«Askatasun eguzkia basotik irten da» (el sol de la libertad sale del bosque)
Un poco antes sucedieron algunas cosas relevantes. 1977. Enero. Una noche fría, todo el pueblo se reúne en la Plaza Mayor para celebrar la legalización de la ikurriña. Recuerdo al abuelo de un familiar fumándose una breva en el balcón del Ayuntamiento. Dos meses antes se había llevado a cabo la primera amnistía tras la muerte de Franco. Hubo varias más en dos años. 1978. Tengo catorce años. Un día cualquiera A.A. deja de ir a clase. Cuarenta años después me entero de que para Ana y sus dos hermanos no fue un día cualquiera. Ese día ETA había asesinado a su padre.
Mi primera clase de txistu coincidió con la derrota del Athletic en la final de la UEFA contra la Juventus. Mi aita se fue a Bilbao a ver el partido con sus dos primos.
Mi padre llega muy tarde. A las cinco recogerá con el microbús a los compañeros de trabajo. Ya me contará mañana cómo ha vivido con Ino y Joselu el partido. Está cansado pero me quiere y, mientras se toma el ponche, me pregunta por el primer ensayo. Le enseño el txistu de ebonita que me han prestado y le contesto que ya iré sacando notas. Iñaki me ha caído bien y aprenderé pronto. A partir de la semana que viene voy los días del grupo. Les doy un beso y me voy a la cama mientras me dice que ya compraremos uno de ébano. Me cuesta dormir y voy tocando con los dedos las notas. No recuerdo algún sostenido y bemol pero los repasaré en el libro que me ha dejado.
Desde el primer día cogí el ritmo del zortziko. Me hablaban en euskera y les contestaba en castellano. Euskera. Castellano. Pronto me tomaron cariño. Se quedaron rápido con mi nombre. Ya no era Pedro. Me querían y me llamaron Peio. Me quisieron más. Cuarenta años después, si me encuentro con alguno lo recuerda. Peio. En sanjuanes bailábamos el Azeri-dantza, baile del zorro, y para que fuera conocido lo enseñábamos a la gente del pueblo que quería bailarlo. Así conocí a C. Almorza. Algunos lo conocen como K.Almorza. Más tarde se hizo famoso como Pedrito de Andoain. No era Peio, no. A él le dejaron elegir y se puso Pedrito. Conmigo fue siempre majo. Hasta me llevó en coche del instituto de Hernani a Andoain la víspera de que cruzara la frontera, y pasamos un control de la Guardia Civil a la altura de Krafft. Más tarde se pasó sus buenos años a la sombra sin poder bailar el zorro. No le he vuelto a ver desde aquel viaje juntos, pero seguro que seguirá siendo un tipo majo. Es a partir de este momento cuando empiezo a defender mi libertad.
A los pocos meses llegó el referéndum de la Constitución, y otros txistularis del grupo me invitaron a tocar con ellos en un acto en el teatro del colegio de La Salle. El artista invitado era T.Monzón. Ya estaba viejo. En su día fue actor destacado del PNV, luego de ANV. Ahora es de Herri Batasuna. Anunció que iban a votar en contra. Al día siguiente, el PNV cambió su voto negativo y, como era la constitución española y ellos eran vascos, se iban a abstener. Jangoikoa eta lege zaharra (Dios y las leyes viejas); o sea, EAJ tenía que diferenciarse de HB, no vaya a ser que algún despistado se equivoque y acuda a la Herriko Taberna (bar del pueblo) en lugar del batzoki (la casa del Partido). Sobre este tema volví treinta y pico años después y lo comento un poco ahora.
He vivido trece años en Logroño. Un día acudí a una charla de R.Díez en un local de una caja de ahorros riojana. Como coincido con ella en muchísimas cosas, fui pronto y me senté en primera fila. Lo que cuento a continuación ocurrió meses antes de que la botaran del partido. Tras contar lo que todos sabemos , y que unos lo interpretan a su manera, con guardias civiles y gales, Franco y los grises como justificativos de la revolución etarra, y otros lo simplificamos moralmente en que nadie tiene ningún derecho sobre la vida/muerte de los demás, vamos que si matas eres un asesino, R. se prestó al debate. Antes de comentar el diálogo que tuvimos, quiero recordar algunos hechos:
«El Consejo General Vasco fue el órgano preautonómico del País Vasco entre enero de 1978 y abril de 1980. Antes, en mayo de 1977 diversos partidos políticos vascos firmaron el «Compromiso Autonómico», donde se acordaba que fuesen los parlamentarios vascos y navarros salidos de las elecciones constituyentes quienes redactasen el estatuto de autonomía. Tras las elecciones del 15 de junio de 1977, en las que el PNV, PSE-PSOE y ESEI concurrieron al Senado conjuntamente en el Frente Autonómico, se constituyó la Asamblea de Parlamentarios Vascos (19 de junio) en la que estaban todos los diputados y senadores electos en Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, a excepción de los de la UCD, que se oponían a la integración de Navarra en una autonomía conjunta. El 4 de enero de 1978 se crea el CGV por decreto-ley. Preveía que las tres provincias vascas y Navarra pudieran adherirse al Consejo. Las elecciones a las Juntas Generales de las provincias vascas y al Parlamento de Navarra coincidieron con las elecciones municipales de 1979. Los parlamentarios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya decidieron que sus provincias se uniesen al CGV. Los navarros decidieron lo contrario. En mayo de 1977 la APV aprueba la elaboración de un proyecto de estatuto que se presentaría al Gobierno, al Parlamento y que habría de ser aprobado en referéndum. En diciembre de 1978 se constituyó una ponencia redactora de un anteproyecto de estatuto que, tras concluir su trabajo a toda prisa y hacerlo aprobar por la Asamblea, envió el anteproyecto al Gobierno el 29 de diciembre. Fue sometido a referéndum el 25 de octubre de 1979 al igual que el catalán (por eso las prisas). La campaña se desarrolló entre los días 4 y 23 de octubre. El CGV dirigió, orientó y gestionó la campaña institucional, con un coste de 100 millones de pesetas (propaganda en prensa, vallas publicitarias, folletos, …). El eslogan base de la campaña era: «25 de octubre. Tú decides. Vota.» Combatía la abstención. El CGV no fue neutral. Votó el 58.85%. Se abstuvo el 41.15%.
El Estatuto de Autonomía del País Vasco se fundamenta en la foralidad histórica, procedimiento de financiación especial basado en una actualización de los conciertos económicos establecidos tras la abolición de los fueros en 1876, que se habían mantenido en Álava y Navarra, pero habían sido derogados por Franco en Guipúzcoa y Vizcaya. Igualmente, permite la formación de un cuerpo de policía propio, la Ertzaintza. En 1984 se entregará la sanidad a través de Osakidetza. En el ejercicio 1993-94, bajo la presidencia de J.A.Ardanza, se darán unas medidas económicas dirigidas a atraer inversión foránea, las vacaciones fiscales, que el Tribunal de Justicia de la UE en 2006 y dando la razón a la Unión Europea que las declaró ilegales en el 2000, las refrendó como ayudas estatales incompatibles con el mercado común.
Las primeras elecciones al Parlamento Vasco fueron en 1980. Se formó un gobierno exclusivamente del PNV. El Partido, con 25 parlamentarios tenía mayoría absoluta si eliminamos a HB de posibles pactos contrarios (el Parlamento tenía 60 escaños y HB no acudió al mismo en toda la legislatura). El primer Presidente (Lehendakari) fue C.Garaicoechea. En las elecciones de 1984 volvió a haber un gobierno monocolor en segunda vuelta, pero las discrepancias con el Partido sobre la distribución de los recursos económicos de la comunidad autónoma hicieron que pusiera su cargo a disposición del Partido, siendo elegido J.A.Ardanza once meses después del gobierno Garaicoechea, con un pacto de legislatura con el PSE-PSOE. De aquellos días cabe recordar el discurso de J.A.Cuerda, que acabó diciendo:
‘Voy a terminar esta breve intervención, y la voy a terminar de la única manera en que el portavoz nacionalista considera que debe hacerlo: dedicando, desde lo más profundo de mi corazón, un sentido homenaje a Carlos Garaikoetxea y a su Gobierno. Es un honor ser su compañero de partido, pero además ha sido y es y será un privilegio ser su amigo. Hoy es un día para proclamar la entrega generosa de nuestro Lehendakari Garaikoetxea al servicio de nuestro pueblo, de proclamar su inigualable talla de político, su carisma de hombre excepcional. Fiel a una ética de principios por encima de la mal llamada ética de la eficacia, testimonio con su vida personal, familiar y pública de honestidad y de afecto hacia todos, la reciente historia de Euskadi tiene en su portada para siempre al Lehendakari Carlos Garaikoetxea. Pero, afortunadamente para este pueblo, Carlos Garaikoetxea no es sólo historia; es, sobre todo y principalmente, futuro. Muchas gracias.’
No tuvo la menor palabra de elogio para Ardanza, y puso en tela de juicio la actitud socialista ante el pacto de legislatura. En 1986 se pasaría a Eusko Alkartasuna y en 1990 volvería la Partido. Sigamos.
J.A.Ardanza fue lehendakari durante quince años. Hoy tiene 78. Con 43 fue elegido lendakari (vamos a dejar de ser puristas). De él se decían estas cosas en la prensa el 25 de enero de 1985 (diario «La Vanguardia»):
«Ardanza aparece como un hombre netamente del aparato del PNV. Natural de Elorrio, a los 13 ingresó en el seminario de Derio. Seis años después abandonó la carrera sacerdotal al haber perdido la fe religiosa. Estudió Derecho en el colegio de los jesuitas de Durango y se licenció en la Universidad de Deusto, donde fue discípulo de Xabier Arzallus. Al terminar su carrera se incorporó al movimiento corporativo Mondragón, y estuvo empleado como ayudante en la asesoría jurídica de la Caja Popular Laboral. En 1961 se alió a las juventudes nacionalistas vascas EGI. De este grupo surgió el movimiento que posteriormente dio origen al nacimiento de ETA. Ardanza, sin embargo, estuvo siempre alejado de los sectores radicales. Se pasó posteriormente al PNV, encuadrándose en el sector sabiniano. Con este partido se presentó candidato a la alcaldía de Mondragón, siendo elegido alcalde en 1983. Este mismo año fue elegido diputado general de Guipúzcoa, donde realizó una labor discreta, asesorado por su brazo derecho, Kepa Bordegaray. La Junta de representantes y apoderados del PNV de Guipúzcoa retiró la confianza a sus representantes, cuando surgieron los enfrentamientos entre la dirección del partido y el ex lendakari Carlos Garaicoechea. Uno de los representantes a quien se le retiró la confianza, de forma expresa, fue al propio Ardanza.
Ardanza se ha caracterizado dentro del partido por su disciplina y por la fidelidad fuera de toda duda a Xabier Arzallus. Se le considera hombre de profundas convicciones religiosas, conservador y un peón trabajador y eficaz. Domina el euskera y se ha distinguido por su apoyo a las ikastolas.»
En el mismo artículo se señala del día en que fue elegido como lendakari Ardanza que el presidente del EBB, R.Sodupe, calificó como ‘uno de los días más felices de mi vida’.»
Ya volveré a los hombres del Partido más adelante. Ahora retomo el debate con R.Díez. En 1986 el PSOE consigue dos diputados más que el PNV (aunque perdió en votos por el resultado de Vizcaya) al Parlamento Vasco (el Partido se había dividido en dos: PNV versus EA). Entre 1986 y 1998 se produce una prolongada colaboración entre PNV y PSE-PSOE en el País Vasco, y durante unos años (1991-98) R.Díez fue consejera de Comercio, Consumo y Turismo. Y voy yo, y le pregunto:
-Rosa, ¿por qué le disteis la lehendakaritza al PNV en 1986 cuando vuestro candidato (el difunto J.M.Benegas) tenía dos parlamentarios más que el Partido?
-Para acercarlos al constitucionalismo.
-Y bien que lo hicisteis. Les habéis dado Interior, Educación, Sanidad, Hacienda Foral (no quise entrar en los cupos y las vacaciones fiscales). Sólo os faltó entregar toda la Justicia para que fueran un estado independiente.
-Tienes razón, pero no lo sabíamos.
Del dicho «uno asciende hasta llegar a su grado de incompetencia» creo que ya hablaré. Mientras, la ignorancia, el buenismo, el no saber, el pensar que no eran tan malos,… nos han dejado centenares de asesinados. El bosque sigue siendo impenetrable.
Tras este paréntesis vuelvo a mis catorce años. Ya voy al Instituto de Hernani. Es la época dorada del sometimiento. Anda por ahí un tipo al que llaman «el abuelo» de veinte años, más o menos, que cuando muere un etarra o detienen a un comando aparece con el Egin en el sobaco y dice que hay huelga. Amén. Y para casa andando porque hay barricadas y el autobús de Garayar está en cocheras. No lo querían ni en el instituto de Peñaflorida, en Sanse. Menos mal que sólo duró un curso. En las escaleras del patio soltaba el mitin y libremente nos íbamos a casa.
En esta época, finales de los setenta, había muchas concentraciones y carreras delante de la guardia civil. Desde la ventana de la habitación de mis padres veía a gran parte del vecindario en la esquina del callejón, mirando cuesta abajo, y de repente corrían hacia los portales y subían los grises, luego los marrones. La mayoría de los que corrían cuesta arriba hacia el cementerio eran vascos, y la mayoría de mis vecinos no. Ya hablaremos del proceso de integración más despacio.
1981. Éste es el año clave en mi vida. Diecisiete años, un expediente académico estupendo (tengo en casa todavía las notas de 7º de EGB firmadas por mi tutor, J.M.Pajín Echevarría, ilustre padre y marido) y va mi padre y se muere. En seis meses. Una quimioterapia bestial. Mando mi vida a la mierda. Paso de todo y empiezo a fumar. Tengo una profesora de Geología canaria. Un día detienen a Lola. Acaba en Yeserías. Huelga general. Tras una semana sin hacer nada, una mañana propongo un debate sobre el sentido de la huelga. Lo celebramos al día siguiente. Por supuesto, acabo siendo el facha. Ese día descubro el cariño de los perros. Muchos dejan de saludarme, y a esas alturas del partido en el instituto me conocía todo pichichi. Le mando a Yeserías «Señas de identidad» de Juan Goytisolo, una de mis novelas favoritas en aquella época.
Detrás de la Parroquia había un campo de fútbol de tierra donde se jugaba un torneo entre equipos del pueblo. En las fiestas de San Juan se convertía en una plaza rectangular donde se soltaban vaquillas. El primer año, la vaquilla andaba despistada por la tierra, y solo pegaba un revolcón al tonto del pueblo. El segundo año, un poco más lista, pillaba al borracho de turno. Ya la gente se arrimaba menos y estaba más cerca de los maderos que marcaban el recinto. Se nota que entre roble viejo y roble nuevo el mayoral ha cuidado con esmero al novillo. Alto y fibroso, cuello tieso y mirada de odio en sus ojos cada vez más negros. Desde el centro del ruedo elige sin prisa a su víctima, lejos del refugio de las tablas y con andar dubitativo. Sus manos firmes y el empuje de sus cuartos traseros le acercan al fulano en un instante, lo levanta al cielo y sin mirar atrás vuelve al centro entre aplausos y algún grito de sorpresa.
En su tercera temporada, y con un historial de cogidas por todas las fiestas vascas, va a estrenarse en la plaza de Tolosa. Esta villa guipuzcoana tenía en el centro de ella en una casa solariega, al Partido Carlista, pero con el tiempo será recordada por sus carnavales. Cuando se anuncia su turno un murmullo cubre el repleto graderío pasando de la fiesta a la expectación. Sale al paso hasta los medios. En la arena, todos los valientes tiemblan a dos pasos del callejón. En la sombra, adornado por la ikurriña, el palco de autoridades, y al grito unánime de «¡Gora ETA!», el novillo roza el polvo con sus pitones y arranca.
El mayoral justifica ante el alcalde los buenos duros que les ha costado llevar a sus fiestas a ETA:
-A alguno lo va a colgar de una antena. Cuando luego cenéis angulas en la sociedad, entre trago y trago de sidra seguiréis descojonándoos.
-Sí que tiene buena pinta el bitxo.
-Si fuera de una finca de Jerez, ni el Cordobés tendría güevos de torearlo en Sevilla. ¡Mira cómo corre!
Cuando está a diez metros de la barrera, la gente cae al callejón en su huida. Empujando con sus patas traseras, ETA salta las tablas, y empieza a subir por el graderío, despachando a diestra y siniestra lo que se encuentra por el camino. Es un toro leído, y conocedor de la obra de Sabino, y en dos trancos está llegando a la presidencia. Perdón, Presidencia. Ya sólo quedan las boinas, porque las autoridades, que ya esperaban el amaiketako, entre pisotones y empujones, en su evaporación se han quitado el lastre de encima. Y así, como quien no quiere la cosa, ETA se sentó en la Presidencia, para ver a lo lejos las papeleras con su aroma en la orilla del Oria, mientras todos aplaudían. Y ETA, mirando a un lado y otro, se fumó un puro y el sirimiri cubrió el cielo del orinal de Guipúzcoa.