25/10/2026

Día 9: Dinan – Saint-Malo – Rennes

   Tras media hora de coche, llegamos a Dinan. Hemos desayunado muy bien, así que a tope de fuerzas, nos vamos a patear esta ciudad de unos 15000 habitantes. Dinan es una ciudad medieval situada en el fondo del estuario del Rance, que se abre a la Costa Esmeralda, entre Dinard y Saint-Malo. Desde siempre ha atraído a los románticos y a los viajeros curiosos y buscadores de la belleza. Víctor Hugo, uno de sus más ilustres visitantes, decía de ella: ‘Dinan es una bonita ciudad aglutinada y construida en lo alto de un precipicio, como un nido de golondrinas‘.

   Es una ciudad atípica, donde pasado y futuro se conjugan a diario. Sus calles perpetúan la actividad comercial y de liderazgo de la época de los duques y despliegan permanentemente sus actividades y dinamismo económico. Al recorrer esta antigua ‘roca fuerte‘, desde la ciudad alta a la ciudad baja, irás descubriendo su turbulenta historia a medida que contemplas sus casas medievales con voladizos (s. XV), casas con soportales (s. XVI), casas con vitrales (s. XVII), sus espectaculares murallas (las más importantes que aún se conservan al norte del Loira) o las casas de sus armadores y comerciantes del puerto. Con la llegada de la revolución industrial la actividad económica disminuyó aunque no llegó a desaparecer. Y aún hoy, los comerciantes, artesanos, ferias y mercados de Dinan confirman su vocación de ser la capital comercial de la región de Rance.

Dinan
Dinan
Dinan
Restos de un incendio

   Meterse en medio de esta ciudad y ponerse a andar hacia un lado o hacia otro es maravilloso. Vas por una calle de piedra y de repente llegas a una plaza espectacular con casas entramadas y de piedra. Y en el centro, los restos de una casa que se quemó en el 2018. Vayas por donde vayas, alucinas. Después de pasear por la ciudad alta, empezamos a bajar por callejuelas impresionantes hacia la ciudad baja y el puerto. Y aquí nos encontramos con la calle más bonita de toda Bretaña (para nosotros, que nadie se ofenda): la Rue du Jerzual. Veo las fotografías que hicimos y se me pone la carne de gallina. Las ciudades que hemos visitado en Bretaña en este viaje son Ciudades de Arte, y su propósito al visitarlas, personalizado en esta calle, significa tener la posibilidad en todo momento de sumergirse en su pasado, compartir la vida de sus habitantes, conjugar los alimentos terrenales con los espirituales, el encanto de los escaparates de artistas con la magia de las piedras antiguas.

   Empiezas a bajar esta calle empedrada y dejas de respirar. En las orillas, hierbajos que salen de las piedras, clasificados. A un lado, una callejuela adornada con un paso superior; al otro, unas escaleras de piedra que te llevan a una arboleda. La calle gira a la derecha, y estamos impacientes por saber qué nos viene encima diez metros más abajo. Es una pasada. Las primeras casas son de piedra, pero a medida que bajamos hacia el puerto, son entramados de madera; es decir, esta calle se construyó desde el puerto hacia la ciudad alta. Una señora, en la puerta de su casa florida. Le decimos que es increíble y, con una gran sonrisa nos dice que es la calle más bonita del mundo. Al final de la cuesta nos encontramos con una casa de tres alturas, de madera, que nos parece un granero. Se lo preguntamos a dos chicos que están trabajando por allí y tras preguntar a un tercero nos dicen que creen que en el siglo XVI era un silo/molino para hacer la harina. De verdad, la gente es amable, cordial, con buen humor. Aquí, las horas pasan más despacio…

   Rue du Jerzual

Observas desde arriba la empinada cuesta
y piensas en lo fácil que sería
desplazarse
midiendo sólo a medias donde pones los pies
para no tropezar y alcanzar tu destino.

Para no tropezar y alcanzar tu destino,
midiendo solo a medias donde pones los pies,
desplazarse
manteniendo el paso firme,
observando la empinada cuesta
desde abajo.

Santiago Pérez Merlo ©
   Dinan es una ciudad feudal en el estuario del río Rance, datada en el siglo XI alrededor de su castillo. Está completamente en el margen izquierdo del Rance y sus dos parroquias, Saint-Malo y Saint-Sauver comparten la ciudad amurallada. En 1040, Josselin de Dinan hizo construir una fortaleza (castrum) en un promontorio con vistas al Rance, controlando el puente y el puerto. Esta fortaleza fue tomada en 1065 por Guillaume le Conquérant (episodio recogido en el Tapiz de Bayeux). El diseño de las murallas de la ciudad se estableció en el siglo XIV. En 1620 aparece la puerta de Saint-Louis.
   La iglesia de Saint-Sauveur, 1112, está situada en la Place Saint-Sauveur. La fachada oeste y la pared sur son de estilo romano-bizantino y datan del siglo XII. La nave, el crucero, la capilla del lado sur y el coro son de estilo gótico y son de los siglos XV y XVI. A mediados del siglo XV, el pórtico sur fue reemplazado por una capilla de tres lados. El crucero y el nuevo coro fueron iniciados en 1507, fecha en la que se inicia la construcción de las diez capillas periféricas. El campanario se derrumbó en el siglo XVI y fue reconstruído en el s. XVIII. El altar mayor, en madera y mármol data de los ss. XVII-XIX. Hay una fuente de agua bendita del siglo XII.

   La iglesia de Saint-Malo, en la Grande-Rue, se inició en 1490, tras ser derrumbada la antigua iglesia de 1066, por el duque François II. El coro se acabó en el siglo XVI. A su alrededor, capillas de los siglos XV y XVI. El crucero

Dinan
Torre de Jerzual

es de 1620. La fuente bautismal es del siglo XV. El portal, que se abre hacia el crucero sur, es de 1620. La escalera de caracol del campanario se construyó entre 1490 y 1517.

   La fortaleza de Dinan (1382-1384) fue fortificada por el duque de Mercoeur, integrándose la Porte de Guichet y la torre Coëtquen. A lo largo del siglo XVIII, al igual que las grandes torres de artillería cercanas, el edificio de la Torre se utilizó principalmente para la guardia de prisioneros de guerra, alojando en 1703 unos 800. Desde febrero de 1792, el torreón fue asignado a la detención de sacerdotes refractarios a la Constitución Civil. Esta torre tiene tres habitaciones grandes con paredes con un espesor de cinco metros.

   La torre de la puerta de Jerzual es de los siglos XIII-XIV. Es una abertura en medio  de  una  sola  torre  y la  principal ruta  de acceso a  la ciudad hasta finales del siglo  XVIII.

   La Torre del Reloj (1469-1470), en la rue de l’Horloge, se eleva en una pirámide a una altura de unos 60 metros. Es una antigua torre comunal que originalmente sirvió como ayuntamiento. El viejo mecanismo del reloj fue fabricado en 1498. En 1507 la torre fue dotada con una campana dedicada a la duquesa Anne.
   Babeando de placer, cogemos el coche y nos vamos a Saint-Malo, nuestra siguiente visita. El día se estropea, y entre sus calles estrechas, bajo la lluvia, es un rollo moverse. Está saturada de gente, y el estilo arquitectónico dominante no es nuestro preferido. A pesar de ello, sabemos que es una de las ciudades más importantes de Bretaña, y el puerto más importante del norte de la región. Saint-Malo es un bastión natural, casi una isla rocosa que domina el estuario del río Rance. El espíritu independiente de sus habitantes permitió que, durante siglos, la ciudad adquiriera privilegios y libertades. En el siglo XVII, la ciudad era inmensamente rica y, sus armadores, prestaban dinero al rey Luis XIV. En esta ciudad en la que retumban tempestades y grandes mareas, el soplo del mar se oye desde lejos o se adivina en la sombra apaisada de sus callejas. 
   Toma su nombre del monje bretón Maclow, del país de Gwent (Gales). Sucede a la antigua ciudad galorromana de Aleth. La roca (llamada Canalchius) sobre la que se construye la ciudad estuvo deshabitada hasta el siglo VI, cuando el monje Malo aterrizó en la roca. Se dedicó a la predicación y fue nombrado obispo de Aleth (Saint-Servan). Saint Gurval, sucesor de Saint Malo como obispo de Aleth, erigió una iglesia en la roca en su honor, que sería quemada por los lugartenientes de Carlomagno en el año 811. El obispo Hélocar, hacia el 816 mandó recrear la iglesia bajo el nombre del diácono español San Vicente, martirizado por Diocleciano en el 304. Arruinada por las invasiones normandas del siglo X, la iglesia fue donada en 1108 a la abadía benedictina de Saint-Martin de Marmoutier en Touraine, que fundó un priorato allí. El obispo Jean Châtillon tomó posesión de ella después de largas duchas con los benedictinos y la reconstruyó por completo hacia el año 1152, para convertirla en una catedral. El obispo transfiere la sede episcopal de Aleth a Saint-Malo-de-l’Isle y a partir de este momento la ciudad está dominada por el poder eclesiástico. Desde principios del siglo XIII, Saint-Malo no ha dejado de ser codiciada por los duques de Bretaña. Enrique III de Inglaterra aterrizó en Saint-Malo en 1230 para ayudar al duque Pierre Mauclerc en sus luchas contra el rey Luis IX. En 1308, los burgueses de Saint-Malo instituyeron una «comuna» que dura poco tiempo. En 1373, una flota inglesa, comandada por el conde de Salisbury,  trajo un ejército de 4000 hombres en nombre del duque Juan IV. En 1378 sufrió el asedio de los ingleses liderados por el duque de Lancaster. Bertrand du Guesclin viene al rescate de la ciudad con un ejército franco-bretón de 10000 hombres y se instala en Saint-Servan y en la ciudad. Y entre idas y vueltas, llegamos al año 1395, cuando el papa Clemente VII cede la ciudad al Rey de Francia Carlos VI y se convierte en un enclave francés en suelo bretón. En 1395 el rey le otorga a Saint-Malo el estado de puerto libre y construye el castillo-Gaillard, demolido entre 1573-1592. La ciudad se une al ducado de Bretaña en 1424. En 1487, 1500 flamencos enviados por Maximiliano desde Austria, el futuro prometido de la duquesa Anne, desembarcaron en Saint-Malo para rescatar a Nantes del sitio por parte de los franceses. En 1693, una flota inglesa bombardea la ciudad: el inglés Bambow envía un barco repleto de bombas y explosivos para aplastar las paredes de la ciudad. El barco encalló en una roca cercana. Durante la Revolución, Saint-Malo se convirtió en Port-Malo. La ciudad, finalmente, fue destruida en gran parte en agosto de 1944: ocupada por la guarnición alemana del coronel Von Aulok, fue bombardeada por el ejército estadounidense el 6 de agosto de 1944.

   La Catedral de San Vicente data del siglo XII. De esta fecha es la nave, que contiene tres vanos y presenta seis grandes pilares rectangulares que se atribuyeron a la iglesia del siglo IX.

Saint Malo
Saint Malo

   Estos pilares son abordados por pequeñas columnas coronadas por capiteles románicos: las pequeñas columnas se atribuyen a las renovaciones de Jean de Châtillon en el siglo XII. El púlpito es del siglo XVIII. El pórtico data de 1595-1607. La iglesia consta de una nave con dos colaterales (siglo XII), un crucero y un coro (ss. XII-XIV) con un ábside recto rodeado de una galería. En 1595 se emprende la extensión de la nave y el crucero. El brazo colateral y las capillas ubicadas al norte se completaron en 1607. El brazo sur se amplió hacia 1630. El primer piso de la torre comenzó en 1422 y el segundo piso cubierto con una cúpula se acaba hacia 1730.

   El castillo fue construido por los duques de Bretaña entre los siglos XV y XVIII. Sus partes más antiguas son el muro oeste (que conecta las torres La Générale y Quic-en-Groigne), la torre Carrée y el Petit o Vieux Donjon. El castillo fue iniciado en 1424 por el duque Jean V, quien construyó la fortaleza central. El duque François II construyó la torre La Générale en 1474 y la duquesa Anne construyó la torre Quic-en-Groigne. La construcción continúa bajo la dirección de los gerentes de proyecto Robert Mellet y Guichart, por las dos torres orientales de las Damas y los Molinos. En 1564, se levantó el Cavalier des Champs-Vauvert. Las torres del Grand’Porte fueron reconstruidas en 1582-83.
   Conocemos a gente que se quedó maravillada con esta ciudad. En nuestro caso, después de haber visto un buen puñado de ciudades bretonas típicas, y más aún, llegando de Dinan, la ciudad nos decepcionó. La arquitectura civil es una copia de la del siglo XIX francés, casa tras casa, calle tras calle, y el día que fuimos era un viernes de agosto, al mediodía, con miles de personas en las calles. Y llovía. Si me dais a elegir para ir mañana a pasar el día, entre Saint-Malo y el resto de las ciudades que habíamos visitado, me quedo con estas últimas. Además, aquí no hubo ningún contacto interpersonal como en otros sitios. Lo siento. Y que quede claro, geográficamente me parece maravilloso.
   Cuando volvíamos hacia el coche vimos un barco fantástico recién atracado en el puerto…
   Tardamos una hora en llegar a nuestra última parada del día: Rennes. Capital de Bretaña, con unos 220.000 habitantes, Rennes es una de las ciudades bimilenarias de la región. Vive todo el año al ritmo de sus festivales. Es conocida internacionalmente por Les Transmusicales y su creatividad artística se traduce también en las programaciones de la Ópera, del Teatro Nacional de Bretaña o de la Orquesta de Bretaña. El mercado de Lices, el segundo de Francia, reúne todos los sábados por la mañana a más de 300 productores locales y regionales en un marco excepcional formado por palacetes y mercados de estructura metálica.
   Si bien las Portes Mordelaises son el testimonio de la coronación de los duques de Bretaña, las callejuelas estrechas y sinuosas bordeadas de casas de entramado de madera reflejan magistralmente la evolución arquitectónica de los siglos XV al XVIII. Al burgo fragmentado medieval le sucedió la ciudad clásica y sus dos plazas reales contiguas, con sus respectivos edificios emblemáticos, como son el Parlamento de Bretaña, testimonio excepcional de la historia bretona y del arte francés del siglo XVII, y el Ayuntamiento (s. XIX) diseñado por Gabriel, el arquitecto de las plazas reales.
   Rennes proviene de Riedones, nombre de la tribu gálica que pobló esta parte de Armórica en el siglo II a. de C. Situado en un promontorio en la confluencia de Ille y Vilaine, el sitio inicialmente apodado Condate es elegido por los Riedones como la ciudad principal de una civitas. Según la tradición, la cristianización de Armórica comenzó con el país de Rennes. Éste habría sido evangelizado por San Maximino en el siglo primero. La tradición dice que la primera iglesia fundada en Rennes se dedicó al mártir romano Etienne. La leyenda también nos enseña que Suffrenius, Rambertus y Servius sucedieron a Maximino del 67 al 163. Los siguientes tres pastores fueron martirizados: Saint Just en 180, Saint Honorat en 253 y Placide en 303. El primer obispo conocido de Rennes es Fébédolius, hacia el año 493. Después de la incursión germánica de 275 se fortifica con la construcción de un muro circundante con una longitud de 1200 metros (altura de al menos 6 metros y un ancho entre 3 y 5 metros). El recinto de poco menos de 9 hectáreas delimita el corazón de la ciudad medieval y constituye la única defensa hasta el siglo XV. Esta ciudad medieval es la sede de un obispado desde el siglo quinto. En el siglo VIII, Rennes formó parte de la marcha establecida por Pépin le Bref para servir como zona de amortiguamiento entre el reino franco y los bretones que viven en el oeste. En 875 y 920, la abadía de Saint-Melaine fue saqueda por los normandos.
Rennes
Rennes
   En el siglo XIII, los edificios de culto se redujeron a la catedral de Saint-Pierre, al oratorio de la mansión episcopal, a la iglesia de Saint-Sauver y a cinco pequeñas capillas diseminadas dentro del recinto fortificado de Rennes: las capillas de Saint-Denis (s. XIII), Saint-Martin (1231), Saint-Moran (1224), Saint-Michel (1103) y Notre-Dame de la Cité. Debemos añadir el hospital Saint-Yves, de 1358. El desarrollo urbano de los siglos XIV y XV se reflejó en la reanudación de la primera fortificación y la construcción de dos recintos nuevos: la nueva ciudad al norte de Vilaine y la nueva ciudad al sur. El compromiso de la duquesa Ana de Bretaña con el rey Carlos VIII, celebrado en la capilla de Notre-Dame-de-Bonne-Nouvelle, en 1491, marca el apego de Bretaña a Francia formalizado en 1532 por el Tratado de la Unión. En 1561, la instalación del Parlamento de Bretaña, creada por Enrique II en 1554, consagró a la ciudad en su papel de capital de Bretaña. Un incendio el 29 de diciembre de 1720 afectó al corazón de la ciudad (33 calles y 900 casas de entramado de madera).
    Nosotros sólo pudimos estar tres horas. Vimos muy poco, pero es una ciudad con clase. Comercios de primer nivel y calles peatonales amplias con casas del siglo XIX. Por supuesto, nos metimos por varias callejuelas con casas de entramado de madera, pero vimos muy pocas para las que hay. Conviene recordar aquí, que así como en otras ciudades se evolucionó de las casas de madera a las de piedra entre los siglos XV y el XVIII, Rennes no tenía piedra cerca, y las casas de estos siglos son todas de madera. Lástima de incendio (duro una semana y quemó una quinta parte de la ciudad). En el siguiente enlace se explica todo lo que se refiere a este incendio.
   Nos retiramos a nuestros aposentos y mañana tendremos otro día glorioso. Buen descanso.

Imágenes del día

Dinan
Dinan

Saint-Malo
Saint-Malo

Rennes
Rennes

Día 9 de agosto. Bourseul – Dinan – Saint-Malo – Rennes – Bourseul

Ruta día 9
Ruta de la jornada 9