. Ninguna excusa es suficiente, sin embargo. Los hombres de Knoechlein asesinaron a sangre fr\u00eda a sus prisioneros. De los varios oficiales de las SS presentes en ese momento, solo uno protest\u00f3, lo que le vali\u00f3 ser tachado de \u00abconejo asustado\u00bb por sus compa\u00f1eros. Knoechlein fue declarado culpable y ejecutado en enero de 1.949.<\/p><p>No fue este un incidente aislado. En Wormhoudt, al d\u00eda siguiente, fueron asesinados varios hombres de los Regimientos de Warwickshire y Cheshire, as\u00ed como numerosos artilleros y soldados franceses, a manos de miembros del Leibstandarte SS Adolf Hitler. En este caso, sin embargo, el comandante de la compa\u00f1\u00eda alemana, Wilhelm Mohnke, nunca fue llevado ante la justicia. Muri\u00f3 en 2.001, a la edad de noventa a\u00f1os.<\/p><p>Y aunque no pueda culparse al ej\u00e9rcito alem\u00e1n de estas atrocidades (las unidades de las SS responsables de estos cr\u00edmenes estaban adscritas organizativamente al Partido Nazi), la Wehrmacht estuvo implicada, como m\u00ednimo, en una masacre: la que se produjo en la localidad de Vinkt, en los alrededores de Gante, donde, entre el 26 y el 28 de mayo, el 337\u00ba Regimiento de Infanter\u00eda alem\u00e1n mat\u00f3 a un centenar de civiles. Algunos (entre ellos un anciano de ochenta y nueve a\u00f1os) fueron fusilados en presencia de sus familiares y allegados. Otros fueron empleados como escudos humanos cuando los alemanes cruzaron un puente y ejecutados luego aleatoriamente. Algunos fueron asesinados a tiros tras haber sido obligados a cavar sus propias tumbas, en un momento en que el ej\u00e9rcito belga ya se hab\u00eda rendido.<\/p><p>Fueron malos tiempos para la BEF, que se replegaba sometida a una presi\u00f3n casi irresistible mientras sus aliados se rend\u00edan o fragmentaban. Los obst\u00e1culos y las malas noticias se acumulaban incesantemente con el paso de las horas. La canci\u00f3n\u00a0<em>We&#8217;re going to hang out washing on the Siegfried Line\u00a0<\/em>(Vamos a tender la colada en la L\u00ednea Sigfrido), que antes se cantaba con alborozo, se entonaba ahora con l\u00fagubre iron\u00eda. Pese a todo, con el paso de los d\u00edas, el dominio ininterrumpido de ciertas plazas clave, como La Bass\u00e9e, permiti\u00f3 mantener abierto el corredor aliado y que las tropas brit\u00e1nicas cruzaran, con notable peligro, el territorio ocupado por los alemanes, como los israelitas atravesando el mar Rojo. Por otra parte, los aliados consolidaron el control sobre algunas de estas plazas, como Gravelines, la localidad en la que Bill Reeves, del Regimiento Real de Tanques, cort\u00f3 el paso a los alemanes el 24 de mayo, defendida ahora en profundidad por la 68\u00aa Divisi\u00f3n francesa.<\/p><p>Otra plaza importante era Cassel. Se orden\u00f3 a efectivos del 2\u00ba Batall\u00f3n del Regimiento de Gloucestershire y al 4\u00ba Batall\u00f3n del Regimiento de Oxfordshire y Buckinghamshire que defendieran el pueblo (una loma estrat\u00e9gica situada en la carretera de Dunkerque) del avance de la 6\u00aa Divisi\u00f3n Panzer. Compa\u00f1\u00edas de ambos batallones se dispersaron por la localidad para defender puntos clave, mientras varios pelotones montaban guardia a las afueras del pueblo.<\/p><p>El 27 de mayo, el pelot\u00f3n 8 de la Compa\u00f1\u00eda A de Gloucestershire, capitaneado por el subteniente Roy Cresswell, se traslad\u00f3 a un b\u00fanker de cemento sin terminar que hab\u00eda al norte del pueblo. El b\u00fanker ya estaba ocupado por refugiados franceses y belgas, y el pelot\u00f3n llevaba consigo galletas, una lata casi llena de pat\u00e9 de carne y unos cuantos huevos. A lo largo de ese d\u00eda, los soldados convirtieron el b\u00fanker en una posici\u00f3n defendible tapando las entradas con sacos de arena y abriendo troneras para los Bren y los fusiles anticarro.<\/p><p>Al atardecer vieron avanzar a los alemanes a unos seiscientos metros de distancia y abrieron fuego. Cayeron varios soldados enemigos. Esa noche, los alemanes regresaron en mayor n\u00famero. De pronto estall\u00f3 un proyectil dentro del b\u00fanker, hiriendo a un soldado en la cabeza y el cuello. Uno de los atacantes se acerc\u00f3 lo suficiente para empezar a golpear la puerta, pero fue abatido por una granada de mano. Finalmente, los brit\u00e1nicos consiguieron repeler el ataque. Contaron, adem\u00e1s, con una ventaja: las balas incendiarias alemanas prendieron fuego a un almiar cercano que ardi\u00f3 con grandes llamaradas, lo que permiti\u00f3 al pelot\u00f3n vigilar el exterior toda la noche.<\/p><p>La ma\u00f1ana del 28 de mayo, el enemigo atac\u00f3 de nuevo. Los brit\u00e1nicos consiguieron repeler el asalto, pero el n\u00famero de bajas crec\u00eda y casi todos los miembros del pelot\u00f3n hab\u00edan sido alcanzados por fragmentos de metralla y esquirlas de cemento que las balas arrancaban de las paredes al rebotar. La comida empezaba a escasear y, como no llegaban nuevas provisiones, el pelot\u00f3n sobreviv\u00eda a base de ron y agua (menos los heridos, a los que se les negaba el ron).<\/p><p>A la ma\u00f1ana siguiente, los alemanes llevaron frente al b\u00fanker a un prisionero brit\u00e1nico de la Artiller\u00eda Real, a fin de que persuadiese al pelot\u00f3n de que se rindiera. El prisionero, el capit\u00e1n Derick Lorraine, hab\u00eda sido herido dos d\u00edas antes y enviado en una ambulancia a un puesto de evacuaci\u00f3n de heridos junto con otros tres hombres. Los alemanes capturaron la ambulancia por el camino y se llevaron al conductor. Los cuatro heridos permanecieron dentro del veh\u00edculo, sin tratamiento ni comida, dos d\u00edas con sus noches. Al tercer d\u00eda, unos soldados alemanes ordenaron salir de la ambulancia al capit\u00e1n Lorraine, lo condujeron al b\u00fanker que ocupaba el pelot\u00f3n de Gloucestershire y le ordenaron dar una vuelta a su alrededor para convencer a sus ocupantes de que deb\u00edan rendirse. Lorraine protest\u00f3, alegando que ten\u00eda la pierna herida y no pod\u00eda caminar. Pero los alemanes le apuntaron a la cara con una pistola, dej\u00e1ndole claro lo que ocurrir\u00eda si se negaba.<\/p><p>As\u00ed pues, Derick Lorraine, herido y hambriento, camin\u00f3 renqueando lentamente en torno al b\u00fanker con ayuda de un bast\u00f3n, mientras gritaba: \u00ab\u00a1Aqu\u00ed un oficial brit\u00e1nico herido!\u00bb Cresswell empez\u00f3 a hablar, pero Lorraine le dijo r\u00e1pidamente en voz baja: \u00ab\u00a1No contesten!\u00bb Luego mir\u00f3 a un alem\u00e1n muerto y a\u00f1adi\u00f3: \u00abHay muchos ingleses y alemanes as\u00ed por aqu\u00ed\u00bb. Mientras dec\u00eda esto, levant\u00f3 los ojos elocuentemente, mirando hacia el techo del b\u00fanker.<\/p><p>Cresswell comprendi\u00f3 lo que intentaba decirle: que los alemanes se hab\u00edan apostado all\u00e1 arriba. Cuando Lorraine se hubo alejado, se oy\u00f3 una explosi\u00f3n repentina y un humo acre inund\u00f3 el b\u00fanker. Los alemanes del techo estaban tratando hacer salir al pelot\u00f3n mediante el procedimiento de destapar una tronera condenada con cemento, rellenarla de paja, escombros y gasolina y prenderle fuego con granadas de mano. Cresswell y sus hombres ten\u00edan m\u00e1scaras antig\u00e1s. Se las pusieron r\u00e1pidamente y taponaron el agujero del techo con una manta. El fuego sigui\u00f3 ardiendo toda la noche, pero los brit\u00e1nicos consiguieron mantener el humo bajo control.<\/p><p>Sabedores de que los ocupantes del b\u00fanker no ceder\u00edan f\u00e1cilmente, los alemanes recrudecieron sus ataques al d\u00eda siguiente. Cuando el fuego enemigo se hizo tan intenso que las balas empezaron a entrar por las rendijas de las troneras, Cresswell les dijo a sus hombres que cuando oscureciera intentar\u00edan escapar hacia Dunkerque. A las 5.30 de la tarde, sin embargo, qued\u00f3 claro que el b\u00fanker estaba completamente rodeado y que no hab\u00eda escapatoria. El pelot\u00f3n, que llevaba tres d\u00edas sin comer, sin atenci\u00f3n m\u00e9dica y subsistiendo a base de un poco de ron y agua, se rindi\u00f3 finalmente.<\/p><p>Mientras tanto, en Cassel, la guarnici\u00f3n brit\u00e1nica logr\u00f3 resistir hasta que recibi\u00f3 orden de sumarse al repliegue hacia Dunkerque. Los heridos (y un camillero que se ofreci\u00f3 a acompa\u00f1arlos) permanecieron en casas de la localidad, con algo de comida y la esperanza de que los alemanes los trataran bien. El subteniente Julian Fane fue uno de los varios centenares de miembros del Regimiento de Gloucestershire que se unieron a la retirada. En alg\u00fan punto del camino, los alemanes divisaron a su compa\u00f1\u00eda y les gritaron: \u00ab\u00a1Hitler va ganando la guerra!\u00a1Est\u00e1n perdidos!\u00a1Salgan si no quieren que los acribillemos!\u00bb Fane, que hab\u00eda o\u00eddo hablar de las masacres perpetradas por las SS, inform\u00f3 a sus hombres del trato que pod\u00edan esperar de los alemanes. L\u00f3gicamente, los soldados prefirieron no rendirse. Esperaron un tiempo y luego, de pronto, echaron a correr hacia un bosque cruzando un descampado. Muchos de ellos murieron o resultaron heridos por el fuego de las ametralladoras.<\/p><p>Tras cuatro noches de marcha, Fane y su grupo, que hab\u00eda quedado reducido a diez hombres en total, llegaron a Dunkerque. Fane hab\u00eda visto a un oficial ahogarse en su propia sangre, y a un suboficial saltar por los aires cuando una bala trazadora acert\u00f3 en la munici\u00f3n que llevaba en su bandolera. Hab\u00eda tomado muy poco alimento, las botas le hac\u00edan da\u00f1o y ten\u00eda una herida en el brazo. En cierto momento se hab\u00eda acercado a un soldado alem\u00e1n, tom\u00e1ndolo por franc\u00e9s, y le hab\u00eda pedido indicaciones. Y sin embargo hab\u00eda sobrevivido.<\/p><p>As\u00ed pues, el corredor aguantaba y una abigarrada procesi\u00f3n de tropas segu\u00eda desfilando por \u00e9l. El sargento Leonard Howard, de los Ingenieros Reales recuerda que pas\u00f3 diecis\u00e9is horas andando y corriendo. Su grupo, reducido y desharrapado, se deten\u00eda \u00fanicamente cuando los alemanes los atacaban con Stukas, obuses, ametralladoras o armas de menos calibre. \u00abLo \u00fanico en lo que pens\u00e1bamos todos era en sobrevivir\u00bb, cuenta. Y recuerda que un soldado veterano, un suboficial, caminaba por la carretera con las l\u00e1grimas corri\u00e9ndole por la cara y mascullando: \u00ab\u00a1Nunca pens\u00e9 que ver\u00eda al ej\u00e9rcito brit\u00e1nico as\u00ed!\u00bb<\/p><p>El soldado raso Fred Clapham, del Regimiento de Infanter\u00eda Ligera de Durham, guarda memoria de un problema m\u00e1s prosaico. Mientras avanzaba a pie por el corredor, con el calor de principios de verano, los calzoncillos largos de lana le rozaban los genitales. Oficiales y soldados marchaban separando las piernas todo lo posible. \u00abDeb\u00eda de ser una estampa bastante c\u00f3mica\u00bb, cuenta Clapham.<\/p><p>Los alemanes, mientras tanto, arrojaban hojas volanderas sobre las tropas aliadas inst\u00e1ndolas a rendirse. La m\u00e1s com\u00fan conten\u00eda un mapa sorprendentemente preciso en el que las tropas brit\u00e1nicas aparec\u00edan rodeadas e iba acompa\u00f1ado por comentarios en ingl\u00e9s y franc\u00e9s. La leyenda en ingl\u00e9s rezaba: \u00ab\u00a1Soldados brit\u00e1nicos! \u00a1Mirad este mapa, que muestra vuestra verdadera situaci\u00f3n! Vuestras tropas est\u00e1n completamente rodeadas. &#8216;Dejad de luchar! \u00a1Deponed las armas!\u00bb<\/p><p>Hab\u00eda tantos folletos circulando que casi todos los soldados brit\u00e1nicos recuerdan haberlos visto. Los alemanes los lanzaban en enormes cilindros, cada uno de ellos con doce mil quinientas hojas volanderas y sujetos con largos flejes met\u00e1licos. Las tripulaciones de la Luftwaffe cargaban los cilindros en los bombarderos utilizando las compuertas que daban salida a las bombas, como si cargaran explosivos. Al llegar a una altitud predeterminada, arrojaban los cilindros, que llevaban mechas preparadas para estallar a cierta altura, de modo que se rompieran los flejes. Entonces las hojas se dispersaban y ca\u00edan al suelo separadas por doce o quince metros de distancia, en un radio de entre cinco y siete kil\u00f3metros cuadrados, aunque a veces ca\u00edan m\u00e1s juntas. Los soldados brit\u00e1nicos sol\u00edan usarlas como papel higi\u00e9nico, o como mapa para orientarse hacia Dunkerque, puesto que carec\u00edan casi por completo de planos oficiales.<\/p><p>Los alemanes eran muy conscientes de que los brit\u00e1nicos trataban de escapar. Ya el 26 de mayo, apenas un d\u00eda despu\u00e9s de que lord Gort tomara su valerosa decisi\u00f3n, el diario de campa\u00f1a del XIX Cuerpo mencionaba \u00abla evacuaci\u00f3n de las tropas inglesas\u00bb y advert\u00eda de que trataban de \u00abescapar hacia Dunkerque\u00bb, cosa que hab\u00eda que impedir. Curiosamente, los franceses estaban menos al tanto que los alemanes de los planes de evacuaci\u00f3n brit\u00e1nicos. Hasta el 28 de mayo, el general Blanchard, comandante del I Ej\u00e9rcito franc\u00e9s, no fue informado oficialmente por las autoridades brit\u00e1nicas de su intenci\u00f3n de evacuar a sus tropas.<\/p><p>A menudo, sin embargo, los \u00faltimos en enterarse de la evacuaci\u00f3n fueron los propios soldados brit\u00e1nicos. Algunos no supieron por qu\u00e9 se retiraban casi hasta el final, y pensaron que tal vez fuera un castigo por su mal comportamiento, o quiz\u00e1 que su unidad necesitaba un descanso. Muchos ignoraban qu\u00e9 implicaba aquello incluso cuando los informaban de que iban camino de Dunkerque. Algunos, los m\u00e1s despistados, pensaban que Dunkerque estaba en Escocia.<\/p><p>El 27 de mayo, Anthony Rhodes, de los Ingenieros Reales, se qued\u00f3 at\u00f3nito cuando su coronel le inform\u00f3 de que su unidad iba a ser evacuada desde Dunkerque. \u00abVamos a intentar algo esencialmente brit\u00e1nico\u00bb, le dijo el coronel. \u00abMe apostar\u00eda algo a que solo a los brit\u00e1nicos se les ocurre intentar algo tan descabellado\u00bb. No anim\u00f3 mucho a sus hombres cuando les explic\u00f3 que todav\u00eda no se hab\u00edan hecho planes para ala evacuaci\u00f3n y que iban a tener que jug\u00e1rsela.<\/p><p>Para algunos result\u00f3 desconcertante y para otros descorazonador que les ordenaran abandonar y destruir sus veh\u00edculos y su equipamiento. A unos ocho kil\u00f3metros de Dunkerque, Fred Carter y su grupo de Ingenieros Reales recibieron orden de alejarse de sus camiones y volarlos con granadas de mano y, mientras se replegaba desde Poperinghe, Peter Hadley, del Regimiento Real de Sussex, pas\u00f3 junto a una hilera ininterrumpida de veh\u00edculos destrozados. Pese a que comprend\u00eda por qu\u00e9 hab\u00eda que destruirlos (no deb\u00edan caer en manos del enemigo), le asombr\u00f3 el sacrificio de una maquinaria que pr\u00e1cticamente no hab\u00eda tenido uso y que hab\u00eda costado millones y millones de libras.<\/p><p>Los veh\u00edculos, por tanto, empezaron a escasear. En cierta ocasi\u00f3n, un grupo de soldados que avanzaba a pie por el corredor par\u00f3 a un transporte ligero para pedir que los llevara. El oficial al mando se neg\u00f3 y, cuando el veh\u00edculo ya se alejaba, uno de los soldados dispar\u00f3 con su fusil y dio al conductor, que qued\u00f3 inv\u00e1lido de por vida.<\/p><p>A veces reinaba tal confusi\u00f3n que los soldados apresados por los alemanes consegu\u00edan escapar en medio del tumulto. Un prisionero pas\u00f3 tres d\u00edas trabajando en las cocinas de los alemanes, hasta que logr\u00f3 escabullirse. Los que segu\u00edan libres, a menudo pasaban d\u00edas y d\u00edas sin dormir. Un soldado descubri\u00f3 que pod\u00eda mantenerse despierto frot\u00e1ndose los ojos con granos de caf\u00e9 (y tener caf\u00e9 a mano ya era un golpe de suerte).<\/p><p>Pese a que les hab\u00edan ordenado dejar atr\u00e1s a los heridos, los hombres no quer\u00edan abandonar a sus compa\u00f1eros, pero tampoco ten\u00edan fuerzas para cargar con ellos durante d\u00edas. Ello explica por qu\u00e9 a menudo se ve\u00eda a los heridos montados en carretillas.<\/p><p>En las proximidades de Dunkerque, las carreteras estaban completamente congestionadas. Hombres, caballos y veh\u00edculos motorizados se agolpaban en la oscuridad, formando un inmenso organismo en retirada. Peter Hadley descubri\u00f3 que el \u00fanico modo de mantener juntos a sus hombres era pedirles que se agarraran al compa\u00f1ero que llevaban delante y gritar de cuando en cuando el nombre de la unidad para atraer a los que se despistaban. Pero para entonces muchos soldados hab\u00edan perdido a sus batallones y avanzaban en grupos m\u00e1s reducidos. Uno pens\u00f3 que iba caminando con cuatro amigos, hasta que se volvi\u00f3 y vio que detr\u00e1s de \u00e9l hab\u00eda una veintena de desconocidos. En tales circunstancias, cualquiera que tuviera cierta autoridad natural se convert\u00eda en un l\u00edder. La jerarqu\u00eda militar empezaba a diluirse.<\/p><p>Al entrar en Dunkerque el 27 de mayo, Anthony Irwin, del Regimiento de Sussex, se detuvo en un cerro desde el que se dominaba la ciudad y contempl\u00f3 los muelles, pr\u00e1cticamente arrasados por los ataques de la Luftwaffe. Mientras bajaba precipitadamente por la ladera, al sol, oy\u00f3 explosiones. Unos minutos despu\u00e9s lleg\u00f3 al lugar de donde proced\u00eda el ruido. Un convoy de ambulancias, todas ellas se\u00f1alizadas con cruces rojas, ard\u00eda disperso por la carretera. Los alemanes lo hab\u00edan bombardeado. Se o\u00edan gritos procedentes del interior de los coches y hab\u00eda cuerpos tirados en la calzada, pero, al ver que ya hab\u00eda gente echando una mano, Irwin pas\u00f3 de largo.<\/p><p>Anthony Rhodes entr\u00f3 en Dunkerque ese mismo d\u00eda, por un puente del canal de Bergues. Los civiles franceses con los que habl\u00f3 parec\u00edan estar al corriente de que los brit\u00e1nicos iban a ser evacuados. Abandonaban en su mayor\u00eda la ciudad, temerosos de que la Luftwaffe la arrasara por completo, con todos sus ocupantes dentro. Y, en efecto, un rato despu\u00e9s los bombarderos alemanes taparon el sol y el ruido de sus motores fue en aumento. \u00abFue como si hubiera una serie de terremotos a nuestro alrededor, uno detr\u00e1s de otro\u00bb, cuenta Rhodes. El puente se vio afectado por las explosiones y dos grandes camiones que hab\u00eda junto a \u00e9l desaparecieron, pulverizados en apenas treinta segundos.<\/p><p>Peter Hadley, entre tanto, lleg\u00f3 a un pueblecito situado unos kil\u00f3metros al este de Dunkerque. Desde all\u00ed divis\u00f3, justo delante de \u00e9l, una franja azul. Dio el alto a sus hombres, les orden\u00f3 que se juntaran y los condujo en perfecto orden por espacio de unos centenares de metros. La escena que contemplaron al llegar a Bray-Dunes era sobrecogedora. Una playa de arena se extend\u00eda a derecha e izquierda, hasta muy lejos. Justo enfrente estaba el mar; detr\u00e1s de la playa hab\u00eda dunas cubiertas de hierba, y sobre ellas se hallaban los hombres de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica.<\/p><p>Unos cuantos kil\u00f3metros al este se encontraba La Panne, la localidad costera en la que lord Gort estaba montando su nuevo (y \u00faltimo) cuartel general. El 30 de mayo, Frederic Wake-Walker, oficial de Marina del Hebe, un buque de Su Majestad, contemplaba la escena desde La Panne, en direcci\u00f3n oeste. Era, afirma:<\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">Una de las im\u00e1genes m\u00e1s sorprendentes y pat\u00e9ticas que he visto nunca. Los diecis\u00e9is kil\u00f3metros que med\u00eda la playa estaban cubiertos casi en su totalidad, desde las dunas a la orilla, por decenas de miles de hombres. Algunos estaban metidos hasta la rodilla o la cintura en el agua, esperando su turno para montar en aquellos penosos barquitos. Parec\u00eda imposible que pudi\u00e9ramos llevarnos de all\u00ed siquiera a una parte de aquellos hombres.<\/span><\/p><p>Para que la evacuaci\u00f3n tuviera alguna posibilidad de efectuarse, era necesario defender el per\u00edmetro en torno a Dunkerque y las playas, a fin de impedir que los alemanes aniquilaran a los soldados que hab\u00edan llegado a trav\u00e9s del corredor. La batalla no hab\u00eda terminado, ni mucho menos. Gort encarg\u00f3 la defensa del per\u00edmetro al teniente general sir Robert Adam, comandante del III Cuerpo de Ej\u00e9rcito.<\/p><p>El per\u00edmetro tendr\u00eda que ser lo bastante grande para proteger Dunkerque, las playas y la inmensa muchedumbre que se agolpaba en ellas. Adem\u00e1s, tendr\u00eda que tener amplitud suficiente para que los alemanes solo pudieran bombardera las playas con sus ca\u00f1ones m\u00e1s potentes. Y al mismo tiempo deb\u00eda ser lo bastante reducido para que pudiera defenderlo un n\u00famero limitado de tropas. Tendr\u00eda, adem\u00e1s, que aprovechar el curso de los canales, que constitu\u00edan barreras\u00a0 defensivas ya existentes.<\/p><p>Para que cumpliera todos estos requisitos, deb\u00eda tener unos cuarenta kil\u00f3metros de longitud por doce de ancho. Se acord\u00f3 que las tropas francesas defendieran el sector que se extend\u00eda desde el puerto de Dunkerque hacia el oeste, mientras que los brit\u00e1nicos cubrir\u00edan la zona entre Dunkerque y Nieuport, al este. El encargado de encontrar y organizar a las tropas necesarias para la operaci\u00f3n -dos labores cruciales- fue el general de brigada Edward Lawson, que en tiempos de paz hab\u00eda sido director general del peri\u00f3dico\u00a0<em>Daily Telegraph<\/em>. Con frecuencia, al relatarse la historia de lo sucedido en Dunkerque, se olvida la rapidez con que se formaron las unidades encargadas del per\u00edmetro y la tenacidad con que defendieron sus posiciones, aun a sabiendas de que posiblemente sacrificar\u00edan sus vidas en el intento.<\/p><p>Mientras su unidad se replegaba en las inmediaciones de Poperinghe, al subteniente Jimmy Langley, de los Coldstream Guards, se le acerc\u00f3 su brigadier. \u00abEstupendas noticias, Jimmy\u00bb, le dijo. \u00ab\u00a1Las mejores!\u00bb Langley se pregunt\u00f3 qu\u00e9 pod\u00eda ser tan maravilloso, aparte de la rendici\u00f3n inmediata de los alemanes. El brigadier contest\u00f3 que su batall\u00f3n iba a encargarse de defender un tramo del per\u00edmetro a lo largo del canal de Bergues-Hondschoote.<\/p><p>A su llegada el 29 de mayo, la Compa\u00f1\u00eda n\u00ba 3 de Langley comenz\u00f3 a excavar tricheras siguiendo el curso del canal, hasta una casona de campo en la que se instalar\u00eda su puesto de mando. La compa\u00f1\u00eda, diezmada por los combates, hab\u00eda quedado reducida a treinta y siete hombres. Pero, requisando el contenido de los camiones inutilizados que encontraban en las cunetas, consiguieron hacerse con un buen arsenal. Recogieron en total doce ametralladoras Bren, tres viejas ametralladoras Lewis, un fusil anticarro y treinta mil balas. Langley encontr\u00f3 adem\u00e1s varios uniformes de combate nuevos, una br\u00fajula, una radio y quinientos cigarrillos que fueron muy bien recibidos.<\/p><p>Durante los dos d\u00edas siguientes, Langley y sus hombres vieron pasar una procesi\u00f3n constante de tropas francesas y brit\u00e1nicas que, cruzando el canal, se dirig\u00edan hacia Dunkerque. Entre ellas hab\u00eda soldados de toda condici\u00f3n: impecables Guardias Galeses que ven\u00edan de combatir en Arr\u00e1s, franceses desmoralizados y brit\u00e1nicos zarrapastrosos procedentes de diversas unidades. A Langley le impresion\u00f3 especialmente un cabo que cargaba con dos ametralladoras Bren cuyas correas se le hab\u00edan clavado en la carne dela clav\u00edcula. Cuando trat\u00f3 de requisar las armas, el cabo se neg\u00f3 a entreg\u00e1rselas. Su comandante fallecido -le dijo- le hab\u00eda ordenado llevarlas de vuelta a Inglaterra, donde pronto har\u00edan falta. Langley le sirvi\u00f3 un poco de\u00a0<em>whisky<\/em> en el t\u00e9, le puso unos vendales debajo de las correas y le dese\u00f3 buena suerte.<\/p><p>Langley ve\u00eda pasar soldados sin cesar, pero en cambio solo vio pasar un avi\u00f3n y le dispar\u00f3 con sa\u00f1a. Por fortuna el aparato sigui\u00f3 volando tranquilamente. Era un Lysander brit\u00e1nico a bordo del cual viajaba lord Gort, inspeccionando desde el aire el per\u00edmetro defensivo.<\/p><p>Despu\u00e9s de que el avi\u00f3n se perdiera de vista, y cuando el flujo de las tropas en retirada se hab\u00eda reducido a un goteo, aparecieron los alemanes. Algunos hombres de Langley estaban apostados en el desv\u00e1n de la casona, de cuya techumbre hab\u00edan retirado tejas para colocar sus ametralladoras. Los alemanes, de pie en un campo a unos seiscientos metros de distancia, eran un blanco f\u00e1cil. El resultado fue, seg\u00fan Langley, una masacre que le puso enfermo.<\/p><p>Esa misma tarde comenz\u00f3 la batalla en serio con un ataque alem\u00e1n a la derecha de la casona, una posici\u00f3n que ocupaban en parte la Compa\u00f1\u00eda N\u00ba 1 y en parte una compa\u00f1\u00eda del Regimiento Fronterizo. Mientras las Bren de Langley disparaban constantemente tratando de apoyar a las compa\u00f1\u00edas vecinas, los alemanes acercaron un ca\u00f1\u00f3n anticarro y apuntaron a la casona. No pas\u00f3 nada durante un rato; luego, Langley oy\u00f3 un tremendo estampido y un objetivo de colores vivos comenz\u00f3 a rebotar por el desv\u00e1n, hasta que se detuvo junto al tiro de la chimenea. Era un ob\u00fas incendiario anticarro. Los defensores cogieron sus armas y bajaron corriendo las escaleras mientras otros cuatro obuses ca\u00edan en el desv\u00e1n.<\/p><p>El ataque alem\u00e1n se recrudec\u00eda y, mientras Langley conferenciaba con el comandante Angus McCorquodale, se les acerc\u00f3 el capit\u00e1n al mando de la compa\u00f1\u00eda del Regimiento Fronterizo situada a la derecha. Los inform\u00f3 de que los alemanes se estaban agrupando para lanzar un ataque y propuso retirar a sus tropas.<\/p><p>McCorquodale le orden\u00f3 quedarse donde estaba y luchar, pero el capit\u00e1n contest\u00f3 que ello contraven\u00eda las \u00f3rdenes de su coronel, que le hab\u00eda dado instrucciones de retirar a sus hombres cuando fuera posible. McCorquodale se\u00f1al\u00f3 un gran chopo que hab\u00eda carretera abajo y dijo: \u00abSi usted o alguno de sus hombres van m\u00e1s all\u00e1 de ese \u00e1rbol, les dispararemos\u00bb.<\/p><p>El capit\u00e1n hizo amago de protestar, pero McCorquodale lo interrumpi\u00f3: \u00abVuelva a su puesto\u00bb, le dijo, \u00abo le pego un tiro aqu\u00ed mismo y env\u00edo a uno de mis oficiales a tomar el mando\u00bb.<\/p><p>El capit\u00e1n regres\u00f3 en silencio a su posici\u00f3n. McCorquodale cogi\u00f3 un fusil y orden\u00f3 a Langley que fuera a buscar uno. \u00abApunte a las tres menos diez\u00bb, dijo. \u00abDispare a matar en cuanto pasen del \u00e1rbol. \u00bfEst\u00e1 claro?\u00bb.<\/p><p>Un rato despu\u00e9s apareci\u00f3 el capit\u00e1n acompa\u00f1ado por dos hombres. Permanecieron junto al \u00e1rbol unos instantes, mientras Langley y McCorquodale apuntaban. Luego, el capit\u00e1n fue m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rbol. Los oficiales de los Guardias dispararon a la vez, el capit\u00e1n cay\u00f3 y sus dos compa\u00f1eros huyeron a la carrera en direcci\u00f3n contraria. El batall\u00f3n del Regimiento Fronterizo se qued\u00f3 donde estaba.<\/p><p>Poco despu\u00e9s, la artiller\u00eda enemiga abri\u00f3 fuego a todo lo largo de la posici\u00f3n que ocupaban los Guardias, a lo que sigui\u00f3 un ataque que los brit\u00e1nicos lograron repeler. Cuando se hizo de nuevo la calma, los oficiales de la Compa\u00f1\u00eda n\u00ba 2, situada a la izquierda, se acercaron a hacerles una visita. McCorquodale orden\u00f3 a su asistente que fuera a la casa a buscar una botella de jerez, vasos y una mesa. En medio del campo de batalla, los cuatro oficiales ( a tres de los cuales les quedaban menos de veinticuatro horas de vida) se pusieron en pie y brindaron \u00abpor la gallard\u00eda y competencia del enemigo\u00bb. Y cuando empezaron de nuevo las descargas de la artiller\u00eda, se retiraron a sus posiciones y siguieron luchando.<\/p><p>Esa misma tarde, el oficial al mando de la Compa\u00f1\u00eda n\u00ba 1 muri\u00f3 mientras trataba de recuperar una Bren de una posici\u00f3n que hab\u00eda quedado descubierta. Ya solo quedaba un oficial en el flanco derecho, el subteniente Ronald Speed, que hab\u00eda llegado al batall\u00f3n apenas unas semanas antes. Langley inform\u00f3 a McCorquodale de que Speed quer\u00eda replegarse a la posici\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda n\u00ba 3.<\/p><p>McCorquodale le pas\u00f3 su petaca y le dijo que obligara a Speed a beb\u00e9rsela entera. \u00abSi no quiere o si despu\u00e9s sigue hablando de retirarse, p\u00e9guele un tiro y h\u00e1gase cargo del mando de la compa\u00f1\u00eda\u00bb, orden\u00f3 tranquilamente. \u00abNo pueden retirarse\u00bb.<\/p><p>Langley regres\u00f3 a la posici\u00f3n de Speed, le dio la petaca y le aconsejo que bebiera. Por suerte, lo hizo. Langley le inform\u00f3 de que no deb\u00eda replegarse.<\/p><p>Speed asinti\u00f3 con un gesto. Media hora despu\u00e9s estaba muerto.<\/p><p>Las siguientes dos horas transcurrieron confusamente. Langley recuerda que comi\u00f3 estofado de pollo; que dej\u00f3 que una anciana se refugiara en la casa y que la mujer se puso a despotricar, furiosa con los alemanes por invadir pa\u00edses ajenos; que incendi\u00f3 tres tanques alemanes disparando con su Bren, y que se agach\u00f3 junto al comandante McCorquodale mientras agonizaba. \u00abEstoy cansado, muy, muy cansado\u00bb, le dijo el comandante. Despu\u00e9s, con su \u00faltimo aliento, sonri\u00f3 y le mand\u00f3 regresar a su puesto.<\/p><p>Mientras sus hombres y \u00e9l se defend\u00edan a la desesperada dentro de la casa, Langley recibi\u00f3 un disparo en el brazo, que le qued\u00f3 colgando, inutilizado, y le manch\u00f3 de sangre todo el uniforme. Sus compa\u00f1eros lo llevaron abajo y lo colocaron en una carretilla. No sent\u00eda dolor, sino sed, cuando lo subieron a una ambulancia que lo traslad\u00f3 hasta la playa. All\u00ed lo transportaron hasta el borde del agua tumbado en una camilla. Pero, como no pod\u00eda ponerse en pie, no le permitieron subir a una barca. La camilla ocupar\u00eda el espacio de cuatro hombres -le dijeron- y solo se evacuaba a los heridos que pod\u00edan caminar. Finalmente, lo trasladaron a un puesto de socorro a las afueras de Dunkerque. Fue all\u00ed donde los alemanes le hicieron prisionero, cuando por fin llegaron.<\/p><p>Exist\u00eda el peligro, no obstante, de que todos los esfuerzos de los Coldstream Guards y de los oficiales y la tropa que defend\u00edan el per\u00edmetro quedaran invalidados por las discusiones pol\u00edticas que ten\u00edan lugar en Londres en esos momentos. EL 28 de mayo, Winston Churchill le coment\u00f3 a sir Roger Keyes que lor Gort no cre\u00eda que la BEF tuviera \u00abmuchas oportunidades\u00bb de sobrevivir. Poco despu\u00e9s, el primer ministro declar\u00f3 ante el Parlamento que, a pesar de que la situaci\u00f3n era \u00abextremadamente grave\u00bb, Inglaterra deb\u00eda confiar en su capacidad de superar \u00abel desastre y el dolor, hasta derrotar definitivamente a sus enemigos\u00bb. Tras comparecer ante la C\u00e1mara, Churchill asisti\u00f3 a dos reuniones, primero con su gabinete y despu\u00e9s con el gobierno en su totalidad. No ser\u00eda exagerado calificar estas reuniones como las deliberaciones m\u00e1s importantes que han tenido lugar en Gran Breta\u00f1a en los \u00faltimos cien a\u00f1os.<\/p><p>Churchill debati\u00f3 con el gabinete de guerra la oferta de Italia de actuar como mediadora en las negociaciones de paz entre el Reino Unido y Alemania. Lord Halifax, secretario de Exteriores y antiguo rival de Churchill por el puesto de primer ministro, opinaba que Inglaterra deb\u00eda sopesar la posibilidad de hacer concesiones, siempre y cuando no pusieran en peligro su independencia. Era de sentido com\u00fan, a su modo de ver. Pod\u00edan negociar desde una posici\u00f3n m\u00e1s ventajosa en ese momento que tres meses m\u00e1s tarde, cuando tal vez la situaci\u00f3n hubiera empeorado. Churchill se neg\u00f3, alegando que los t\u00e9rminos de paz que exigir\u00eda Hitler dejar\u00edan a Gran Breta\u00f1a completamente a su merced, en ese momento y en cualquier otro.<\/p><p>Neville Chamberlain tom\u00f3 la palabra para decir que no ve\u00eda qu\u00e9 hab\u00eda de malo en dejar claro que, aunque Inglaterra luchar\u00eda hasta el fin para conservar su independencia, pod\u00eda tomar en consideraci\u00f3n los t\u00e9rminos de paz que se le ofrecieran, siempre y cuando fueran razonables.<\/p><p>Churchill respondi\u00f3 como era t\u00edpico en \u00e9l: las naciones que ca\u00edan luchando -afirm\u00f3-, volv\u00edan a levantarse, pero las que se rend\u00edan d\u00f3cilmente estaban acabadas. La respuesta del viceprimer ministro Clement Atlee, que intervino a continuaci\u00f3n, fue m\u00e1s pragm\u00e1tica: una vez dieran comienzo las negociaciones -dijo-, ser\u00eda imposible levantar la moral del pueblo brit\u00e1nico.<\/p><p>La oratoria de Churchill, cuyo estilo sol\u00eda oscilar entre Edward Gibbon y el\u00a0<em>Enrique V<\/em> de Shakespeare, a veces pod\u00eda parecer un acierto magistral y a veces una banalidad, pero nunca dio mejores resultados que en la reuni\u00f3n subsiguiente con los veinticinco miembros del consejo de ministros. Muchos de aquellos hombres no compart\u00edan las ideas de Churchill en tiempos de paz. Algunos, como los militantes socialistas Herbert Morrison y Ernest Bevin, jam\u00e1s hubieran imaginado que formar\u00edan parte de un gobierno presidido por \u00e9l. Todos ellos, no obstante, le escucharon atentamente cuando habl\u00f3 de la situaci\u00f3n que se viv\u00eda en Francia y de la probabilidad de que los alemanes trataran de invadir Inglaterra. Le escucharon cuando reconoci\u00f3 que hab\u00eda considerado la posibilidad de negociar con Hitler, al que se refiri\u00f3 como \u00abese hombre\u00bb, y cuando advirti\u00f3 de que cualquier tratado de paz convertir\u00eda al Reino Unido en un estado esclavo. \u00abEstoy convencido\u00bb, afirm\u00f3 ante su p\u00fablico absorto, \u00abde que todos ustedes se levantar\u00edan y me arrancar\u00edan por la fuerza de mi puesto si contemplara, aunque solo fuera por un momento, la posibilidad de negociar o deponer las armas. Si la larga historia de esta isla nuestra ha de llegar a su fin, que sea \u00fanicamente cuando cada uno de nosotros yazga en el suelo, ahog\u00e1ndose en su propia sangre\u00bb.<\/p><p>En la atm\u00f3sfera enrarecida del gabinete de guerra pod\u00edan expresarse ciertas actitudes, pero era all\u00ed, en el pleno del gobierno -un microcosmos m\u00e1s representativo del pa\u00eds- donde Churchill pod\u00eda empezar a evaluar c\u00f3mo ser\u00edan acogidas sus palabras en los\u00a0<em>pubs<\/em> y cuartos de estar de los brit\u00e1nicos. Y su discurso entusiasm\u00f3 a los ministros.\u00a0<em>Se oyeron v\u00edtores en toda la mesa<\/em>, escribi\u00f3 el laborista Hugh Dalton, ministro de Econom\u00eda de Guerra, y a\u00f1adi\u00f3 que\u00a0<em>nadie expres\u00f3 el menor atisbo de desacuerdo<\/em>. Churchill volvi\u00f3 a reunirse esa misma noche con el gabinete de guerra para informar enf\u00e1ticamente a sus miembros de que no habr\u00eda capitulaci\u00f3n. La lucha continuaba. La guerra a\u00fan no hab\u00eda terminado.<\/p><p>De haber concluido estas reuniones de otra manera (de haber decidido Gran Breta\u00f1a negociar con \u00abese hombre\u00bb), el sacrificio hecho por las tropas brit\u00e1nicas, francesas y belgas habr\u00eda servido de poco, pues es casi seguro que la guerra habr\u00eda llegado a su fin poco despu\u00e9s. Hoy en d\u00eda tendemos a olvidar lo cerca que estuvo Inglaterra de hacer las paces con Hitler, lo cerca que estuvo de convertirse en un gobierno t\u00edtere, de efectuar detenciones masivas de jud\u00edos, disidentes y de cualquier otra persona que desagradara a las autoridades, de suprimir ideas y disensiones.<\/p><p>Para lord Halifax, Gran Breta\u00f1a era una entidad geogr\u00e1fica, un pa\u00eds de colinas, valles, p\u00e1ramos y tolmos, un mundo como el descrito por H.E. Bates en sus novelas, lo bastante duradero como para resistir a cualquier tiran\u00eda que detentara el poder. Para Churchill, era algo m\u00e1s. Era el modelo original de la libertad, un pa\u00eds cuya existencia depend\u00eda de la independencia y e imperio de la ley. Si esas cosas se extingu\u00edan, su supervivencia no significar\u00eda nada. Y aunque ambas visiones eran, cada una a su modo, sentimentales y almibaradas, la de Churchill se aproximaba m\u00e1s a la verdad&#8230; y era mucho m\u00e1s humana.<\/p><h3>\u00a0 \u00a0Sin atisbos de un milagro<\/h3><p>En la escena inicial de la pel\u00edcula \u00abDunkerque\u00bb se ve a Tommy entrando en Dunkerque por un tramo del per\u00edmetro defendido por tropas francesas. Una vez all\u00ed, se descubre en el interior de la burbuja de Dunkerque, en un mundo ca\u00f3tico poblado por hombres (y alguna que otra mujer), cuya meta inicial era llegar a Dunkerque, pero que conseguida esa meta, ans\u00edan volver a marcharse. Al deambular por la playa, Tommy se encuentra con filas y filas de soldados que se adentran en el mar confiando en que alg\u00fan barquito los recoja y los traslade a un buque mayor, que a su vez los devuelva a Inglaterra. A Tommy le echan de la primera fila a la que intenta unirse. Despu\u00e9s, forma equipo con otro soldado y se convierte en camillero. Para entonces ya le han llovido panfletos enemigos, ha ayudado a otro soldado a enterrar un cad\u00e1ver, ha sufrido el ataque de un Stuka y ha tratado de hacer sus necesidades en varias ocasiones: el tipo de peripecias que vivieron cientos de miles de personas dentro del per\u00edmetro de Dunkerque durante los d\u00edas que dur\u00f3 la evacuaci\u00f3n.<\/p><p>Dif\u00edcilmente puede exagerarse hasta qu\u00e9 punto variaron las vivencias de esas personas. A un soldado raso del Regimiento Real de Warwickshire le echaron de varias colas cuando lleg\u00f3 a la playa, como a Tommy, grit\u00e1ndole: \u00ab\u00a1Vete a buscar a tu unidad, chaval! \u00a1Aqu\u00ed no!\u00bb. Otros soldados, en cambio, pudieron sumarse a la primera fila que encontraron, y otros se quedaron tan perplejos al ver la longitud de las colas que se sentaron a esperar en la arena. Algunos no vieron ninguna cola.<\/p><p>El capit\u00e1n Bredin, de los Fusileros Reales del Ulster, habla de peque\u00f1os grupos de soldados brit\u00e1nicos que jugaban a las cartas sentados al sol, en la playa, como si estuvieran de vacaciones. Otros se acuerdan de partidos de cr\u00edquet espont\u00e1neos, o de los Ingenieros Reales haciendo piruetas en la arena con sus motos, y de un exartista circense que hac\u00eda acrobacias a lomos de un caballo mientras los soldados le observaban embelesados.<\/p><p>El subteniente John Crosby desembarc\u00f3 en un vapor Clyde en La Panne el mi\u00e9rcoles 29 de mayo. Como su barco estuvo varado por la marea casi todo el d\u00eda, Crosby se acerc\u00f3 al hotel Splendide, donde se sent\u00f3 ociosamente a beber una botella de vino acompa\u00f1ado por dos soldados brit\u00e1nicos que beb\u00edan limonada porque, seg\u00fan dijeron, en la ciudad no quedaba cerveza. Hab\u00eda, en cambio, burdeles, y se ve\u00eda a los hombres hacer cola pacientemente (en un curioso paralelismo con las colas dela playa) para probar un \u00faltimo bocado del continente.<\/p><p>Fue tambi\u00e9n en Dunkerque donde Fred Carter, de los Ingenieros Reales, prob\u00f3 por primera vez el champ\u00e1n. Tras cavar con las manos una peque\u00f1a trinchera en las dunas, Fred y sus amigos decidieron visitar un\u00a0<em>estaminet<\/em> cercano. Se dieron \u00abun buen homenaje\u00bb y gastaron todo el dinero que les quedaba. Fred decidi\u00f3 probar el champ\u00e1n para ver si de verdad era para tanto. Y, en efecto, descubri\u00f3 que era \u00abfant\u00e1stico\u00bb.<\/p><p>Al mismo tiempo, sin embargo, llegaban a Dunkerque hombres tan maltrechos, ensangrentados y desmoralizados que habr\u00eda sido in\u00fatil ofrecerles un trago antes de volver a Inglaterra. Un soldado cuenta que su uniforme estaba tan sucio y deteriorado que hab\u00eda perdido por completo el color, y que sus pies y sus calcetines se hab\u00edan fundido en un amasijo de sangre y algod\u00f3n. Un oficial que salt\u00f3 desde el espig\u00f3n a un barco se hizo un ovillo al aterrizar y, cuando le quitaron las botas, se le ve\u00edan los huesos de los pies. Vic Viner, uno de los oficiales encargados de mantener el orden y la disciplina en las playas, recuerda haber visto a suboficiales veteranos echarse a llorar delante de \u00e9l. \u00abCuesta expresar lo horrible que era aquello\u00bb, asegura.<\/p><p>En otro lugar, un pelot\u00f3n encontr\u00f3 una lata de alubias cocidas y la comparti\u00f3: al final, les tocaron tres alubias a cada uno. Varios hombres, mientras tanto, enloquecidos por no haber probado bocado durante d\u00edas, fing\u00edan comer sentados en corro. Hac\u00edan como que manejaban cuchillos y tenedores, y masticaban comida imaginaria. A otro hombre se le vio mascando la correa de cuero de su casco. Robert Halliday, de los Ingenieros Reales, recorri\u00f3 Dunkerque en busca de comida registrando casa por casa. No encontr\u00f3 nada, y su b\u00fasqueda se vio interrumpida por el estallido de una bomba que lo lanz\u00f3 a cincuenta metros de distancia y le revent\u00f3 los dos t\u00edmpanos.<\/p><p>Despu\u00e9s de aquello, Halliday y otros cincuenta Ingenieros Reales construyeron una balsa en la playa de Bray-Dunes, empleando tablones arrancados del suelo de camiones y latas de gasolina flotantes que sujetaban con cabos de cuerda recogidos aqu\u00ed y all\u00e1. El plan era que uno de los miembros del grupo fuera nadando hasta contactar con un barco; que los que no sab\u00edan nadar montaran en la balsa y que los que s\u00ed sab\u00edan empujaran la balsa hasta el barco. Estuvieron dos d\u00edas atareados construyendo la balsa, hasta que un oficial naval les orden\u00f3 que pararan inmediatamente. \u00abLo que quiero\u00bb, les dijo el oficial, \u00abes que se pongan en fila y se metan en el agua hasta donde lleguen y que esperen ah\u00ed\u00bb.<\/p><p>Mientras Halliday y sus amigos trabajaban en vano, muchos otros permanec\u00edan ociosos, tumbados en la arena, o se enterraban en tricheras excavadas en las dunas. \u00ab\u00a1Madre m\u00eda, ese s\u00ed que se ha enterrado bien!\u00bb, exclam\u00f3 un bromista al ver un casco tirado en la playa.<\/p><p>Ya se hablaba de una posible evacuaci\u00f3n el 17 de mayo. Dos d\u00edas despu\u00e9s, comenz\u00f3 la vuelta a casa de las \u00abbocas in\u00fatiles\u00bb (con esa expresi\u00f3n tan poco halag\u00fce\u00f1a se denominaba a todo aquel al que se consideraba prescindible para el funcionamiento b\u00e1sico de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica). Al acabar el 26 de mayo, casi veintiocho mil personas hab\u00edan sido enviadas de vuelta a Inglaterra desde Dunkerque. A partir de entonces dar\u00eda comienzo la verdadera evacuaci\u00f3n de las tropas, hasta donde fuera posible.<\/p><p>Ese d\u00eda, lord Gort recibi\u00f3 dos telegramas: uno de Anthony Eden y otro de la Oficina de Guerra. El primero le advert\u00eda de que la evacuaci\u00f3n pod\u00eda hacerse necesaria; el segundo confirmaba que\u00a0<em>ya\u00a0<\/em>era necesaria. Dirigir\u00eda la operaci\u00f3n el vicealmirante Bertram Ramsay, de cincuenta y siete a\u00f1os, hombre meticuloso e impaciente al que su amigo Winston Churchill hab\u00eda persuadido hac\u00eda poco para que regresara a la Marina Real.<\/p><p>Ramsay estableci\u00f3 su puesto de mando en la llamada Sala Dinamo del castillo de Dover. La sala, que anta\u00f1o hab\u00eda servido para alojar un generador el\u00e9ctrico, prest\u00f3 su nombre al \u00edmprobo esfuerzo de organizaci\u00f3n, improvisaci\u00f3n y tenacidad que fue Dunkerque. La evacuaci\u00f3n de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica comenz\u00f3 cuando pasaban unos minutos de las siete de la tarde del domingo 26 de mayo con un mensaje enviado por el Almirantazgo: \u00abDen comienzo a la Operaci\u00f3n Dinamo\u00bb.<\/p><p>El primer barco en zarpar tras la llegada del mensaje fue el Mona&#8217;s Isle, un paquebote de vapor de la isla de Man que embarc\u00f3 a mil cuatrocientos veinte hombres en el puerto, veintitr\u00e9s de los cuales murieron en la traves\u00eda de vuelta a Inglaterra como consecuencia de los disparos de la artiller\u00eda enemiga a la altura de Gravelines y de un ataque con ametralladoras desde el aire. Esto marc\u00f3 la pauta de los d\u00edas siguientes. Pero el Mona&#8217;s Isle, que lleg\u00f3 por fin a Dover el 27 de mayo a mediod\u00eda, no fue el primer barco en zarpar. Ya antes de que se diera la se\u00f1al de comienzo de la operaci\u00f3n varios buques de pasajeros hab\u00edan partido hacia Dunkerque. Entre ellos se encontraban nav\u00edos cuyos nombres pronto se hicieron c\u00e9lebres, como el Mona&#8217;s Queen, el King Orry y el Maid of Orleans, que llevar\u00edan a casa a miles de hombres a lo largo de los nueve d\u00edas siguientes.<\/p><p>Al iniciarse la evacuaci\u00f3n, el mando brit\u00e1nico se hac\u00eda muy pocas ilusiones. Las tropas aliadas estaba arrinconadas en una estrecha franja de territorio y luchaban con ah\u00ednco por sobrevivir, enfrentadas a un ej\u00e9rcito mucho m\u00e1s poderoso. Los alemanes, por su parte, se hallaban apenas a quince kil\u00f3metros de Dunkerque y de la victoria. Winston Churchill afirmaba que pod\u00eda evacuarse a unos treinta mil soldados, mientras que Ramsay confiaba en que fueran cuarenta y cinco mil. Pero ello depend\u00eda de muchas variables. \u00bfCu\u00e1ntas tropas pod\u00edan llegar a Dunkerque? \u00bfCu\u00e1nto podr\u00edan aguantar brit\u00e1nicos y franceses defendiendo el per\u00edmetro? \u00bfEn qu\u00e9 medida podr\u00eda neutralizar la Luftwaffe los barcos, los efectivos militares y la maquinaria aliada, no solo dentro del per\u00edmetro sino tambi\u00e9n en el mar y hasta en los puertos ingleses de llegada? \u00bfPodr\u00edan implementarse medios eficaces de evacuaci\u00f3n que permitieran trasladar a gran n\u00famero de soldados diariamente? \u00bfFavorecer\u00edan las condiciones meteorol\u00f3gicas a los evacuados o al enemigo? La noche del 26 de mayo, nadie conoc\u00eda la respuesta a estos interrogantes.<\/p><p>El comandante Philip Newman, cirujano del 12\u00ba Puesto de Evacuaci\u00f3n de Heridos, lleg\u00f3 a Dunkerque el lunes 27 de mayo a la una de la madrugada. Le acompa\u00f1aban cuarenta hombres distribuidos en tres camiones, con la misi\u00f3n de montar un hospital de campa\u00f1a en un\u00a0<em>ch\u00e2teau<\/em>, junto a un puesto de ambulancias franc\u00e9s. Newman, que hasta hac\u00eda poco hab\u00eda ejercido como cirujano en el hospital Middlesex de Londres, se hab\u00eda resignado a quedarse all\u00ed con sus hombres mientras todos los dem\u00e1s se marchaban a casa. \u00abEst\u00e1bamos muy desanimados\u00bb, escribe, \u00abpor tener que ponernos otra vez manos a la obra y aguantar el chaparr\u00f3n\u00bb.<\/p><p>La primera impresi\u00f3n que guarda de Dunkerque es el recuerdo de los edificios en llamas y las bombas que estallaban por todas partes. La Luftwaffe llevaba ya un tiempo bombardeando el centro de la ciudad y el puerto, pero ese d\u00eda arras\u00f3 ambas zonas con ataques continuos y a gran escala. Newman pas\u00f3 la noche en una casa adosada, vac\u00eda pero muy bien amueblada, y al amanecer se traslad\u00f3 al ch\u00e2teau. All\u00ed mont\u00f3 su quir\u00f3fano en una habitaci\u00f3n de la planta baja con grandes ventanales, buena luz artificial y espacio para aparcar fuera una furgoneta equipada con rayos equis. Al cabo de unos minutos empezaron a llegar ambulancias llenas de heridos.<\/p><p>Anthony Rhodes lleg\u00f3 a Dunkerque esa misma ma\u00f1ana, sobre las seis. Recordaba la ciudad de otras visitas en tiempos de paz como un sitio bonito, lleno de restaurantes agradables y tiendas en las que comprar\u00a0<em>souvenirs<\/em> para sus amigos. Ahora, lo primero que vio fue la inmensa cortina de humo que desped\u00edan los dep\u00f3sitos de combustible en llamas, un humo que caracterizar\u00eda toda la evacuaci\u00f3n. Como muchos de los que llegaron a Dunkerque al iniciarse la Operaci\u00f3n Dinamo, Rhodes busc\u00f3 un s\u00f3tano cerca del puerto en el que refugiarse de los bombardeos. A fin de cuentas, el puerto era el punto de partida l\u00f3gico para la evacuaci\u00f3n.<\/p><p>Rhodes cre\u00eda que un s\u00f3tano ser\u00eda el lugar m\u00e1s seguro para cobijarse delos ataques de la Luftwaffe. Sin duda, si ca\u00edan bombas en los pisos superiores, la bodega quedar\u00eda intacta y, estando en una casa de tres plantas, se sent\u00eda a salvo. Pero esa sensaci\u00f3n de seguridad se disip\u00f3 de golpe cuando, al salir a la calle despu\u00e9s del primer bombardeo, descubri\u00f3 que el edificio de enfrente, id\u00e9ntico al suyo, hab\u00eda quedado reducido a escombros. Evidentemente, si alguien hab\u00eda buscado refugio en el s\u00f3tano, hab\u00eda quedado enterrado vivo.<\/p><p>Norman Prior, de los Fusileros de Lancashire, tambi\u00e9n se refugi\u00f3 en un s\u00f3tano a su llegada. Se quit\u00f3 las botas por primera vez desde hac\u00eda quince d\u00edas, se tumb\u00f3 en el suelo&#8230; y not\u00f3 que algo se mov\u00eda. Cuando levant\u00f3 la vista, vio a un franc\u00e9s que intentaba robarle las botas. \u00abLe ech\u00e9 una buena bronca y se march\u00f3\u00bb, cuenta. \u00abNo hizo falta llegar a las manos\u00bb. Despu\u00e9s de aquello, no volvi\u00f3 a quitarse las botas.<\/p><p>Muchos de los que llegaron a Dunkerque ese d\u00eda, antes de que las autoridades brit\u00e1nicas tomaran el control de la ciudad, fueron testigos de una anarqu\u00eda motivada a partes iguales por el miedo y la euforia. Ernest Holdsworth, que era abstemio de toda la vida, se descubri\u00f3 en la bodega de un hotel bebiendo una mezcla de ron, whisky y co\u00f1ac. Era una escena rocambolesca: soldados brit\u00e1nicos, franceses y senegaleses cantando todos juntos, vomitando y bebiendo hasta perder el sentido.<\/p><p>Ese d\u00eda, el capit\u00e1n William Tennant, oficial jefe del estado mayor del Primer Lord del Mar, fue enviado a Dunkerque como comandante general naval. Experto en navegaci\u00f3n y de car\u00e1cter reservado, Tennant ser\u00eda el responsable de organizar la distribuci\u00f3n de las naves y el embarque de tropas, pero se encontr\u00f3 con una airada horda de soldados brit\u00e1nicos dispuestos a cuestionar su autoridad. Vio soldados manchados de carm\u00edn y a un sargento borracho luciendo una boa de plumas.<\/p><p>En el Basti\u00f3n 32, cuartel general del almirante Abrial, comandante de las fuerzas francesas en Dunkerque, Tennant se reuni\u00f3 con dos oficiales de alto rango del ej\u00e9rcito y con un capit\u00e1n de corbeta que le informaron de que el puerto estaba tan da\u00f1ado y expuesto a los ataques de la aviaci\u00f3n enemiga que no servir\u00eda para la Operaci\u00f3n Dinamo. Las tropas tendr\u00edan que embarcar desde las playas. Asimismo, informaron a Tennant de que los alemanes tardar\u00edan entre veinticuatro y treinta y seis horas en llegar a Dunkerque. Ante la imposibilidad de que los nav\u00edos de gran tama\u00f1o se acercaran a la orilla, y faltando casi por completo embarcaciones peque\u00f1as para trasladar a los hombres desde las playas a los buques, la labor de Tennant resultaba aparentemente imposible. El objetivo que se hab\u00eda marcado Churchill (rescatar a treinta mil soldados) parec\u00eda una quimera.<\/p><p>Desde el Basti\u00f3n 32, Tennant comenz\u00f3 a enviar mensajes por radio al castillo de Dover, donde se encontraba Ramsay. Pidi\u00f3 que todas las embarcaciones disponibles fueran despachadas de inmediato hacia las playas. Desde la Sala Dinamo, se orden\u00f3 cambiar de rumbo a todos los nav\u00edos que en ese momento se dirig\u00edan hacia el puerto de Dunkerque. Entre tanto, los oficiales al mando de Tennant comenzaron a reunir a los soldados que se hab\u00edan refugiado en los s\u00f3tanos en torno al puerto y a enviarlos a las playas.<\/p><p>Uno de ellos era Anthony Rhodes. Para entonces, los ataques a\u00e9reos se suced\u00edan cada media hora y, aparte de una breve e infructuosa salida en busca de otro refugio m\u00e1s alejado del centro de la ciudad, Rhodes hab\u00eda pasado todo el d\u00eda escondido en su s\u00f3tano. Hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que era demasiado peligroso salir a la calle. Esa tarde, sin embargo, oy\u00f3 que alguien gritaba: \u00ab\u00a1Oficiales!\u00bb. Al salir para ver qu\u00e9 pasaba, le informaron de que no se har\u00edan m\u00e1s evacuaciones desde el puerto y le indicaron amablemente que reuniera a todos los hombres que pudiera y los acompa\u00f1ara a las playas. As\u00ed fue como Rhodes -al igual que casi todo el mundo en Dunkerque- se encamin\u00f3 hacia el este.<\/p><p>La serpiente de tropas resultante fue, c\u00f3mo no, atacada desde el aire. Cuando empezaron a caer bombas, Rhodes se tir\u00f3 al suelo boca abajo. Y cuando el avi\u00f3n enemigo volvi\u00f3 para rematar a los supervivientes ametrall\u00e1ndolos, se tumb\u00f3 de nuevo y vio que dos hombres que hab\u00edan permanecido de pie para disparar una Bren acababan cosidos a balazos.<\/p><p>Al acabar el ataque, Rhodes sigui\u00f3 avanzando hacia las playas. Una vez all\u00ed, mir\u00f3 a lo lejos y qued\u00f3 impresionado al ver a tantos miles de hombres reunidos en un solo lugar: unos con la mirada perdida, otros comiendo, otros durmiendo, y todos ellos esperando el siguiente barco o el pr\u00f3ximo ataque a\u00e9reo. Hab\u00eda oficiales entre ellos, pero el traje de campa\u00f1a del ej\u00e9rcito era tan gen\u00e9rico que costaba distinguirlos de la tropa. A los oficiales de Marina, en cambio, ataviados con su llamativo uniforme azul, les resultar\u00eda mucho m\u00e1s f\u00e1cil hacer valer su autoridad durante los d\u00edas siguientes. Rhodes recorri\u00f3 a pie un par de kil\u00f3metros y por fin se sent\u00f3 en las dunas, al borde de la playa. All\u00ed esperar\u00eda a los grandes nav\u00edos que anclaban mar adentro y a los barquitos que trasladaban a las tropas hasta ellos.<\/p><p>La escasez de peque\u00f1as embarcaciones fue un problema desde el comienzo dela evacuaci\u00f3n. Hasta el 30 de mayo no empezaron a llegar en n\u00famero significativo. Hasta entonces, hubo que usar los botes salvavidas y las lanchas de los buques m\u00e1s grandes. Y aun cuando hab\u00eda embarcaciones disponibles, las cosas se complicaban. Cuando el mar estaba revuelto, a los soldados les resultaba muy dif\u00edcil subir a ellas desde la orilla. Las barcas, adem\u00e1s, empezaron a averiarse de tanto uso, a lo que hay que sumar el agotamiento de las tripulaciones. De hecho, muchas embarcaciones fueron requisadas a sus propietarios y pilotadas por personal naval que en realidad no sab\u00eda c\u00f3mo manejarlas. Y cuando una barca llegaba a remo hasta un buque, a menudo se la dejaba a la deriva, en lugar de devolverla a la orilla para recoger m\u00e1s soldados.<\/p><p>La noche del 27 de mayo, ya tarde, el capit\u00e1n Tennant repar\u00f3 en que la Luftwaffe, pese a haber atacado repetidamente el puerto principal de Dunkerque con intenci\u00f3n de destruirlo, casi no hab\u00eda tocado el antepuerto. Como resultado de ello, dos largas escolleras (el espig\u00f3n del este y el del oeste) estaban intactas. No eran muelles ni atracaderos; eran grandes brazos de cemento que proteg\u00edan el puerto e imped\u00edan que se enfangara. Tennant advirti\u00f3 de inmediato el potencial espig\u00f3n situado al este. Se adentraba m\u00e1s de un kil\u00f3metro y medio en el mar, ten\u00eda una pasarela de madera en la parte de arriba en la que cab\u00edan cuatro hombres uno al lado del otro y era relativamente f\u00e1cil que los soldados llegaran hasta all\u00ed desde las playas. Ten\u00eda, por otra parte, una ca\u00edda de cuatro metros y medio, estaba sometido a corrientes traicioneras, y no hab\u00eda forma aparente de atracar barcos a su lado. Tennant, sin embargo, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que no hab\u00eda casi nada que perder. Y as\u00ed tom\u00f3 la primera decisi\u00f3n improvisada que resultar\u00eda crucial para el \u00e9xito de la Operaci\u00f3n Dinamo.<\/p><p>Se envi\u00f3 r\u00e1pidamente un barco de pasajeros, el Queen of the Channel, desde la playa de Malo-les-Bains al espig\u00f3n, y se condujo hasta all\u00ed a un contingente de soldados para que subieran a bordo como pudieran. Poco despu\u00e9s de las cuatro de la madrugada del 28 de mayo, el Queen of the Channel zarp\u00f3 rumbo a Dover llevando a novecientos cincuenta soldados brit\u00e1nicos. Al comprobarse que la idea de Tennant era viable, se orden\u00f3 a otros barcos que se dirigieran al espig\u00f3n. Si las tropas que defend\u00edan el per\u00edmetro pod\u00edan frenar a los alemanes un poco m\u00e1s, si segu\u00eda haciendo buen tiempo, si pod\u00edan conseguirse m\u00e1s embarcaciones y si pod\u00eda evitarse que la Luftwaffe las destruyera (y destruyera el espig\u00f3n), tal vez pudiera cumplirse las expectativas de Churchill. Al concluir el lunes 27 de mayo, 7.669 soldados hab\u00edan sido evacuados y se confiaba en que al d\u00eda siguiente se pudiera evacuar a muchos m\u00e1s.<\/p><p>Al llegar a Dunkerque, las tropas pasaban junto a los soldados que, como Jimmy Langley, defend\u00edan el per\u00edmetro de las unidades alemanas que asediaban la ciudad. Pero los alemanes trataban de impedir la evacuaci\u00f3n tambi\u00e9n por otros medios. Los obuses que disparaban las bater\u00edas enemigas eran un peligro constante para quienes se hallaban dentro del per\u00edmetro y, cuanto m\u00e1s avanzaban los alemanes, m\u00e1s intenso era el bombardeo. Ello afectaba especialmente a los barcos que cruzaban el canal de la Mancha. La traves\u00eda m\u00e1s corta entre Dover y Dunkerque, conocida como Ruta Z, exig\u00eda navegar cerca de la costa francesa entre Calais y Dunkerque, lo que resultaba muy peligroso a plena luz del d\u00eda debido a las bater\u00edas de ca\u00f1ones ubicadas a lo largo de la costa. De ah\u00ed que se adoptara la Ruta Y, un itinerario que discurr\u00eda mucho m\u00e1s al norte. Al principio fue una ruta m\u00e1s segura, pero tambi\u00e9n aumentaba considerablemente la distancia del viaje de ida y vuelta (de ciento veintiocho kil\u00f3metros a doscientos setenta y ocho) y qued\u00f3 dentro del radio de acci\u00f3n de los ca\u00f1ones alemanes tras la ca\u00edda de Nieuport. Al poco tiempo, el \u00fanico modo seguro de cruzar el Canal durante el d\u00eda era la Ruta X, un itinerario intermedio. Era una ruta\u00a0<em>relativamente<\/em> corta (ciento setenta y cuatro kil\u00f3metros, ida y vuelta) y <em>relativamente\u00a0<\/em>segura, puesto que escapaba al alcance de las bater\u00edas costeras.<\/p><p>Pero los alemanes tambi\u00e9n atacaban los barcos con lanchas torpederas y submarinos durante la traves\u00eda del Canal. (El HMS Grafton, por ejemplo, fue hundido por un submarino). Y, naturalmente, la Luftwaffe se encargaba de bombardear y ametrallar a los soldados en las playas y a los barcos en el mar.<\/p><p>Los buques hac\u00edan lo que pod\u00edan por evitar los ataques. Por las noches se manten\u00edan estrictamente a oscuras, lo que significaba que ten\u00edan que avanzar sin luces de navegaci\u00f3n. En las playas hab\u00eda muy pocas defensas antia\u00e9reas, quitando unos pocos ca\u00f1ones Bofors ubicados cerca del espig\u00f3n y las playas.<\/p><p>Ello se deb\u00eda principalmente a que los ca\u00f1ones antia\u00e9reos pesados que defend\u00edan Dunkerque hab\u00edan sido destruidos por las propias tropas que los manejaban. Este hecho extraordinario fue el resultado de un malentendido entre dos oficiales. El primero envi\u00f3 un mensaje avisando de que se trasladara a las playas a los heridos para su evacuaci\u00f3n. El mensaje que recibi\u00f3 el otro oficial ordenaba, en cambio, que se llevara a todos los hombres a las playas para su evacuaci\u00f3n. Creyendo que todas sus tropas iban a regresar a Inglaterra, el segundo oficial les orden\u00f3 destruir los ca\u00f1ones. Una vez hecho esto, se person\u00f3 ante el teniente general Adam y, tras saludarle, le inform\u00f3 con orgullo de que todos los ca\u00f1ones antia\u00e9reos pesados de la BEF hab\u00edan sido inutilizados. Adam se qued\u00f3 casi mudo de horror. \u00abIdiota. M\u00e1rchese\u00bb, logr\u00f3 decir por fin.<\/p><p>Uno de los cometidos m\u00e1s importantes (y menos conocidos) de la Luftwaffe era la colocaci\u00f3n de minas. Comenz\u00f3 de manera sistem\u00e1tica la noche del martes 28 de mayo y se concentr\u00f3\u00a0 en distintos puntos a lo largo de la Ruta X. Las minas eran arrojadas al mar mediante paraca\u00eddas. Pod\u00edan ser minas de contacto flotantes, que estallaban cuando una embarcaci\u00f3n presionaba una de sus protuberancias, o minas magn\u00e9ticas, que, m\u00e1s insidiosas que las anteriores, pod\u00edan destruir un buque sin necesidad de contacto. Hundidas en el agua, estaban compuestas por un explosivo unido a un mecanismo magn\u00e9tico que detonaba la mina cuando pasaba por encima cualquier embarcaci\u00f3n con el casco de hierro.<\/p><p>Esta arma, potencialmente catastr\u00f3fica, podr\u00eda haber matado a decenas de miles de soldados durante la Operaci\u00f3n Dinamo y haber impedido que otros tantos fueran rescatados. Podr\u00eda haber cambiado, de hecho, el curso de la evacuaci\u00f3n. Pero al final, y a pesar de que hab\u00eda muchas diseminadas por el Canal, s\u00f3lo hundi\u00f3 dos barcos. La historia de c\u00f3mo un cient\u00edfico canadiense afincado en Londres descubri\u00f3 la manera de neutralizar las minas magn\u00e9ticas es una de las m\u00e1s grandiosas (y menos conocidas) de Dunkerque.<\/p><p><strong>Charles Goodeve<\/strong> se convirti\u00f3 en 1.939 en subdirector del Departamento de Desarrollo de Armas Mixtas del Almirantazgo, un grupo de cient\u00edficos e ingenieros a los que se conoc\u00eda colectivamente como Wheezers and Dodgers. Goodeve compart\u00eda la convicci\u00f3n de Winston Churchill (que entonces ocupaba el puesto de Primer Lord del Almirantazgo) de que la ciencia aplicada tendr\u00eda un enorme impacto sobre la guerra. No todo el mundo estaba de acuerdo. Arthur Harris, futuro jefe del Comando de Bombarderos de la RAF, aborrec\u00eda la confianza que Churchill depositaba en la ciencia. \u00ab\u00bfVamos a librar esta guerra con armas o con reglas de c\u00e1lculo?\u00bb, pregunt\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n, indignado.<\/p><p>Churchill dio tranquilamente una calada a su puro. \u00abNo es mala idea\u00bb, contest\u00f3. \u00abVamos a probar con las reglas de c\u00e1lculo, para variar\u00bb.<\/p><p>Con el respaldo de Churchill, Goodeve comenz\u00f3 a investigar c\u00f3mo pod\u00edan neutralizarse las minas magn\u00e9ticas. Propuso primero un m\u00e9todo mejorado para dragarlas. Para ello har\u00edan falta dos barcos que navegaran en paralelo, arrastrando largos cables. Se har\u00eda pasar una corriente el\u00e9ctrica entre los cables para crear un campo magn\u00e9tico entre los buques que detonar\u00eda cualquier mina que hubiera en medio.<\/p><p>Se dio la casualidad de que en Shoeburyness acababa de desactivarse una mina magn\u00e9tica, lo que permiti\u00f3 a Goodeve examinar su mecanismo. Como resultado de ello, puso en marcha un complejo experimento en una laguna de agua salada, cerca de Portsmouth. Varios marineros que actuaban como se\u00f1uelos tiraban de maquetas de barcos por la laguna, observados por espectadores curiosos, mientras Goodeve y sus ayudantes llevaban a cabo el verdadero experimento en una barca de remos. Los cables el\u00e9ctricos estaban sumergidos en el fondo de la laguna mientras Goodeve permanec\u00eda sentado en la barca con el mecanismo de la mina desactivada. Cuando una corriente cruz\u00f3 los cables creando un campo magn\u00e9tico, un indicador del mecanismo empez\u00f3 a parpadear; la mina habr\u00eda estallado de haber estado activada. El experimento fue un \u00e9xito.<\/p><p>Conocido como \u00abbarrido en doble L\u00bb, el m\u00e9todo de Goodeve empez\u00f3 a utilizarse en Francia en febrero de 1.940 y logr\u00f3 desactivar casi trescientas minas a lo largo de los tres meses siguientes. Fue un logro impresionante (aunque hubiera sido el \u00fanico), puesto que permiti\u00f3 mantener las Rutas X, Y y Z libres de minas magn\u00e9ticas durante la evacuaci\u00f3n de Dunkerque.<\/p><p>Pero Goodeve logr\u00f3 mucho m\u00e1s. Conjugando su experiencia cient\u00edfica con el pensamiento creativo, dio con un m\u00e9todo para \u00ablimpiar\u00bb los barcos y hacerlos inmunes a las minas magn\u00e9ticas. Una vez limpios, pod\u00edan pasar por encima de las minas una y otra vez sin sufrir ning\u00fan da\u00f1o.<\/p><p>Por entonces se practicaba ya el m\u00e9todo de \u00abenrollamiento\u00bb, consistente en envolver el casco de un barco con cables de cobre desnudos a fin de neutralizar su campo magn\u00e9tico. Pero no solo se trataba de un procedimiento lento y costoso, sino que no hab\u00eda suficiente cobre ni instalaciones adecuadas para aplicarlo al gran n\u00famero de embarcaciones que hab\u00eda que proteger. Goodeve dio con una soluci\u00f3n mucho m\u00e1s eficaz. Si se tend\u00eda un gran cable el\u00e9ctrico con una corriente de doscientos amperios por los costados del buque, surt\u00eda el mismo efecto que el enrollado, pero el procedimiento resultaba mucho menos costoso y pod\u00eda llevarlo a cabo la propia tripulaci\u00f3n del barco.<\/p><p>Goodeve propuso este procedimiento al Almirantazgo pero, al no recibir respuesta, decidi\u00f3 comenzar a hacer experimentos por su cuenta. Empez\u00f3 con embarcaciones peque\u00f1as y fue luego pasando a nav\u00edos m\u00e1s grandes, siempre con \u00e9xito, aunque qued\u00f3 claro que la vibraci\u00f3n de los motores y el golpeteo del mar deterioraban paulatinamente el campo magn\u00e9tico alterado, de modo que hab\u00eda que proceder a una nueva \u00ablimpieza\u00bb del barco cada seis meses.<\/p><p>Goodeve denomin\u00f3 a este procedimiento\u00a0<em>degaussing\u00a0<\/em>(\u00abdesgaussado\u00bb), un t\u00e9rmino que se le ocurri\u00f3 una noche de borrachera. El nombre era un homenaje a Carl Friedrich Gauss, el primer cient\u00edfico que logr\u00f3 medir la fuerza magn\u00e9tica, y adem\u00e1s rimaba con\u00a0<em>delousing<\/em> (\u00abdespiojado\u00bb). En v\u00edsperas de la Operaci\u00f3n Dinamo, se \u00abdesgaussaron\u00bb nada menos que cuatrocientos barcos de todas las formas y tama\u00f1os en apenas tres d\u00edas, gracias a la labor de equipos que trabajaban de sol a sol. Durante los d\u00edas siguientes, se procedi\u00f3 a la limpieza de un millar de barcos m\u00e1s. Ello, junto con el barrido en doble L, mantuvo a los buques brit\u00e1nicos asombrosamente a salvo de las minas a lo largo de la evacuaci\u00f3n. El milagro de Dunkerque debe mucho a Charles Goodeve y la oportunidad de sus experimentos. Como declar\u00f3 el propio Goodeve despu\u00e9s de la guerra: \u00abLa batalla de las minas magn\u00e9ticas fue la primera batalla tecnol\u00f3gica de la guerra, en la que Gran Breta\u00f1a consigui\u00f3 una victoria decisiva y, para Alemania, totalmente inesperada\u00bb. Marc\u00f3, adem\u00e1s, la pauta de una guerra que se librar\u00eda no solamente con armas convencionales y tes\u00f3n, sino tambi\u00e9n con amperios y voltios, y con las reglas de c\u00e1lculo de las que hablaba Arthur Harris.<\/p><p>Pero, aunque el procedimiento que fue inventado por Goodeve mantuviera a los barcos a salvo delas temibles minas magn\u00e9ticas, se necesitaba un lugar donde embarcar a las tropas, y el punto de embarque m\u00e1s pr\u00e1ctico (siempre y cuando siguiera siendo accesible) era el espig\u00f3n, que con marea alta pod\u00eda dar cabida a diecis\u00e9is barcos de buen tama\u00f1o. Las colas que part\u00edan del espig\u00f3n se adentraban a menudo en las calles de la ciudad. El almirante Frederic Wake-Walker (enviado a Dunkerque el mi\u00e9rcoles 29 de mayo para que colaborara con Tennant como comandante naval de la flotilla brit\u00e1nica) recuerda que vio una procesi\u00f3n inacabable de hombres agotados que avanzaban trabajosamente, silueteados por la luz de las enormes llamas. A veces -cuenta- romp\u00edan a correr cansinamente, y a veces \u00abse limitaban a caminar renqueando, a ciegas, hacia la salvaci\u00f3n\u00bb. Su avance iba acompa\u00f1ado por el ruido amortiguado de los pasos en la arena y el entrechocar de los fusiles.<\/p><p>Una vez en el espig\u00f3n, el oleaje hac\u00eda dif\u00edcil subir a los barcos. Con marea baja, los destructores de la Marina quedaban tan bajos que a veces se situaba a los buques de pasajeros m\u00e1s grandes entre ellos y el espig\u00f3n para que sirvieran de plataformas flotantes. Otras veces, los hombres bajaban por escalerillas, cruzaban con cuidado endebles pasarelas de embarque o (pese al riesgo de ahogarse, romperse alg\u00fan hueso y morir aplastados entre el barco y los pilotes) simplemente saltaban. Y hasta cuando la marea era m\u00e1s propicia, la barandilla de madera del espig\u00f3n hacia necesario que todos, incluso los que iban en camilla, tuvieran que superar un obst\u00e1culo antes de embarcar.<\/p><p>Cuando, a las ocho de la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 29 de mayo, el vapor Manxman lleg\u00f3 al espig\u00f3n procedente de la isla de Man, lo encontr\u00f3 completamente desierto. \u00abFue espeluznante\u00bb, cuenta un marinero que iba a bordo, \u00abllegar all\u00ed y no ver ni a un alma\u00bb. No hab\u00eda nadie ni siquiera para recoger las amarras del Manxman. Luego, sin embargo, cuando el barco fue aproxim\u00e1ndose, empezaron a aparecer soldados. Un ataque a\u00e9reo los hab\u00eda obligado a refugiarse debajo del espig\u00f3n, sent\u00e1ndose a horcajadas o abraz\u00e1ndose a los pilotes y traviesas, algunos de ellos hundi\u00e9ndose hasta la barbilla en el agua. Una vez pasado el bombardeo, volvieron a subir.<\/p><p>El mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana ya se hab\u00eda evacuado a veinticinco mil soldados. A\u00fan no se hab\u00eda alcanzado la estimaci\u00f3n de Churchill (treinta mil hombres), pero los viajes que hac\u00edan las embarcaciones entre el espig\u00f3n y los barcos de pasajeros y destructores permit\u00edan abrigar la esperanza de que se llegara a esa cifra. A pesar de sus inconvenientes, el espig\u00f3n permit\u00eda que embarcaran unos seiscientos hombres a bordo de un destructor en aproximadamente media hora: un promedio excepcional.<\/p><p>Hasta ese d\u00eda, la mayor parte de los ataques que sufri\u00f3 el espig\u00f3n proced\u00edan de la artiller\u00eda pesada situada a unos once kil\u00f3metros al oeste. El mi\u00e9rcoles, sin embargo, un viento del norte despej\u00f3 el denso humo que cubr\u00eda la ciudad. Como consecuencia de ello, el espig\u00f3n sufri\u00f3 el ataque constante de Stukas y otros bombarderos y el azote de las ametralladoras de los Messerschmitt.<\/p><p>Esa tarde lleg\u00f3 al espig\u00f3n el Crested Eagle, un vapor de ruedas del T\u00e1mesis equipado con una chimenea telesc\u00f3pica que se replegaba cada vez que pasaba bajo el Puente de Londres. En tiempos de paz se dedicaba a llevar a turistas y veraneantes desde Londres hasta la localidad costera de Southend y m\u00e1s all\u00e1, siguiendo la costa, hasta Clacton y Felixtowe. Al declararse la guerra, comenz\u00f3 a patrullar por el T\u00e1mesis provisto de dos ca\u00f1ones antia\u00e9reos hasta que el martes por la tarde recibi\u00f3 orden de sumarse a la Operaci\u00f3n Dinamo.<\/p><p>Mientras se hallaba atracado junto al espig\u00f3n, del lado de mar abierto, los Stukas iniciaron (por tercer avez ese d\u00eda) un feroz ataque a\u00e9reo. El espig\u00f3n se hallaba rodeado de barcos de pasajeros, destructores y pesqueros. El Crested Eagle estaba amarrado justo detr\u00e1s de otro vapor, el Fenella, en diagonal a dos destructores, el HMS Grenade y el HMS Jaguar, y frente a seis pesqueros atracados en fila. Detr\u00e1s de los pesqueros esperaban un gran carguero y un destructor franc\u00e9s.<\/p><p>Normalmente, el espig\u00f3n resultaba dif\u00edcil de localizar desde un avi\u00f3n. Con marea baja pod\u00eda cernerse a bastante altura sobre los barcos y, visto de lado, era bastante voluminoso, pero desde el aire era poco m\u00e1s que una raya poco visible. Esa tarde, sin embargo, con el cielo despejado y sin humo, y rodeado por grandes barcos, constitu\u00eda un blanco muy visible y tentador para los bombarderos. El Jaguar qued\u00f3 inutilizado por las bombas que cayeron cerca de su casco, y sus tropas tuvieron que ser trasladadas. El Grenade recibi\u00f3 varios impactos directos, se incendi\u00f3 y hubo que hacer un \u00edmprobo esfuerzo para desamarrarlo e impedir que se hundiera bloqueando todo un tramo del espig\u00f3n. Avanz\u00f3 a la deriva por el canal del puerto y finalmente fue remolcado hasta mar abierto por un pesquero, donde se hundi\u00f3.<\/p><p>Vic Viner, uno de los oficiales a cargo de la organizaci\u00f3n de las tropas en la playa de Bray-Dunes, vio c\u00f3mo suced\u00eda todo. Su hermano Albert serv\u00eda como telegrafista en el Grenade y Viner recibi\u00f3 permiso para acercarse al puerto y darle la bienvenida. Al aproximarse al espig\u00f3n, presenci\u00f3 el ataque de los Stukas y, cuando regres\u00f3 a Bray-Dunes para continuar con su labor, ignoraba qu\u00e9 hab\u00eda sido de su hermano. Albert consigui\u00f3 sobrevivir al ataque y, como muchos otros ocupantes del Grenade, fue trasladado al Crested Eagle.<\/p><p>En el transcurso del ataque, una bomba abri\u00f3 un gran boquete en el espig\u00f3n. Casi de inmediato, otro avi\u00f3n pas\u00f3 en vuelo rasante para ametrallar a las tropas del Grenade que hab\u00edan desembarcado en la pasarela. Entre tanto, al otro lado, el Fenella, un vapor de ruedas muy semejante en dise\u00f1o al Crested Eagle y construido casi por completo en madera, recibi\u00f3 un impacto en la cubierta de paseo y, segundos despu\u00e9s, su casco se vio atravesado por el cemento que otra bomba arranc\u00f3 del espig\u00f3n. Un tercer proyectil vol\u00f3 su sala de m\u00e1quinas, y la nave se hundi\u00f3 en el atracadero.<\/p><p>A pesar del caos reinante era necesario mantener el impulso de la Operaci\u00f3n Dinamo, y a\u00fan hab\u00eda barcos intactos junto al espig\u00f3n, aguardando para embarcar tropas. Muchos hombres huyeron aterrorizados por el espig\u00f3n, ansiosos por escapar al peligro. En su camino se interpusieron, sin embargo, el capit\u00e1n de corbeta James Clouston, un oficial naval que hab\u00eda llegado a Dunkerque con el cometido de mantener el orden en el espig\u00f3n, y el teniente Robin Bill, responsable de la flotilla de pesqueros. Clouston y Bill, erguidos e impert\u00e9rritos con su uniforme de la Marina con trencilla dorada, consiguieron restablecer el orden, aunque para ello tuvieran que echar mano de sus pistolas.<\/p><p>\u00abHemos venido para llevaros de vuelta a Inglaterra\u00bb, dijo Clouston con aplomo, dirigi\u00e9ndose a la muchedumbre de soldados ansiosos por embarcar. \u00abTengo aqu\u00ed seis balas y no soy mal tirador. El teniente que est\u00e1 detr\u00e1s de m\u00ed dispara a\u00fan mejor. As\u00ed que eso hacen doce\u00bb. Luego a\u00f1adi\u00f3 levantando la voz: \u00ab\u00a1Ahora, suban a los barcos de una pu\u00f1etera vez!\u00bb.<\/p><p>Sus palabras parecieron calmar al gent\u00edo. Muchos de los hombres dieron media vuelta y subieron a bordo del Crested Eagle, que, en medio de aquel tumulto, hab\u00eda quedado intacto.<\/p><p>Entre tanto, el HMS Pangbourne, un dragaminas, se estaba aproximando a las playas cuando fue atacado por un enjambre de Stukas. Un subteniente que iba a bordo recuerda que oy\u00f3 a alguien gritar: \u00ab\u00a1A cubierto!\u00bb y que luego se dio cuenta de que era \u00e9l mismo quien gritaba. Siguiendo su propio consejo, se arroj\u00f3 al suelo de la cubierta. No distingui\u00f3 el silbido de las bombas del chillido que emit\u00eda el avi\u00f3n al lanzarse en picado. Y un instante despu\u00e9s todo se sumi\u00f3 en el caos:<\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">Me levanto tambale\u00e1ndome y veo una escena espantosa. Hay sangre y carne por todas partes; cuerpos mutilados que diez segundos antes eran hombres a los que conoc\u00eda personalmente, amontonados en grotescos gui\u00f1apos a mi alrededor [&#8230;] Consigo subir con dificultad hasta donde est\u00e1 tumbado el artillero, con el cuello y el vientre desgarrados y una mano volada. Todav\u00eda respira y gime d\u00e9bilmente<\/span><\/p><p>Cuando el subteniente consigui\u00f3 llegar al puente, descubri\u00f3 que hab\u00edan ca\u00eddo cinco bombas en las cercan\u00edas del buque, pero que ninguna hab\u00eda impactado directamente en el casco. El Pangbourne no hab\u00eda sufrido da\u00f1os graves.<\/p><p>En ese momento se limpi\u00f3 la cara y advirti\u00f3 que ten\u00eda la mano cubierta de sangre. Mir\u00f3 hacia abajo y vio que la pernera izquierda de su pantal\u00f3n estaba a\u00fan m\u00e1s ensangrentada. Alguien le avis\u00f3 de que le faltaba la parte de atr\u00e1s de la guerrera. Al quit\u00e1rsela, se arranc\u00f3 tambi\u00e9n un pedazo de carne. Y al bajarse los pantalones vio que ten\u00eda toda la pierna llena de metralla. Entonces oy\u00f3 el ruido de los Stukas, que atacaban de nuevo. Pens\u00f3 fugazmente, divertido, que iban a pillarle con los pantalones literalmente bajados. Despu\u00e9s todo se volvi\u00f3 confuso. Estaba en un camarote, alguien le curaba las heridas, no ve\u00eda bien, hab\u00eda mucha gente hablando a la vez&#8230;<\/p><p>Junto al espig\u00f3n, mientras tanto, el Crested Eagle acababa de zarpar. En su cubierta superior, cientos de soldados (muchos de ellos trasladados desde el Grenade, el Fenella y los pesqueros siniestrados) comenzaron a lanzar v\u00edtores de alegr\u00eda. Por fin se iban a casa. En las cubiertas inferiores yac\u00edan los heridos de diversa consideraci\u00f3n. Un marinero que iba a bordo recuerda: \u00abEl ruido de los motores y el golpeteo de las aspas de la rueda nos dio esperanzas, y la brisa fresca nos sent\u00f3 de maravilla cuando por fin zarpamos hacia Dover\u00bb.<\/p><p>Debido a la bajamar, el barco no pod\u00eda poner rumbo directamente hacia Dover. Primero ten\u00eda que dirigirse al este, en paralelo a la costa. Naveg\u00f3 durante un tiempo pasando frente a una franja de arena ininterrumpida atestada de soldados, pero al llegar a la altura de Malo-les-Bains fue divisado por otra escuadrilla de Stukas. La reaparici\u00f3n de los bombarderos desmoraliz\u00f3 a las tropas, aunque no fuera ninguna sorpresa. Las condiciones meteorol\u00f3gicas favorec\u00edan a la Luftwaffe, y las enormes ruedas de madera del vapor dejaban una estela el doble de ancha que la de cualquier otro barco. Al lanzarse en picado los aviones alemanes, los ca\u00f1ones del Crested Eagle abrieron fuego y empezaron a caer bombas. Incluso las pausas entre un bombardeo y otro estaban ocupadas por las detonaciones de las ametralladoras traseras de los Stukas, que disparaban mientras los aviones ascend\u00edan y se alejaban.<\/p><p>Cerca de all\u00ed se hallaba el HMS Pangbourne. El subteniente herido hab\u00eda perdido el conocimiento, pero otro marinero vi horrorizado c\u00f3mo ca\u00edan las bombas, una tras otra, sobre el Crested Eagle hasta dejar el barco destrozado y envuelto en llamas. Vio c\u00f3mo se vert\u00eda el combustible al mar y vio hombres en uniforme de combate, con los petates llenos, arrojarse a aquel engrudo de varios cent\u00edmetros de espesor. Algunos se ahogaron en \u00e9l. Otros murieron abrasados cuando se incendi\u00f3.<\/p><p>Un marinero que iba a bordo del Crested Eagle comprendi\u00f3 que hab\u00edan recibido otro impacto cuando sinti\u00f3 \u00abque el barco temblaba como si nos hubiera cogido una mano gigantesca\u00bb. Mientras se extend\u00eda el incendio, vio hombres corriendo con la piel arrancada. Pas\u00f3 un teniente al que no reconoci\u00f3 por su cara, que hab\u00eda quedado irreconocible, sino por el emblema que llevaba en el casco.<\/p><p>El capit\u00e1n de corbeta Bernard Booth, que se hallaba al mando del Crested Eagle, consigui\u00f3 encallar el barco a la altura de Bray-Dunes. Justo antes de que lo lograra, otro marinero se quit\u00f3 con cuidado los zapatos, se arroj\u00f3 al mar y recorri\u00f3 a nado el corto trecho que lo separaba de la playa. Los soldados que aguardaban en tierra vieron estupefactos c\u00f3mo el barco, cuyo casco ardi\u00f3 durante horas, se reun\u00eda con ellos en la playa.<\/p><p>Su esqueleto sigue all\u00ed, como una presencia sobrecogedora, emergiendo del mar cuando baja la marea. Hoy, uno de sus ca\u00f1ones queda a la vista, aguardando a que lo rescate alg\u00fan \u00abcoleccionista\u00bb, o bien el gobierno franc\u00e9s. Actualmente visitan el cascar\u00f3n del barco los mariscadores y quienes se acercan a rendir homenaje a los cerca de trescientos hombres que perecieron en \u00e9l. Entre ellos Albert, el hermano de Vic Viner.<\/p><p>Se perdieron numerosos barcos el mi\u00e9rcoles 29 de mayo: tres destructores y otros doce buques de gran tama\u00f1o. Y pese a todo se rescat\u00f3 a m\u00e1s de cuarenta y siete mil soldados. Al amanecer del jueves 30 de mayo, hab\u00edan sido evacuados 72.783 hombres en total, muchos m\u00e1s de los que preve\u00eda el Almirantazgo. Esa noche, sin embargo, se produjo un malentendido que podr\u00eda haber tenido consecuencias desastrosas para la Operaci\u00f3n Dinamo.<\/p><p>En torno a las siete de la tarde, se recibi\u00f3 en la Sala Dinamo del castillo de Dover una llamada telef\u00f3nica de un oficial naval desde el cuartel general de lord Gort en La Panne. Era, al igual que Charles Goodeve, uno de los \u00abWheezers y Dodgers\u00bb del Almirantazgo, y llamaba sin autoridad alguna. Inform\u00f3 de que los barcos siniestrados hab\u00edan bloqueado por completo el puerto de Dunkerque y afirm\u00f3 que la evacuaci\u00f3n solo podr\u00eda seguir desde las playas.<\/p><p>No era cierto, y no est\u00e1 claro por qu\u00e9 efectu\u00f3 esa llamada. Puede que estuviera ofuscado por el p\u00e1nico tras el ataque sobre el espig\u00f3n. Un pco antes, en pleno ataque, la Sala Dinamo hab\u00eda recibido un confuso mensaje desde un destructor informando de que era \u00abimposible embarcar m\u00e1s tropas\u00bb desde el espig\u00f3n, lo cual -en el momento de recibirse el aviso- era cierto.<\/p><p>Tras recibir estos mensajes, Ramsay decidi\u00f3 que habr\u00eda que buscar otro punto de embarque, pero, antes de actuar, necesitaba confirmar cu\u00e1l era la situaci\u00f3n. Justo antes de las nueve de la noche, telegrafi\u00f3 a Tennant pregunt\u00e1ndole si era cierto que el puerto estaba bloqueado. Tennant contest\u00f3 que no, pero el mensaje no lleg\u00f3 a su destinatario. Al no recibir respuesta, Ramsay envi\u00f3 un mensaje al almirante Abrial, en el Basti\u00f3n 32: \u00abNo consigo contactar con el capit\u00e1n Tennant. \u00bfPuede informarme si los transportes a\u00fan pueden entrar en puerto y atracar?\u00bb.<\/p><p>Tampoco entonces recibi\u00f3 respuesta. Pero, en lugar de arriesgarse, Ramsay decidi\u00f3 ordenar que todos los barcos se dirigieran a las playas. A lo largo de esa noche (hizo un tiempo excelente y la Luftwaffe apenas se dej\u00f3 ver), solo se acercaron al espig\u00f3n cuatro barcas de remos y un yate. Se desperdici\u00f3, pues, la oportunidad de evacuar a quince mil hombres dispuestos para partir.<\/p><p>Merece la pena se\u00f1alar que, aunque Tennant tuviera problemas con las comunicaciones, el cuartel general de lord Gort, situado en una villa de La Panne, dispon\u00eda de una conexi\u00f3n telef\u00f3nica excelente con la Sala Dinamo del castillo de Dover. Por desgracia, Tennant solo pod\u00eda comunicarse con La Panne (o con cualquier otra playa) enviando a un mensajero motorizado, de modo que la conexi\u00f3n telef\u00f3nica de Gort le serv\u00eda de poco. Pero no era \u00fanicamente Tennant quien ten\u00eda\u00a0 problemas para comunicarse con las playas: a los oficiales apostados en ellas tambi\u00e9n les resultaba dif\u00edcil contactar con los barcos fondeados mar adentro. Solo pod\u00edan comunicarse con ellos mediante banderas de se\u00f1ales o utilizando los faros de coches a modo de reflectores.<\/p><p>El 30 de mayo, Tennant recibi\u00f3 dos tel\u00e9fonos de campa\u00f1a con los que establecer comunicaci\u00f3n con el capit\u00e1n de corbeta Clouston en el espig\u00f3n. Los separaba una corta distancia, pero para Tennant el espig\u00f3n era el elemento clave de la Operaci\u00f3n Dinamo. Clouston recibi\u00f3 asimismo un meg\u00e1fono para dar instrucciones que result\u00f3 muy \u00fatil durante un momento de clama en la evacuaci\u00f3n, cuando el capit\u00e1n de corbeta Guy Maund, el ayudante de Tennant, lo utiliz\u00f3 para exhortar a las tropas: \u00ab\u00a1Acu\u00e9rdense de sus compa\u00f1eros, chicos! \u00a1Cu\u00e1nto antes suban a bordo, m\u00e1s se salvar\u00e1n!\u00bb.<\/p><p>El resultado fue instant\u00e1neo: los soldados echaron a correr y en apenas dos horas embarcaron ocho mil quinientos veintiocho hombres en ocho destructores y cinco mil seiscientos cuarenta y nueve en cuatro barcos de pasajeros.<\/p><p>Estos problemas con las comunicaciones ponen de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la Operaci\u00f3n Dinamo se improvis\u00f3 sobre la marcha, a menudo chapuceramente. Ello no puede ser motivo de cr\u00edtica, sin embargo: la evacuaci\u00f3n fue una eventualidad que nadie hab\u00eda previsto. Mientras la ciudadan\u00eda brit\u00e1nica aprend\u00eda a improvisar y a arregl\u00e1rselas como pod\u00eda, los responsables de su futuro hac\u00edan lo mismo, solo que a mayor escala.<\/p><p>Si muchos soldados volvieron a Inglaterra en buques de la Armada brit\u00e1nica, hubo tambi\u00e9n muchos que llegaron en nav\u00edos de uso civil. Entre ellos, transbordadores de pasajeros y de veh\u00edculos de motor, grandes barcos de placer (como el Crested Eagle),\u00a0<em>schuits<\/em> holandeses (barcazas de fondo plano dise\u00f1adas para los canales neerlandeses) y un sinf\u00edn m\u00e1s de embarcaciones de pasajeros y carga. Una veintena eran vapores y cargueros propiedad de la empresa Southern Railway que hac\u00edan la traves\u00eda del canal de la Mancha, cinco de los cuales se perdieron. Pod\u00edan transportar gran n\u00famero de soldados: el Tynwald, un ferri de la isla de Man que zarp\u00f3 del espig\u00f3n muy al final de la evacuaci\u00f3n, embarc\u00f3 a tres mil soldados de una vez.<\/p><p>Anthony Irwin viaj\u00f3 a Inglaterra a bordo de otro transbordador de la isla de Man. Cuando el barco fue bombardeado con obuses desde la costa, un oficial hist\u00e9rico comenz\u00f3 a gritar que todo el mundo se trasladara a un extremo de la nave. felizmente, algunos\u00a0 miembros m\u00e1s sensatos del Regimiento Real de Tanques contuvieron a los hombres para que no obedecieran la orden y un capell\u00e1n del ej\u00e9rcito golpe\u00f3 al oficial en la cabeza con una barra de plomo. Pero en cuanto se restaur\u00f3 el orden, seis Messerschmitt 110 sobrevolaron el barco ametrallando a sus ocupantes. Las escenas que se vivieron tras el ataque eran dantescas. Junto a la pasarela hab\u00eda un mont\u00f3n de cad\u00e1veres de dos metros y medio de alto- Irwin y otros hombres retiraron a los muertos y trataron de ayudar a los heridos. Un cabo de tanque que ten\u00eda diecis\u00e9is balazos en el pecho y el est\u00f3mago rechaz\u00f3 la morfina, alegando que todav\u00eda ten\u00eda muchas cosas de las que hablar. Muri\u00f3 tres horas despu\u00e9s.<\/p><p>En los grandes buques reinaba un caos mucho m\u00e1s prosaico. El cocinero del Medway Queen recuerda que se form\u00f3 un tap\u00f3n en la puerta de la cocina y que de repente irrumpieron un mont\u00f3n de soldados blandiendo tarteras y escudillas. Todos esperaban que les dieran de comer. \u00abNo es que tuvieran apetito\u00bb, cuenta. \u00abEran como fieras hambrientas. Muchos de ellos ten\u00edan tanta hambre que no pod\u00edan mantener las formas\u00bb.<\/p><p>Pese a todo, tambi\u00e9n hab\u00eda ejemplos de urbanidad y buenos modales. El capit\u00e1n Humphrey Bredin fue evacuado en un transbordador de la isla de Man atracado en el espig\u00f3n. Para subir a bordo, tuvo que pasar por encima de un cad\u00e1ver que hab\u00eda en la pasarela, mientras ca\u00edan bombas a su alrededor. Una vez dentro, busc\u00f3 un rinc\u00f3n donde sentarse. Un rato despu\u00e9s, le sorprendi\u00f3 ver ante \u00e9l a un hombre pulcramente vestido con chaquetilla blanca.<\/p><p>-\u00bfEs usted camarero? -le pregunt\u00f3 Bredin.<\/p><p>-S\u00ed, se\u00f1or -contest\u00f3 el hombre-. \u00bfPuedo servirle en algo?<\/p><p>-Pues \u00bfser\u00eda posible tomar una cerveza?<\/p><p>-C\u00f3mo no. Pero \u00bfconoce usted las normas, se\u00f1or? No puedo servirle alcohol hasta que estemos a cinco kil\u00f3metros de la costa?<\/p><p>En cuanto el barco estuvo fuera del alcance de las leyes que regulaban el consumo y venta de alcohol (aunque fuera del alcance de los Stukas), el camarero le llev\u00f3 su cerveza. \u00ab\u00bfC\u00f3mo pod\u00edamos perder la guerra -se pregunta Bredin riendo- teniendo gente as\u00ed?\u00bb.<\/p><h3>\u00a0 \u00a0Un milagro<\/h3><p>A \u00faltima hora del 30 de mayo, la cifra total de evacuados ascend\u00eda a 126.606: casi el triple de lo que preve\u00eda el Almirantazgo. Las \u00faltimas noticias que llegaban del per\u00edmetro, defendido a\u00fan por varios millares de hombres, permit\u00edan suponer que las defensas aguantar\u00edan cuarenta y ocho horas m\u00e1s. La falta de visibilidad manten\u00eda alejada a la Luftwaffe. Y ese d\u00eda, por primera vez, hab\u00edan embarcado m\u00e1s soldados en las playas (29.512) que en el espig\u00f3n (24.311).<\/p><p>En ciertos aspectos era preferible estar en las playas. La arena surt\u00eda un curioso efecto sobre las bombas. Si una bomba cae sobre una superficie dura y r\u00edgida, la metralla se expande y causa heridas severas en un radio amplio. \u00abPero si ca\u00edan en la arena\u00bb, cuenta John Welles, un artillero del Princesa, \u00abo\u00edas un golpe sordo y te ca\u00eda encima un mont\u00f3n de arena, pero nada m\u00e1s\u00bb. Arthur Lobb, del Cuerpo de Intendencia Militar Real, recuerda los estallidos de las bombas en la arena como una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, un lento agitarse de la tierra bajo los pies.<\/p><p>No puede deducirse de ello que las playas fueran un lugar m\u00e1s seguro. Murieron muchos hombres bombardeados en las dunas y, como recuerda Robert Halliday, delos Ingenieros Reales, all\u00ed costaba encontrar un sitio donde cobijarse de los ataques a\u00e9reos. Y salir de las playas pod\u00eda ser igualmente dif\u00edcil. A veces no se presentaba ning\u00fan barco. El 30 de mayo, el sargento Leonard Howard, de los Ingenieros Reales, se meti\u00f3 en el agua con la esperanza de subirse a alg\u00fan barco, pero tuvo que desistir: no llegaba ninguno. Y a menudo, cuando s\u00ed llegaban, los soldados ten\u00edan que luchar a brazo partido y competir entre s\u00ed para subir a bordo. Ese mismo d\u00eda, cuando Arthur Joscelyne acerc\u00f3 su gabarra del T\u00e1mesis a la costa, los soldados corrieron a montar en ella. \u00abPod\u00edamos haber volcado en cualquier momento\u00bb, cuenta. Un oficial naval se irgui\u00f3 en la proa, sac\u00f3 su pistola y amenaz\u00f3 con disparar al que embarcara sin permiso. Como ni\u00f1os esperando a que un adulto se hiciera cargo de la situaci\u00f3n, los soldados se calmaron y fueron subiendo en orden. \u00abEstaban en un estado tan lamentable que se tumbaban en cualquier parte y se quedaban dormidos\u00bb, recuerda Joscelyne.<\/p><p>Leonard Howard fue testigo de c\u00f3mo se resolvi\u00f3, de forma mucho m\u00e1s brutal, una situaci\u00f3n parecida. Una barca se acerc\u00f3 a la playa y se subieron a ella tantos soldados que parec\u00eda a punto de naufragar. El marinero que dirig\u00eda la embarcaci\u00f3n orden\u00f3 a un soldado que se agarraba tenazmente a la popa que se soltara. Como no obedeci\u00f3, el marinero le peg\u00f3 un tiro en la cabeza. En opini\u00f3n de Howard hizo lo correcto, aunque fue una atrocidad. \u00abHab\u00eda tal caos en la playa\u00bb, cuenta, \u00abque esas cosas no parec\u00edan fuera de lugar\u00bb.<\/p><p>No fue un hecho aislado: hubo casos parecidos, casi siempre protagonizados por hombres que, empujados por las circunstancias, actuaban de manera extrema e impropia de su car\u00e1cter. Las tropas se hallaban inmersas en una situaci\u00f3n atroz, en la que hasta los detalles m\u00e1s nimios les recordaban la suerte que pod\u00edan correr en cualquier momento. El jueves, el mismo d\u00eda en que Leonard Howard vio c\u00f3mo mataban a aquel soldado, Colin Ashford, del Regimiento de Infanter\u00eda Ligera de Hoghland, recuerda que vio c\u00f3mo el mar arrojaba a laplaya los cad\u00e1veres de decenas de j\u00f3venes. \u00abEstaban all\u00ed, tumbados en distintas posturas. Algunos todav\u00eda agarraban sus fusiles. Hab\u00eda cientos. Hast adonde alcanzaba la vista\u00bb. Ashford cree que los cad\u00e1veres proced\u00edan de un vapor de ruedas que se hab\u00eda hundido cerca de all\u00ed. Otro veterano recuerda que lo que causaba m\u00e1s espanto era ver los cad\u00e1veres mecidos por el oleaje.<\/p><p>Una consecuencia notable de la retirada y la evacuaci\u00f3n subsiguiente fue la formaci\u00f3n de una meritocracia en la que el carisma y el liderazgo naturales se impon\u00edan al rango y la jerarqu\u00eda. Todos los presentes se hallaban en condiciones f\u00edsicas parecidas, vest\u00edan uniformes casi id\u00e9nticos, com\u00edan la misma comida y ten\u00edan las mismas posibilidades de sobrevivir. Buen ejemplo de ello fue la conversaci\u00f3n que mantuvieron un soldado raso y el general Harold Alexander, comandante de la 1\u00aa Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda.<\/p><p>-Usted tiene pinta de mandam\u00e1s. A lo mejor puede decirme d\u00f3nde encontrar un barco qu enos lleve a Inglaterra -le dijo el soldado.<\/p><p>Alexander se qued\u00f3 pensando un momento; luego se\u00f1al\u00f3 con el dedo y contest\u00f3:<\/p><p>-Siga a esa gente, hijo.<\/p><p>-Gracias, jefe -repuso el soldado-. Llevo recorridos cien kil\u00f3metros y es usted el mejor t\u00edo con el que me he encontardo.<\/p><p>En medio del desgobierno que reinaba en Dunkerque, el soldado se sent\u00eda con derecho a dirigirse a Alexander como a un igual. Y el general, due\u00f1o de s\u00ed mismo y poseedor de un aire de autoridad natural, fue capaz de contestarle sin sentirse menoscabado.<\/p><p>Pero muchos otros oficiales no ten\u00edan el temple de Alexander, y el desorden de Dunkerque puso en evidencia las fallas de su car\u00e1cter. George Purton se neg\u00f3 a obedecer las instrucciones de un oficial en Dunkerque. \u00abNormalmente me habr\u00edan juzgado en una corte marcial\u00bb, cuenta, \u00abpero no fue as\u00ed\u00bb. Durante una temporada, aunque fuera brevemente, las normas habituales dejaron de aplicarse dentro del per\u00edmetro de Dunkerque.<\/p><p>Cabe preguntarse, en cualquier caso, hasta qu\u00e9 punto estaban asustados los soldados inmersos en aquella extraneza cotidiana y sometidos a un peligro constante.<\/p><p>George Wagner asegura que no tuvo miedo. \u00abSiempre tuve la sensaci\u00f3n de que iba a volver a casa\u00bb, cuenta. Ted Oates, por su parte, adopt\u00f3 una postura sumamente filos\u00f3fica: \u00abMe acuerdo de que cuando estaba en las playas pensaba: \u00abBueno, si me hacen prisionero, podr\u00e9 aprender alem\u00e1n\u00bb.<\/p><p>Hasta el viernes 31 de mayo, sexto d\u00eda de la Operaci\u00f3n Dinamo, no se difundi\u00f3 en Gran Breta\u00f1a la noticia de la evacuaci\u00f3n. Los titulares de los peri\u00f3dicos derrochaban optimismo: \u00abDecenas de miles de soldados vuelven a casa sanos y salvos. Siguen llegando en gran cantidad, de noche y de d\u00eda\u00bb, proclamaba en su primera plana el\u00a0<em>Daily Express<\/em>. El editorial del\u00a0<em>Daily Mail<\/em> afirmaba:<\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">Hoy se han aligerado nuestros corazones. Hoy, nuestro orgullo por el coraje de los brit\u00e1nicos se mezcla con el regocijo. Nos sentimos orgullosos de c\u00f3mo han resistido los hombres de nuestra raza en la herc\u00falea batalla del canal. Y nos llena de j\u00fabilo que una parte considerable del Ej\u00e9rcito brit\u00e1nico haya escapado de lo que parec\u00eda una aniquilaci\u00f3n segura.<\/span><\/p><p>Pero \u00bfde verdad se aligeraron los corazones de los brit\u00e1nicos? Un examen atento de los archivos de Mass Observation revela un panorama m\u00e1s complejo e interesante. El informe del 1 de junio acerca del estado an\u00edmico general de la ciudadan\u00eda afirma que la noticia de la evacuaci\u00f3n hab\u00eda animado a la gente, pero no de forma arrolladora:<\/p><p><span style=\"color: #374cab;\">La gente no tiene muy claro qu\u00e9 pensar de la situaci\u00f3n militar, pero opina en general que debemos tom\u00e1rnoslo como una derrota. Subyace sin embargo la sensaci\u00f3n de que esto servir\u00e1 para levantarnos la moral y de que pronto demostraremos a los alemanes de qu\u00e9 est\u00e1 hecha la naci\u00f3n brit\u00e1nica.<\/span><\/p><p>De estas palabras cabe deducir que, en esta fase inicial de su creaci\u00f3n, el \u00abesp\u00edritu de Dunkerque\u00bb adopt\u00f3 la forma de una sensaci\u00f3n de alivio espont\u00e1neo y generalizado. No hizo falta imponerlo desde arriba, lo que se constata en una nota que Mass Observation envi\u00f3 a varios ministros del gobierno al d\u00eda siguiente, afirmando que la inmensa mayor\u00eda del pueblo brit\u00e1nico apoyaba sinceramente la guerra y deseaba seguir luchando. \u00abPero este estado an\u00edmico solo podr\u00e1 mantenerse mediante un liderazgo audaz y un uso imaginativo y decidido de la propaganda\u00bb.<\/p><p>Dicho de otra manera, el pueblo brit\u00e1nico estaba fabricando su propio esp\u00edritu de Dunkerque, y la tarea del gobierno consist\u00eda en promover, alentar y dar forma a ese esp\u00edritu. Fue en este contexto en el que Churchill dar\u00eda su discurso y J.B. Priestley su charla radiof\u00f3nica unos d\u00edas despu\u00e9s.<\/p><p>No debe pensarse, sin embargo, que todo el pa\u00eds compart\u00eda los mismos sentimientos y actuaba de la misma forma. Los informes del 1 de junio ponen de relieve que, aunque la noticia de la evacuaci\u00f3n anim\u00f3 a la ciudadan\u00eda, tambi\u00e9n fue motivo de inquietud. Una corresponsal de Mass Observation, una mujer de treinta y dos a\u00f1os que viv\u00eda en Birmingham, se sinti\u00f3 incapaz de pensar y hablar sobre la evacuaci\u00f3n. Una amiga suya hab\u00eda recibido una postal de su hermano, reci\u00e9n retornado de Francia, dici\u00e9ndole que ya le contar\u00eda \u00abc\u00f3mo ese desgraciado de Hitler ha machacado a la BEF\u00bb. La mujer anota en su diario que, aunque no era de l\u00e1grima f\u00e1cil, no paraba de llorar desde que conoc\u00eda la suerte que hab\u00eda corrido el ej\u00e9rcito. Aun as\u00ed, a\u00f1ade: \u00abEst\u00e1n todos contentos, en absoluto deprimidos. Tienen espasmos moment\u00e1neos de incertidumbre, pero no por eso se entristecen\u00bb.<\/p><p>Le daba much\u00edsimo miedo una invasi\u00f3n alemana y ten\u00eda la impresi\u00f3n de que la mayor\u00eda de la gente ignoraba lo que eso supondr\u00eda: las matanzas, el tumulto y el terror que causar\u00eda. Ese d\u00eda se arm\u00f3 de valor y sigui\u00f3 adelnate como pudo, pero estaba convencida de que iba a pasar algo malo. Era -cuenta- como saber que tienes una cita en el dentista para una extracci\u00f3n.<\/p><p>Sus palabras y sentimientos contradictorios, que oscilaban entre el miedo, el coraje impostado y la banalidad, constituyen un v\u00edvido reflejo de aquel periodo. As\u00ed nos habr\u00edamos comportado todos de haber estado en el \u00abfrente dom\u00e9stico\u00bb. Unos d\u00edas despu\u00e9s, al igual que los soldados de las playas, aquella mujer de Birmingham se refugi\u00f3 en su propia trinchera: \u00abSi me preocupo y me angustio, solo conseguir\u00e9 debilitar a\u00fan m\u00e1s mi estado nervioso. Por eso he creado una especie de laguna mental en torno a la batalla\u00bb.<\/p><p>Pero, como gran parte de la poblaci\u00f3n brit\u00e1nica, tambi\u00e9n trat\u00f3 de encauzar sus miedos de una manera m\u00e1s productiva. \u00abMe gustar\u00eda colaborar en tareas de defensa local o algo as\u00ed\u00bb, escribe. Y corrobora el informe de Mass Observation del 1 de junio cuando a\u00f1ade que la gente parec\u00eda \u00abdispuesta a hacer montones de cosas para ayudar en la guerra\u00bb. Hab\u00eda surgido la marea de la solidaridad, esa unidad espont\u00e1nea que en breve se adue\u00f1ar\u00eda del pa\u00eds, cambi\u00e1ndolo para siempre.<\/p><p>Mientras las tropas sufr\u00edan en Francia y B\u00e9lgica, en Inglaterra el esp\u00edritu de Dunkerque surgi\u00f3 como una respuesta al miedo y una alternativa a la evasi\u00f3n. Pero, para sobrevivir, hab\u00eda que equilibrar (y fomentar) el miedo mediante la esperanza.<\/p><p>En Francia, mientras tanto, el viernes 31 de mayo lord Gort entreg\u00f3 el mando al carism\u00e1tico general Alexander y regres\u00f3 a Inglaterra. Gort deseaba quedarse hasta el final, pero Churchill no se lo permiti\u00f3: sab\u00eda c\u00f3mo explotar\u00eda la maquinaria propagand\u00edstica de Goebbels la eventual captura del comandante de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica. Le har\u00edan desfilar delante de las c\u00e1maras nazis y le fotografiar\u00edan, sumiso y cabizbajo, al lado de Hitler. La sola idea resultaba intolerable.<\/p><p>Entre tanto, en Dunkerque, las cosas se complicaban. El 31 de mayo se levant\u00f3 un viento fresco que provoc\u00f3 un fuerte oleaje, pero el problema m\u00e1s acuciante era la falta de embarcaciones. El d\u00eda anterior hab\u00edan llegado en gran n\u00famero, por lo que pudo evacuarse a casi treinta mil soldados de las playas. Pero hac\u00edan falta muchas m\u00e1s. A primera hora de la ma\u00f1ana, las tropas no pod\u00edan hacer otra cosa que mirar con anhelo los nav\u00edos civiles y militares fondeados mar adentro. Para colmo de males, los alemanes volvieron a bombardear el espig\u00f3n y fue necesario desviar a m\u00e1s barcos de pasajeros hacia las playas. Pero las cosas estaban a punto de cambiar.<\/p><p>El viernes 31 de mayo naci\u00f3 la leyenda de Dunkerque. Aquel d\u00eda lleg\u00f3 de verdad la Armada. Una procesi\u00f3n de barcos de cabotaje, lanchas, gabarras, botes salvavidas, barcazas, pataches, pesqueros, barcas a motor, esquifes, pinazas, lanchas de salvamento, remolcadores, yates y Dios sabe qu\u00e9 m\u00e1s sali\u00f3 de Ramsgate y puso rumbo a Dunkerque. El convoy med\u00eda casi ocho kil\u00f3metros de longitud. Para Frederick Eldred, que serv\u00eda a bordo del HMS Harvester, era una imagen maravillosa. \u00abCasi como una escena de vacaciones\u00bb, cuenta, \u00abcon tantos barcos de todo tipo\u00bb. El teniente de aviaci\u00f3n Frank Howell, del Escuadr\u00f3n 609, sobrevol\u00f3 el convoy. En una carta dirigida a su hermano escribi\u00f3: \u00abLa flotilla que hac\u00eda la traves\u00eda entre Inglaterra y Dunkerque era digna de verse. Nunca volver\u00e9 a ver tal cantidad de barcos de todas clases y tama\u00f1os en un trecho de mar como aquel\u00bb.<\/p><p>Pero los barcos no aparecieron por arte de magia. Hac\u00eda ya dos semanas que se sopesaba la posibilidad de que fueran necesarios. La iniciativa parti\u00f3, en un principio, del almirante sir Lionel Preston, jefe de un oscuro departamento del Almirantazgo conocido como Parque de Peque\u00f1as Embarcaciones. El 14 de mayo, el almirante Preston hizo que se publicara un anuncio en los noticiarios radiof\u00f3nicos de la BBC (y en una revista de mariner\u00eda) ordenando a los propietarios de embarcaciones de recreo autopropulsadas de cierto tama\u00f1o que las hicieran llegar al Almirantazgo en un plazo de catorce d\u00edas. As\u00ed comenz\u00f3 la requisa de yates y barcos a motor, que en principio no estuvo relacionada con la evacuaci\u00f3n de Dunkerque. En aquel momento, Preston buscaba embarcaciones para que cumplieran diversas funciones defensivas en territorio ingl\u00e9s, entre ellas el barrido de minas magn\u00e9ticas.<\/p><p>Con el paso de los d\u00edas, sin embargo, la evacuaci\u00f3n, que en principio se consider\u00f3 pr\u00e1cticamente inviable, pas\u00f3 a ser no solo posible, sino inevitable. Y al apuntalarse esa posibilidad, el almirante Ramsay hizo saber que se necesitar\u00edan gran cantidad de embarcaciones para evacuar a las tropas desde las playas de Dunkerque. El 27 de mayo, al d\u00eda siguiente de comenzar la Operaci\u00f3n Dinamo, esa necesidad se hizo urgente. Pero organizar las embarcaciones privadas enviadas en respuesta al llamamiento de la BBC requer\u00eda tiempo. Se decidi\u00f3, por tanto, requisar directamente las embarcaciones en todos los astilleros del curso del T\u00e1mesis y los estuarios costeros. El almirante Preston autoriz\u00f3 a Douglas Tough, del astillero Tough Brothers en Teddington, para que confiscara cualquier embarcaci\u00f3n que considerara apta. Algunas estaban ya en su astillero; otras las encontr\u00f3 en sus viajes por el r\u00edo. Algunos propietarios ced\u00edan sus embarcaciones gustosamente, mientras que otros trataban de resistirse en vano. Un hombre que crey\u00f3 que le estaban robando su barco lo persigui\u00f3 por el T\u00e1mesis y llam\u00f3 a la polic\u00eda.<\/p><p>Tough consigui\u00f3 reunir m\u00e1s de un centenar de barcos en su astillero, y lo mismo hicieron otros propietarios de astilleros y fabricantes de barcos. Entre tanto, el personal del almirante Ramsay buscaba nav\u00edos en otros lugares, desde las lanchas de desembarco a botes salvavidas de transatl\u00e1nticos. Las embarcaciones, despojadas de todo aquello que no fuera imprescindible, eran remolcadas hasta Sheerness, donde se las dotaba de una tripulaci\u00f3n temporal, normalmente compuesta por miembros de la Marina Real. Esto tuvo una consecuencia desafortunada, y es que se impidi\u00f3 a numerosos propietarios que conoc\u00edan sus nav\u00edos a la perfecci\u00f3n llevarlos a Francia y se entreg\u00f3 su mando a personal naval retirado o a reservistas que desconoc\u00edan el manejo de las embarcaciones. El resultado fue el predecible: muchos barcos sufrieron aver\u00edas y otros se hundieron en los baj\u00edos. La noche del 28 de mayo la BBC difundi\u00f3 otro llamamiento, esta vez solicitando la comparecencia de civiles con conocimientos n\u00e1uticos. El Almirantazgo reconoc\u00eda as\u00ed, t\u00e1citamente, su error. No solo necesitaba embarcaciones: tambi\u00e9n necesitaba personal que supiera manejarlas con eficacia. De todos los elementos improvisados que intervinieron en la Operaci\u00f3n Dinamo, ninguno tuvo un car\u00e1cter tan casero como la formaci\u00f3n de esta flotilla de Peque\u00f1as Embarcaciones.<\/p><p>El cuaderno de bit\u00e1cora de uno de estos barcos, el Sun IV, un remolcador del T\u00e1mesis, muestra c\u00f3mo funcionaba el procedimiento. El 31 de mayo sali\u00f3 de los muelles de Tilbury rumbo a Ramsgate, adonde lleg\u00f3 antes del mediod\u00eda. A primera hora de la tarde, mientras se le dotaba de armamento, subieron a bordo dos oficiales navales y varios marineros que se encargar\u00edan de tripularlo. Despu\u00e9s zarp\u00f3 hacia Dunkerque remolcando a nueve embarcaciones de menor tama\u00f1o.<\/p><p>Unas horas despu\u00e9s, cuando iba camino de Francia, se vio afectado por la estela de un destructor. Se hundi\u00f3 por babor y tres de los marineros cayeron al mar. A uno de ellos lo recogi\u00f3 r\u00e1pidamente un barco cercano, pero otro qued\u00f3 a la deriva, gritando que no sab\u00eda nadar. El Sun IV vir\u00f3 r\u00e1pidamente, desenganch\u00f3 las embarcaciones que remolcaba y aminor\u00f3 la marcha para buscar a los marineros desaparecidos. Uno de ellos fue avistado y rescatado; el otro desapareci\u00f3. Tras diez minutos de b\u00fasqueda infructuosa, el remolcador volvi\u00f3 a recoger sus embarcaciones y se sum\u00f3 a la flotilla. Hab\u00eda sufrido su primer percance mortal antes incluso de avistar la costa francesa. Esa noche, a las 22.30, el Sun IV fonde\u00f3 frente a las playas de Dunkerque y comenz\u00f3 a enviar a sus barcas a la orilla. En total, recogieron a ochenta y dos soldados que fueron trasladados a bordo del remolcador. Luego regres\u00f3 a Ramsgate, donde desembarc\u00f3 a los soldados, y el procedimiento volvi\u00f3 a repetirse.<\/p><p>Ese mismo d\u00eda parti\u00f3 de Leigh-on-Sea una flotilla de seis peque\u00f1os barcos pesqueros tripulados por civiles. Uno de ellos, el Leona, se salv\u00f3 por poco de recibir el impacto de cuatro bombas mientras navegaba hacia Dunkerque. \u00abPasaron tan cerca\u00bb, cuenta Alf Leggett, uno de sus tripulantes, \u00abque cuando cayeron vi las letras amarillas que llevaban impresas\u00bb. Leggett y sus compa\u00f1eros de tripulaci\u00f3n, todos ellos pescadores, no hab\u00edan visto nunca una bomba, y se pusieron tan nerviosos que se acercaron todos a un lado del barco y orinaron por encima de la borda.<\/p><p>Otro de los pesqueros, el Renown, tuvo problemas con el motor a primera hora de la ma\u00f1ana siguiente y fue remolcado por otro barco de pesca, el Letitia, al que a su vez remolcaba un barco de cabotaje. Mientras el convoy se acercaba a Ramsgate en la oscuridad, el Letitia roz\u00f3 una mina de contacto provista de un detonador de acci\u00f3n retardada. Pas\u00f3 de largo sin que nadie se percatara de ello, pero la mina estall\u00f3 junto al Renown, que iba varias brazas m\u00e1s atr\u00e1s. Llovieron astillas de madera sobre la cubierta del Letitia y la cuerda de remolque se afloj\u00f3. Del Renown y sus cuatro tripulantes no qued\u00f3 nada.<\/p><p>Un tercer pesquero, el Endeavour, tambi\u00e9n tuvo que ser remolcado esa noche debido a una aver\u00eda del tim\u00f3n, tras trasladar con \u00e9xito a numerosos soldados desde las playas y el espig\u00f3n. Lleg\u00f3 a salvo a Ramsgate con toda una dotaci\u00f3n de soldados a bordo.<\/p><p>Cuando el capit\u00e1n de corbeta retirado Archie Buchanan sintoniz\u00f3 las noticias de la BBC la noche del martes 28 de mayo, escuch\u00f3 el llamamiento del Almirantazgo pidiendo que se presentaran todas aquellas personas que tuvieran experiencia en navegaci\u00f3n de cabotaje y mec\u00e1nica naval. Buchanan se person\u00f3 en un astillero de Suffolk donde lo pusieron al mando del yate a motor Elvin, con una tripulaci\u00f3n compuesta por un pescador jubilado y un escritor de cuentos na\u00faticos.<\/p><p>Navegaron siguiendo la l\u00ednea costera sin necesidad de cartas n\u00e1uticas, pues el pescador pilotaba el Elvin de memoria. Arribaron a Ramsgate el viernes por la tarde y casi de inmediato les ordenaron regresar a Suffolk. Pero, nada m\u00e1s llegar all\u00ed, Buchanan recibi\u00f3 una llamada telef\u00f3nica que les ordenaba volver a Ramsgate, donde sin embargo lso prohibieron zarpar hacia Dunkerque. Seg\u00fan las autoridades, el Elvin era demasiado lento para hacer la traves\u00eda, y sus tripulantes demasiado inexpertos para confiarles esa misi\u00f3n. Buchanan y sus compa\u00f1eros estaban tan hartos del trato recibido que zarparon sin autorizaci\u00f3n.<\/p><p>\u00abNo ten\u00edamos ni idea de en qu\u00e9 consist\u00eda la operaci\u00f3n, ni de lo que ten\u00edamos que hacer\u00bb, recuerda. \u00abCon el barco a oscuras, seguimos la derrota que llevaban los dem\u00e1s barcos y luego enfilamos hacia los incendios de Dunkerque\u00bb.<\/p><p>Pese a una breve aver\u00eda durante el viaje, el Elvin lleg\u00f3 al espig\u00f3n el lunes a primera hora de la ma\u00f1ana. En aquel momento, la mayor\u00eda de los soldados que quedaban en Dunkerque eran franceses, y un\u00a0<em>poilu<\/em> les grit\u00f3 \u00abCombien de soldats?\u00bb. Buchanan entendi\u00f3 lo que dec\u00eda: \u00bfCu\u00e1ntos hombres pod\u00edan subir a bordo? Y aunque no sab\u00eda c\u00f3mo se dec\u00eda \u00abveinticinco\u00bb en franc\u00e9s, s\u00ed sab\u00eda c\u00f3mo se dec\u00eda \u00abtreinta\u00bb. \u00abTrente!\u00bb, grit\u00f3. Y de este modo el Elvin embarco m\u00e1s hombres de los que te\u00f3ricamente pod\u00eda transportar.<\/p><p>Buchanan confiaba en poder trasladarlos a otro nav\u00edo durante la traves\u00eda, pero el Elvin avanzaba tan despacio que se qued\u00f3 rezagado. \u00abNo ten\u00edamos ni idea de d\u00f3nde estaba el corredor que hab\u00edan limpiado de minas\u00bb, recuerda Buchanan, \u00abpero como el barco ten\u00eda un calado de un metro cinco y hab\u00eda bastante profundidad, no cre\u00edamos que hubiera mucho peligro de encontrarnos con minas\u00bb. Llegaron sanos y salvos a Ramsgate con veinticinco soldados franceses y ocho brit\u00e1nicos a bordo, de modo que puede afirmarse sin lugar a dudas que el Elvin cumpli\u00f3 con su deber. De hecho, si hay alguna historia que represente de forma ejemplar el esp\u00edritu de Dunkerque, es la de este barco y su variopinta tripulaci\u00f3n.<\/p><p>El New Britannic, construido en 1.930, era una lancha motora de diecis\u00e9is metros de eslora con la cubierta al aire y provista de un potente motor. Con licencia para transportar ciento diecisiete pasajeros, zarp\u00f3 de Ramsgate la tarde del martes 28 de mayo y lleg\u00f3 a Dunkerque el mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana. Al llegar comenz\u00f3 a embarcar tropas en la playa de La Panne y a trasladarlas a destructores y buques de pasajeros fondeados frente a la costa. Era, por su dise\u00f1o, una embarcaci\u00f3n especialmente id\u00f3nea para esa labor, y se calcula que traslad\u00f3 a m\u00e1s de tres mil soldados en el transcurso de la evacuaci\u00f3n. Fue una de las aut\u00e9nticas mulas de carga de la Operaci\u00f3n Dinamo, embarcaciones cuya importancia dif\u00edcilmente puede exagerarse. Regres\u00f3 a Ramsgate llevando a ochenta y tres evacuados a bordo.<\/p><p>El Princess Elizabeth, un ferri de la isla de Wight, sirvi\u00f3 en principio como dragaminas durante la Operaci\u00f3n Dinamo. Limpi\u00f3 de minas el corredor mar\u00edtimo que pasaba delante de las playas en cuatro ocasiones. Se trataba de un trabajo extremadamente peligroso que provoc\u00f3 el hundimiento de tres barcos. El 29 de mayo recogi\u00f3 a soldados de la playa de La Panne junto con otros seis dragaminas. Regres\u00f3 dos veces m\u00e1s a Dunkerque y por \u00faltimo, el 4 de junio, al concluir la evacuaci\u00f3n, traslad\u00f3 a trescientos veintinueve soldados franceses a Inglaterra. En sus cuatro traves\u00edas, rescat\u00f3 a un total de mil seiscientos setenta y tres hombres.<\/p><p>Es probable que muchos de los peque\u00f1os nav\u00edos que tomaron parte en la Operaci\u00f3n Dinamo nunca obtengan el reconocimiento que merecen, pues no ha quedado constancia documental de su labor, si es que alguna vez la hubo. Acerca del papel que desempe\u00f1\u00f3 el Papillon solo quedan algunas notas pertenecientes a un comandante naval de Dover que se han conservado por casualidad. Este yate a motor fue requisado y enviado a Dunkerque el 2 de junio con una tripulaci\u00f3n de cuatro voluntarios civiles, a pesar de que se sab\u00eda que ten\u00eda una aver\u00eda mec\u00e1nica. Regres\u00f3 a Dover al d\u00eda siguiente.<\/p><p>El Caronia era un pesquero de 1.927, cuyos costes de construcci\u00f3n pudieron pagarse con los beneficios de las capturas de sardinas de su primer verano faenando. Confiscado por la Marina, es uno de esos peque\u00f1os nav\u00edos cuya peripecia en Dunkerque probablemente nunca conoceremos. El papel que desempe\u00f1\u00f3 durante los a\u00f1os sesenta, cuando se emple\u00f3 para transportar suministros a la emisora pirata Radio Caroline, est\u00e1 mucho mejor documentado.<\/p><p>El Mimosa, el Mary Jane y el Nyula son otros tres nav\u00edos cuyas haza\u00f1as se conocen solo hasta cierto punto. Se sabe que el Mimosa hizo tres viajes de ida y vuelta a Dunkerque al mando del capit\u00e1n de corbeta Dixon. El Mary Jane, por su parte, era un barco singularmente c\u00f3modo y bien equipado para su \u00e9poca. Uffa Fox, un conocido dise\u00f1ador de yates brit\u00e1nico, lo describi\u00f3 como \u00abuno de los yates m\u00e1s confortables en los que he dormido\u00bb. Queda por saber si encendieron su modern\u00edsima calefacci\u00f3n central para los soldados de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica. El Nyula hizo su primera aparici\u00f3n p\u00fablica en 1.933, durante la Exposici\u00f3n de Embarcaciones a Motor del Olympia, en Londres, donde fue descrito como \u00abun elegante crucero de doce metros de eslora, sin duda uno de los barcos m\u00e1s interesantes y marineros de la feria\u00bb. Tras prestar servicio en Dunkerque, fue equipado con un ca\u00f1\u00f3n alem\u00e1n de la I Guerra Mundial.<\/p><p>La torpedera MTB 102 constituye un caso de supervivencia notable. Como uno de esos personajes de novela que aparecen siempre en el momento clave, su nombre surge una y otra vez a lo largo de la Operaci\u00f3n Dinamo. Equipado con un radar primitivo, recibi\u00f3 orden de presentarse en Dover el primer d\u00eda de la evacuaci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, el almirante Ramsay orden\u00f3 a la tripulaci\u00f3n \u00abzarpar a toda prisa hacia Dunkerque y presentarse ante el capit\u00e1n William Tennant para ver en qu\u00e9 pod\u00edan ayudar\u00bb.<\/p><p>El 31 de mayo, estaba previsto que el MTB 102 llevara a lord Dort y a su estado mayor de regreso a Inglaterra, pero (como era habitual) hubo un problema de comunicaciones y la torpedera acab\u00f3 embarcando a soldados en La Panne antes de regresar a Dover. Al d\u00eda siguiente fue a recoger al almirante Wake-Walker al HMS Keith y lo traslad\u00f3 sano y salvo a Dunkerque. Cuando el almirante volvi\u00f3 a subir a bordo para regresar a Dover, la tripulaci\u00f3n iz\u00f3 a modo de bandera un trapo de cocina en el que hab\u00eda pintado precipitadamente la cruz de San Jorge. Posteriormente traslad\u00f3 por \u00faltima vez a Dover tanto al capit\u00e1n Tennant como al general Alexander despu\u00e9s de que completaran su labor, pero regres\u00f3 a Dunkerque el 5 de junio con el almirante Wake-Walker, encargado de dejar el puerto inutilizable para los alemanes.<\/p><p>Pero no podemos hablar solo de barcos. Tambi\u00e9n hay historias personales que no debemos olvidar.<\/p><p>El cadete de marina Reg Vine ten\u00eda quince a\u00f1os. Su madre hab\u00eda muerto hac\u00eda poco y su padre los hab\u00eda abandonado. Un d\u00eda, a finales de mayo de 1.940, un subteniente le mand\u00f3 ir \u00aba la costa\u00bb en una lancha llamada Rummy II. Al d\u00eda siguiente viaj\u00f3 por el T\u00e1mesis hasta Ramsgate, donde le entregaron un fusil. La lancha sali\u00f3 entonces al mar remolcada por otro barco. Solo entonces supo Reg que el Rummy II ten\u00eda por misi\u00f3n rescatar a soldados brit\u00e1nicos y que su cometido consistir\u00eda en hacer de remero en un bote salvavidas.<\/p><p>Cuando la lancha se acerc\u00f3 a la costa, Reg oy\u00f3 un estruendo como no hab\u00eda o\u00eddo otro igual en su vida. Entonces vio pasar flotando varios trozos de cuerpos y se mare\u00f3. Para que se le asentara el est\u00f3mago, trat\u00f3 de imaginar que estaba en el matadero de su t\u00edo y que aquellos despojos pertenec\u00edan a animales.<\/p><p>A su llegada a Dunkerque, el Rummy II fue enviado a La Panne. Los cadetes de marina que iban a bordo, entre ellos Reg, se pasaban el d\u00eda remando para llevar a los soldados de la playa a la lancha, que a su vez los trasladaba a nav\u00edos anclados mar adentro: una cadena en la que el bote salvavidas de Reg ocupaba un extremo, y los destructores de la Marina Real el otro. Como dato interesante, Reg recuerda haber visto c\u00f3mo los soldados franceses desnudaban los cad\u00e1veres de soldados ingleses para ponerse sus uniformes.<\/p><p>El grumete Gerald Ashcroft, por su parte,\u00a0 formaba parte de la tripulaci\u00f3n del Sundowner, una pinaza de diecinueve metros de eslora cuyo patr\u00f3n, Charles Lightoller, era el oficial de mayor rango que sobrevivi\u00f3 al hundimiento del Titanic en 1.912.\u00a0 La Marina quiso requisar el Sundowner, pero Lightoller persuadi\u00f3 a las autoridades de que, teniendo en cuenta su experiencia como marino (hab\u00eda comandado un destructor en la I Guerra Mundial), era el m\u00e1s indicado para llevar el barco a Dunkerque. \u00abTe advierto que no va a ser un viaje de placer\u00bb, le dijo Lightoller a Gerald, \u00abpero, si quieres venir con nosotros, te llevamos encantados\u00bb. El Sundowner rescat\u00f3 a ciento treinta soldados de un destructor siniestrado. Ashcroft recuerda que los hombres estaban muy deprimidos cuando subieron a bordo: dec\u00edan constantemente que hab\u00edan defraudado a su pa\u00eds. \u00abPero intentamos hacerles comprender que no era as\u00ed\u00bb, cuenta Ashcroft.<\/p><p>Otro personaje real es Albert Barnes, que a sus catorce a\u00f1os era posiblemente el civil m\u00e1s joven que tom\u00f3 parte en la Operaci\u00f3n Dinamo. En aquel momento trabajaba como mozo de cocina en el Sun XII, un remolcador del T\u00e1mesis. No le avisaron de que el remolcador zarpaba hacia Dunkerque, y no tuvo tiempo de decirles a sus padres que se marchaba. Cuando por fin volvi\u00f3 a casa, se dio un ba\u00f1o y pas\u00f3 veinticuatro horas durmiendo. \u00abDespu\u00e9s volv\u00ed al trabajo, como siempre\u00bb, cuenta. \u00abA fregar, a limpiar y a preparar t\u00e9\u00bb.<\/p><p>El viernes 31, entre tanto, Winston Churchill vol\u00f3 a Par\u00eds en un avi\u00f3n Flamingo, como ten\u00eda por costumbre, para reunirse con varios miembros del Consejo Supremo Aliado. Brit\u00e1nicos y franceses se sentaron en torno a la mesa, unos frente a otros, y Churchill pudo darles por fin buenas noticias. A mediod\u00eda del viernes -dijo- ya hab\u00edan sido evacuados ciento sesenta y cinco mil hombres, muchos m\u00e1s de los que esperaba nadie.<\/p><p>-\u00bfCu\u00e1ntos franceses? -pregunt\u00f3 Weygand.<\/p><p>-De momento, solo quince mil -contest\u00f3 Churchill, lo cual no era tan buena noticia.<\/p><p>Weygand se pregunt\u00f3 en voz alta c\u00f3mo iba a enfrentarse a la opini\u00f3n p\u00fablica francesa siendo tan dispares las cifras de evacuados. Habr\u00eda que evacuar a m\u00e1s franceses. Churchill estuvo de acuerdo. Deseoso de que Francia siguiera luchando, hab\u00eda resuelto que las relaciones anglo-francesas deb\u00edan mejorar. A partir de ese momento -explic\u00f3-, embarcar\u00edan tropas brit\u00e1nicas y francesas en igual n\u00famero.<\/p><p>Las autoridades francesas redactaron a continuaci\u00f3n el borrador de un telegrama dirigido al almirante Abrial, en el Bastion 32. En \u00e9l se le comunicaba que, una vez hubiera ca\u00eddo el per\u00edmetro, las fuerzas brit\u00e1nicas tendr\u00edan prioridad sobre las francesas.<\/p><p>Al o\u00edr estas palabras, Churchill estall\u00f3, presa de una emoci\u00f3n sincera. \u00abNon!\u00bb, grit\u00f3. \u00abPartage&#8230; Bra dessus, bras dessous!\u00bb. Y, para que no quedara duda alguna de lo que quer\u00eda decir, acompa\u00f1\u00f3 las palabras con el gesto de ir cogido del brazo de otra persona. Pero eso no fue todo. En el calor del momento, prometi\u00f3 que los brit\u00e1nicos defender\u00edan el per\u00edmetro hasta el final para facilitar la huida de los franceses.<\/p><p>En realidad, hab\u00eda pocas posibilidades de que se diera esa situaci\u00f3n. Era casi inevitable que los franceses acabaran defendiendo su pa\u00eds cuando los brit\u00e1nicos regresaran al suyo. Los franceses recordar\u00edan m\u00e1s adelante la promesa de Churchill como un cl\u00e1sico ejemplo de perfidia brit\u00e1nica, tan grave como el hecho de que les ocultara su intenci\u00f3n de evacuar a las tropas.<\/p><p>Las relaciones entre los soldados brit\u00e1nicos y los franceses depend\u00edan siempre de las circunstancias y de los individuos concretos. No cabe duda de que hubo resentimientos por ambas partes: en el caso de los franceses, por la supuesta traici\u00f3n brit\u00e1nica, y en el de los brit\u00e1nicos por la presunta ineficacia del ej\u00e9rcito galo. Esas rencillas afloraron durante la evacuaci\u00f3n. A los soldados franceses se les imped\u00eda hacer cola y subir a los barcos. Robert Newborough recuerda que procuraba recoger a las tropas brit\u00e1nicas antes que a las extranjeras. Consideraba que era su deber. \u00abA veces\u00bb, cuenta, \u00abuno se pon\u00eda un poco grosero y dec\u00eda, \u00ab\u00a1Brit\u00e1nicos solamente!\u00bb\u00bb. Parece, no obstante, que despu\u00e9s de que Churchill diera la orden de que se evacuara por igual a brit\u00e1nicos y franceses, se hicieron esfuerzos decididos por cumplir su mandato. Y pese a que el per\u00edmetro defensivo iba estrech\u00e1ndose, el viernes 31 de mayo fue el d\u00eda m\u00e1s fruct\u00edfero de la operaci\u00f3n en cuanto a n\u00famero de evacuados. Evacuaron un total de 68.014 hombres: 22.942 desde las playas y 45.072 desde el espig\u00f3n. En total, 194.620 evacuados hasta ese momento.<\/p><p>El primer barco que zarp\u00f3 de Dunkerque a la ma\u00f1ana siguiente fue el Whippingham, un transbordador de ruedas de la isla de Wight, con dos mil setecientos soldados a bordo. De una cifra tan elevada cabe deducir que als autoridades sab\u00edan que el tiempo se agotaba. El Whippingham estuvo a punto de naufragar cuando las tropas, asustadas por los bombardeos, se agolparon en un lado de la cubierta del buque.<\/p><p>Un poco despu\u00e9s, en torno a las ocho de la ma\u00f1ana, el almirante Wake-Walker se hallaba en el puente del destructor HMS Keith, frente a Bray-Dunes, cuando apareci\u00f3 a lo lejos una escuadrilla de Stukas. Tres de ellos se fueron derechos hacia el Keith. As\u00ed comenz\u00f3 el primero de cinco ataques consecutivos. El primero fall\u00f3 por poco: la bomba m\u00e1s cercana cay\u00f3 a unos diez metros del buque. Durante el segundo bombardeo, una bomba cay\u00f3 por la chimenea central abriendo un boquete en la parte inferior del casco. Fondeada all\u00ed cerca se encontraba la torpedera MTB 102, que se acerc\u00f3 a socorrer al Keith. El almirante Wake-Walker aguard\u00f3 el momento m\u00e1s propicio para cambiar de barco. El tercer ataque y el cuarto debilitaron a\u00fan m\u00e1s el destructor, que se hundi\u00f3 a las 9.15, tras una \u00faltima acometida de la aviaci\u00f3n alemana. Lo \u00fanico que qued\u00f3 del HMS Keith fue una gran mancha de combustible en la que los soldados forcejeaban, vomitaban y perec\u00edan ahogados.<\/p><p>Ese mismo d\u00eda se decidi\u00f3 detener el embarque de tropas a plena luz del d\u00eda desde el espig\u00f3n y las playas. Las bater\u00edas alemanas dominaban algunos tramos del canal de la Mancha, y todos los embarques necesarios podr\u00edan llevarse a cabo en la seguridad relativa que ofrec\u00eda la noche.<\/p><p>El s\u00e1bado fue un d\u00eda agridulce para los aliados. Se perdieron m\u00e1s barcos que nunca, pero el n\u00famero de evacuados fue casi tan elevado como la v\u00edspera: 64.429 en total, de los cuales 47.081 embarcaron en el espig\u00f3n. El total acumulado ascend\u00eda ya a 259.049.<\/p><p>Empezaba a vislumbrarse el final de la evacuaci\u00f3n, pero llegados a este punto merece la pena hacer un alto para tratar de imaginar c\u00f3mo era la vida dentro del per\u00edmetro defensivo. Quiz\u00e1, para un reci\u00e9n llegado, lo m\u00e1s impresionante fuera el ruido. Hab\u00eda mucho ruido en Dunkerque: disparaban ca\u00f1ones de todo tipo; volaban y estallaban obuses; chillaban los Stukas (cuando iban provistos de sirenas)&#8230; No todo suced\u00eda al mismo tiempo, claro, pero el ruido ambiente era tan fuerte que casi todo el mundo se quejaba de tener \u00abgarganta de Dunkerque\u00bb: una ronquera dolorosa que no remit\u00eda.<\/p><p>Un sonido muy frecuente en las playas durante los momentos de relativa calma era una especie de suspiro suave, semejante al que produc\u00eda el viento al pasar por los cables telegr\u00e1ficos. Era en realidad el ruido que hac\u00edan los heridos al quejarse. A menudo se o\u00edan canciones. Entre las m\u00e1s populares en Dunkerque se hallaban algunas de corte ir\u00f3nico como\u00a0<em>Oh I Do Like to Be Beside the Seaside<\/em> (Oh, c\u00f3mo me gusta estar en la playa), <em>We&#8217;re Going to Hang <\/em><em>out the Washing on the Siegfried Line\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Three Hundred Men Went to Walk, Walk along the Sand Dunes\u00a0<\/em>(Trescientos hombres fueron a caminar, a caminar por las dunas). Entre las canciones patri\u00f3ticas, la m\u00e1s cantada era\u00a0<em>There&#8217;ll Always be an England\u00a0<\/em>(Siempre habr\u00e1 una Inglaterra). Y el tema\u00a0<em>Home on the Range\u00a0<\/em>(Hogar en la pradera) estaba de moda en aquella \u00e9poca.<\/p><p>A los franceses, por su parte, se les o\u00eda cantar con frecuencia\u00a0<em>La Marsellesa<\/em>. Algunas expresiones muy usadas por los soldados eran \u00abIt&#8217;s a Blighty move\u00bb, en el sentido de \u00abMe vuelvo a Inglaterra\u00bb y \u00abMake for the black smoke\u00bb (tirar para el humo negro), en el sentido de \u00abencaminarse a Dunkerque\u00bb. Al margen de lo que se estuviera hablando, los exabruptos ayudaban a los hombres a dar fuerza a sus argumentos. Pero sin duda uno de los sonidos m\u00e1s sobrecogedores que pod\u00eda o\u00edrse en Dunkerque era el silencio que sobreven\u00eda tras un ataque. \u00abLa quietud, cuando cesaba el fuego\u00bb, escrib\u00eda una enfermera an\u00f3nima del QUAIMS, \u00abera m\u00e1s perceptible que el ruido constante\u00bb.<\/p><p>El s\u00e1bado 2 de junio, cuando los esfuerzos brit\u00e1nicos alcanzaron su punto culminante, el general Alexander recibi\u00f3 orden de resistir a toda costa, a fin de evacuar al mayor n\u00famero de tropas que fuera posible. El capit\u00e1n Tennant calculaba que quedaban unos cinco mil soldados por embarcar, adem\u00e1s de los cuatro mil que defend\u00edan el per\u00edmetro y que en esos momentos estaban repleg\u00e1ndose. Ramsay sospechaba que hab\u00eda cerca de dos mil hombres m\u00e1s escondidos en la ciudad (donde muchos se hab\u00edan quedado despu\u00e9s de que Anthony Rhodes saliera de su s\u00f3tano, una semana antes). A pesar de las dificultades, se esperaba poder evacuarlos a todos en un plazo m\u00e1ximo de doce horas. Con ese fin, Tennant dirigi\u00f3 una exhortaci\u00f3n de tintes nelsonianos a las tripulaciones de los destructores y dragaminas: \u00abLa evacuaci\u00f3n final est\u00e1 prevista para esta noche y la naci\u00f3n conf\u00eda en que la Marina cumpla con su deber. Quiero que todos los barcos informen lo antes posible de si est\u00e1n preparados para responder a las demandas que se le hacen a nuestro valor y a nuestra capacidad de resistencia\u00bb.<\/p><p>A las cinco de la tarde, una enorme flota zarp\u00f3 de Dover para recoger a los \u00faltimos restos de la Fuerza Expedicionaria Brit\u00e1nica y evacuar a tantas\u00a0 tropas francesas como fuera posible. Los primeros nav\u00edos llegaron a Dunkerque a las 6.45 de la tarde y de inmediato empezaron a cargar tropas en gran n\u00famero. El King George V, un vapor del r\u00edo Clyde, traslad\u00f3 a mil cuatrocientos sesenta hombres desde el espig\u00f3n, mientras que el destructor Venomous evacu\u00f3 a mil quinientos. Las \u00faltimas tropas de la retaguardia brit\u00e1nica, unos dos mil hombres, fueron evacuados en el St. Helier, un vapor de las islas del Canal. El capit\u00e1n William Tennant envi\u00f3 un escueto mensaje (\u00abB.E.F. evacuada\u00bb) y embarc\u00f3 en el MTB 102 rumbo a Dover.<\/p><p>La evacuaci\u00f3n, sin embargo, continu\u00f3, en un intento por rescatar al mayor n\u00famero posible de tropas francesas. El \u00faltimo barco en zarpar del espig\u00f3n, a las 3.05 de la madrugada del 4 de junio, fue el Tynwald, un vapor de la isla de Man, con tres mil hombres a bordo. Esa noche embarcaron veinte mil soldados franceses. El \u00faltimo barco sali\u00f3 de Dunkerque a las 3.40 de la madrugada, cuando los alemanes estaban a solo cinco kil\u00f3metros de distancia. En tierra quedaban unos doce mil soldados franceses que caer\u00edan presa del enemigo.<\/p><p>La operaci\u00f3n Dinamo se dio por terminada a las 2.23 de la tarde del martes 4 de junio.<\/p><h3>\u00a0 \u00a0\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la RAF?<\/h3><p>Acribillados y bombardeados por la Luftwaffe, a los soldados que aguardaban en las playas y el espig\u00f3n se les o\u00eda a menudo preguntar \u00ab\u00bfD\u00f3nde se ha metido la RAF?\u00bb. Tras su regreso a Inglaterra, siguieron pregunt\u00e1ndoselo. Pero, mucho antes de que surgiera este interrogante, los aviones de la RAF ya se hallaban en Francia, estacionados en diversos aer\u00f3dromos. Los escuadrones de bombarderos ligeros y cazas fueron enviados al continente como parte de la Fuerza de Ataque A\u00e9reo Avanzado, un contingente franco-brit\u00e1nico creado en previsi\u00f3n de que estallara la guerra. \u00abNos marchamos en septiembre, en cuanto pudimos\u00bb, cuenta Billy Drake, del Escuadr\u00f3n 1. \u00abHicimos el viaje en los propios aviones. Los transportes terrestres se enviaron por mar\u00bb. El primer cometido de Drake como piloto fue escoltar a los buques que pasaban a Francia cargados con tropas.<\/p><p>Al principio rein\u00f3 la calma. El aer\u00f3dromo donde estaba destinado el escuadr\u00f3n de Drake compart\u00eda terrenos con un convento, pero la cantina estaba en Le Hare, donde hab\u00eda m\u00e1s jaleo. \u00abOcupamos un burdel\u00bb, a\u00f1ade, \u00aby dos de las chicas se quedaron para hacernos de camareras\u00bb. Mientras la BEF cavaba trincheras y se acomodaba para pasar sus extra\u00f1as vacaciones, la RAF tambi\u00e9n ten\u00eda poco que hacer: se dedicaba principalmente a tareas de reconocimiento. \u00abNo ten\u00edamos sistemas de alerta temprana\u00bb, cuenta Drake. La mayor\u00eda de las salidas se efectuaban en respuesta al ruido de los aviones enemigos. \u00abNos dedic\u00e1bamos a hacer infinitas patrullas\u00bb, cuenta Roland Beamont, del Escuadr\u00f3n 87, \u00aby no ten\u00edamos radares- Hab\u00eda que hacerlo todo a ojo\u00bb.<\/p><p>En Londres, entre tanto, las intenciones de los alemanes eran motivo de confusi\u00f3n. \u00bfAtacar\u00eda la Luftwaffe la capital? Y, si lo hac\u00eda, \u00bfsobrevivir\u00eda alguien? No era una pregunta descabellada. En 1.932, el pol\u00edtico Stanley Baldwin declar\u00f3 ante la C\u00e1mara de los Comunes: \u00abCreo que es conveniente que el ciudadano de a pie cobre conciencia de que no hay poder sobre la Tierra capaz de protegerlo de un bombardeo. Diga lo que diga la gente, los bombarderos siempre consiguen pasar\u00bb. Baldwin ten\u00eda, de hecho, el convencimiento de que los bombardeos acabar\u00edan por destruir la civilizaci\u00f3n europea. Otro pol\u00edtico, Harold Macmillan, explicaba en 1.956 que para la generaci\u00f3n de entreguerras la guerra a\u00e9rea era\u00a0\u00ablo que para la gente de hoy en d\u00eda es la guerra nuclear<strong>\u00bb.<\/strong><\/p><p>De modo que, mientras Gran Breta\u00f1a se preparaba para una campa\u00f1a a\u00e9rea catastr\u00f3fica, muchos se preguntaban por qu\u00e9 la Real Fuerza A\u00e9rea no se anticipaba a Hitler y bombardeaba Alemania. \u00abGran Breta\u00f1a hab\u00eda organizado un Comando de Bombarderos\u00bb, escrib\u00eda el experto en aviaci\u00f3n J.M. Spaight. \u00abLa <em>raison d&#8217;\u00eatre <\/em>de dicho Comando no era otra que bombardear Alemania [&#8230;] Pero no la est\u00e1bamos bombardeando. As\u00ed que, \u00bfde qu\u00e9 serv\u00eda el Comando de Bombarderos? Su posici\u00f3n era casi rid\u00edcula\u00bb.<\/p><p>Otras voces recomendaban cautela, alegando que no conven\u00eda iniciar las hostilidades. Pero -se preguntaba Winston Churchill en enero-, \u00bfpor qu\u00e9 no atacan los alemanes? Quiz\u00e1 les daba miedo iniciar una guerra que no estaban seguros de poder ganar, o quiz\u00e1 se estuvieran \u00abreservando para una org\u00eda de atrocidades que empezar\u00e1 dentro de poco\u00bb.<\/p><p>Dicha org\u00eda dio comienzo el 10 de mayo, cuando la Luftwaffe invadi\u00f3 el espaci a\u00e9reo franc\u00e9s. La noche anterior, Joe Pengelly, un suboficial destinado en el Arsenal A\u00e9reo de la RAF en Reims, pas\u00f3 una velada tranquila en un concierto. Regres\u00f3 tarde al dormitorio y se acost\u00f3 con la ropa puesta. Le despert\u00f3 al amanecer el ruido de las explosiones; se acerc\u00f3 a la puerta y mir\u00f3 fuera. \u00abEra un avi\u00f3n alem\u00e1n\u00bb, cuenta. \u00abMe fui a las ametralladoras Lewis y empec\u00e9 a disparar\u00bb. El aer\u00f3dromo donde estaba destinado Rolan Beamont tambi\u00e9n sufri\u00f3 un ataque de baja intensidad esa misma ma\u00f1ana. Para Billy Drake, en cambio, el 10 de mayo supuso un vuelco dr\u00e1stico en la situaci\u00f3n, pese a que apenas sab\u00edan qu\u00e9 estaba ocurriendo. \u00abLo \u00fanico que nos dec\u00eda nuestro cuartel general era que despeg\u00e1ramos y que patrull\u00e1ramos por tal o cual zona. Yo estaba asustad\u00edsimo\u00bb, cuenta, y en seguida puntualiza: \u00abBueno, no, estaba nervioso\u00bb. Para Beamont comenzaron entonces diez d\u00edas de batalla ininterrumpida. \u00abEl Escuadr\u00f3n 87 estuvo metido de lleno en el fregado\u00bb, cuenta, \u00abhasta que el d\u00eda 20 nos ordenaron retirarnos porque no ten\u00edamos aviones ni pilotos suficientes para continuar\u00bb.<\/p><p>Algunos aparatos de la RAF estaban casi obsoletos, como el Hawker Hector, un biplano militar que se estaba retirando paulatinamente del servicio activo. (Los pocos que quedaron despu\u00e9s de Dunkerque, aunque en mal estado, fueron vendidos a Irlanda, un pa\u00eds neutral). El Fairey Battle, un bombardero ligero de nombre evocador, introducido en 1.937, estaba ya desfasado tres a\u00f1os despu\u00e9s. Ten\u00eda un motor Merlin Rolls-Royce, como el Spitfire y el Hurricane, pero a diferencia de estos portaba bombas y una tripulaci\u00f3n de tres hombres. Era un aparato lento y vulnerable en combate. Vivien Snell, del Escuadr\u00f3n 103, bombarde\u00f3 los puentes del Mosa pilotando un Fairey Battle en un infructuoso intento por impedir el avance alem\u00e1n, y no era muy partidario de ese aparato: \u00abEra muy poco manejable y llevaba una ametralladora del calibre .303 en la cola. Era un aut\u00e9ntico <em>kamikaze<\/em>. Tuvimos much\u00edsimas bajas\u00bb. El Fairey Battle se retir\u00f3 definitivamente a finales de 1.940.<\/p><p>Combinando el factor sorpresa con la superioridad t\u00e9cnica, la Luftwaffe se impuso abrumadoramente a la RAF al inicio de la guerra, tanto en el aire como en tierra, donde atacaba los aviones estacionados en los aer\u00f3dromos. Los pilotos soportaban una enorme presi\u00f3n. Beamont cuenta que su escuadr\u00f3n de Hurricanes patrullaba constantemente, tanto que \u00abno pod\u00edamos\u00a0 ni redactar informes de vuelo: no nos daba tiempo\u00bb. Su unidad sufri\u00f3 numerosas bajas y sus registros documentales se perdieron en el traslado de una base a otra. \u00abCostaba saber qu\u00e9 estaba pasando\u00bb, a\u00f1ade.<\/p><p>Mientras, los pilotos brit\u00e1nicos empezaban a tener la sensaci\u00f3n de que los alemanes estaban jugando sucio. Beamont presenci\u00f3 ataques alemanes deliberados sobre objetivos civiles. \u00abSi atascaban las carreteras con refugiados, veh\u00edculos volcados y caballos muertos\u00bb, explica, \u00ablas reservas aliadas tardaban m\u00e1s en llegar al frente\u00bb. Los refugiados belgas que hu\u00edan de la invasi\u00f3n alemana recuerdan bien estos ataques a\u00e9reos. Louis van Leemput, un chico de trece a\u00f1os que hu\u00eda con su familia, recuerda que m\u00e1s de una vez los atacaron, una de ellas cuando\u00a0<em>ya\u00a0<\/em>se hab\u00eda rendido B\u00e9lgica. \u00ab\u00a1Se hab\u00eda acabado la guerra!\u00bb, exclama, incr\u00e9dulo todav\u00eda, casi ochenta a\u00f1os despu\u00e9s. \u00abHab\u00eda una zanja bastante honda por all\u00ed cerca y nos metimos en ella de un salto, y las balas pasaban \u00ab\u00a1Ta, ta, ta, ta!\u00bb por encima de los adoquines. Podr\u00edan habernos matado, incluso entonces\u00bb.<\/p><p>Los pilotos aliados o\u00edan, adem\u00e1s, otras noticias preocupantes. A su llegada a Lille, Harold Bird-Wilson. del Escuadr\u00f3n 17, se enter\u00f3 de que los alemanes estaban disparando a los pilotos que se lanzaban en paracaidas. \u00abEstaba claro que el <em>esprit de corps <\/em>y lsa normas de la guerra iban a ser muy distintas a las de la I Guerra Mundial\u00bb, cuenta. Recuerda que estas noticias causaban una angustia e indignaci\u00f3n entre los pilotos, y que \u00e9l se lo tom\u00f3 como un aviso de que deb\u00eda proteger a cualquier pilot al que viera lanzarse en paraca\u00eddas.<\/p><p>El 15 de mayo, la RAF hab\u00eda perdido ya doscientos cincuenta aparatos. Sir Hugh Dowding, comandante en jefe del Comando de Cazas, perdi\u00f3 la paciencia y notific\u00f3 a Winston Churchill que no enviar\u00eda ni un solo Hurricane m\u00e1s a los aer\u00f3dromos franceses. Si segu\u00edan perdiendo aviones a ese ritmo, tem\u00eda que el Comando de Cazas no pudiera defender el territorio brit\u00e1nico. Churchill se resisti\u00f3 a aceptar su decisi\u00f3n. Deseoso de que Francia no abandonara la lucha, se impuso a Dowding e insisti\u00f3 en que se enviaran cuatro escuadrones m\u00e1s a Francia. Ello dio lugar a una reorganizaci\u00f3n ca\u00f3tica, puesto que estos nuevos escuadrones se crearon a partir de ocho ya existentes, lo que hizo que pilotos con muy diverso bagaje y que apenas se conoc\u00edan entre s\u00ed se vieran obligados a formar equipo. Posteriormente, Sir Cyril Newall, jefe del Estado Mayor del Aire, orden\u00f3 que no se enviaran m\u00e1s escuadrones a Francia, sino que se trasladaran a aer\u00f3dromos al sur de Inglaterra, desde donde podr\u00edan volar al continente.<\/p><p>Esta decisi\u00f3n gust\u00f3 tan poco a Churchill como a los mandatarios franceses. Roland Melville, secretario personal de Newall, recibi\u00f3 en Whitehall la visita de un oficial de enlace franc\u00e9s con un mensaje del general Gamelin: si no se enviaban inmediatamente cuatro escuadrones m\u00e1s, la batalla estar\u00eda perdida. Melville contest\u00f3 que no se enviar\u00edan nuevos escuadrones. El oficial parec\u00eda tan desesperado que Melville telefone\u00f3 al asistente de Newall para pedir a \u00e9ste que reconsiderara su postura. La respuesta fue una rotunda negativa. \u00abCuando se lo dije a aquel hombre, rompi\u00f3 a llorar\u00bb, cuenta Melville, \u00aby se pas\u00f3 el resto de la noche pase\u00e1ndose por los pasillos, fuera de mi despacho, sin dejar de lamentarse\u00bb.<\/p><p>Sir Hugh Dowding demostr\u00f3 ser un hombre valiente y decidido al negarse a que se enviaran m\u00e1s cazas a Francia, pese a las presiones del primer ministro. Apodado\u00a0<em>Stuffy<\/em>, \u00abSoso\u00bb, por sus hombres, Dowding era muy distinto a su extravagante hom\u00f3logo alem\u00e1n, Hermann Goering. Viudo y poco h\u00e1bil en las relaciones sociales,\u00a0<em>Stuffy<\/em> se preocupaba profundamente por sus hombres y ellos le respetaban. A menudo se refer\u00eda a sus aviadores -incluido su hijo Derek- como a sus \u00abpolluelos\u00bb. Goering pod\u00eda ser en\u00e9rgico, carism\u00e1tico incluso, pero era mucho menos paternal. Al persuadir a Hitler de que permitiera a la Luftwaffe acabar con la BEF, en contra de lo que aconsejaba el alto mando alem\u00e1n, antepuso sus ambiciones personales a la seguridad de sus hombres. Tanto Wolfram Freiherr von Richthofen, comandante del Flegerkorps VIII, como Albert Kesselring, comandante de la Luftflotte 2, se opon\u00edan a ello. Kesselring se quejaba de que muchos de sus\u00a0<em>gruppe<\/em> se hallaban debilitados y de que sus bombarderos segu\u00edan operando desde territorio alem\u00e1n, lo que solo permit\u00eda una salida al d\u00eda. Pero Goering no admit\u00eda discrepancias, por sensatas que fueran estas. Lo que \u00e9l deseaba era prestigio.<\/p><p>Fueron estas dos figuras tan dispares, Dowding y Goering, quienes dirigieron la batalla a\u00e9rea que se libr\u00f3 sobre Dunkerque. Pero, \u00bfqu\u00e9 hay de los aviones que ten\u00edan a su disposici\u00f3n? El Gloster Gladiator era otro de los biplanos monoplaza de la fuerza a\u00e9rea brit\u00e1nica. A pesar de que un aviador lo describi\u00f3 como un aparato en el que \u00abno se pod\u00eda ir a la guerra\u00bb, eso fue precisamente lo que tuvieron que hacer muchos pilotos. James Sanders, del Escuadr\u00f3n 615, hab\u00eda pilotado Hurricanes, pero tras re\u00f1ir con un jefe de escuadrilla fue transferido a la flota de Gladiators. El comandante honorario de su escuadr\u00f3n era Winston Churchill, que visit\u00f3 el aer\u00f3dromo junto a su esposa, Clementine. Cuando la se\u00f1ora Churchill le pregunt\u00f3 si pod\u00eda sentarse en su Gladiator, Sanders accedi\u00f3 encantado. Ella se acomod\u00f3 en el asiento y empez\u00f3 a toquetear con aprensi\u00f3n los mandos, como sol\u00edan hacer los legos en la materia. Churchill, entre tanto, permaneci\u00f3 de pie delante del aparato observando los ca\u00f1ones de las ametralladoras. Sanders se dio cuenta m\u00e1s tarde de que las armas estaban cargadas y listas para disparar. De haber mostrado un poco m\u00e1s de entusiasmo la se\u00f1ora Churchill podr\u00eda haberle volado la cabeza a su esposo.<\/p><p>El caza alem\u00e1n m\u00e1s efectivo durante la Batalla de Francia y la Operaci\u00f3n Dinamo fue sin duda el Messerschmitt Bf 109. Este monoplaza ten\u00eda un \u00e1ngulo de giro m\u00e1s amplio que el Spitfire y el Hurricane, pero pose\u00eda en cambio una clara ventaja: su sistema de inyecci\u00f3n de combustible, que le permit\u00eda lanzarse en picado a mayor velocidad que los cazas brit\u00e1nicos.<\/p><p>La labor de los Me 109 consist\u00eda en escoltar a los lentos y poco manejables bombarderos como el Heinkel He 111, con su caracter\u00edstico morro de cristal, y el Dornier Do 17, apodado el \u00abl\u00e1piz volador\u00bb por la pureza de sus l\u00edneas. Ambos sirvieron originalmente como aviones comerciales. Pero el Heinkel, a diferencia del Dornier, hab\u00eda sido dise\u00f1ado para reconvertirse con facilidad en un avi\u00f3n militar en una \u00e9poca en la que Alemania, conforme a las cl\u00e1usulas del Tratado de Versalles, ten\u00eda prohibido disponer de una fuerza a\u00e9rea. El bombardero alem\u00e1n m\u00e1s temido durante esta \u00e9poca (y tambi\u00e9n el m\u00e1s vulnerable) era, como ya hemos visto, el Junkers Ju87 o Stuka. Equipado con las famosas trompetas de Jeric\u00f3 y capaz de dirigir las bombas apuntando el propio aparato hacia su objetivo, el Stuka sembraba el terror entre la poblaci\u00f3n civil y los soldados de infanter\u00eda. Entusiasmaba, en cambio, a los pilotos de caza enemigos, que lo consideraban una presa f\u00e1cil.<\/p><p>Al dar comienzo la evacuaci\u00f3n el 26 de mayo, el Grupo 11 del Comando de Cazas brit\u00e1nico recibi\u00f3 orden de frenar los ataques alemanes sobre el puerto, las zonas de embarque y el per\u00edmetro de Dunkerque. El vicealmirante del Aire Keith Park dispon\u00eda de apenas diecis\u00e9is escuadrones al d\u00eda para enviarlos a Dunkerque. El primer encuentro entre un Spitfire y un Me 109 se produjo el 23 de mayo. Esa ma\u00f1ana, durante una patrulla, Francis White, jefe del Escuadr\u00f3n 74, derrib\u00f3 a un avi\u00f3n de reconocimiento alem\u00e1n, un Henschel Hs 126, pero una bala impact\u00f3 en el radiador del aparato de White, oblig\u00e1ndole a aterrizar en el aer\u00f3dromo de Calais-Marck, que segu\u00ed abajo control aliado.<\/p><p>Dado que los alemanes asediaban en esos momentos Calais, la RAF llev\u00f3 a cabo una misi\u00f3n de rescate: se envi\u00f3 un Miles Master (un biplaza pilotado por\u00a0<em>Prof\u00a0<\/em>Leathart y escoltado por dos Spitfires) a recoger a White. Los tres aparatos cruzaron el Canal y el Master aterriz\u00f3 en el aer\u00f3dromo de Marck para recoger a White mientras los Spitfires montaban guardia en el aire. Uno de ellos, pilotado por el neozeland\u00e9s Al Deere, patrullaba el aer\u00f3dromo mientras el otro, con Johnny Allen a los mandos, se elevaba en busca de aviones enemigos. Casi inmediatamente, Allen avis\u00f3 por radio a Deere de que hab\u00eda avistado a varios Messerschmitts. Derrib\u00f3 r\u00e1pidamente a uno y caus\u00f3 da\u00f1os a otros dos, que huyeron dejando una estela de humo. Deere trat\u00f3 de avisar a los pilotos que se hallaban en tierra de que hab\u00eda Messerschmitts en los alrededores pero, como el Master no ten\u00eda radio, trat\u00f3 de indic\u00e1rselo mediante los movimientos del avi\u00f3n.<\/p><p>Mientras hac\u00eda esto apareci\u00f3 un Me 109 justo delante de \u00e9l. El avi\u00f3n alem\u00e1n se fue derecho hacia el Master, y Leathart y White corrieron a refugiarse. M\u00e1s arriba, Allen, rodeado de aviones enemigos, pidi\u00f3 ayuda a Deere por radio. Este abati\u00f3 al 109 que ten\u00eda delante antes de subir a ayudar a su compa\u00f1ero. Dispar\u00f3 a uno de los Messerschmitts y ahuyent\u00f3 al otro. En cuanto e Master pudo despegar, emprendieron los tres el viaje de regreso.<\/p><p>Deere asegura que, al echar la vista atr\u00e1s, no recuerda haber tenido miedo. \u00abLa verdad es que era emocionante. En aquel momento no tuve la sensaci\u00f3n de correr peligro\u00bb. Tan emocionado estaba que sigui\u00f3 persiguiendo al \u00faltimo 109 a pesar de que se hab\u00eda quedado sin munici\u00f3n. \u00abLo que demuestra que era un novato\u00bb, cuenta. Aquel combate, sin embargo, le dio confianza en s\u00ed mismo y le convenci\u00f3 de que no hab\u00ed amotivos para temer a los 109. Aprendi\u00f3, adem\u00e1s, que deb\u00eda controlar el nivel de combustible.<\/p><p>Se produjeron diversas escaramuzas a lo largo del 26 de mayo, pero numerosas patrullas brit\u00e1nicas fueron canceladas debido al mal tiempo. Y hubo, adem\u00e1s, bajas debido al \u00abfuego aliado\u00bb. John Nicholas recuerda: \u00abMi gran amigo el oficial de vuelo Johnny Welford fue abatido por un destructor brit\u00e1nico el 26 de mayo, cerca de los bancos de arena de Goodwin. Salt\u00f3 del avi\u00f3n y el paraca\u00eddas se accion\u00f3, pero no lleg\u00f3 a abrirse y Johnny se mat\u00f3. Cuando los del destructor se dieron cuenta de lo que hab\u00edan hecho y lo sacaron del agua, era ya demasiado tarde\u00bb.<\/p><p>Aquel mismo d\u00eda, en Dunkerque, Peter Parrott, del Escuadr\u00f3n 145, divis\u00f3 un Heinkel 111 y se apart\u00f3 de su formaci\u00f3n para ir tras \u00e9l. Empez\u00f3 a disparar y el avi\u00f3n alem\u00e1n \u00abrespondi\u00f3 con sa\u00f1a\u00bb. Parrott comprendi\u00f3 que hab\u00eda recibido un impacto en el radiador cuando la cabina empez\u00f3 a llenarse de vapor. Puso rumbo a Inglaterra y estaba cruzando el Canal cuando lo alcanz\u00f3 su escuadrilla. \u00abCharlamos mucho por radio de lo que le pasaba al avi\u00f3n. Iba sobrevolando la costa a la altura de Deal cuando se par\u00f3 el motor\u00bb. El avi\u00f3n descendi\u00f3 hasta los tres mil o cuatro mil pies y Parrott trat\u00f3 de encontrar un sitio donde aterrizar. Vio zonas de terreno irregular y a numerosos vecinos que hab\u00edan salido a dar un paseo dominical. Por fin se decidi\u00f3 por un prado y se dirigi\u00f3 hacia \u00e9l. Arroll\u00f3 a varias ovejas, convirti\u00e9ndolas en carne. La gente empez\u00f3 a congregarse en torno al Hurricane y entonces se present\u00f3 un polic\u00eda. Parrott le pidi\u00f3\u00a0 que impidiera que la gente se acercara a las ametralladoras, que estaban cargadas, y le pregunt\u00f3 d\u00f3nde pod\u00eda encontrar un tel\u00e9fono. Lleg\u00f3 un granjero en un carro tirado por un caballo. \u00ab\u00bfQui\u00e9n va a pagarme las ovejas?\u00bb, le dijo a Parrott. \u00abPruebe en el Ministerio del Aire\u00bb, contest\u00f3 el piloto. El hombre se march\u00f3 y Parrott, que segu\u00eda necesitando un tel\u00e9fono, se dio cuenta de que el m\u00e1s cercano era el de la granja. Cuando lleg\u00f3 a la casa, el granjero y su esposa estaban cenando y encima de la mesa hab\u00eda un jam\u00f3n grande y jugoso. Parrott llam\u00f3 al aer\u00f3dromo de Manston para pedir que fueran a recogerle. Despu\u00e9s, el due\u00f1o de la casa le dijo se\u00f1alando el pasillo: \u00abPuede sentarse ah\u00ed\u00bb. Parrott se sent\u00f3 a esperar a solas. No le invitaron a jam\u00f3n.<\/p><p>Los pilotos, que llevaban una vida tan impredecible, hac\u00edan todo lo posible por elevar la moral de las tropas. Un comandante de vuelo del Escuadr\u00f3n 610 recuerda que un oficial que antes de la guerra trabajaba en Harrods llam\u00f3 a sus contactos en los grandes almacenes. Todas las ma\u00f1anas llegaba una furgoneta de Harrods con comida y bebida, y los pilotos almorzaban filetes, cenaban langosta y, entre comida y comida, corr\u00edan un inmenso peligro. Y pese a su falta de experiencia y preparaci\u00f3n, parec\u00edan ansiosos por entrar en acci\u00f3n. Cuando los pilotos del Escuadr\u00f3n 19 echaron a suertes el privilegio de formar parte de la primera patrulla que sobrevolar\u00eda Dunkerque, Brian Lane recuerda c\u00f3mo reaccion\u00f3 George Unwin al darse cuenta de que no estaba entre los agraciados: \u00abSe me qued\u00f3 mirando enfurru\u00f1ado, como un perro al que le hubieran negado salir de paseo\u00bb. Desde aquel d\u00eda hasta su muerte en 2.006, Unwin llev\u00f3 el apodo de <em>Grumpy<\/em>, \u00abgru\u00f1\u00f3n\u00bb.<\/p><p>Al d\u00eda siguiente, 27 de mayo, cuando la evacuaci\u00f3n ya estaba plenamente en marcha, solo salieron de Dunkerque 7.669 hombres. Entre tanto (y pese al pesimismo de sus comandantes), la campa\u00f1a empez\u00f3 prometedoramente para la Luftwaffe, que consigui\u00f3 destruir casi por completo la parte interior del puerto. Y aunque los pilotos del Comando de Cazas eran hombres entusiastas, pocos hab\u00edan visto un avi\u00f3n enemigo.<\/p><p>George\u00a0<em>Grumpy\u00a0<\/em>Unwin tuvo una reacci\u00f3n muy com\u00fan entre los pilotos cuando se top\u00f3 por primera vez con la aviaci\u00f3n enemiga: se qued\u00f3 paralizado. \u00abMe qued\u00e9 parado mientras hac\u00eda un giro\u00bb, cuenta, \u00abno petrificado, pero s\u00ed helado unos diez o quince segundos\u00bb. Cuando su fuselaje se vio afectado por el fuego enemigo, Unwin se espabil\u00f3 por fin, y despu\u00e9s aquello no volvi\u00f3 a ocurrirle. \u00abLa primera vez que te atacaban era siempre, en mi opini\u00f3n, la m\u00e1s peligrosa, porque uno no est\u00e1 acostumbrado a ir por ah\u00ed y que le disparen\u00bb. Un sargento del Escuadr\u00f3n 222 sinti\u00f3 admiraci\u00f3n por los Me 109 durante su primer combate a\u00e9reo. \u00ab\u00a1Eran tan bonitos!\u00bb, cuenta. Y sin embargo, cuando sali\u00f3 de su moment\u00e1neo ensimismamiento, aquellas m\u00e1quinas tan bellas le hab\u00edan dado en la cola y su motor echaba humo.<\/p><p>Los pilotos de la RAF aprend\u00edan pronto a hacer caso omiso de las normas y directrices oficiales. Dejaron, por ejemplo, de volar en formaci\u00f3n Vic, como en la I Guerra Mundial (es decir, con un avi\u00f3n en punta y dos aleros) y empezaron a imitar las formaciones enemigas, fruto de la experiencia alemana en la Guerra Civil espa\u00f1ola y la campa\u00f1a polaca. En cuanto a t\u00e1ctica y experiencia en combate, los alemanes iban muy por delante de los brit\u00e1nicos.<\/p><p>Hab\u00eda otra directriz relativa a la altitud de vuelo que los pilotos prefer\u00edan ignorar. En un principio se les dijo que permanecieran a veinte mil pies y que nunca volaran por debajo de los quince mil, pues se cre\u00eda que las bater\u00edas antia\u00e9reas enemigas pod\u00edan derribarlos a altitudes inferiores. Pero esto ten\u00eda sus desventajas. En primer lugar, significaba que los Stukas quedaban fuera de su alcance, puesto que se lanzaban en picado por debajo de los quince mil pies; y, en segundo lugar, los aviones de la RAF volaban tan alto que los soldados de la infanter\u00eda brit\u00e1nica no los ve\u00edan desde tierra. Estos factores fueron decisivos para que los aparatos brit\u00e1nicos comenzaran a volar a menor altitud, aunque debido a ello se convirtieran de vez en cuando en blanco de las bater\u00edas antia\u00e9reas de la Armada brit\u00e1nica.<\/p><p>El 27 de mayo las grandes formaciones de aviones alemanes amenazaban con superar en n\u00famero a las de la RAF. \u00abLo normal es que hubiera hasta doce Hurricanes atacando a cuarenta o cincuenta aviones alemanes\u00bb, explica Roland Beamont, \u00abpero a veces eran muchos m\u00e1s\u00bb. Los aparatos alemanes pod\u00edan lanzar cientos de toneladas de bombas sobre la ciudad y las playas, aunque muchas de ellas impactaban en la arena, donde su energ\u00eda se disipaba y perd\u00edan buen parte de su poder destructivo.<\/p><p>La RAF, no obstante, obtuvo un \u00e9xito considerable ese d\u00eda. Destruy\u00f3 treinta aviones alemanes, y los Boulton Paul Defiants se lucieron ante el enemigo. A primera hora de la ma\u00f1ana derribaron a dos Me 109, y en su siguiente patrulla abatieron al menos a otros tres, posiblemente a cinco, sin sufrir ninguna baja. Los pilotos alemanes no eran a\u00fan conscientes del peligro que representaba la torreta m\u00f3vil de estos aparatos.<\/p><p>Al d\u00eda siguiente, martes 28 de mayo, los bombarderos de los Fliegerkorps I, II y VII fueron enviados a Dunkerque escoltados por los cazas del Jagdfleigerf\u00fchrer 3. Ese mismo d\u00eda lleg\u00f3 un mensaje del jefe del Estado Mayor del Aire brit\u00e1nico ordenando a la RAF \u00abredoblar sus esfuerzos\u00bb. Se orden\u00f3 al Comando de Cazas proteger las playas de Dunkerque \u00abdesde el alba hasta el anochecer mediante patrullas continuas de cazas\u00bb que deb\u00edan estar formadas \u00abpor dos escuadrones como m\u00ednimo\u00bb. La Luftwaffe estaba a punto de librar su primera batalla a\u00e9rea de envergadura.<\/p><p>Ante los\u00a0<em>gruppe\u00a0<\/em>de aviones alemanes, los brit\u00e1nicos no tuvieron m\u00e1s remedio que formar escuadrillas m\u00e1s grandes, lo que se tradujo en una reducci\u00f3n del n\u00famero de patrullas y su frecuencia. Los alemanes se aprovecharon de ello, y el Comando de Cazas de la RAF tuvo que afrontar su primer escollo serio.<\/p><p>El Escuadr\u00f3n 54 sali\u00f3 de patrulla al alba del 28 de mayo. Al Deere avist\u00f3 un Dornier y se fue tras \u00e9l. \u00abLe estaba disparando\u00bb, cuenta, \u00abcuando de repente vi que el artillero de cola me ten\u00eda enfilado\u00bb. Not\u00f3 una sacudida en su Spitfire y dedujo que una bala hab\u00eda atravesado el dep\u00f3sito de glicol. Con el sistema de refrigeraci\u00f3n averiado no pod\u00eda seguir volando y tuvo que descender. Hizo un aterrizaje de emergencia en la playa\u00a0 y result\u00f3 herido en la ceja al chocar contra el suelo. Aterriz\u00f3 sin bajar el tren de aterrizaje, al borde del agua, cuando estaba subiendo la marea. Camin\u00f3 por la playa en direcci\u00f3n a un caf\u00e9 y, al mirar atr\u00e1s, vio c\u00f3mo se agitaban las olas alrededor de su Spitfire. En el caf\u00e9, una mujer le cur\u00f3 la ceja cerr\u00e1ndole la herida con tiritas.<\/p><p>Al regresar a la playa, Deere pudo observar de cerca el caos que hasta entonces solo hab\u00eda visto desde el aire: \u00abHab\u00eda mucho jaleo. Las bombas, los disparos de las ametralladoras&#8230; La gente se refugiaba donde pod\u00eda\u00bb. Entonces vio algo que le inquiet\u00f3 enormemente: los artilleros estaban disparando a sus propios aviones. Trat\u00f3 de intervenir, pero no sirvi\u00f3 de nada.<\/p><p>Pasado un rato, se acerc\u00f3 al espig\u00f3n e intent\u00f3 subir a un barco, pero un comandante de infanter\u00eda le cort\u00f3 el paso y le dijo que se pusiera a la cola. Deere le explic\u00f3 que ten\u00eda que llegar a Inglaterra lo antes posible para reincorporarse a su escuadr\u00f3n. \u00abPara lo que est\u00e1is haciendo aqu\u00ed\u00bb, le espet\u00f3 el comandante, \u00ablo mismo da que te quedes en tierra\u00bb. Le impidi\u00f3 subir al barco, pero el neozeland\u00e9s logr\u00f3 embarcar en el siguiente, donde el ambiente era igual de tenso. Los soldados estaban indignados.<\/p><p>-\u00bfD\u00f3nde demonios se han metido? -le preguntaban.<\/p><p>Deere llevaba diez d\u00edas volando casi sin descanso. No ten\u00eda nada por qu\u00e9 disculparse.<\/p><p>-Estamos ah\u00ed, aunque no nos vean.<\/p><p>Los soldados se pusieron desagradables, pero Deere consigui\u00f3 conservar la calma. Le pidieron que ayudara a los artilleros a identificar a los distintos aparatos y, cuando subi\u00f3 a cubierta, vio que los ca\u00f1ones del buque estaban disparando a la aviaci\u00f3n brit\u00e1nica.<\/p><p>La lluvia matinal ces\u00f3, pero el cielo sigui\u00f3 muy nublado. Debido a ello, la Luftwaffe no pudo salir al Canal y tuvo que conformarse con atacar la ciudad y el puerto. John Ellis, del Escuadr\u00f3n 610, recuerda que ese d\u00eda hizo dos patrullas, pero hab\u00eda muy poca visibilidad y no avist\u00f3 a ning\u00fan avi\u00f3n enemigo. Estando ausente la Luftwaffe, su escuadr\u00f3n pudo \u00absobrevolar las playas a baja altura para dar \u00e1nimos a la infanter\u00eda y demostrarles que est\u00e1bamos all\u00ed\u00bb.<\/p><p>La Luftwaffe, cuyas salidas se hab\u00edan visto frustradas el d\u00eda 28 debido al mal tiempo, volvi\u00f3 a encontrarse con nubes bajas al d\u00eda siguiente. Esto enfureci\u00f3 a Goering que, pese a su poder temporal, no pod\u00eda disipar los nublados. A mediod\u00eda, sin embargo, mejor\u00f3 el tiempo, lo que permiti\u00f3 a los alemanes efectuar varios bombardeos consecutivos, dos de los cuales no encontraron oposici\u00f3n. Fue el d\u00eda en que se hundieron el Crested Eagle y otros muchos nav\u00edos, y en que se abandon\u00f3 el espig\u00f3n durante unas horas debido a un error. Tan fruct\u00edfera fue la tarde del 29 de mayo para la Luftwaffe, que su jefe de estado mayor, Hans Jeschonnek, cambi\u00f3 de opini\u00f3n y se convenci\u00f3 de que la Luftwaffe pod\u00eda destruir a la BEF en su reducto de Dunkerque.<\/p><p>Para Eric Barwell, que pilotaba un Defiant del Escuadr\u00f3n 264, la guerra comenz\u00f3 de verdad ese d\u00eda. \u00abPasaron cuatro bombarderos en picado Stuka\u00bb, cuenta, \u00abm\u00e1s o menos en l\u00ednea, uno al lado del otro, y tres Defiants nos colocamos debajo de los huecos que dejaban entre s\u00ed. Y saltaron por los aires. Ten\u00edan el dep\u00f3sito de combustible entre el piloto y el navegante: fue pan comido\u00bb. Aquel fue un d\u00eda sensacional para su escuadr\u00f3n, que destruy\u00f3 nada menos que treinta y siete aparatos enemigos. Un piloto de Hurricane que se encontr\u00f3 m\u00e1s tarde con sus compa\u00f1eros de los Defiants recuerda que estaban \u00abcontent\u00edsimos\u00bb. Les coment\u00f3 que seguramente los alemanes los hab\u00edan confundido con Hurricanes, y que era probable que no volvieran a cometer ese error. Ten\u00eda raz\u00f3n: aquella salida marc\u00f3 el punto culminante de las acciones de los Defiants. En cuanto los alemanes comprendieron que la \u00fanica amenaza de dichos aparatos era su torreta giratoria, se convirtieron en una presa f\u00e1cil para los cazas enemigos. Al poco tiempo, los Defiants dejaron de volar a la luz del d\u00eda y pasaron a ser cazas nocturnos.<\/p><h2><span style=\"color: #be0d05;\">TERCERA VISI\u00d3N DE LOS HECHOS:<\/span><\/h2><p>\u00abEstas \u00f3rdenes procedentes del Alto Mando son completamente absurdas -escribi\u00f3 col\u00e9rico en su diario, la ma\u00f1ana del d\u00eda 26 de mayo de 1.940, el general alem\u00e1n Halder, Jefe del Estado Mayor General-, los carros de combate se han detenido como si estuviesen paralizados\u00bb.<\/p><p>Su c\u00f3lera estaba bien justificada. En aquel momento las tropas alemanas estaban en la cima de su espectacular \u00e9xito. El frente belga estaba a punto de derrumbarse, en tanto que, por el Sur, el\u00a0<em>Panzergruppe<\/em> de Kleist hab\u00eda alcanzado la desembocadura del Somme en Abbeville y, despu\u00e9s de haber efectuado una conversi\u00f3n hacia el Norte para ocupar Boulogne y cercar Calais, lleg\u00f3 a menos de 20 kil\u00f3metros de Dunkerque. Presos en la trampa, entre estas fuerzas acorazadas y los Ej\u00e9rcitos alemanes que avanzaban por el Nordeste, se hallaban cercados el Ej\u00e9rcito belga, diez divisiones del Ej\u00e9rcito I franc\u00e9s y el grueso del Cuerpo Expedicionario brit\u00e1nico. Los alemanes estaban a punto de obtener su decisiva y espectacular victoria. Y, sin embargo, las unidades acorazadas acababan de recibir la orden de detenerse inmediatamente.<\/p><p>Algunos d\u00edas antes, Halder hab\u00eda anotado en su diario que el <em>F\u00fchrer<\/em> estaba \u00abterriblemente nervioso\u00bb. \u00abPreocupado por su propio \u00e9xito -a\u00f1ad\u00eda-, no est\u00e1 dispuesto a correr riesgos e insiste en detenernos&#8230;\u00bb<\/p><p>El nerviosismo de Hitler encontr\u00f3 un apoyo y una confirmaci\u00f3n el 24 de mayo, cuando Rundstedt le indic\u00f3 que ser\u00eda oportuno detener las divisiones acorazadas en la l\u00ednea del r\u00edo Aa hasta que llegaran refuerzos de infanter\u00eda. Como la mayor\u00eda de los altos mandos alemanes, Rundstedt no hab\u00eda cre\u00eddo, realmente, en la posibilidad de que las fuerzas acorazadas consiguieran tan decisivo golpe, y obsesionado por el temor de que no pudiera prolongarse la ofensiva, no elabor\u00f3 ning\u00fan plan respecto al empleo que hab\u00eda de dar a las citadas fuerzas una vez hubiesen llegado al mar. Por lo tanto, aunque en aquel momento el r\u00edo s\u00f3lo estaba defendido, entre Gravelines y St. Omer, por un batall\u00f3n ingl\u00e9s, sostuvo en\u00e9rgicamente la necesidad de una pausa que permitiera llenar los vac\u00edos que se hab\u00edan producido en las unidades alemanas y restablecer en su interior un conveniente equilibrio antes de realizar el \u00ab\u00faltimo acto\u00bb de la batalla de cerco. Hitler admiti\u00f3 inmediatamente la tesis de Rundstedt, y las disposiciones para una detenci\u00f3n temporal se transformaron en la orden fatal de una detenci\u00f3n definitiva.<\/p><p>Parece ser, seg\u00fan manifest\u00f3 despu\u00e9s de la guerra el general Blumentritt, Jefe de Operaciones de Rundstedt, que la actitud de Hitler obedec\u00eda tambi\u00e9n a motivos pol\u00edticos. Consideraba que, despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n de \u00abuna paz razonable con Francia\u00bb, quedar\u00eda abierto \u00abel camino para un acuerdo con Inglaterra\u00bb. A Alemania no le interesaba reducir a los ingleses a un estado de completa sumisi\u00f3n; una penosa humillaci\u00f3n habr\u00eda hecho m\u00e1s dif\u00edcil el logro de un acuerdo.<\/p><p>Pero, aparte de las consideraciones pol\u00edticas, por muy influyentes que fueran; aparte el temor de un posible cambio en la situaci\u00f3n, que ensombrec\u00eda la alegr\u00eda del \u00e9xito inicial, y aparte la preocupaci\u00f3n de conservar la fuerza de su Ej\u00e9rcito para descargar nuevos golpes en el Sur, la orden de Hitler, que tanto decepcion\u00f3 a Halder y Brauchitsch, ten\u00eda tambi\u00e9n otra explicaci\u00f3n. Esta explicaci\u00f3n, de la que se enteraron los generales una semana despu\u00e9s, estaba relacionada con Hermann Goering.<\/p><p>Seg\u00fan Halder, \u00abGoering, que conoc\u00eda bien al <em>F\u00fchrer<\/em>, supo aprovechar h\u00e1bilmente su estado de \u00e1nimo preocupado. Se ofreci\u00f3 para terminar la gran batalla de cerco s\u00f3lo con su <em>Luftwaffe<\/em>, eliminando de este modo el riesgo de tener que usar las preciosas unidades acorazadas&#8230; Como hasta entonces el Ej\u00e9rcito hab\u00eda realizado las operaciones de un modo tan eficaz, quer\u00eda asegurar a <em>su<\/em> aviaci\u00f3n el acto final de la gran batalla, detentando as\u00ed, a los ojos de todo el mundo, la gloria del \u00e9xito\u00bb. Si los generales del Ej\u00e9rcito hubieran podido atribuirse todo el m\u00e9rito de la victoria, \u00aben la patria alemana el prestigio del <em>F\u00fchrer<\/em> habr\u00eda sufrido un golpe irreparable\u00bb. Para evitar que sucediera esto era indispensable que fuese la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em>, y no el Ej\u00e9rcito, la que librara la batalla decisiva.<\/p><p>Pero, mientras la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> se dispon\u00eda para dar esta batalla, lord Gort estaba prepar\u00e1ndose para librar la suya. Aunque todav\u00eda estaba supeditado a la orden de seguir el plan Weygand, rompiendo el frente alem\u00e1n en direcci\u00f3n a Cambrai, el 25 de mayo lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que un ataque de este g\u00e9nero ten\u00eda pocas posibilidades de \u00e9xito. Y puesto que la resistencia belga estaba desmoron\u00e1ndose r\u00e1pidamente y que los franceses no parec\u00edan estar en condiciones de efectuar un ataque complementario hacia el Norte, el Comandante en Jefe ingl\u00e9s ya no pod\u00eda dudar de que su \u00fanica esperanza de supervivencia consist\u00eda en abrirse paso hacia el mar.<\/p><p>Incluso exponi\u00e9ndose a molestar al general Weygand, Gort ya hab\u00eda tenido que ordenar al general de divisi\u00f3n Franklyn que se retirara del sector de Arras con la Divisi\u00f3n 5 y la 50 (<em>Northumberland<\/em>). Y ahora, todav\u00eda m\u00e1s al Norte y a ambos lados de Courtrai, algunas unidades del Grupo de Ej\u00e9rcitos B, del general von Bock, hab\u00edan efectuado un nuevo y peligroso ataque contra el frente belga. Si este ataque ten\u00eda \u00e9xito, como parec\u00eda probable, el flanco del Cuerpo de Ej\u00e9rcito II brit\u00e1nico, mandado por el teniente general Brooke, quedar\u00eda peligrosamente descubierto. De momento, el frente Noroeste del Cuerpo Expedicionario estaba tranquilo, pero, \u00bfqui\u00e9n sab\u00eda el momento en que se reanudar\u00eda el ataque? Incluso en aquel momento, el Ej\u00e9rcito I franc\u00e9s estaba sufriendo ataques enemigos en el sector de Denain.<\/p><p>A las 7 del d\u00eda 25 de mayo, sir John Dill, segundo Jefe del Estado Mayor General del Imperio, lleg\u00f3 al puesto de mando de Gort, en el castillo de Premesques, procedente de Londres. El d\u00eda anterior, Churchill, que esperaba impaciente las noticias de un contraataque ingl\u00e9s, hab\u00eda enviado a lord Ismay un mensaje censurando la conducta de lord Gort y de sus fuerzas; un mensaje que, como \u00e9l mismo admiti\u00f3 m\u00e1s tarde, \u00abno les hac\u00eda justicia\u00bb. Pero a Dill le pareci\u00f3 claro, inmediatamente, que no ten\u00eda sentido alguno \u00abcerrar los ojos frente a la gravedad de la situaci\u00f3n\u00bb.<\/p><p>\u00abEl Cuerpo Expedicionario -le dijo el Primer Ministro- est\u00e1 ahora sosteniendo un frente de m\u00e1s de 140 kil\u00f3metros con siete divisiones&#8230; Los alemanes han establecido contacto a lo largo de todo el frente, y se dice que ayer tarde han conseguido romper la l\u00ednea belga, infiltr\u00e1ndose por el nordeste de Courtrai&#8230;\u00bb<\/p><p>Aquella tarde Gort tom\u00f3 su gran decisi\u00f3n. Seg\u00fan el historiador ingl\u00e9s David Divine, despu\u00e9s de las 6 de la tarde sali\u00f3 Gort de la sala del castillo en la que hab\u00eda pasado varias horas estudiando el plano y entr\u00f3 en la oficina de su Jefe de Estado Mayor, general Henry Pownall.<\/p><p>\u00abHenry -dijo-, he tenido una idea. Debemos ordenar a las Divisiones 5 y 50 que suspendan el ataque por el Sur y envi\u00e1rselas al general Brooke, a la izquierda\u00bb.<\/p><p>\u00abSe dar\u00e1 cuenta perfectamente, sir -observ\u00f3 el general Pownall-, de uqe esto va en contra de las \u00f3rdenes recibidas y que, si retiramos aquellas divisiones, es poco probable que sin apoyo pueda atacar el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s\u00bb.<\/p><p>\u00abS\u00ed, lo s\u00e9 perfectamente. No obstante, debemos hacerlo\u00bb.<\/p><p>De este modo se tom\u00f3 una decisi\u00f3n grave y trascendente, pero que salv\u00f3 al Cuerpo Expedicionario.<\/p><p><strong>El almirante Ramsay asume el mando<\/strong><\/p><p>Cinco d\u00edas antes, el 20 de mayo, en las profundas galer\u00edas de la escollera oriental, bajo el castillo de Dover, se hab\u00eda celebrado una reuni\u00f3n. En una amplia habitaci\u00f3n, en la que durante la Primera Guerra Mundial se puso una instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica y que se conoc\u00eda como \u00abhabitaci\u00f3n de la dinamo\u00bb, el vicealmirante Bertram Ramsay sostuvo una conferencia acerca de la \u00abevacuaci\u00f3n de emergencia de fuerzas muy numerosas a trav\u00e9s del canal de la Mancha.<\/p><p>El problema principal era, naturalmente, el de encontrar un n\u00famero adecuado de barcos para evacuar aquella masa de hombres en el poco tiempo de que dispon\u00edan. Cuando se celebr\u00f3 la reuni\u00f3n se consider\u00f3 que, aunque se contaba entonces con tres puertos franceses -Calais, Boulogne y Dunkerque-, no podr\u00edan embarcarse en cada uno m\u00e1s de 10.000 hombres por d\u00eda, y aun ello s\u00f3lo ser\u00eda posible si el enemigo no realizaba grandes acciones de hostigamiento.<\/p><p>No era posible recurrir a grandes buques a causa de los tortuosos canales y de los baj\u00edos que hab\u00eda a lo largo de la costa, y tambi\u00e9n porque a la amenaza de las bater\u00edas costeras se unir\u00eda la m\u00e1s grave de los ataques a\u00e9reos. Por otra parte, se dejaba sentir una lamentable escasez de buques ligeros.<\/p><p>Afortunadamente, adem\u00e1s de los barcos transbordadores de pasajeros, la mayor parte de los cuales construidos exprofeso para los puertos del canal de la Mancha, y de las gabarras de motor que pod\u00edan actuar tambi\u00e9n en aquellas aguas, los ingleses dispon\u00edan de 40 barcos holandeses de cabotaje (<em>schuits<\/em>), que se hab\u00edan refugiado en los puertos ingleses despu\u00e9s de la ca\u00edda de Holanda. Con la ayuda de estas y otras unidades menores, incluso con embarcaciones de recreo, se esperaba que la Operaci\u00f3n \u00abDynamo\u00bb -nombre convencional asignado a la evacuaci\u00f3n- se llevase a t\u00e9rmino con cierto \u00e9xito.<\/p><p>Sin embargo, como ya se ha dicho, el plan se basaba en la hip\u00f3tesis de que los puertos disponibles fueran tres; pero el 23 de mayo la 2\u00aa\u00a0<em>Panzerdivision<\/em> hab\u00eda efectuado un ataque irresistible contra Boulogne, y tres d\u00edas m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de una obstinada resistencia, los restos de las unidades del general de brigada Nicholson cayeron a su vez prisioneros en la ciudadela de Calais. As\u00ed, pues, la idea de la Operaci\u00f3n \u00abDynamo\u00bb se ve\u00eda amenazada.<\/p><p>Por fortuna, la tenaz defensa de Calais, calificada por el mismo Guderian como \u00abheroica y digna de los mejores elogios\u00bb, hab\u00eda proporcionado a lord Gort el tiempo necesario para desarrollar sus planes: el Cuerpo Expedicionario pod\u00eda luchar todav\u00eda por su propia existencia con algunas posibilidades de \u00e9xito.<\/p><p>Ya el 19 de mayo lord Gort hab\u00eda pensado en la evacuaci\u00f3n por mar como una de las posibilidades que se le ofrec\u00edan al Cuerpo Expedicionario, y poco despu\u00e9s el general Pownall orden\u00f3 al coronel lord Bridgeman que preparase los planes necesarios al efecto. Entonces a\u00fan segu\u00edan abiertos todos los puertos del canal de la Mancha, entre Boulogne y Zeebrugge; pero poco despu\u00e9s, el \u00fanico sector de costa que quedaba en manos de los Aliados eran los 50 kms. que mediaban entre Gravelines y Nieuport, a uno y otro lado de Dunkerque. La dif\u00edcil misi\u00f3n que ten\u00eda que resolver Gort era la de mantener abierto un corredor a trav\u00e9s del cual sus hombres pudieran alcanzar aquel reducido sector de la costa.<\/p><p>La noche del 25 de mayo los belgas hab\u00edan agotado sus reservas y su frente fue roto entre Geluwe y el r\u00edo Lys. Al d\u00eda, siguiente, la Divisi\u00f3n 5 inglesa, que se desplaz\u00f3 a aquel sector para apoyar al general Brooke, se encontr\u00f3 amenazada por tres de las divisiones de Bock; adem\u00e1s, en el frente occidental, Hitler hab\u00eda autorizado a Rundstedt para que reanudase el avance con \u00ablas unidades acorazadas y divisiones de infanter\u00eda en la direcci\u00f3n Tornai-Cassel-Dunkerque\u00bb.<\/p><p><strong>Una sola posibilidad<\/strong><\/p><p>En Londres ya no se dudaba sobre la necesidad de aprobar la decisi\u00f3n que lord Gort hab\u00eda tomado por iniciativa propia. El 26 de mayo, Anthony Eden, ministro de la Guerra, envi\u00f3 a Gort un telegrama en el que le dec\u00eda que, si las informaciones que hab\u00eda recibido eran exactas, \u00abla \u00fanica posibilidad que queda es la de abrirse camino hacia el Oeste, donde todas las playas y puertos situados al este de Gravelines se utilizar\u00edan para las operaciones de embarque. La Marina proporcionar\u00e1 barcos y peque\u00f1as embarcaciones, mientras que la RAF asegurar\u00e1 el m\u00e1s completo apoyo. Como es posible que la retirada deba iniciarse muy pronto, los planes preliminares deben estar preparados con la m\u00e1xima urgencia\u00bb.<\/p><p>Estos planes preliminares ya estaban preparados. El teniente general sir Douglas Browning, intendente general, hab\u00eda organizado la evacuaci\u00f3n de todas las unidades log\u00edsticas, as\u00ed como de otras tropas de primera l\u00ednea. Adem\u00e1s, en colaboraci\u00f3n con el general franc\u00e9s Blanchard, Comandante del Grupo de Ej\u00e9rcitos 5, se prepar\u00f3 un plan para una retirada detr\u00e1s del canal Lys, y para la sucesiva constituci\u00f3n de una cabeza de puente que tuviera su base a lo largo del citado canal. Al principio se pens\u00f3 que en este sector se podr\u00eda contener a los alemanes \u00absin temor alguno de retiradas\u00bb, seg\u00fan opini\u00f3n de Blanchard. Pero muy pronto se dieron cuenta de que era imposible resistir en aquel lugar. Al mediod\u00eda del 26, cuando la orden de Hitler de que se reanudase la ofensiva empez\u00f3 a dar los primeros resultados, se entablaron duros combates a lo largo del frente occidental, en el sector que defend\u00eda la Divisi\u00f3n 2, y todav\u00eda m\u00e1s al Sureste, una brigada al mando del general Churchill, que a\u00fan no hab\u00eda abandonado la zona para acudir en ayuda de Brooke, se vio empe\u00f1ada en Carvin.<\/p><p>La Divisi\u00f3n 5, reforzada por la brigada de Muirhead, de la Division 48, fue transportada durante la noche al punto d\u00a1en que se hab\u00eda abierto una brecha entre los belgas y el flanco izquierdo de Brooke. Pero en cuanto llegaron a su destino, tambi\u00e9n estas fuerzas se vieron sometidas a un intenso ataque, por lo que tuvieron que entrar en acci\u00f3n en su flanco tres batallones de la Divisi\u00f3n 1, y en esas condiciones la batalla continu\u00f3 furiosamente durante todo el d\u00eda.<\/p><p>A retaguardia de estas tropas y m\u00e1s al Oeste, la divisi\u00f3n 2 tuvo que combatir asimismo durante todo el d\u00eda contra las divisiones acorazadas del general Hoth, la artiller\u00eda y los bombarderos, a fin de mantener abierto el corredor, que ya se estaba estrechando. Al anochecer, la divisi\u00f3n hab\u00eda quedado reducida a una brigada. Pero todav\u00eda quedaba abierto un paso entre esta unidad y la Divisi\u00f3n 5 de Franklyn, que estaba resistiendo\u00a0 valientemente en la l\u00ednea Comines-Ypr\u00e8s. Y fue precisamente a trav\u00e9s de este paso por donde las Divisiones 1, 3, 4 y 42 del Cuerpo Expedicionario y una tercera parte del Ej\u00e9rcito I franc\u00e9s consiguieron huir. Dos d\u00edas despu\u00e9s el cerco se cerr\u00f3 totalmente.<\/p><p>Pero, mientras tanto, los Aliados hab\u00edan conseguido organizar una l\u00ednea defensiva m\u00e1s eficaz alrededor de Dunkerque. Dicha l\u00ednea se extend\u00eda desde Nieuport hacia el Este, segu\u00eda por los canales situados entre Furnes y Bergues y terminaba por el Oeste, en Gravelines. Los franceses asum\u00edan la responsabilidad del sector occidental, entre Bergues y Gravelines, y los ingleses ten\u00edan que defender el oriental.<\/p><p>El sector ingl\u00e9s estaba dividido en tres partes -correspondientes a cada una de las Grandes Unidades- y cada parte ten\u00eda su propia zona de playa para la evacuaci\u00f3n, as\u00ed como sus propios dep\u00f3sitos de comunicaciones y de aprovisionamientos, situados dentro del per\u00edmetro, y una \u00abzona de reuni\u00f3n\u00bb fuera de \u00e9l. Para resolver el problema de la saturaci\u00f3n del tr\u00e1fico, todos los veh\u00edculos, con poqu\u00edsimas excepciones, se abandonar\u00edan en la otra orilla de los canales. A lo largo de estos \u00faltimos se reforzar\u00edan las defensas a medida que los cruzaran las tropas en retirada.<\/p><p>Pero hab\u00eda de pasar mucho tiempo antes de que las tropas que se encontraban fuera de esta zona\u00a0<em>consiguiesen<\/em> entrar. En efecto, en las primeras horas del d\u00eda 28 se rindi\u00f3 el Ej\u00e9rcito belga, y entonces el flanco izquierdo de Gort qued\u00f3 al descubierto hasta el mar, a lo largo de un frente de m\u00e1s de 30 kms. El Cuerpo de Ej\u00e9rcito II de Brooke, que combat\u00eda duramente para rechazar los ataques del Ej\u00e9rcito 6 alem\u00e1n, se vio as\u00ed obligado a desplegar en un frente mucho m\u00e1s extenso. A la Divisi\u00f3n 50 se la hizo avanzar para extender la l\u00ednea del frente hacia el Norte; al mismo tiempo, las Divisiones 3 y 4 fueron trasladadas a toda velocidad hacia el Norte, en columnas motorizadas, para prolongar las defensas del muro oriental del corredor que conduc\u00eda a Dunkerque.<\/p><p><strong>Amenazas en el per\u00edmetro<\/strong><\/p><p>Pero antes de que estas fuerzas consiguieran cerrar el hueco provocado por el derrumbamiento de los belgas, la Divisi\u00f3n 256 alemana lanz\u00f3 un ataque en Nieuport, en el extremo oriental del per\u00edmetro de Dunkerque, amenazado con efectuar una ruptura que la conducir\u00eda al litoral, a espaldas del Cuerpo Expedicionario. Pero en Nieuport los alemanes se encontraron con los autoblindados del Regimiento 12 de lanceros, que consiguieron detenerles. Antes de que pudieran efectuar otro ataque m\u00e1s potente, el general de brigada Lawson reforz\u00f3 a los lanceros con una unidad de ingenieros y artilleros que combat\u00edan como infantes; adem\u00e1s, se empe\u00f1aron en el combate grupos de la Divisi\u00f3n 60 francesa, mientras el general Brooke llamaba una brigada de la Divisi\u00f3n 4 inglesa.<\/p><p>Los combates continuaron durante el resto del d\u00eda a lo largo del frente orinetal de la bolsa, desde Nieuport a Comines, y a lo largo del frente occidental, donde las restantes divisiones del Cuerpo Expedicionario se bat\u00edan furiosamente para rechazar a las fuerzas acorazadas alemanas que estaban atacando en la l\u00ednea Merville-Gravelines.<\/p><p>La batalla fue dura y confusa en el sector occidental. El enlace entre las distintas divisiones inglesas era escaso o nulo, cosa natural, pues hab\u00edan perdido el contacto y las l\u00edneas telef\u00f3nicas ya no funcionaban. Varias veces los carros de combate alemanes consiguieron irrumpir en la retaguardia de las posiciones defensivas, salvando el intenso fuego de barrera de la artiller\u00eda y de las armas port\u00e1tiles, lo que obligaba a los defensores a replegarse hacia otras posiciones m\u00e1s retrasadas. Mientras tanto, el extremo meridional de la bolsa se iba debilitando poco a poco ante los ataques de los brazos de un nuevo movimiento de tenaza de la 7\u00aa <em>Panzerdivision<\/em> de Rommel, que avanzaba por el Oeste, y de la Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda 7 de Book, que lo hac\u00eda por el Este. La tenaza se cerr\u00f3 dejando cercadas seis divisiones del Ej\u00e9rcito I franc\u00e9s, al sudoeste de Lille, que continuaron combatiendo valerosa y desesperadamente.<\/p><p>Un poco m\u00e1s al Norte, otras ocho divisiones de infanter\u00eda alemana ejercieron durante toda la tarde del 28 de mayo una en\u00e9rgica presi\u00f3n sobre el frente oriental, defendido por las tropas del general Brooke, mientras que cinco <em>Panzerdivisionen\u00a0<\/em>y cuatro divisiones motorizadas atacaban el frente occidental, obligando a las divisiones inglesas a retirarse hacia el reducido recinto formado por lagunas, esclusas y arena.<\/p><p>La Divisi\u00f3n 44, sufriendo graves p\u00e9rdidas, se retir\u00f3 a una nueva posici\u00f3n en el Mont des Cats; los restos de la Divisi\u00f3n 2 se replegaron a trav\u00e9s de Poperinghe; numerosas unidades de la Divisi\u00f3n 48, que luchaban desesperadamente para defender Cassel, fueron progresivamente aniquiladas.<\/p><p>La retirada continu\u00f3 al d\u00eda siguiente, mientras la artiller\u00eda inglesa disparaba sus \u00faltimas municiones contra los alemanes que cerraban el cerco. Cuando cay\u00f3 la noche, las unidades situadas en la retaguardia de la Divisi\u00f3n 50 y las de la 3 del general de divisi\u00f3n Montgomery se retiraron de la l\u00ednea de Poperinghe, en tanto que la 42 y la 5 abandonaban el alto curso del Yser; en todo el frente, que se estaba reduciendo con gran rapidez, y a lo largo de los caminos cada vez m\u00e1s saturados, las brigadas, m\u00e1s o menos intactas pero fraccionadas en batallones o en compa\u00f1\u00edas, se abrieron camino luchando para restablecer el enlace y, una vez logrado, se situaron en las altas orillas del canal para defenderlo.<\/p><p><strong>Crisis log\u00edstica<\/strong><\/p><p>El 26 de mayo, a las 18.57 horas, el Almirantazgo indic\u00f3 a Dover: \u00abLa <em>Operaci\u00f3n Dynamo<\/em> debe comenzar\u00bb.<\/p><p>Realmente los problemas del almirante Ramsay eran enormes. El puerto de Dover, con los ocho muelles para los transbordadores de pasajeros y una cincuentena de anticuadas boyas de amarre, no era apropiado para soportar la congesti\u00f3n que requer\u00eda la Operaci\u00f3n \u00abDynamo\u00bb. No obstante, muy pronto amarrar\u00edan en ellos, en filas de tres, hasta 20 barcos a un tiempo, mientras las boyas soportar\u00edan un flujo ininterrumpido de buques que deb\u00edan abastecer de combustible o cargar provisiones. En Dunkerque la situaci\u00f3n era mucho peor. La ciudad y los muelles estaban sometidos, desde hac\u00eda varios d\u00edas, a duros bombardeos a\u00e9reos. Los\u00a0<em>docks\u00a0<\/em>ya no se pod\u00edan utilizar; un rompeolas y dos muelles era todo lo que quedaba.<\/p><p>Por a\u00f1adidura, exist\u00edan otros problemas que dificultaban la traves\u00eda del canal de la Mancha entre Dunkerque y Dover: c\u00f3mo proteger la ruta de los barcos que deb\u00edan realizar la evacuaci\u00f3n, c\u00f3mo responder al fuego de las bater\u00edas alemanas instaladas en Calais, c\u00f3mo proporcionar una protecci\u00f3n antia\u00e9rea conveniente, c\u00f3mo limpiar de minas los canales que conduc\u00edan al puerto, c\u00f3mo luchar con las unidades navales enemigas que ten\u00edan su base en Flushing y con los <em>U-Boot<\/em> procedentes del mar del Norte. \u00bfC\u00f3mo hacer frente a todas estas cosas y al mismo tiempo embarcar miles y miles de hombres en el espacio de dos d\u00edas? Pues al cabo de estos dos d\u00edas los alemanes har\u00edan imposible cualquier intento de evacuaci\u00f3n.<\/p><p>Para las tripulaciones de los barcos el mayor peligro lo constitu\u00edan el tiro de las bater\u00edas costeras del sector de Calais y los bombardeos a\u00e9reos.<\/p><p>El capit\u00e1n Duggan, comandante del vapor correo de la isla de Man, el\u00a0<em>Moma&#8217;s Queen<\/em>, que atraves\u00f3 el canal de la Mancha para acudir a Dunkerque la primera noche de la operaci\u00f3n, narr\u00f3 m\u00e1s tarde que se hab\u00eda \u00abdesencadenado el infierno\u00bb en su barco cuando fue atacado desde tierra por los disparos de las bater\u00edas costeras. Su narraci\u00f3n contin\u00faa as\u00ed:<\/p><p>\u00abLos proyectiles ca\u00edan alrededor del buque. La primera salva pas\u00f3 sobre nosotros y la segunda cay\u00f3 a popa. Cre\u00ed que la salva siguiente nos alcanzar\u00eda, pero, afortunadamente, result\u00f3 corta y dio directamente bajo la popa. El nav\u00edo qued\u00f3 acribillado por la metralla, que en gran parte cay\u00f3 sobre la cubierta de botes y la de pasajeros. Despu\u00e9s fuimos atacados desde el aire. Un bombardero <em>Junker<\/em> se lanz\u00f3 en picado sobre nosotros y arroj\u00f3 cinco bombas, pero no dio en el blanco: cayeron a unos cincuenta metros, aproximadamente, de nuestro buque. Y esto ocurri\u00f3 mientras est\u00e1bamos sometidos todav\u00eda al fuego de las bater\u00edas de tierra, aunque ya nos alej\u00e1bamos del alcance de las mismas. El <em>Junker<\/em> que nos hab\u00eda bombardeado fue derribado y se precipit\u00f3 en el mar, precisamente delante del <em>Mona&#8217;s Queen<\/em>. No hubo supervivientes. A continuaci\u00f3n nos atac\u00f3 otro <em>Junker<\/em>, pero fue derribado antes de que pudiera alcanzarnos. Finalmente, la tensi\u00f3n disminuy\u00f3 un poco\u00bb.<\/p><p>\u00abNot\u00e9 que despu\u00e9s del bombardeo la tripulaci\u00f3n ten\u00eda los nervios muy excitados. Ni siquiera yo mismo me sent\u00eda muy bien; no obstante, reun\u00ed a los hombres y les inform\u00e9 de que los alemanes estaban bombardeando Dunkerque y que la ciudad estaba en llamas. Cuando pregunt\u00e9 si alguno estaba dispuesto a ofrecerse como voluntario para entrar en el puerto, todos se ofrecieron como un solo hombre; y estoy contento al poder afirmar que recogimos tantos soldados como pod\u00eda transportar el <em>Mona&#8217;s Queen<\/em>\u00bb.<\/p><p>Entrar en el puerto de Dunkerque no s\u00f3lo era arriesgado, sino que, adem\u00e1s, parec\u00eda imposible. En la ciudad ard\u00edan los dep\u00f3sitos de combustible, as\u00ed como los almacenes y talleres a lo largo de los muelles: las llamas se alzaban claramente sobre las ruinas de la poblaci\u00f3n o quedaban ocultas por una densa cortina de humo negro. Adem\u00e1s, los numerosos restos de buques hundidos hac\u00edan peligrosa la navegaci\u00f3n en el puerto. Los bombarderos no respetaban nada.<\/p><p><strong>Se necesitan embarcaciones m\u00e1s peque\u00f1as<\/strong><\/p><p>Se vio claro entonces que las operaciones de embarque, imposibles en el puerto, ten\u00edan que efectuarse a lo largo de las playas que se extend\u00edan a ambos lados de Dunkerque. En aquel momento Ramsay s\u00f3lo dispon\u00eda de unas pocas embarcaciones para transportar a los hombres desde la misma playa hasta los buques mayores que, naturalmente, se encontrar\u00edan a cierta distancia de la costa. Por lo tanto, pidi\u00f3 al Almirantazgo que le enviase urgentemente m\u00e1s embarcaciones de peque\u00f1as dimensiones. Mientras tanto, en Londres, el capit\u00e1n Wharton se hab\u00eda dedicado, por propia iniciativa y desde hac\u00eda casi una semana, a recoger cuantas barcas pudo: en el T\u00e1mesis, cerca del embarcadero de Westminster, ya hab\u00eda ancladas cuarenta. En seguida se enviaron muchas m\u00e1s desde las Sociedades n\u00e1uticas recreativas, peque\u00f1os astilleros y embarcaderos privados diseminados a lo largo de la costa meridional y oriental, as\u00ed como de las orillas del T\u00e1mesis.<\/p><p>La evacuaci\u00f3n continu\u00f3 durante toda la noche del domingo. A medianoche, unos 30.000 hombres hab\u00edan llegado a Dover sanos y salvos. Pero la madrugada del lunes, tanto el fuego de las bater\u00edas de Calais como los ataques a\u00e9reos aumentaron en intensidad. Muchos barcos sufrieron graves desperfectos y otros tuvieron que alterar su ruta. A bordo del\u00a0<em>Mona&#8217;s Isle<\/em> murieron 23 hombres y otros 60 resultaron heridos cuando el barco se encontr\u00f3 bajo el fuego simult\u00e1neo de las bater\u00edas costeras y de la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em>: el\u00a0<em>Yewdale<\/em> fue hundido cerca de Calais.<\/p><p>Era evidente que la breve ruta hacia Dunkerque, libre de minas, pero bajo la acci\u00f3n de las bater\u00edas de Calais, ten\u00eda que haberse abandonado y sustituirla por el canal m\u00e1s largo que, pasando por el norte de los baj\u00edos de Goodwin, desemboca en Kwinte Buoy, al noroeste de Ostende. Pero esta ruta (ruta Y) ten\u00eda una longitud de 87 millas -48 m\u00e1s que la anterior-, y utilizarla significar\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo considerable y una peligrosa prolongaci\u00f3n del per\u00edodo durante el cual los buques estar\u00edan expuestos a los ataques de la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em>. El Mando de cazas de la RAF estaba dispuesto a destinar 16 grupos para vigilar dicha ruta, pero la p\u00e9rdida de tiempo que comportar\u00eda no permiti\u00f3 recurrir a esta soluci\u00f3n aparentemente sencilla.<\/p><p>Cuando, al atardecer de aquel mismo d\u00eda, el comandante Tennant desembarc\u00f3 en Dunkerque como oficial de la Marina de mayor graduaci\u00f3n, se percat\u00f3 al instante del poco tiempo de que dispon\u00edan. Un informe del Cuerpo Expedicionario revel\u00f3 que la situaci\u00f3n de las fuerzas inglesas era bastante precaria, y lo mismo pod\u00eda decirse de la situaci\u00f3n en Dunkerque. Los bombardeos a\u00e9reos continuaban (aquel d\u00eda hubo doce incursiones) y la ciudad era pasto de las llamas. A las 20 horas Tennant envi\u00f3 a Dover el siguiente mensaje: \u00abOs rogamos envi\u00e9is r\u00e1pidamente a las playas situadas al este de Dunkerque todos los medios disponibles. En la noche de ma\u00f1ana la evacuaci\u00f3n ser\u00e1 problem\u00e1tica\u00bb. Incluso aquella noche la evacuaci\u00f3n result\u00f3 tambi\u00e9n muy arriesgada. Un buque de pasajeros, el <em>Queen of the Channel<\/em>, lleg\u00f3 al embarcadero precisamente durante un bombardeo a\u00e9reo. En su informe escrib\u00eda el primer oficial:<\/p><p>\u00abNuestras armas antia\u00e9reas estaban en acci\u00f3n, como todas las dem\u00e1s. Uno de nuestros hombres baj\u00f3 al embarcadero para fijar las amarras. Pero hacia las 20 horas subi\u00f3 a bordo el capit\u00e1n de corbeta Williams, quien dijo a nuestro comandante que saliera del puerto, arriara las lanchas y embarcara las tropas que se hallaban en la playa. Nos trasladamos al lugar de fondeo, y cuando est\u00e1bamos a punto de arriar la cuarta lancha nos informaron de que cierto n\u00famero de hombres estaba llegando al embarcadero. Con la poca tripulaci\u00f3n que ten\u00edamos a bordo nos deslizamos a lo largo de aqu\u00e9l. Embarcamos unos 600 hombres, que llegaban en grupos. Hacia las 23 horas nos dijeron que ya no hab\u00eda m\u00e1s soldados en los alrededores, y por lo tanto levamos anclas. Pero como advertimos que otros estaban llegando corriendo nos acercamos nuevamente y embarcamos otros 80. Mientras tanto, hubo cuatro incursiones a\u00e9reas. Al alejarnos, el enemigo lanz\u00f3 bengalas con paraca\u00eddas, que iluminaron toda la zona. Entonces nuestro comandante hizo retroceder el buque hasta el puerto, a fin de aprovechar la cortina de humo producida por los incendios que estallaban en la ciudad.<\/p><p>Despu\u00e9s salimos para izar a bordo nuestras lanchas y a los hombres de la tripulaci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/p><p><strong>Riesgos y elevadas p\u00e9rdidas<\/strong><\/p><p>Adem\u00e1s de peligrosas, las operaciones que se desarrollaron en las proximidades de las playas eran terriblemente lentas. Los buques ten\u00edan que utilizar sus pesadas y poco manejables lanchas de salvamento, y las unidades de guerra sus canoas y chalupas. A pesar del duro trabajo de los tripulantes, aquella noche \u00fanicamente fueron embarcados en la playa 2.500 soldados. S\u00f3lo la inmediata llegada de peque\u00f1as embarcaciones, m\u00e1s adecuadas para aquella misi\u00f3n, pod\u00eda evitar un desastre. Mientras tanto, el comandante Tennant consider\u00f3 que no hab\u00eda otra alternativa que la de intentar efectuar los embarques por el muelle Este. El oleaje bajo las pasarelas hac\u00eda muy peligroso el atraque, pero era preciso intentarlo. Tennant orden\u00f3 a un buque que lo procurase, y lo consigui\u00f3: y entonces las operaciones resultaron mucho m\u00e1s r\u00e1pidas.<\/p><p>Al d\u00eda siguiente, 28 de mayo, se aprovech\u00f3 del todo el nuevo sistema. En las primeras horas de la ma\u00f1ana Tennant orden\u00f3 que los barcos atracaron en aquel muelle, y en pocas horas seis destructores, seguidos m\u00e1s tarde por transbordadores del canal de la Mancha y barcos correos que prestaban servicio en el mar de Irlanda, atracaron, embarcaron las tropas y partieron para Dover. A pesar de las dificultades y peligros que presentaba la navegaci\u00f3n en el canal de aproximaci\u00f3n a tierra, a pesar de los bombardeos a\u00e9reos y del tiro de los ca\u00f1ones alemanes (que se estaban acercando cada vez m\u00e1s), y a pesar de los riesgos que corr\u00edan rozando o chocando contra los muelles de hormig\u00f3n del puerto o con los costados de otros barcos, los destructores consiguieron embarcar unos 900 hombres cada vez, aloj\u00e1ndoles en cubierta y bajo ella, abriendo compartimentos habitualmente cerrados en otras circunstancias y abriendo incluso las puertas de compartimentos estancos a fin de tener m\u00e1s espacio disponible. \u00abSus cubiertas superiores estaban tan llenas de gente -ha descrito Divine en su libro <em>The Nine Days of Dunkirk<\/em>&#8211; que los ca\u00f1ones no pod\u00edan utilizarse; iban tan cargados que cuando intentaban efectuar alguna r\u00e1pida maniobra para evitar las bombas que ca\u00edan por todas partes, escoraban peligrosamente\u00bb.<\/p><p>A veces, demasiadas veces, era imposible evitar las bombas. En el estrecho canal de aproximaci\u00f3n a tierra, lleno de restos de embarcaciones hundidas y de los m\u00e1s diversos objetos, no hab\u00eda suficiente espacio para maniobrar convenientemente; y al atracar, la confusi\u00f3n era espantosa. El\u00a0<em>Lochharry<\/em>, por ejemplo, despu\u00e9s de haber concluido las operaciones de embarque en el puerto, bajo un intenso fuego, no s\u00f3lo no pudo hacer nada para evitar ls bombas, sino que incluso durante bastante tiempo no pudo salir del puerto, pues, atracado a su costado exterior, un destructor estaba embarcando hombres a trav\u00e9s de sus cubiertas, y otros tres embarcaban por popa.<\/p><p>Aquel d\u00eda las p\u00e9rdidas fueron muy graves. Muchos buques que hab\u00edan salido indemnes del bombardeo en el muelle, fueron averiados o hundidos despu\u00e9s, mientras se dirig\u00edan al mar abierto. El\u00a0<em>Queen of the Channel<\/em> fue bombardeado y hundido cuando sal\u00eda del puerto; el barco mercante franc\u00e9s\u00a0<em>Douaisien<\/em>, con 1.000 hombres a bordo, choc\u00f3 contra una mina magn\u00e9tica en el lado del canal y se fue a pique; el\u00a0<em>Brighton Belle<\/em>, un viejo dragaminas, cuando se dirig\u00eda a Dover choc\u00f3 contra un pecio hundido que le desgarr\u00f3 la quilla.<\/p><p>Mientras tanto, estaban llegando a las playas, en largas filas remolcadas, las primeras embarcaciones peque\u00f1as: balleneras y lanchas salvavidas, barcas de motor y de vela y numerosos buques de peque\u00f1o cabotaje.<\/p><p><strong>Ruina en los doks<\/strong><\/p><p>Al d\u00eda siguiente, 29 de mayo, las p\u00e9rdidas fueron todav\u00eda m\u00e1s graves. En las primeras horas de la ma\u00f1ana, el destructor\u00a0<em>Wakeful<\/em> fue alcanzado por un torpedo y se parti\u00f3 en dos; se hundi\u00f3 en unos 15 segundos, con casi toda la tropa que llevaba a bordo (alojada bajo cubierta). Poco despu\u00e9s, otro destructor, el\u00a0<em>Grafton<\/em>, recib\u00eda tambi\u00e9n el impacto de un torpedo, que estall\u00f3 bajo la c\u00e1mara de oficiales, ocasionando la muerte de treinta y cinco de ellos, que exhaustos, estaban descansando; el comandante del buque muri\u00f3, alcanzado por una r\u00e1faga de ametralladora, mientras se encontraba en el puente. Al poco rato se hund\u00eda tambi\u00e9n el <em>Grafton<\/em>. En total, aquel d\u00eda tres destructores resultaron hundidos y seis averiados.<\/p><p>M\u00e1s importantes fueron todav\u00eda las p\u00e9rdidas sufridas por los otros buques. El\u00a0<em>Clan MacAlister<\/em>, el mayor de los barcos mercantes empleados en Dunkerque, fue bombardeado por los aviones alemanes, siendo pasto de las llamas. Algunos de los bloques de cemento del muelle, proyectados en todas direcciones por una explosi\u00f3n, se abatieron sobre el\u00a0<em>Fenella<\/em> y le abrieron grandes v\u00edas de agua bajo la l\u00ednea de flotaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el\u00a0<em>Crested Eagle<\/em>, vapor de ruedas, que recogi\u00f3 a los supervivientes del\u00a0<em>Fenella<\/em>, fue alcanzado e incendiado, embarrancando en la playa al este del muelle. El\u00a0<em>Mona&#8217;s Queen\u00a0<\/em>choc\u00f3 con una mina y se hundi\u00f3 en menos de dos minutos; la misma suerte corrieron los pesqueros\u00a0<em>Polly Johnson<\/em>, <em>Comfort<\/em>,\u00a0<em>Nautilus\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Calvi<\/em>. Otros muchos buques, incluido el destructor franc\u00e9s\u00a0<em>Mistral<\/em>, sufrieron grav\u00edsimos da\u00f1os.<\/p><p>La mayor parte de esas p\u00e9rdidas fueron producidas por un bombardeo a\u00e9reo masivo lanzado sobre el muelle poco despu\u00e9s de las 16 horas, cuando el viento, al cambiar de direcci\u00f3n, empuj\u00f3 hacia tierra la densa cortina de humo que hasta aquel momento hab\u00eda cubierto el puerto y la rada. Antes de las 19 horas hubo que suspender la actividad en el muelle, y el almirante Ramsay fue informado desde Dunkerque de que el puerto estaba \u00abbloqueado por los buques averiados y que, por lo tanto, todas las operaciones de evacuaci\u00f3n tendr\u00edan que efectuarse otra vez en las playas\u00bb. Pero en aquellos momentos los ataques que se efectuaban en la costa no eran menos violentos que los del puerto. Dos unidades de la \u00abSouthern Railway\u00bb, el\u00a0<em>Normannia\u00a0<\/em>y el\u00a0<em>Lorina<\/em>, fueron bombardeadas y hundidas. Asimismo, despu\u00e9s de haber dejado la playa de La Panne, entre Dunkerque y Nieuport, con 750 soldados a bordo, el dragaminas\u00a0<em>Gracie Fields<\/em> fue alcanzado por una bomba, que hizo saltar los instrumentos de mando y bloque\u00f3 el tim\u00f3n; como no fue posible detener los motores, el barco vir\u00f3 en c\u00edrculo durante cierto tiempo hasta que se hundi\u00f3. Otros dragaminas, el\u00a0<em>Waverley<\/em>, atacado por 12\u00a0<em>Heinkels<\/em>, recibi\u00f3 una bomba que destroz\u00f3 la c\u00e1mara de oficiales y perfor\u00f3 la quilla del buque, que tambi\u00e9n se hundi\u00f3; ni su ca\u00f1\u00f3n antia\u00e9reo de 76 mms., ni sus ametralladoras\u00a0<em>Lewis<\/em>, ni los fusiles de los soldados que se encontraban a bordo consiguieron alejar a los aviones.<\/p><p>Como el precio de la operaci\u00f3n estaba resultando demasiado elevado, el Almirantazgo decidi\u00f3 retirar de Dunkerque todos los destructores modernos, pues si las p\u00e9rdidas continuaban a aquel ritmo, las l\u00edneas vitales de comunicaci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a se ver\u00edan en grave peligro. Por consiguiente, s\u00f3lo quedaron disponibles para la Operaci\u00f3n \u00abDynamo\u00bb 15 de los destructores m\u00e1s viejos y peque\u00f1os, y como otros muchos buques hab\u00edan sido hundidos o averiados, parec\u00eda imposible mantener un ritmo de embarque que permitiera la evacuaci\u00f3n del grueso del Cuerpo Expedicionario antes de que se derrumbase el per\u00edmetro defensivo de Dunkerque. Pero al mediod\u00eda, el almirante Ramsay, que se encontraba en Dover, fue informado de todos estos problemas, y justamente alarmado, a primeras horas de la tarde telefone\u00f3 al primer lord del Almirantazgo. Y su informe de la situaci\u00f3n fue tan eficaz que a las 15.30 seis de los destructores modernos recibieron la orden de zarpar de nuevo hacia Dunkerque.<\/p><p>El n\u00famero de soldados evacuados aquella ma\u00f1ana, sin contar la ayuda de los citados destructores, era realmente alentador. Las condiciones hab\u00edan mejorado en Dunkerque: no s\u00f3lo el mar estaba m\u00e1s tranquilo, sino que adem\u00e1s la baja altura de las nubes y el humo producido por los dep\u00f3sitos de combustible, todav\u00eda en llamas, aseguraban una cobertura eficaz. A pesar de los da\u00f1os sufridos, el muelle pod\u00eda utilizarse a\u00fan; adem\u00e1s, aprovechando todos los camiones que hab\u00eda sido posible encontrar y llevar hasta el mar, los ingenieros consiguieron improvisar algunos embarcaderos.<\/p><p><strong>Iniciativa y esp\u00edritu de sacrificio<\/strong><\/p><p>Las tripulaciones de los buques, tanto inglesas como francesas, aprovecharon al m\u00e1ximo los medios disponibles. Siete viejos destructores transportaron aquel d\u00eda m\u00e1s de 1.000 hombres cada uno. El barco de pasajeros\u00a0<em>Isle of Guernsey\u00a0<\/em>llev\u00f3 a Inglaterra unos 500 heridos, y el\u00a0<em>Royal Sovereing<\/em>, que el d\u00eda 29 de mayo hab\u00eda hecho ya dos viajes totalmente cargado, hizo todav\u00eda otros dos. Pero tal vez lo m\u00e1s importante era que las peque\u00f1as embarcaciones trabajaban activamente, transportando tropas a las unidades mayores, con un maravilloso esp\u00edritu de iniciativa y con \u00f3ptimos resultados.<\/p><p>Allan Barrell, que fue a Dunkerque en una de estas peque\u00f1as embarcaciones, el bote de recreo\u00a0<em>Sharmrock<\/em>, escribi\u00f3 lo siguiente:<\/p><p>\u00abNuestros ojos estaban fijos sobre aquello que parec\u00eda un conjunto de miles de peque\u00f1os bastones clavados en la playa, y quedamos at\u00f3nitos cuando los vimos transformarse en una masa humana. En seguida decid\u00ed acercarme, recoger de 70 a 80 hombres y marcharme. Con el sol a mi espalda calcul\u00e9 que podr\u00eda encontrar alguna peque\u00f1a ciudad de la costa oriental inglesa. Cuando complet\u00e9 la carga, como hab\u00eda hecho el <em>Canvey Queen<\/em>, me di cuenta de que ser\u00eda una actitud ego\u00edsta marcharme cuando numerosos destructores y grandes unidades estaba esperando, m\u00e1s lejos de la costa, ser \u00abalimentados\u00bb por nuestras peque\u00f1as embarcaciones; entonces comprend\u00ed cu\u00e1l deb\u00eda ser nuestro trabajo\u00bb.<\/p><p>\u00abEl <em>Sharmrock<\/em> dispon\u00eda de 60 asientos, pero incluyendo la gente que cab\u00eda de pie, pudimos alojar unos 80 soldados ingleses, cansados y hambrientos, algunos sin calzado, otros vestidos solamente con los pantalones, pero, a pesar de todo, con fuerzas suficientes para encaramarse a los destructores. Varias veces llevamos nuestra carga humana a uno de aquellos buques hasta que estuvo lleno&#8230;\u00bb<\/p><p>\u00abLa navegaci\u00f3n era muy dif\u00edcil por la presencia de pecios, embarcaciones destrozadas, torpedos flotantes y soldados que en el agua intentaban hacer de marineros por primera vez en su vida. Empujaban hacia mi embarcaci\u00f3n sus peque\u00f1os botes neum\u00e1ticos, usando a modo de remos las culatas de los fusiles, y muchos nos dec\u00edan a gritos que estaban a punto de hundirse; pero nosotros no pod\u00edamos ayudarles, pues ya no me era posible acercarme m\u00e1s a la orilla\u00bb.<\/p><p>\u00abM\u00e1s tarde tom\u00e9 a bordo la carga de dos o tres gruesos pontones <em>Carley<\/em>. Estaban cargados al m\u00e1ximo: en cada uno se encontraban unos 50 hombres, y otros muchos estaban con el agua hasta la cintura, porque se hallaban de pie sobre una red que se hab\u00eda tendido entre dos de ellos. Mi barco tambi\u00e9n estaba sobrecargado. Precisamente nos dirig\u00edamos hacia nuestro destructor cuando se qued\u00f3 parado a causa de una aver\u00eda: el motor se detuvo porque la h\u00e9lice se hab\u00eda enredado (a mi juicio) en un &#8216;obst\u00e1culo&#8217; humano, de los que hab\u00eda muchos en aquellas aguas bajas. Algunos marineros de los buques de guerra se metieron en el agua intentando desenredar la h\u00e9lice, pero no lo consiguieron. Yo estaba demasiado d\u00e9bil para sumergirme bajo la espesa y negra capa de petr\u00f3leo que nos rodeaba; as\u00ed, para no quedarme all\u00ed sentado, en el barco ya in\u00fatil, ped\u00ed que me subieran a bordo del nav\u00edo de guerra. Abandonar mi embarcaci\u00f3n, en la que hab\u00eda gastado todos los ahorros de mi vida, signific\u00f3 el golpe de gracia&#8230; Despu\u00e9s de haber lanzado la \u00faltima ojeada a la playa, me sent\u00e9 bajo un ca\u00f1\u00f3n cubri\u00e9ndome el rostro con las manos y rec\u00e9\u00bb.<\/p><p>En la playa, los soldados permanec\u00edan en pie o se lanzaban al agua, solicitando ayuda a grandes voces, precipit\u00e1ndose sobre las embarcaciones y llen\u00e1ndolas de tal forma que las pon\u00edan en peligro de zozobrar; algunos comandantes se vieron obligados a sacar las pistolas y amenazar con disparar contra aquellos hombres enloquecidos.<\/p><p>Pero, a pesar de todas las dificultades, en el curso de aquel d\u00eda desembarcaron en Inglaterra 53.823 hombres, 6.500 m\u00e1s que el d\u00eda anterior.<\/p><p>Al d\u00eda siguiente el viento disip\u00f3 de nuevo el humo y la neblina, y por lo tanto el fuego desde tierra, las incursiones a\u00e9reas y el tiro de las ametralladoras que hab\u00edan disminuido mucho el 30 de mayo, recobraron nueva intensidad. La artiller\u00eda alemana, emplazada cerca de Nieuport, someti\u00f3 a un intenso fuego las playas de La Panne, y una vez m\u00e1s la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> volvi\u00f3 al ataque, hundiendo el destructor franc\u00e9s\u00a0<em>Sirocco<\/em> y averiando gravemente otros dos, tambi\u00e9n franceses. La RAF perdi\u00f3 28 de los aviones dedicados a las actividades de protecci\u00f3n y de interdicci\u00f3n.\u00a0 Pero fueron todav\u00eda mayores las p\u00e9rdidas que experimento al d\u00eda siguiente: 31 aviones contra 29 alemanes derribados.<\/p><p>El d\u00eda 1 de junio la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> lanz\u00f3 el ataque m\u00e1s potente de toda la operaci\u00f3n. Todo el arco de la costa de La Panne fue sometido a furiosos bombardeos y a continuas incursiones de los cazas. Los aviones se lanzaban en picado sobre el mar y el puerto desde una altura de unos 3.000 metros, atacando las saturadas zonas de embarque y las unidades navales en movimiento. En el transcurso de unas pocas horas un destructor franc\u00e9s y tres ingleses fueron hundidos, as\u00ed como dos barcos de pasajeros, un dragaminas y una ca\u00f1onera.<\/p><p>\u00abEn tales condiciones era evidente -escribi\u00f3 el almirante Ramsay- que prolongar las operaciones durante el d\u00eda significar\u00eda unas p\u00e9rdidas en hombres y barcos desproporcionadas totalmente con el n\u00famero de soldados desembarcados en Inglaterra, y que, por lo tanto, la operaci\u00f3n perder\u00eda r\u00e1pida y autom\u00e1ticamente impulso\u00bb.<\/p><p>El Almirantazgo se dio cuenta de que era inevitable una decisi\u00f3n en este sentido y orden\u00f3 que se suspendieran todas las operaciones diurnas. Los hombres de las tripulaciones, algunos de los cuales estaban pr\u00f3ximos al agotamiento nervioso, se prepararon para una noche de duro trabajo.<\/p><p><strong>La bolsa se reduce<\/strong><\/p><p>Mientras tanto, las tropas que defend\u00edan el per\u00edmetro de la bolsa se retiraron a una nueva y m\u00e1s corta l\u00ednea defensiva alrededor de Dunkerque; los Aliados se propon\u00edan defender la cabeza de puente \u00abcon todos los ca\u00f1ones antia\u00e9reos y contracarros disponibles y con todas las fuerzas que no hab\u00edan embarcado todav\u00eda\u00bb.<\/p><p>El per\u00edmetro se hab\u00eda ido reduciendo progresivamente desde el d\u00eda 30 de mayo por la ma\u00f1ana, a partir del momento en que el Ministerio de la Guerra recibi\u00f3 del Mando del Ej\u00e9rcito, situado en la aldea de La Panne, un mensaje que dec\u00eda: \u00abEl per\u00edmetro actual no puede defenderse durante mucho tiempo\u00bb. Pero precisamente en el curso de aquel d\u00eda los alemanes redujeron su presi\u00f3n. En realidad lo que suced\u00eda era que, hasta aquel momento, el Mando alem\u00e1n no hab\u00eda conseguido darse cuenta del todo de lo que estaba ocurriendo en Dunkerque. Durante muchos d\u00edas persisti\u00f3 la convicci\u00f3n de que los ej\u00e9rcitos cercados estaban perdidos irremediablemente. A\u00fan el 29 de mayo un comunicado afirmaba con complacencia: \u00abEl destino del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s en el Artois est\u00e1 se\u00f1alado&#8230; Tambi\u00e9n las fuerzas inglesas, que han sido duramente quebrantadas en el territorio&#8230; alrededor de Dunkerque, est\u00e1n a punto de ser aniquiladas por nuestro ataque conc\u00e9ntrico\u00bb.<\/p><p>Esta convicci\u00f3n, agravada por una fatal indecisi\u00f3n sobre el modo y el lugar en que ser\u00eda m\u00e1s conveniente efectuar el ataque, hab\u00eda llevado a una inactividad casi completa. \u00abAqu\u00ed se tiene la impresi\u00f3n de que hoy no va a suceder nada -protest\u00f3 con impaciencia, el 30 de mayo, el oficial jefe de la Secci\u00f3n de operaciones del mando del Ej\u00e9rcito 4-, la impresi\u00f3n de que nadie se ocupa ya de Dunkerque\u00bb. Al mismo tiempo, el general Halder, Jefe del Estado Mayor General, escrib\u00eda en su diario: \u00abLa destrucci\u00f3n del enemigo que tenemos cercado contin\u00faa. Sus unidades avanzadas siguen combatiendo con u\u00f1as y dientes, pero todas las dem\u00e1s est\u00e1n huyendo hacia la costa o intentando atravesar el canal de la Mancha sobre cualquier cosa que flote\u00bb.<\/p><p>Pero m\u00e1s tarde, si bien aquel mismo d\u00eda, el Mando del Ej\u00e9rcito alem\u00e1n se dio cuenta de que la despectiva definici\u00f3n \u00absobre cualquier cosa que flote\u00bb, subestimaba la flota de peque\u00f1as embarcaciones que de un modo tan r\u00e1pido iban y ven\u00edan a trav\u00e9s del canal de la Mancha. Y, finalmente, se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de hacer un esfuerzo decisivo para romper la l\u00ednea defensiva del Cuerpo Expedicionario. En consecuencia, la presi\u00f3n alemana aument\u00f3 en las primeras horas del d\u00eda siguiente en el sector de Fournes, hasta tal punto que oblig\u00f3 a los ingleses a reducir m\u00e1s a\u00fan el per\u00edmetro del \u00e1rea defendida. Los Aliados tuvieron que retirarse a la l\u00ednea que se extend\u00eda a lo largo de la frontera franco-belga, retirada que signific\u00f3 la p\u00e9rdida de unos 15 kms. de litoral entre Dunkerque y Nieuport, y dejar las playas situadas al oeste de La Panne expuestas al fuego de la artiller\u00eda alemana.<\/p><p>La retirada signific\u00f3 tambi\u00e9n que lord Gort ya no ten\u00eda excusa para eludir las instrucciones que hab\u00eda recibido, de que deb\u00eda regresar a la patria en cuanto las tropas que estaban a sus \u00f3rdenes se hubiesen reducido hasta tal punto que pudieran ser encuadradas por un mando subalterno. \u00c9l hab\u00eda solicitado permiso para permanecer hasta el final, pero su petici\u00f3n fue rechazada; el 31 de mayo lord Gort dej\u00f3 el mando de las tropas de retaguardia, que hab\u00edan sido proporcionadas por el Cuerpo de Ej\u00e9rcito I, al general de divisi\u00f3n Alexander. Entonces lord Gort y el general Brooke regresaron a Dover.<\/p><p>La presi\u00f3n alemana continu\u00f3 durante todo el d\u00eda; sin embargo, despu\u00e9s que seis\u00a0<em>Albacore\u00a0<\/em>y\u00a0 dieciocho\u00a0<em>Blenheim<\/em> bombardearon concentraciones de tropas del Grupo de Ej\u00e9rcitos B en Nieuport y otros lugares, pareci\u00f3 disminuir el peligro de una ruptura del frente. Pero el general Alexander estaba seguro de que no ser\u00eda posible defender aquella zona hasta que \u00abtodas las tropas se hubieran embarcado\u00bb, como esperaba el almirante Abrial. En las primeras horas del s\u00e1bado, 1 de junio, mientras la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> efectuaba un ataque en fuerza, las unidades alemanas realizaron nuevos ataques. La l\u00ednea inglesa qued\u00f3 rota en Bargues y Hoymille, y esto hizo necesario un nuevo repliegue, lo que llev\u00f3 a los ingleses a su \u00faltima cabeza de puente.<\/p><p><strong>Los nervios en el l\u00edmite de la resistencia<\/strong><\/p><p>La noche del 1 de junio fue oscura y las operaciones de embarque en el puerto resultaron m\u00e1s confusas que nunca. Las embarcaciones chocaban entre s\u00ed, impidi\u00e9ndose el paso unas a otras; en el muelle se aglomeraba tal multitud de soldados franceses e ingleses, que a las dos de la madrugada el comandante de las operaciones de Dunkerque decidi\u00f3 que era \u00abindispensable\u00bb que las unidades de retaguardia del Cuerpo Expedicionario embarcasen en las playas.<\/p><p>Una vez m\u00e1s se llam\u00f3 a los tripulantes de las peque\u00f1as embarcaciones para trabajar hasta el l\u00edmite de sus fuerzas. Y los problemas con que ten\u00edan que enfrentarse eran a\u00fan m\u00e1s graves, porque ahora se trataba de tropas en su mayor\u00eda francesas, y resultaba m\u00e1s dif\u00edcil hacer comprender a aquellos hombres lo peligroso que era precipitarse desordenadamente sobre las embarcaciones y sobrecargarlas.<\/p><p>A casua de la persistencia de los bombardeos, del miedo continuo, del hambre y la debilidad, los nervios de algunos soldados hab\u00edan cedido totalmente. Desdde hac\u00eda varios d\u00edas viv\u00edan en un mundo en el que s\u00f3lo el que estaba dotado de gran fuerza de voluntad y de una sangre fr\u00eda excepcional pod\u00eda seguir resistiendo.<\/p><p>Tambi\u00e9n es preciso reconocer que, durante las primeras fases de la evacuaci\u00f3n, la disciplina se hab\u00eda relajado gravemente, sobre todo en algunas unidades que se fraccionaron en el transcurso de la retirada. Muchos soldados estaban embriagados en Dunkerque y numerosos almacenes y negocios fueron saqueados. Los soldados bajaban a las playas llevando consigo un verdadero bot\u00edn: desde cajas de brandy a cajetillas de cigarrillos, desde juguetes y bicicletas a aparatos de radio. Y una vez en las playas, no se esforzaban mucho en cooperar con los que hac\u00edan todo lo posible para poner un poco de orden. En realidad, muchas veces no hab\u00eda el menor rastro de organizaci\u00f3n o de mando. El sistema ideado por Adam parec\u00eda bastante funcional; pero la divisi\u00f3n de la playa en sectores separados resultaba de poca ayuda para todos aquellos hombres que hab\u00edan quedado aislados de sus unidades y no sab\u00edan d\u00f3nde dirigirse. Miles de soldados vagaban de un grupo a otro buscando un rostro conocido, un oficial que les dijese lo que ten\u00edan que hacer, d\u00f3nde ten\u00edan que ir. La mayor parte estaban extenuados, \u00abcasi incapaces de caminar por el muelle\u00bb.<\/p><p>Las experiencias descritas por uno de los oficiales del\u00a0<em>Oriole<\/em> no son, desde luego, exageradas. Como el\u00a0<em>Oriole<\/em>, antiguo dragaminas, no ten\u00eda lanchas para recoger a los soldados en la playa, el comandante decidi\u00f3 embarrancarlo en la arena y as\u00ed, encaram\u00e1ndose a \u00e9l, los hombres podr\u00edan alcanzar los otros barcos fondeados a popa, en aguas m\u00e1s profundas. Su relato dice as\u00ed:<\/p><p>\u00abDespu\u00e9s de haberse situado todos a popa para elevar l aproa hasta el m\u00e1ximo, nos dirigimos hacia la orilla a toda m\u00e1quina hasta que, con un gran estr\u00e9pito, nos detuvimos. Los soldados que nos esperaban se arrojaron al agua, alej\u00e1ndose a nado de la orilla, y muchos tuvieron que ser izados a bordo por encima de la obra muerta. Lo peor era que cuando arroj\u00e1bamos una cuerda a un soldado, en seguida se agarraban a ella cinco o seis, y all\u00ed se quedaban, mirando hacia arriba con aire suplicante y con la solas rompiendo contra sus espaldas; y era un trabajo enorme convencer a cualquiera de aquellos desgraciados de que soltase la cuerda para que pudi\u00e9ramos subirlos a bordo uno por uno\u00bb.<\/p><p>Una vez en cubierta, los soldados se abandonaban a una indescriptible sensaci\u00f3n de alivio. \u00abFui invadido por una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de libertad -dijo un oficial del Ej\u00e9rcito-, toda la tensi\u00f3n acumulada en las \u00faltimas horas y en los \u00faltimos d\u00edas desapareci\u00f3 en un instante. Tuve la sensaci\u00f3n de que hab\u00eda terminado mi misi\u00f3n y que todo lo que quedaba por hacer le correspond\u00eda a la Marina\u00bb.<\/p><p>Pero algunos no llegaron a experimentar esa sensaci\u00f3n de tranquilidad. Con el transcurso de las horas y los d\u00edas la tensi\u00f3n aumentaba cada vez m\u00e1s. Hambrientos, sedientos y desesperadamente cansados, los cerebros torturados por el ulular de los bombarderos en picado, por las explosiones de las bombas, el crepitar de las ametralladoras y los gritos de los hombres, hubo quienes se desmoronaron. Pero fueron pocos. La mayor\u00eda lleg\u00f3 a darse cuenta de que los bombardeos no causaban grandes da\u00f1os en las playas: las bombas se hund\u00edan profundamente y su apagado estallido se limitaba a levantar grandes masas de arena. Una trinchera, sobre todo si estaba protegida por un terrapl\u00e9n, o incluso por un viejo colch\u00f3n, aseguraba una excelente protecci\u00f3n contra cualquier impacto que no diese de lleno. As\u00ed, poco a poco, se difundi\u00f3 en aquellas castigadas playas un esp\u00edritu de confianza y de dominio de s\u00ed mismo. Las primeras fases de la evacuaci\u00f3n afectaron especialmente a la \u00abcola\u00bb de las unidades del Ej\u00e9rcito, tropas no habituadas al combate, pero en d\u00edas posteriores todas hab\u00edan pasado ya por el bautismo de fuego. Y entonces los bombarderos no s\u00f3lo ten\u00edan que enfrentarse con los ca\u00f1ones de los buques, sino tambi\u00e9n con el tiro de los fusiles de los soldados que se encontraban en tierra.<\/p><p><strong>Misi\u00f3n cumplida<\/strong><\/p><p>A medianoche del d\u00eda 1 de junio el n\u00famero total de hombres puestos a salvo en aquella jornada era de 64.429. La noche siguiente se complet\u00f3 la Operaci\u00f3n \u00abDynamo\u00bb. El general Alexander fue recogido por el almirante Wake-Walker y a las 23.30, el comandante Tennant transmiti\u00f3 desde Dunkerque un breve y triunfal mensaje: \u00abEl Cuerpo Expedicionario ha sido evacuado\u00bb.<\/p><p>El lunes 3 de junio los alemanes efectuaron un esfuerzo decisivo contra la cabeza de puente de los Aliados, ya reducida al m\u00ednimo. La retaguardia francesa combati\u00f3 valerosamente contra fuerzas muy superiores, pero se vio obligada a replegarse a una nueva l\u00ednea defensiva en los suburbios de la ciudad, a poco m\u00e1s de 3.5 kms. del muelle Este. El Almirantazgo y el Ministerio de Marina franc\u00e9s, hab\u00edan convenido en evacuar aquella misma noche dicha retaguardia, cuyos efectivos se calculaban en unos 30.000 hombres. El almirante Ramsay dio las disposiciones pertinentes y envi\u00f3 los buques necesarios para la operaci\u00f3n. Pero en Dunkerque hab\u00eda bastante m\u00e1s de 30.000 soldados; por eso, cuando los hombres del general Barthelemy abandonaron las posiciones defensivas que hab\u00edan mantenido hasta el \u00faltimo momento y descendieron hacia el mar, \u00abuna gran multitud de soldados\u00bb, como dijo el historiador franc\u00e9s Jacques Mordal, \u00abapareci\u00f3 de improviso cuando se difundi\u00f3 la noticia del \u00faltimo embarque. De los s\u00f3tanos y de todos los refugios salieron r\u00edos de hombres desarmados que converg\u00edan hacia el muelle, decididos a no ceder su posibilidad de salvaci\u00f3n a los soldados que se hab\u00edan batido por ellos\u00bb.<\/p><p>Por ello, cuando el viejo destructor\u00a0<em>Shikari<\/em>, el \u00faltimo buque que dej\u00f3 Dunkerque, zarp\u00f3 para Inglaterra a las 3.40, unos 40.000 hombres tuvieron que ser abandonados a merced de los alemanes, que, al fin, alcanzaron la playa. Pero lo positivo fue que, a pesar de todo, 338.226 soldados hab\u00edan sido puestos a slavo.<\/p><p>En Londres, cuando se conocieron las proporciones de ese triunfo, el Gobierno experiment\u00f3 una profunda sensaci\u00f3n de alivio. A principios de la semana anterior, el Primer Ministro hab\u00eda cre\u00eddo necesario advertir, en t\u00e9rminos m\u00e1s bien pesimistas, que el pa\u00eds deb\u00eda \u00abprepararse para recibir noticias duras y graves\u00bb. Pero ahora, como \u00e9l mismo escribi\u00f3 m\u00e1s tarde, \u00aben la derrota, el pueblo de la isla, unido e invencible, ha sentido la gloria&#8230; un fuego blanco, irresistible, sublime, ha corrido de un extremo al otro de la isla&#8230; El nombre de Dunkerque resplandecer\u00e1 siempre en la historia de nuestro pa\u00eds\u00bb.<\/p><p>Reconfort\u00e1ndose en este fuego y en el orgullo que hab\u00eda suscitado lo sucedido, el pueblo ingl\u00e9s empez\u00f3 a creer que hab\u00eda logrado, en cierto sentido, una gran victoria.<\/p><p>Pero realmente, no se trataba de una victoria, ni mucho menos. Gran Breta\u00f1a se encontraba en una situaci\u00f3n muy peligrosa. Si bien el Cuerpo Expedicionario (a\u00fan con la p\u00e9rdida de 68.111 hombres entre muertos, heridos y prisioneros) hab\u00eda sido salvado, gran parte de su armamento y equipo se perdi\u00f3 o qued\u00f3 en manos de los alemanes (2472 ca\u00f1ones, 63.789 camiones, 20.548 motocicletas y algo m\u00e1s de 500.000 toneladas de provisiones y municiones), y en consecuencia no estaba en situaci\u00f3n de defender la isla de un posible ataque. La Marina era todav\u00eda una fuerza poderosa, pero las operaciones que se desarrollaron en la costa noruega demostraron lo vulnerables que eran sus grandes unidades a los ataques de aviones procedentes de bases terrestres; adem\u00e1s, entre las 243 embarcaciones hundidas en Dunkerque (de m\u00e1s de 1.000 que se utilizaron) figuraban seis destructores y otros 19 hab\u00edan resultado seriamente averiados. La RAF se bati\u00f3 bien, pero sali\u00f3 bastante debilitada de la lucha; y , por otra parte, los resultados obtenidos no fueron tan satisfactorios como parec\u00edan indicar las cifras generalmente aceptadas. El Primer Ministro, en un magn\u00edfico discurso pronunciado el 4 de junio en la C\u00e1mara de los Comunes, hizo grandes elogios de las acciones que hab\u00eda llevado a cabo la Aviaci\u00f3n. El Primer Ministro hab\u00eda quedado profundamente impredionado por los informes que refer\u00edan c\u00f3mo el Ej\u00e9rcito se sent\u00eda profundamente insatisfecho de la protecci\u00f3n y apoyo que hab\u00eda recibido en Dunkerque de parte del arma de Aviaci\u00f3n, y c\u00f3mo algunos hombres que vest\u00edan el uniforme de la RAF hab\u00edan sido insultados por soldados que acababan de llegar de los campos de Francia.<\/p><p>Winston Churchill, en su discurso de la C\u00e1mara de los Comunes dijo entre otras cosas:<\/p><p>\u00abDebemos estar muy atentos a no conceder a esta operaci\u00f3n los atributos de una victoria. Las guerras no se ganan con evacuaciones. Pero, no obstante, en la operaci\u00f3n ha habido algo de victorioso. Este algo ha sido conseguido por la Aviaci\u00f3n. Muchos de nuestros soldados no vieron, en el camino de regreso, a nuestros aviones operando; s\u00f3lo vieron a los bombarderos escapados a sus acciones de protecci\u00f3n. Por esto tienden a subestimar lo realizado. He o\u00eddo hablar mucho de este asunto y por ello hago esta digresi\u00f3n: quiero deciros algo al respecto.<\/p><p>Se ha tratado de una gran prueba de fuerza entre la Aviaci\u00f3n inglesa y la alemana. \u00bfEs posible concebir un objetivo m\u00e1s grande para la Aviaci\u00f3n alemana que la de impedir la evacuaci\u00f3n de estas playas, hundiendo todos los buques que nosotros hemos enviado a millares? \u00bfQu\u00e9 objetivo pod\u00eda tener, en el marco de la guerra, una importancia y un significado mayores que \u00e9ste? Ellos lo han intentado con gran decisi\u00f3n y han sido derrotados: su misi\u00f3n ha fracasado. Hemos conseguido traer a la patria a nuestros soldados; y por cada una de las p\u00e9rdidas que nos han infligido han pagado un precio cuatro veces mayor\u00bb.<\/p><p>No obstante, cuando se comprobaron y analizaorn las cifras, se vio claramente que esta afirmaci\u00f3n estaba bastante lejos de la realidad. Durante la operaci\u00f3n, el Mando de caza hab\u00eda perdido 106 aviones; pero las p\u00e9rdidas alemanas en Dunkerque no hab\u00edan sido cuatro veces superiores. En realidad fueron 130 \u00f3 140 aviones los que perdieron, muchos de ellos derribados por la Marina francesa y 35, seg\u00fan sus afirmaciones, por la Marina inglesa. No puede dudarse de la valent\u00eda y habilidad con que se bati\u00f3 la RAF, pero ya es tiempo de que reconozcamos que la\u00a0<em>Luftwaffe<\/em> hizo otro tanto y que, aun siendo verdad que entre el 21\u00a0 yel 23 de mayo perdi\u00f3 129 oficiales, tambi\u00e9n es cierto que no hubo aquel exterminio que quer\u00eda hacer la propaganda de 1.940.<\/p><p>Pero si la operaci\u00f3n de Dunkerque no pod\u00eda considerarse como una victoria, ni siquiera en el sentido restrictivo que indicaba Churchill, consigui\u00f3, sin embargo, un resultado de inestimable valor: quiz\u00e1 por primera vez desde el principio de la guerra, el pueblo ingl\u00e9s estaba firmemente decidido a combatir y a vencer. Se hab\u00eda dado cuenta de lo que significaba la moderna guerra mecanizada, y la gran raz\u00f3n que llevaban aquellos profetas previsores, como sir Basil Liddell Hart, que se hab\u00edan esforzado por demostrar las ventajas anejas a una profunda penetraci\u00f3n estrat\u00e9gica efectuada por fuerzas acorazadas aut\u00f3nomas; insistiendo en que, a su vez, este tipo de penetraci\u00f3n pod\u00eda ser eficazmente neutralizado mediante contraataques concentrados, llevados a cabo por fuerzas de la misma naturaleza. El pueblo brit\u00e1nico hab\u00eda visto que los Ej\u00e9rcitos franceses y el Cuerpo Expedicionario brit\u00e1nico hab\u00edan sido tristemente incapaces de contener la violencia de los golpes descargados por los\u00a0<em>Panzerkorps<\/em> y que Inglaterra estaba muy cerca de aquella imprevista y vergonzosa derrota que amenazaba con abatirse de un momento a otro sobre Francia. Pero, a su vez, el pueblo brit\u00e1nico acababa de presenciar una espl\u00e9ndida demostraci\u00f3n de audacia y un conmovedor ejemplo de presencia de \u00e1nimo y de esp\u00edritu de sacrificio.<\/p><p>El hecho de darse cuenta de que la cat\u00e1strofe hab\u00eda sido evitada casi milagrosamente, y de que a\u00fan en aquel momento era posible o\u00edr al otro lado del canal de la Mancha el tronar de los ca\u00f1ones enemigos, constituy\u00f3 para los ingleses el\u00a0<em>shock<\/em> del que ten\u00edan tanta necesidad desde hac\u00eda mucho tiempo.<\/p><p>Cuando Churchill, en el gran discurso del 4 de junio, dec\u00eda en la C\u00e1mara de los Comunes que los ingleses combatir\u00edan en las playas y en las pistas de aterrizaje, en los campos, en los caminos y en las colinas, y no se rendir\u00edan jam\u00e1s, no estaba \u00abformando\u00bb la opini\u00f3n p\u00fablica, sino qu em\u00e1s bien estaba \u00abreflej\u00e1ndola\u00bb. Hab\u00eda nacido el esp\u00edritu de Dunkerque.<\/p><p>Y a pesar de que este esp\u00edritu de lucha hab\u00eda nacido <em>in extremis<\/em>, exist\u00eda, finalmente, una posibilidad de supervivencia.<\/p><h2><span style=\"color: #be0d05;\">\u00a0 \u00a0CONCLUSIONES<\/span><\/h2><p>Aunque cada uno da\u00a0<em>su<\/em> versi\u00f3n de los hechos, parece incuestionable qui\u00e9nes avanzaban y qui\u00e9nes retroced\u00edan en la lucha. Ya hab\u00eda terminado la\u00a0<strong>falsa guerra<\/strong>, y en estos primeros meses de la guerra en Europa,\u00a0 adem\u00e1s de factores t\u00e9cnicos y t\u00e1cticos, los contendientes se presentaban con un alma muy diferente a la batalla. M\u00e1s a\u00fan, como pudimos ver en la ocupaci\u00f3n Noruega y hemos perfilado sobre los altos mandos del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, los \u00fanicos que estaban ya en guerra eran los alemanes. En los primeros cap\u00edtulos hemos visto como la sociedad alemana va pasando de la ira y la decepci\u00f3n a unirse en torno al F\u00fchrer y su milenaria historia. El sistema capitalista est\u00e1 cuestionado tras la gran depresi\u00f3n del 29, y la Alemania nazi <em>engancha<\/em> a todo un pueblo con sus enormes desfiles militares adornados de conceptos psicol\u00f3gicamente determinantes como imperio y raza.<\/p><p>Como ya hemos comentado, al acabar la Segunda Guerra Mundial haremos un ap\u00e9ndice sociol\u00f3gico del conflicto, el antes y el despu\u00e9s. Ahora, en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo, buscaremos una posible respuesta a la verdadera pregunta de la Evacuaci\u00f3n de Dunkerque: \u00bfpor qu\u00e9 Hitler permiti\u00f3 a las tropas inglesas volver a las islas?<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0Dunkerque es algo m\u00e1s que una evacuaci\u00f3n. Es mucho m\u00e1s. 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