25/10/2026

Día 15: Honfleur – Montivilliers – Étretat – Criquetot-l’Esneval – Rouen

   Tras unos días muy intensos, viviendo en carne propia, de la manera más honesta, la Operación Overlord y, de manera muy especial, el Día D, a través del recuerdo que nos dejan los Museos, las Baterías, los cráteres, ruinas y Monumentos, veteranos en las playas, niños en el puerto Mulberry, imaginando pasar por encima nuestro la División de Paracaidistas que libera Merville, oyendo los cañones en Omaha  y viendo a los Rangers en Pointe-du-Hoc, después de llorar en los cementerios por los de ayer y los de hoy,…

   …nos vamos a ver un pueblo maravilloso, Honfleur, una abadía fundada en el siglo VII en Montivilliers, y una playa única en Étretat, preludio de la visita que haremos muy pronto a Giverny.

   Sí, somos amantes de Monet. En París vimos en el Museo de la Orangerie sus nenúfares (Les nymphéas), hoy vamos a ver «el acantilado taladrado por el que pasaría un barco» (Maupassant) que tenemos en el Musée d’Orsay y que tituló «Étretat, la Manneporte, reflets sur l’eau».

   Y acabaremos el día en Rouen (mártir de los bombardeos de 1944), viendo unas proyecciones sobre la Catedral de Notre-Dame, pintada en 31 lienzos por Claude (Musée d’Orsay, Metropolitan de Nueva York, Washington National Gallery, Musée Marmottan,…).

   A las diez de la mañana hemos llegado a Honfleur, aparcado en un parking junto al puerto, y estamos desayunando en una terraza frente a la Oficina de Información y Turismo. En la cuenca vieja (Vieux Bassin) tenemos al oeste y parte del lado sur el Muelle de Sainte-Catherine, con casas numeradas del 2 al 68 recogidas como monumentos históricos desde 1933. Hay cuarenta casas de los siglos XVII y XVIII. Son casas estrechas que tienen entre tres y siete plantas, excepto la número 2 que es de una sola altura. Muchas fachadas están cubiertas de pizarra; algunas están construidas en voladizo. Este conjunto interrumpido, con sus reflejos en el agua, acentúan su belleza y es un lugar muy apreciado por los pintores. Gustave Courbet, Eugène Boudin (Musée Eugène Boudin), Johan Barthold Jongkind y Claude Monet formaron la Escuela de Honfleur. Hoy, la mayoría de las plantas bajas del muelle Sainte-Catherine están ocupadas por restaurantes y cervecerías.

   En la parte oriental tenemos el muelle de Saint-Etienne. Aquí hacemos una parada muy interesante. Entre los edificios están el Ayuntamiento (monumento histórico desde 1989), la iglesia de Saint-Etienne, y el Museo de Etnografía. Nosotros empezamos por la iglesia de Saint-Etienne. En su entrada compramos los tickets para el Museo Marítimo (sito en la iglesia) y el Museo de Etnografía.

   Construida en el siglo XIV, la iglesia de Saint-Etienne es la más antigua de la ciudad. Dedicada al rezo hasta la Revolución, sirvió como tienda, teatro y centro comercial antes de organizar la venta de arenques grandes desde 1802 hasta 1809. Luego sirvió como depósito aduanero real hasta 1897, cuando fue cedido a la Societé du Vieux Honfleur que lo restauró, reconstruyó el campanario, puso vidrieras nuevas y exhibió parte de sus colecciones desde 1899. En 1976 las colecciones históricas y marítimas fueron transferidas de la mansión de etnografía a la iglesia. Los modelos y grabados son fruto de numerosas donaciones y legados. Dan testimonio de las actividades de la gente del mar y la sociedad de Honfleur en los siglos XVIII y XIX: pesca, construcción naval, comercio, artesanía popular, etc. La historia y la topografía del puerto están ilustradas por una gran colección de planos, grabados, pinturas y acuarelas de los siglos XVIII y XIX. Se puede admirar una bella modelo de la «Sainte Bernadette», testigo de la pesca de Honfleur a principios de siglo. En la nave, una camilla en la que se presentó el pan bendito ofrecido en esta iglesia por los capitanes de bacalao a su regreso de Terranova.

Honfleur
Honfleur

   En la callejuela que está en el lateral sur de la iglesia se encuentra el Museo de Etnografía. Recorrer esta antigua casa ya vale la visita. Ubicado en una casa de entramado de madera del  siglo XVI que albergaba la prisión del Vicomté de Roncheville, el museo ofrece un recorrido por nueve habitaciones amuebladas según su destino: tienda Mercier, taller de tonelería, sala de tocados y disfraces, sala de tejedores, sala de recuerdos, sala burguesa, sala de niñas, sala de impresoras y comedor de marineros. Muebles normandos, trajes y tocados de Normandía, loza de barro Pré-d’Auge componen la colección recopilada durante más de un siglo por los miembros de la Societé du Vieux-Honfleur. También tiene celdas, claro. La calle en la que se encuentra este edificio es la rue de Prison.

   Callejeamos mientras vamos hacia la última y gran visita en Honfleur, la Iglesia de Santa Catalina. Como es el día de la Virgen, al llegar nos encontramos a los feligreses saliendo de misa.

Honfleur
Plaza de Santa Catalina de Honfleur

    ¡Qué bien enmarcada en un recuadro encantador que le da esplendor, la pintoresca Plaza de Santa Catalina! Se descubre al desembocar en la calle de Lingots. Las viejas casas de madera de esta estrecha callejuela, con un recodo tan grácil, forman una perfecta armonía. Es el mismo universo de entramado maderaje, de tejados de madera, tejas y pizarras… otro mundo venido del pasado, un cambio de aires que sosiega, un conjunto que agrada a la vista y aprieta el alma. Curioso campanario flanqueado por vigas como muletas aún en pie desde hace cinco siglos. Su ancha base cuadrada que le sirve de sostén era hace poco la casa del campanero. Acoge hoy un anexo del Museo . En la fachada, la bella puerta de forma conopial aparece coronada por una estatuilla de Santa Catalina con la rueda de su martirio.

   Un encantador soportal normando nos acoge. Sustituye desde 1929 a un antiguo porche con columnas y frontón triangular que se pegó a la fachada en el siglo XIX. Nos lleva este soportalillo a una amplia basílica de madera cuyo olor es tan grato a las gentes de Honfleur. Esta iglesia no puede renegar de sus orígenes: es hija del bosque normando. Altos pilares, troncos de árboles apenas escuadrados, se elevan en el aire como una arboleda. Pero es la gente del mar la que le ha dado forma: sus dos bóvedas son como dos cascos de barcos boca abajo colgados en el mismo cielo.

   La Historia de esta iglesia nos da una explicación de lo extraña que es: la guerra…, la de los Cien Años. La iglesia de piedra fue destruida con motivo de los sitios que conoció la ciudad en aquel entonces. Terminada la guerra llegó, a finales del siglo XV, el momento de la reconstrucción. Como las finanzas locales se dedicaban prioritariamente a la restauración de las fortificaciones de «El Cercado», se escogió para la iglesia lo menos caro: árboles del bosque de Touques en cuanto a material y en lo relativo a la mano de obra, la de los carpinteros navales.

   Primero se construyó la nave norte, a mediados del siglo XV. Pronto se presentó como muy pequeña, ya que el barrio de los armadores y marineros se hallaba en plena expansión. A finales de siglo, una segunda nave, paralela a la primera, se adjuntó a ésta. En el siguiente siglo se flanquea el conjunto con las dos naves laterales actuales.

   El campanario se construyó aparte. Sin duda, el armazón de la iglesia no podía soportar tal peso, al cual se hubiera añadido el de las campanas y el repicar de las mismas. Así pues, el peligro de incendio de la iglesia era menor.

   Las dos grandes naves acopladas sin crucero terminan en la parte este en dos ábsides en chaflán. Los muros están construidos con un entramado maderaje de vigas según el típico proceder del Pays d’Auge. Los seis travesaños de los dos coros difieren de los ocho de las dos naves. Desde el exterior, la discontinuidad del tejado refleja este hecho de una forma clara. Los dos coros fueron reconstruidos por completo a finales del siglo XIX con madera de Vosges. Entonces se les dio luz a los ábsides a través de dos vidrieras y se cambió el tejado de una sola pieza, coronado en la cabecera por un campanario rechoncho, por un tejado en dos partes, y cuya parte sur soporta hoy la flecha neogótica.

   El altar mayor, de madera dorada, es de finales del siglo XVIII. A ambos lados tenemos dos estatuas antiguas; la de Santa Catalina de Alejandría con la palma de mártir, y que es la patrona de la iglesia, y la de San Esteban, primer mártir de la era cristiana, con la túnica de diácono y la palma de la gloria: era el patrón de la iglesia situada a orillas del antiguo fondeadero (el Museo Marítimo del que hemos venido). Sigue llevando su nombre aunque ya no se utiliza para el culto. De finales del siglo XIV, es el monumento más antiguo de la ciudad.

   Situémonos frente al coro norte. Por desgracia ha perdido el gran retablo de 1670. Está coronado por una estatua de la Virgen con el Niño Jesús, y presenta una similitud con Nuestra Señora de las Gracias cuyo Santuario domina la bahía del Sena.

   Nave abajo admiramos el órgano construido en 1771 por Jean -Baptiste Lefebvre. La balaustrada del órgano es del siglo XVI y proviene del antiguo órgano. Sus tableros esculpidos con personajes mitológicos representan a 17 instrumentos de música que se utilizaban en el siglo XVII.

   En  una tienda compramos unas sales, y comiendo unos bocadillos junto al puerto finalizamos esta visita. 

   Cuando planificamos el viaje descubrimos que había una ruta de abadías maravillosas en Normandía (40). Hemos visto ya las dos de Caen (Abadía de los Hombres y Abadía de las Mujeres). En los próximos días vamos a ver una en Rouen y la joya de la corona, la Abadía de Jumièges. Ahora vamos a ver una especial, diferente, porque es una abadía de mujeres, la Abadía de Montivilliers.

   Situada al norte del Sena, a mitad de camino entre Étretat y Honfleur, la ciudad de Montivilliers se construyó alrededor de su prestigiosa abadía benedictina fundada en el siglo VII. Sostenida por el poder de los señores normandos y luego por los reyes de Francia, las abadesas de Montivilliers favorecieron muy temprano la instalación de viviendas cercanas y el desarrollo del comercio y la industria. El pueblo se desarrolló para convertirse, en 1202, en una ciudad bajo el nombre de Moustievillier. La ciudad brilla en el siglo XIV gracias al floreciente comercio de sábanas cuya fama va más allá de las fronteras del reino.

   Desde su esplendor medieval, la ciudad conserva un rico patrimonio arquitectónico que comienza con los edificios del convento de la abadía, la iglesia de la abadía y el Hôtel-Dieu.

   El centro histórico de la ciudad todavía alberga casas de entramado de madera, así como sitios notables, como la fuente del siglo XVI, las Hallettes, el Templo Protestante, los vestigios de las fortificaciones y el sorprendente cementerio de Brisgaret.

   Hablaré de todo esto, para dejar la Abadía para el final.

   La Fontaine: su construcción es, sin duda, parte de las obras de suministro de agua realizadas por la abadesa Claire de La Fayette entre 1539 y 1549. Responde al deseo de proporcionar a los habitantes de Montivilliers agua potable en grandes cantidades, en un punto central de la ciudad. Notable por la bola de fuego decorada con el escudo de armas de la ciudad en su centro, la fuente fue restaurada en 2017.

   Les Hallettes: a lo largo de la Edad Media, la abadía desempeñó un papel económico vital. Los derechos que recibe del comercio le proporcionan un ingreso sustancial y justifica sus inversiones.

   En el siglo XV, se instalaron puestos a lo largo del muro perimetral de la abadía. Los artesanos trabajan dentro y presentan sus productos a los transeúntes a través de las ‘ventanas de venta‘ con el obturador plegado que sirve como mostrador. Los intercambios se realizan bajo el control de oficiales-jurados instituidos por la abadía.

   Todos los edificios actuales, que datan del siglo XVIII, así como la plaza, se empiezan a rehabilitar a lo largo de 2019.

   Hotel-Dieu (Dios anfitrión): la práctica de la caridad es uno de los preceptos esenciales de la Regla de San Benito. Así, en 1152, la abadesa Almodis instituyó la práctica de alimentar a trece personas pobres todos los días a expensas de la abadía y de dar pan blanco en los días festivos. En 1241, la abadesa Marguerite de Sargines fundo el Hotel-Dieu, para recibir y atender a los necesitados en la ciudad y en las parroquias vecinas. Originalmente estaba equipado con una capilla, una enfermería, un dormitorio y una cocina. Luis IX, el futuro San Luis, apoya este trabajo donando al hospicio un pedazo de tierra y un bosque, todavía conocido como ‘Las Árdenas de San Luis.’

   El edificio restaurado, ahora alberga la Maison de las Artes.

   Las fortificaciones: Montivilliers construyó sus murallas durante la segunda mitad del siglo XIV con un muro de piedra de 1500 metros de largo, 8 metros de alto, interrumpido cada 60 metros por una torre. Solo los arcos con gradas dejan un paso hacia las aguas del río. El acceso a la ciudad es a través de tres puertas principales y dos secundarias y una zanja de 2 a 12 metros la defiende al acercarse.

Desmantelado al final de la Guerra de los Cien Años, el muro se usará como una cantera de piedra para reconstruir la ciudad del desastre. Los restos, incluida la torre Vattellière, ubicada en la calle del mismo nombre, figuran en el inventario de monumentos históricos desde 1928.

   El templo: ubicado en la calle del Templo, en lo alto de la ciudad, el Templo de Montivilliers es el único templo que queda en Francia construido en forma ovalada. También es el único ejemplo conocido en Francia (con el de Bouclier en Estrasburgo) construido en forma de mansión privada, probablemente para no llamar la atención. El diseño interior corresponde a los ideales calvinistas de desprendimiento, pero también de igualdad entre los fieles y sus ministros: sin plataformas, sin nave.

   Su construcción en piedra tallada probablemente comienza solo después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Esto lo convierte en el templo protestante más antiguo al norte de Languedoc, en las afueras de Alsacia y el Mosela. Con su frontón triangular y sus columnas jónicas, es típico del estilo clásico de finales del siglo XVIII. Inaugurado el 29 de noviembre de 1803 y todavía en servicio para el culto, se ha incluido en el inventario adicional de monumentos históricos desde 1977.

   El cementerio de Brisgaret es un raro ejemplo en Francia de un cementerio medieval que ha conservado su vocación original. Su origen se remonta al siglo XV, cuando el cementerio principal de Montivilliers se trasladó a las alturas de la ciudad. Terreno simple y cerrado, se proporciona desde principios del siglo XVI de una galería destinada a proteger a la población durante las ceremonias religiosas. Cubierto con un techo, también se utiliza para recibir los huesos recogidos durante las exhumaciones.

   Su claustro alberga un grupo de esculturas removibles que dan fe de la devoción popular a los sanadores sagrados e ilustran los temas de la muerte y la Pasión. La presencia de una serie de dibujos asociados con escenas del siglo XVI en las paredes, y un retablo original de 1602 en la capilla, completan la calidad excepcional del sitio. Restaurado en 2013, el complejo ha sido clasificado como monumento histórico desde 1886.

   La abadía: en el año 684, San Philibert, abad de Jumièges, eligió un sitio en el valle de Lézarde para construir un monasterio benedictino femenino. Destruido después de las incursiones vikingas del siglo IX, renació en 1035 gracias a la voluntad del duque de Normandía, Robert el Magnífico, quien le otorgó privilegios excepcionales.

   La Revolución puso fin a la vida monástica y los edificios de la abadía se dedicaron a actividades diversas: guarnición, hilatura de algodón, cervecería, antes de venderse en lotes. La abadía luego se funde con la ciudad.

Montivilliers
Abadía de Montivilliers

   A finales de la década de 1970, el municipio comenzó un vasto programa de rehabilitación. La clasificación del complejo monástico tuvo lugar en 1992, mientras se arreglaba la abadía del siglo XVIII. En 1994, fue sede de la Biblioteca Municipal. El resto de los edificios, el claustro, la sala capitular del siglo XI y refectorios de los siglos XIII y XIV fueron restaurados y equipados para acomodar desde el verano de 2000 una ruta escenográfica única en Normandía.

   La iglesia de la abadía: su construcción iniciada bajo la abadía de Elisabeth (1065-1116) retoma un plan establecido sobre el modelo de las grandes iglesias románicas normandas. Originalmente reservada para las monjas, luego la sabia Adeline (1184.1203) cedió parte de la abadía a los habitantes para formar el muro principal de la ciudad bajo el nombre de San Salvador. 

   De 70 metros de largo, la iglesia de la abadía tenía 30 metros de ancho antes de ser ampliada. En el siglo XV, la nave románica ya no era suficiente para dar cabida a una población en crecimiento, y el área tuvo que duplicarse. La torre sur y el lado izquierdo de la nave se demolieron para construir una extensión de estilo gótico extravagante, el mismo edificio alberga dos naves de diferentes estilos. A esta peculiaridad se agregan elementos ornamentales originales, incluida la tribuna gótica, un ejemplo único en Normandía, una pintura mural del siglo XVII recientemente restaurada y un asombroso arco esculpido con un bestiario inexplicable.

   El edificio ha sido clasificado como monumento histórico desde 1862.

   Hoy en día, todo es un conjunto de uso civil. Para mi gusto, bastante pobre, y poco respetuoso con las paredes que lo protegen. Sin embargo, la visita mereció la pena, aunque solo fuera porque cuando paseamos por el maravilloso claustro de madera, tropezamos, en la salida, con un sacerdote (?) que nos trató desde el amor de hermanos y la fe. Fueron diez minutos de alegría, felicidad, ánimo y mucho espíritu. No recordamos su nombre, pero a aquel hombre que nos recogió en su corazón el día 15 de agosto de 2019, hacia las 14:30, en la Abadía de Montivillers, nuestro más sincero agradecimiento.

   Y en estas, en 45 minutos nos plantamos en Étretat. Hemos venido a ver la Manneporte. Bajamos a la playa. Al frente el mar, al este una piedra para ver el oeste. Al oeste «la bóveda por donde pasaría un buque». La piedra que enamoró a Monet; nuestra piedra. Él la pintó también desde el otro lado.

   El padre del impresionismo vuelve a pintar otro de sus paisajes, el espectacular acantilado de Étretat. Y lo hace al atardecer («Étretat, la Manneporte, reflets sur l’eau»). Ya lo ha pintado al amanecer, al mediodía, a media mañana, a media tarde, en invierno, con lluvia, en primavera, con sol,… Algo que caracteriza al pintor es su obsesión por los cambios de luz en un mismo lugar (serie de la catedral de Rouen), que le hacían variar radicalmente su paleta. Elegir un motivo y repetirlo con distinta luz incidiendo en él, hacen de Monet un pintor en serie muy prolífico. Otro rasgo de Monet era su amor por el agua, o mejor dicho el reflejo de la luz en ella.

Étretat
Aquí, en Étretat, con Monet.

   Ningún pintor fue tan puramente impresionista como él. A base de manchas de color puro consigue no sólo captar la luz en ese instante, sino reproducir el instante en sí. Su estudio era aquí y ahora. Al aire libre, bajo la luz directa pudo observar y plasmar los cambios de luz y sus vibraciones. De ahí la vitalidad y armonía de su obra.

   Pisando con cuidado el musgo de las piedras nos acercamos a unos 50 metros de las piedras y oímos al mar golpeándolas. Me emociono. Soy así. 

   Venga, nos vamos cerca, a Criquetot-l’Esneval, a La Poterie-Cap-d’Antifer, a ver el mar desde lo alto. Damos un paseo y carretera a Rouen. Son unos 100 kilómetros. Llegamos a las 19:30.

   Rouen nos ha marcado. Fue muy castigada en la Segunda Guerra Mundial. Aparcamos en un parking a cincuenta metros de la Plaza de la Catedral.  Nuestra primera visita fue la Catedral de Notre-Dame luego nos metimos por las calles históricas, llegando al Gran Reloj, y acabamos cenando genial en JM’s Cafe en la Plaza Vieja. El camarero que nos atendió lo hizo de maravilla, y dos días después volvimos para comer.

   Después de cenar dimos un paseo para volver a la Plaza de la Catedral y ver una proyección maravillosa en la fachada de la misma.

   Es la capital administrativa de Normandía, mientras que Caen es la capital política. Tiene unos 110000 habitantes intramuros, Rouennais, y unos 650000 en su área urbana.

   La ciudad propiamente dicha se fundó en la orilla derecha del Sena durante el reinado de Augusto, y fue la segunda ciudad más importante de la Galia tras Lyon. Una comunidad judía se estableció en Rothomagus en el momento de la colonización romana en el sector correspondiente al cardo y decumano de la ciudad romana. Esta instalación es alentada por el poder romano que quiere consolidar la conquista militar de la Galia por su establecimiento demográfico. La presencia en Rouen de estas communitas judaeorum se mantiene continuamente durante un milenio, a pesar de varias masacres y hasta la expulsión de los judíos de Francia ordenada por Philippe le Bel en 1306, cuando los 5000 judíos rouenianos son expulsados de la ciudad.

   En el siglo III a.d.C, la ciudad galo-romana alcanzó su mayor desarrollo. Se habían  construido un anfiteatro y grandes baños termales. El cardo de Rotomagus (norte-sur) está marcado en el diseño actual de la ciudad por la calle Beauvoisine, la calle de los Carmelitas y la calle Grand-Pont. La ruta del decumano (eje oeste-este) está menos clara: una hipótesis sugiere que comienza en la pista que viene de Lillebonne a través de la cueva de Saint-Gervais, rue Cauchoise, plaza del Vieux-Marché, calle del Gros-Horloge. Hacia el este, es muy incierto. Otra ruta, más al norte, pasa por la rue des Bons-Enfants y rue Ganterie.

   A partir del siglo IV comienzan las invasiones germánicas. Durante este período se construyó la primera catedral y su primer obispo fue Saint Victrice. Éste relata en su ‘De laude sanctorum‘ (396) la construcción de una basílica para albergar las reliquias de Ambroise de Milán. Se refería a la iglesia de Saint-Etienne.

   Desde el año 841, los vikingos llevaron a cabo incursiones frecuentes en el valle del Sena y, en el año 841, asolaron Rouen. La ‘Crónica‘ de Fontenelle informa: ‘El año de la encarnación del Señor 841, los vikingos llegaron con su jefe Oscherus y quemaron la ciudad de Rouen el 14 de mayo’.

   Rouen, atacado nuevamente por los Nortmanni (término con el que se definía a los vikingos en francés) en el año 843, se convirtió en la capital del Ducado de Normandía después de que Rollo, jefe vikingo, obtuviera una región equivalente a la antigua Alta Normandía (Sena Marítimo y Eure), del rey de Francia Carlos III, por el tratado de Saint-Clair-sur-Epte de 911.

   En el año 949, el duque de Normandía Richard I, conocido como «Sin miedo», derrotó, durante el asedio de Rouen, a una gran coalición que reunió al rey de Francia Luis IV de Ultramar, el emperador germánico Otho el Grande y el Conde de Flandes. Esta victoria fue decisiva para el futuro de Normandía. Se coloca una placa en una casa en la Place de la Rougemare, en memoria de este evento sangriento.

    En 1007, un pogrom diezmó parte de la población judía de Rouen.

   El trabajo de Guillermo el Conquistador le permite a Normandía convertirse en la provincia más poderosa de Europa. Se instala la capital política en Caen, y Rouen sigue siendo la capital económica y religiosa. En Rouen muere en 1087 Guillaume.

   Desde el periodo vikingo, la ciudad se había convertido en un puerto comercial con la región de París y en un mercado de esclavos. El 26 de enero de 1096, los judíos de Rouen, que formaban la comunidad más grande al norte del Loira, fueron masacrados durante los pogromos, debido al estallido de hostilidad hacia ellos provocado por la llamada a la Primera Cruzada lanzada por el Papa Urbano II a finales de 1095. Philippe Auguste en 1181 expulsó de Francia al resto de la comunidad judía.

   Los duques de Normandía residían en Rouen, sin embargo, Guillermo el Conquistador prefirió desarrollar a Caen como la capital del Gran Ducado, ciudad donde sabemos que se encuentra su cuerpo en… la Abadía de los Hombres. Por contra, el corazón de uno de sus descendientes, Ricardo I (Corazon de León) se conserva en la catedral de Rouen, volviendo a ser la capital de Normandía.

   En 1150, Rouen  fue administrada por los Cien Compañeros y los habitantes se agruparon en corporaciones y hermandades de oficios. Rouen era un importante centro comercial, exportando sal y pescado a París y vino a Inglaterra.

   En 1200, la catedral tuvo que ser reconstruida después de un incendio que devastó la ciudad. El 24 de junio de 1204, el rey de Francia Philippe Auguste, después de cuarenta días de asedio, toma la ciudad. El rey destruyó el castillo ducal y construyó el castillo de Rouen en el antiguo emplazamiento del anfiteatro galorromano y tomó el nombre de Château Bouvreuil. Destruido a finales del siglo XVI, sirvió como cantera, y solo queda la famosa fortaleza, conocida como la Torre Jeanne-d’Arc.

   La prosperidad de Rouen se basó principalmente en el comercio fluvial del Sena. Los comerciantes han mantenido desde Henri II el monopolio de la navegación en el Sena río abajo desde París. Envían a Inglaterra vino y trigo e importan lana y estaño. En 1281 los disturbios fiscales acaban con el asesinato del alcalde y el saqueo de las casas de los nobles. Frente a la inseguridad, Philippe IV le Bel suprimió la comuna y retiró el monopolio de los comerciantes sobre el comercio en el Sena. Pero los Rouennais compraron sus libertades en 1294.

   En 1306, Philippe IV decidió expulsar a la comunidad judía de Francia y Roeun perdió entre 5000 y 6000 judíos reconocibles por su ‘rouelle’ ( es una pequeña pieza de tela cuyo uso conspicuo se impuso a los judíos como un signo distintivo de vestimenta de las autoridades civiles. Cortado en un anillo, simbolizaría las  30 monedas de Judas de acuerdo con la interpretación tradicional). En un documento promulgado en Pacy en febrero de 1307, el rey cedió al alcalde, los jurados y la comuna de Rouen, toda la tierra, casas, patios, jardines, todas las propiedades y todos los bienes inmuebles, así como el cementerio anteriormente propiedad de los judíos de la ciudad.

  En julio de 1348, la peste negra afectó a Rouen, que perdió el 70% de su población y, como en otros lugares, los judíos fueron acusados ​​de propagarla. Sigue una hambruna. En 1382, estalló una gran revuelta urbana, la revuelta Harelle, que fue cruelmente reprimida por las tropas reales. Se han incrementado los impuestos y se han abolido los privilegios de Rouen para el comercio en el Sena. El 19 de enero de 1419, durante la Guerra de los Cien Años, el rey de Inglaterra Enrique V tomó la ciudad y unió Normandía a la corona inglesa.

   Fue en Rouen, capital del poder inglés y normando en el reino de Francia, donde Juana de Arco fue juzgada y quemada por el verdugo Geoffroy Thérage el 30 de mayo de 1431, a instancias del duque de Bedford y del partido borgoñón, apoyados por la mayoría de la población de Rouen. Ese año, el joven Enrique VI fue coronado rey de Francia e Inglaterra en París, antes de llegar a Rouen, donde fue aclamado por la multitud. El rey de Francia se hizo cargo de la ciudad en 1449, dieciocho años después de la muerte de Juana de Arco y después de 30 años de ocupación inglesa.

   Durante el Renacimiento fue uno de los centros artísticos. Artistas y arquitectos como Roulland Le Roux han adornado casas y palacios italianos con decoraciones, como en la Oficina de Finanzas, frente al pórtico de la catedral. El auge económico a finales del siglo XV es en su mayoría por los cortinajes, industria de la seda y de la metalurgia. Los pescadores de Rouen llegaron hasta Terranova para pescar bacalao y al Báltico para pescar arenques. La sal vino de Portugal y Guérande. Las sábanas se vendieron en España, que luego suministró lana, y los Medici convirtieron a Rouen en el principal punto de venta de alumbre romano.

   A principios del siglo XVI, se convirtió en el puerto francés de comercio con Brasil, principalmente para cortinas coloreadas. Las fábricas de Rouen utilizan tintes importados del Nuevo Mundo, como el rojo de la esencia de la madera brasileña. Esta función de teñido de la ciudad está confirmada por la presencia de los florentinos que la convierten en el centro del alumbre romano en el norte de Francia. El alumbre es un mineral utilizado para fijar pigmentos en las telas. En 1500, dieciséis años después de la primera instalación, se instalaron diez empresas de impresión en la ciudad.

   En la década de 1530 parte de la población de Rouen recurrió  al protestantismo. A partir de 1560 las guerras entre protestantes y católicos se exacerbaron. En los siglos XVI y XVII siguió prosperando el comercio textil y la actividad portuaria. A partir de mediados del siglo XVII la población se estanca y la ciudad pierde dinamismo.

   Durante la revolución fue una ciudad moderada, aunque fiel al régimen monárquico.

   Durante la 1ª Guerra Mundial, Rouen sirvió como base para el ejército inglés. El 2 de agosto de 1914, la gente espera la movilización general. Se publica un despacho en la puerta de la oficina de correos en la rue Jeanne-d’Arc. En Rouen se supo a las cuatro en punto de la tarde, y se extiende por toda la ciudad. La saludan en todas partes con la misma calma, la misma compostura. El Journal de Rouen señala que en Petit-Quevilly los carteles de movilización han impresionado mucho a la población activa. La compañía de tranvías proporciona transporte gratuito para aquellos que se movilizan.

   El ayuntamiento de Rouen implementa medidas censales para jóvenes nacidos en 1895. Las inscripciones se realizarán en el ayuntamiento en persona. Los nacidos en años anteriores deben solicitar su registro. De no hacerlo, serán anotados como incorporados a las tropas coloniales y luego podrán ser enviados a las colonias. En este momento, todos los empleados de tranvías y trenes son reemplazados por mujeres. Muchos belgas se refugian en Rouen para escapar de los alemanes. Se crea un comité central de refugiados para recolectar donaciones: zapatos y zapatillas para niños, hombres y mujeres. El alcalde decide dar el nombre de Boulevard des Belges al Boulevard Cauchoise. Muchos jóvenes belgas buscan trabajo en la ciudad. El 14 de julio de 1916 hubo una serie de manifestaciones en apoyo de los heridos tratados por la Sociedad Francesa de Ayuda a los Heridos Militares. El alcalde pide a los habitantes que decoren sus hogares y que asistan a la manifestación de la Asociación de Veteranos con motivo de la Fiesta Nacional.

   En julio de 1917, la reina consorte de Gran Bretaña, Mary de Teck, realizó una visita a Rouen, con el príncipe de Gales, futuro rey Eduardo VIII. El armisticio se declaró el 11 de noviembre de 1918. «El armisticio es paz, pero debe lograrse. Los Rouennais se regocijan».

   Durante la Segunda Guerra Mundial, Rouen fue ocupada por el ejército alemán desde el 9 de junio de 1940 hasta el 30 de agosto de 1944. El 9 de junio, en 11 rue de Bihorel, los alemanes masacraron a civiles y soldados negros y argelinos con una ametralladora. Sufrió en junio de 1940 un gran incendio que destruyó el antiguo distrito entre la catedral y el Sena. Sufrió también bombardeos entre 1942 y 1944 dirigidos en particular a los puentes sobre  el Sena. Los bombardeos que causaron más víctimas fueron los del 19 de abril de 1944 por la RAF, que mató a 816 personas civiles y dañó la Catedral y el Palacio de Justicia, y la semana roja, dirigida por los estadounidenses entre el 30 de mayo y el 5 de junio que volvieron a quemar parte de la catedral y su barrio sur.

   Dentro de un par de días comentaré algo sobre el Gran Reloj y la Torre de Juana de Arco. También sobre el Museo de Bellas Artes. Ahora comento un poco de la Catedral de Notre-Dame y la Abadía de Saint-Ouen. El día 17 hablamos de Saint-Maclou.

   La Catedral de Notre-Dame de Rouen:

Rouen
Catedral de Notre-Dame de Rouen

   Antes del edificio actual, dos catedrales se sucedieron en el mismo sitio:

  • una catedral de piedra, completada en 396 por el obispo Victrice, que trabajó allí con sus manos. Será devastado por los invasores normandos. Bajo tierra quedan importantes vestigios.
  • una catedral románica en 1063 por el arzobispo Maurille en presencia del duque Guillaume, el futuro conquistador. Sabemos que era grande y hermoso, y simplemente cubierto con un arco de madera. Solo queda la cripta, bajo el coro actual y bellos capiteles.

   En 1145, el arzobispo Hugues d’Amiens quería una catedral de piedra. Comienza la construcción de la actual catedral gótica. Los fieles vienen humildemente a aprovechar los carros pesados para ayudar a los trabajadores a construir la casa de Dios.

   La torre de Saint Romain, la fachada y parte de la nave se levantaron cuando, en 1200, un incendio destruyó el coro románico donde aún se celebraba el servicio. El trabajo se reanuda de inmediato y la nave puede albergar, en 1204, al rey de Francia, Philippe Auguste. Hacia 1250 se completó la catedral.

   Muy rápidamente se abren nuevos proyectos en la catedral: queremos que sea más grande, más hermosa, mejor iluminada. Las obras durarán tres siglos.

   Dañada durante las Guerras de Religión y la Revolución, Notre-Dame de Rouen casi será destruida por bombas y fuego durante la Segunda Guerra Mundial. El 26 de noviembre de 1999, sufrió una tormenta, perdiendo uno de sus pináculos que dañó severamente la bóveda. Pero siempre hay hombres valientes para darle vida nuevamente en el corazón de la ciudad.

   La catedral tiene forma de cruz, bordeada por pasillos a los lados y el coro donde se encuentra el Altar Mayor. Sus dimensiones son:

  • longitud total: 137 m
  • ancho de la fachada: 61.60 m
  • longitud de la nave: 60 m
  • ancho de la nave: 11.30 m
  • altura de la nave: 28 m
  • altura de la torre-linterna: 51 m
  • longitud del coro: 34.30 m
  • ancho del coro: 12.70 m
  • altura del Tour Saint Romain: 82 m
  • altura del Tour de Beurre: 75 m
  • altura total de la pluma: 151 m

   La nave está cubierta de bóvedas de crucería. Es la marca de una iglesia gótica. Las ojivas son dos arcos lanzados diagonalmente a través de la nave para sostener la bóveda. Donde se cruzan las ojivas, se ha colocado una piedra tallada: la piedra angular. Una de las piedras angulares representa a la Virgen María y al Niño Jesús. Todos los arcos de la bóveda descansan sobre los pilares y los empujan como para volcarlos.

   Para hacer el edificio más sólido, los arquitectos construyeron tribunas sobre los pasillos. Muy rápidamente, encontramos un sistema mucho mejor para garantizar el equilibrio: los contrafuertes voladores. En Rouen, la nave comenzó  alrededor de 1185, y los primeros pilares tenían cuatro niveles desde el suelo hasta las bóvedas: grandes arcadas, apertura de tribunas, triforium (paso en la pared para controlar la construcción) y ventanas altas.

   Los finos balaustres de los pilares son un recuerdo del incendio de 1200. En cada pilar, se proporcionaron tres columnas para recibir los arcos de la bóveda debajo de la galería. Se han vuelto inútiles, y los superamos con los cinco balaustres que llevan un pasaje pequeño y práctico adornando la mampostería. Aparecen  hermosas cabezas talladas como capiteles en el tercer nivel. Un detalle divertido nos dirá quién es: debajo de la cabeza de la mujer, unas tijeras cortan una sección del cabello del hombre. ¡Son Sansón y Dalila!

   Las capillas que bordean los pasillos se agregaron en 1270. Tres están iluminadas con hermosas vidrieras modernas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el pasillo sur fue destruido casi por completo. Solo una capilla permaneció en pie y sus dos contrafuertes resistieron el empuje de las bóvedas de la nave. En la capilla de Sainte Marguerite, los Rouennais aman mucho a la Virgen del Voto. Ella recuerda que en el siglo XVII, Marie había protegido a la ciudad de la peste. Durante los bombardeos de 1944, esta estatua permaneció en pie, en medio de los escombros.

   En el cruce del crucero se eleva una torre, llamada «Tour-Lanterne» porque sus ventanas traen mucha luz al centro de la catedral. Es una tradición normanda. Observad lo poderosos que son los cuatro pilares que la transportan, altos e imponentes en sus dos pisos: la llave de la bóveda de ojiva que cierra la ventana está a 51 metros del suelo. Este magnífico ejemplo del arte gótico del siglo XIII casi se extinguió en 1944: una bomba golpeó uno de los cuatro pilares que soportan el enorme peso de la flecha de hierro fundido en la parte superior de la torre. El coraje y el ingenio de los hombres logró salvar a la catedral de su ruina total. Desde 1966, el nuevo Altar Mayor ha estado aquí, en el corazón de la catedral. La misa se celebra frente al pueblo: los sacerdotes y los fieles pueden participar mejor en los oficios.

   El coro es la parte más sagrada de la catedral. También es uno de los más bellos por su elegancia y su tamaño. A diferencia de la nave, tiene columnas en lugar de pilares rodeados por balaustres. Tres niveles en lugar de cuatro. Como en la nave, las ventanas altas se ampliaran en los siglos XIV y XV para dar más luz. Después del bombardeo de 1944, los muebles del coro fueron rehechos. El altar mayor es una mesa de mármol apoyada por los símbolos de los Cuatro Evangelistas que escribieron la vida de Jesús. El Gran Cristo que domina el altar, muy dañado por las bombas y cuidadosamente, restaurado, ha recuperado su lugar de honor en el coro. El trono del obispo dice en latín «cátedra». La catedral es la iglesia donde el obispo, sucesor de los apóstoles, se sienta a la cabeza de la iglesia local.

   Alrededor del coro, el ambulatorio está iluminado por vidrieras muy preciosas, intactas en sus ventanas originales. ¡Datan de 1220-1230! Fijaos: en el siglo XIII, las vidrieras a todo color, predominantemente azules y rojas, consisten en medallones de varias formas, que presentan escenas con pequeños personajes que se pueden leer como un cómic. Los analfabetos podrían  así aprender la Biblia, la vida de los Santos y especialmente la de Jesús. Se encuentra el vitral de la Pasión (a la derecha de la capilla de la Virgen), la última Cena y el Lavado de los pies. Otra vidriera está firmada: «Clément, vidriero de Chartres». Todas fueron ofrecidas por las Corporaciones (oficios), albañiles, esquiladores que se representaban a sí mismos.

   El ambulatorio contiene las tumbas de varios duques de Normandía. La estatua reclinada de Rollo, destruida durante la guerra, es solo una copia. Miremos la de Ricardo Corazón de León, que contiene solo su corazón. El duque está representado joven y guapo. Sus ojos están abiertos, lo que significa que aunque creas que está muerto, está vivo para siempre y contemplando la luz eterna. Sus pies descansan sobre un león, un símbolo en la Edad Media de la Resurrección. La tumba de Henri el Joven es muy similar a la de su hermano Richard Coeur de Lion. También data del siglo XIII. En el norte, obra del siglo XIV, la de Guillaume Longue-Epée, hijo de Rollon. Su cara envejecida, arrugada. El artista quiere representar, ya no el ideal, sino la realidad. Sin embargo, los ojos están abiertos: ¡Dios ya lo ha levantado!

   Incrustado en la pared de la capilla de la Virgen, ¡hay una tumba extraordinaria! No está enterrado ahí ni un rey ni un duque, sino un arzobispo de Rouen, Hughes d’Amiens. Debajo de una arcada llena de ángeles, la figura recostada usa la mitra, el anillo y el báculo, símbolos de su autoridad. Es la estatua reclinada más antigua conservada en Francia. Data del siglo XII… ¡es más antigua que la Catedral! Antes del incendio de 1200, se colocó en la cripta románica. Al reconstruir el edificio, esta hermosa tumba recibió un lugar de honor, cerca del coro y el altar.

   La capilla de la Virgen: los normandos aman mucho a la Virgen María. La capilla donde vienen a rezar se vuelve demasiado pequeña. Fue reconstruida en 1302, más larga (25 metros), más alta y sobre todo más brillante. Vea cuán anchas y altas son las ventanas. Para sostener el vitral, las ventanas están forradas con una red de piedra que, en la parte superior, forma rosetas con 4 ó 5 pétalos redondeados. Es la marca del siglo XIV, el gótico radiante. Las vidrieras también cambian: sobre un fondo claro con bordes de colores, se destaca, en el centro, un majestuoso arzobispo, de pie, debajo de un arco. Hay que tener en cuenta los nuevos colores: azul claro, amarillo … Detrás del altar, un gran retablo tallado en el siglo XVII en honor de María, enmarca la Adoración de los Pastores. Es obra de un gran pintor: Philippe de Champaigne.

   Muchos arzobispos y señores están enterrados en la capilla de la Virgen. Dos tumbas son muy famosas: datan del siglo XVI, la época del Renacimiento. La tumba de los Cardenales de Amboise es un monumento de mármol, esculpido con una riqueza increíble, a la moda italiana. Los dos arzobispos (tío y sobrino) están representados aquí, ya no como «recostados» sino como «oraciones», humildemente arrodillados, con las manos juntas. Sus Santos Patrones los acompañan con su oración. Enfrente, la tumba de Louis de Brézé, Grand Sénéchal de Normandie, ilustra el segundo Renacimiento que imita la antigüedad grecorromana. El hombre muerto se representa dos veces: como un jinete brillante vestido con su armadura debajo de un arco triunfal y, debajo, en un cadáver casi desnudo, rodeado por su viuda (Diane de Poitiers) y la Virgen María. El escultor quiere decirnos: los honores de la tierra conducen a la muerte. Lo que importa entonces es la oración de nuestros amigos a la Virgen: «Santa María, ruega por nosotros a la hora de nuestra muerte».

   En 1280, se abrió un hermoso pórtico tallado en cada brazo del crucero: el de Calende en el sur, el de Libraires en el norte. El interior de los pórticos está marcado por un gótico radiante. En el siglo XIV, no había más paredes desnudas: todo el complejo estaba cubierto de esculturas. Como en la Capilla de la Virgen, queremos mucha luz: entonces, el triforium se convierte en un «tragaluz» con ventanas. Arriba se abre un enorme rosetón. Entre todas las ventanas que iluminan el crucero, la más famosa, a la izquierda del pórtico de Calende, data del Renacimiento. Cuenta la vida de San Román y las virtudes que practicó. En el siglo XVI, las vidrieras son grandes cuadros, en colores deslumbrantes. En la capilla de Santa Juana de Arco, hermosas vidrieras modernas ilustran la vida de la Santa y su martirio en la hoguera en Rouen.

   Siempre ha habido órganos en la catedral, desde finales del siglo XIV. El instrumento actual fue completamente renovado en 1956, ya que el antiguo fue destruido durante la Guerra, y la caja del órgano, esculpida en 1760, fue rehabilitada. Los grandes órganos, que apoyan la canción y la oración, contribuyen mucho a la belleza de los oficios de la catedral. En el coro, un órgano de Cavaille-Coll, quien en 1896 lo instaló en la sala de estar de Albert Dupré. Su hijo Marcel Dupré lo ofreció a la catedral en 1945, reemplazando al órgano Ducroquet que un bombardeo había destruido en 1944.

   La fachada occidental: es muy famosa. Claude Monet la pintó a todas las horas del día. Muy ancha, más de 60 metros, está ricamente decorada. Se puede leer toda la historia del arte gótico aquí.

   La Torre de Saint Romain, simple y robusta, data del siglo XII, al igual que los dos pequeños pórticos. El piso superior de la torre, levantado en el siglo XV, fue incendiada en 1944 y reconstruida de modo idéntico. Sobre los pórticos se agregaron nichos y estatuas en el siglo XIV, la era del «gótico radiante». La Torre de la derecha, construida en el siglo XV, de 75 metros de altura y terminada con una hermosa corona de piedra, se llama  la Torre de Beurre. Finalmente, a principios del siglo XVI, se tuvo que reconstruir toda la parte central de la fachada: el gran pórtico coronado por un magnífico rosetón. Es la marca del último período del gótico, el «gótico extravagante».

   Fachada occidental: igual que las vidrieras, las esculturas de la catedral cuentan la vida de los santos.

   En el pórtico de la izquierda, el martirio de San Juan Bautista. El rey Herodes lo había encarcelado porque el santo le reprochó que se había casado con Herodías, esposa de su hermano. Durante una fiesta, Salomé, hija de Herodías, baila para los invitados. Empujada por su madre, pidió la cabeza de Juan Bautista como recompensa. Un verdugo decapitará al santo en su prisión. En el centro de la escena, Salomé le da a Herodías, en una bandeja, la cabeza del mártir.

   En el pórtico central, dedicado a María, está tallado el árbol de Jesé, el árbol genealógico de Jesús. En el Evangelio, a menudo se le llama a Jesús «hijo de David». El padre del rey David es Jesé, que lo vemos en primer plano. Un árbol sale de su lado en cuyas ramas están representados los antepasados de Jesús y María.

   Los contrafuertes y gárgolas: yendo por la catedral hacia el sur (rue du Change), mira los contrafuertes voladores. Vea cómo sus poderosos brazos pasan por los pasillos para sostener la nave y oponerse al empuje de las bóvedas. Estas piedras talladas de monstruos haciendo muecas que sobresalen de la pared se llaman gárgolas. Se usan para escupir agua de las canaletas lejos de la pared.

   El pórtico de Calende: la fe de los cristianos se basa en la Pasión de Jesús (su muerte en la cruz por el amor de todos los hombres) y su resurrección. Todo esto se puede leer sobre la puerta del Calende como una tira cómica.

   Hay tres registros de altura. En el registro del medio, de izquierda a derecha: arresto de Jesús. Judas lo traiciona con un beso y luego, desesperado, se ahorca. Jesús es azotado por los soldados. Lleva su cruz y conoce a María, su madre.

   El escultor coloca la Crucifixión de Jesús en la parte superior para mostrar su importancia.

   En el registro inferior, de izquierda a derecha: las santas mujeres encuentran la tumba vacía. Jesús resucitado se le aparece a María Magdalena. Él libera a Adán y a todos los justos del infierno. Entonces es Ascensión. Finalmente, Pentecostés, es decir, la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles.

   El pórtico des Libraires: aquí se representa el Juicio Final, la resurrección de los muertos, vencida por la separación de lo bueno y lo malo. En la Edad Media se tenía particular miedo al infierno. El escultor nos muestra a los malditos torturados por los demonios. En el cielo, por el contrario, vemos a los elegidos coronados por los ángeles. Reconocemos entre los buenos y los malos, un Papa y un obispo. Esto significa que Dios nos juzga por nuestras acciones y no por nuestro rango. A cada lado del pórtico, la pared está llena de pequeños medallones, tallados en cinco registros. Todos son diferentes. En el registro superior, a cada lado de la puerta se cuenta la creación del mundo, del hombre, el pecado de Adán y Eva que luego son expulsados del paraíso terrenal, y luego su vida en la tierra hasta la muerte de Abel asesinado por su hermano Caín. Los medallones de los otros cuatro registros son sorprendentemente divertidos, muy divertidos. Se encuentran una cerda con dolor de muelas, una cabra o un león con cabeza humana. Estos medallones, tan expresivos y variados, son una de las celebridades de la catedral de Rouen.

   La flecha: desde el siglo XIII, Notre-Dame de Rouen tenía, sobre la Torre de la Linterna, una alta aguja de madera cubierta de plomo. Destruida por el fuego en 1514, fue reemplazada por una pirámide de madera que a su vez se quemó en 1822, alcanzada por un rayo.

Rouen
Rouen

   El arquitecto Alavoine decide construir una aguja de hierro fundido, la que tenemos ante nosotros. ¡Fue muy atrevido! El hierro fundido era un material nuevo en ese momento. Tiene la ventaja de ser más ligero y menos costoso que la piedra y de no prenderse fuego como la madera. Pero, ¿será capaz de resistir el desgaste del tiempo, la fuerza del viento?

   Uno de los pináculos que lo rodea cayó de hecho por una tormenta el 26 de diciembre de 1999, dañando la bóveda y los sitios del coro.

   ¡Alavoine se arriesga! Dibuja una flecha calada, transparente en estilo gótico. Comenzada en 1830, las obras no terminaron hasta 1884, con la instalación de los hermosos pináculos de cobre que marcan las cuatro direcciones. Es la aguja más alta de Francia: lleva el gallo y la cruz, y termina a 151 metros del suelo. En la ciudad se puede ver desde casi todas las partes. Nos invita a levantar los ojos al cielo.¡Nos recuerda que Dios vive con nosotros, en el corazón de la ciudad!.

   La otra visita obligada es la Abadía de Saint-Ouen, una obra de arte gótico única, toda en vertical, bañada de luz por los inmensos cristales que en los muros exteriores constituyen la más rica colección de vidrieras del siglo XIV en Francia.

   La iglesia de la abadía de Saint-Ouen y el antiguo monasterio de los monjes, actual Ayuntamiento, son los espléndidos testimonios de la existencia de esta abadía, el monasterio más rico de Normandía en su tiempo.

   Sarcófagos y objetos preciosos descubiertos  en el siglo XIX atestiguan la presencia de una necrópolis en el sitio de la abadía actual desde el siglo VI. La antigua Basílica de San Pedro, construida en vida del obispo San Ouen (641-684), se dedica a su culto y se convierte en centro de peregrinación. En el siglo VIII, el arzobispo de Rouen, Rémy, presenta la orden benedictina en Saint-Ouen y funda la abadía. En el siglo IX, debido a las invasiones vikingas, los monjes se exilian, guardando las  reliquias de su santo. No volverán hasta después de la creación del ducado de Normandía en el año 911.

   La vida de San Ouen: Dadon, futuro Saint Ouen, joven aristócrata, es enviado en su adolescencia a la corte de Clotaire II para perfeccionar su educación. Allí se hace amigo de personajes piadosos que como él, ocuparán cargos en la iglesia de la Galia, como Wandrille y Philibert. El rey Dagoberto I le encomienda la responsabilidad del refrendo, una de las funciones más altas del reino, teniendo la custodia del sello real. En 641, después de la muerte de Dagoberto, se convierte en obispo de Rouen. Bajo su episcopado se crean los monasterios de Fécamp, Pavilly y Montivilliers, y las grandes abadías de Jumièges y Saint-Wandrille.

   La abadía y sus iglesias.

  • Iglesia románica: gracias a las donaciones de los primeros duques de Normandía, en el siglo XI, nuevos edificios monásticos son erigidos así como una gran iglesia románica, en el sitio de la Basílica, por el abad Nicolás de Normandia. Violentos incendios en los siglos XII y XIII dañan la iglesia de la abadía  y los edificios monásticos. Mientras se reconstruyen, como el claustro y el muro circundante a la abadía, el ábside de la iglesia  se derrumbó en 1318. Solo la Torre de los Clérigos se conservará (ahora visible en los jardines del ayuntamiento). La iglesia de Sainte-CroixSaint-Ouen como en otras abadías de Rouen, fue la iglesia de los feligreses, colocada inicialmente dentro de la iglesia de la abadía; parte del edificio estaba reservada para los monjes. Ante el estado ruinoso de la iglesia de la abadía, se decidió en 1339 construir una pequeña Iglesia al sur de la abadía. Fue destruida en 1795.
  • Iglesia gótica: en el siglo XIV, la abadía alcanzó el apogeo de su prosperidad bajo el abad Jean Roussel, llamado ‘Marc d’Argent‘, entonces jefe de uno de los monasterios más rico de Normandía. De este modo, en 1318, puede emprender la construcción de una iglesia gótica grandiosa, cuya construcción durará dos siglos. En 1339, el coro se levanta, se levanta la bóveda y se hacen las vidrieras, el crucero y el primer tramo de la nave. La Guerra de los Cien Años ralentiza las obras y a mediados del siglo XV, se completa el crucero y la torre central comienza hasta el primer piso. La nave está hecha en secciones sucesivas durante la segunda mitad del siglo XV y la primera mitad del siglo XVI, terminándose en 1549. El pórtico occidental, sin embargo, queda sin terminar, con sus dos torres llegando hasta la altura del rosetón. Las guerras religiosas de 1562, y el abuso de la orden, por abades «commendionnaires» con necesidades costosas, conducen a la decadencia de la abadía. En 1660, la recuperación de la abadía por los monjes mauristas devuelve un resplandor intelectual a la abadía. La iglesia gótica, sin embargo, no es objeto de ningún trabajo. En el siglo XVIII, se da prioridad a los edificios monásticos. Después de la disolución de la Congregación de Saint Maur en 1790, los monjes son expulsados. Durante la revolución la abadía se convierte en taller de forja para la fabricación de armas pero, en 1801, es devuelta al clero católico. En el siglo XIX el movimiento  romántico y el interés renovado por los monumentos góticos conducen a la decisión de reconstruir la fachada occidental. Después de muchas controversias sobre el tema de la destrucción de los  cebadores de las torres del siglo XVI el proyecto del arquitecto Grégoire es detenido. La construcción terminada en 1851 es objeto de muchas críticas, como la creación de un pórtico colosal y torres laterales que enmascaran la torre coronada. Hoy, la abadía permanece dedicada al culto; extensamente abierto al público, también es lugar de eventos culturales.
  • La abadía benedictina y los edificios monásticos: los monjes de la abadia de Saint-Ouen siguen la regla de Saint-Benoît de Nursie, escrita a finales del siglo V bajo el nombre de la Orden Benedictina. Bajo la autoridad de un abad, llevan una vida equilibrada según un ritmo de vida diario dividido en 3 partes : 8 horas de oración, 8 horas de trabajo y 8 horas de sueño. La organización de la abadía permite a los monjes poder mantenerse a sí mismos: ellos cultivan la tierra circundante, propiedad de la abadía, así como los jardines del monasterio; tienen una panadería y una enfermería. Además, los monjes desarrollan una vida intelectual gracias a su fondo amplio de manuscritos. Algunos de ellos, llamados «monjes copistas», copian obras de la antigüedad y así transmiten el conocimiento. Otros mantienen las cartas de la abadía, títulos de propiedad, etc. Los edificios monásticos están dispuestos en general de acuerdo a un mismo plan: un cuadrilátero limitado por la iglesia, el refectorio, la biblioteca o scriptorium, la sala capitular y el dormitorio en los pisos superiores. Estos edificios están interconectados por una galería llamada claustro con un jardín de hierbas medicinales y un pozo en el centro. Más allá,  hay graneros, un horno, talleres, establos, estanque de peces, la entrada del hotel para recibir amigos, peregrinos, transeúntes y a veces proscritos; cerca de la iglesia, el cementerio. Más tarde, cuando el abad se convierte en un poderoso personaje, se construirá un hogar particular, separado del centro del monasterio. Entonces, en 1502, Antoine Bohier, abad de Saint Ouen, construirá el palacio de la abadía, de ladrillo y piedra, combinando decoraciones gótica y renacentista. En el siglo XVIII los monjes mauristas emprenden la reconstrucción de los edificios del monasterio. Ellos no vacilan en destruir parte de la casa abadía para construir un nuevo alojamiento, el actual Ayuntamiento. Comienza el trabajo en 1753 bajo la dirección del arquitecto Defrance y se acaba con el arquitecto Le Brument. En 1787, los monjes tienen otro edificio elevado, paralelo a la iglesia, para reemplazar el antiguo refectorio, tan destruido como la industria hotelera y parte del claustro; pero la revolución interrumpe el trabajo.

  • Todo el edificio está arqueado con ojivas cruzadas cuyos empujes se distribuyen en los pilares y son reforzados por fuera del edificio con contrafuertes voladores. La transferencia del peso de la bóveda está favorecido por la utilización del arco quebrado. Este técnica de construcción, característica de la arquitectura gótica, permite muros y la instalación de ventanas altas que otorgan gran luminosidad. En la nave, el efecto de esbeltez es acentuado por la multiplicación de líneas verticales y la ausencia de capillas en los pasillos, así como por la elevación de la iglesia en tres niveles: las grandes arcadas con arcos rotos, el triforium y ventanas altas.
  • Las vidrieras: también presentan una unidad en la composición del decorado y el programa iconográfico. Al nivel de las capillas del coro y pasillos de la nave, pequeñas escenas coloreadas en un entorno arquitectónico destacar sobre un fondo de marquesinas claras llamadas «grisailles». Estas pequeñas escenas dedicadas a la vida de los santos venerados por los monjes, ofrecen una decoración continua ya que están colocadas a la misma altura. En las ventanas altas, grandes personajes aparecen sobre un fondo de grisailles: patriarcas y profetas del Antiguo Testamento; al norte, apóstoles; abades y obispos de la Iglesia al sur.
  • El coro: parte sagrada de la iglesia reservada para los monjes, el coro ha conservado sus puestos (asientos de madera fijos) en dos filas. Contiene en una capilla las tumbas de tres arquitectos de la iglesia. Las capillas que se abren sobre el ambulatorio conservan sus vidrieras del siglo siglo XIV . Por encima de las grandes arcadas, debajo del triforium, sobreviven pinturas murales del siglo XIV que representan ángeles musicales. Las vidrieras superiores, con el Cristo en la cruz, destruidas durante la revolución, datan de los años 60 y son obra de Max Ingrand. Especial atención a las verjas forjadas del siglo XVIII  y el altar mayor en latón dorado de 1885.
  • Los brazos del crucero: están decoradas con rosas incluyendo las cristaleras del siglo XV: la jerarquía celestial está representada al norte , el árbol de Jesé al sur. En el brazo norte, una puerta da a una de las cuatro galerías del claustro . La rosa en la fachada occidental recibió un techo de cristal en 1992. Abajo, el órgano de Cavaillé-Coll (clasificado como Monumento histórico en 1976) se instaló en 1890 en una balaustrada de 1630 (clasificada Monumento Histórico en 1970); el instrumento tiene notoriedad internacional y se ha utilizado en muchas grabaciones.
  • En el exterior; la fachada principal, con una serie de contrafuertes, pilares rematados con pináculos donde gárgolas desbordándose ofrecen una arquitectura ligera. Está dominada por la torre coronada que se eleva a una altura de 80 metros sobre el suelo, con su encaje de esculturas extravagantes. Contiene el campanario.  Durante la noche del 30 al 31 de diciembre de 1926, un violento incendio destruyó el  ayuntamiento, excepto la sala del consejo municipal y la sala de matrimonio (actual Salón Luis XVI). Muchas pinturas se guardan, así como estatuas, incluyendo una  de Luis XV en mármol blanco. Pero la hermosa escalera de honor, doble revolución de 1772, es destruida, así como paneles, muebles y piezas de archivo. A partir de 1928, el edificio es reconstruido prácticamente idéntico por el arquitecto Edmond Lair. Durante la guerra de 1939-1945, una bomba destruye completamente la escalera sur que no será reconstruido. En la liberación, el 30 de agosto de 1944, la tricolor es izada en el frontón central del Ayuntamiento. Desde la posguerra hasta la actualidad, se realizan trabajos de desarrollo y decoración, como el mecanismo de reloj hecho visible en la galería en el primer piso y la transformación de la sala du Conseil municipal por Maxime Old en 1961, decorador renombrado que participó en el diseño interior del paquebote La France. Hoy, la planta baja aloja servicios administrativos locales. La escalera central donde se encuentra la estatua de Luis XV , que nos lleva al primero piso y la oficina del alcalde, tiene carpintería del siglo XVIII y muebles de marquetería del siglo XIX. En el ala norte, la sala del Consejo Municipal y sus dos salas de comisiones están precedidas por oficinas adjuntas. El ala sur da al jardín, con el salón de bodas con su revestimientos y un busto de Marianne fechado en 1882 por Paul Lecreux, y al lado, el salón de recepción Luis XVI. Para mejorar el Hotel de Ville, la plaza se abre perforando la rue de la République en 1850, y la creación de la rue Thiers (actual rue Jean Lecanuet) en 1861. Luego, en 1865 es la inauguración de la estatua de Napoleón por el escultor Gabriel-Vital Dubray, homenaje indirecto a Napoleón III. Con la finalización de la fachada occidental de la abadía de Saint-Ouen se acabará la fisonomía de la Place de l’Hotel-de-Ville, completada en 1850.
  • Jardines de la abadía y el jardín del ayuntamiento: los jardines de la abadía del siglo XIV incluían sin duda una jardín en el centro del claustro, compuesto de arbustos y plantas aromáticas y más allá un huerto y diferentes plantas. Durante el renacimiento, con la construcción del palacio abadial, los jardines, delimitados por el muro circundante de la abadía, del que sobreviven algunas piedras, se extiende hacia el norte hasta la calle Bourg l’Abbé. Los jardines de la abadía son distintos: el jardín del palacio de la abadía, el jardín de monjes y el jardín del claustro según los dibujos siguen la moda. Estos son en el renacimiento parterres, arboles y huertos con quioscos de estilo italiano, con cenadores, fuentes, enrejados, pajareras. Luego, en los siglos siguientes dan paso a un dibujo simplificado más nítido y directo durante la revolución; los jardines se siguen utilizando como huertos o parcelas de verduras para residentes del barrio. En el momento en el que el Ayuntamiento de Rouen se instala en el antiguo monasterio de los monjes, se decide crear un jardín público. El arquitecto de la ciudad, Bouet, es responsable de establecer el diseño que lo convertirá en un jardín ‘a la Francés’, con sus callejones regulares y sus macizos de flores simétricos. Luego plantamos tilos y castaños y el jardín es inaugurado en 1806. Una ordenanza de la autoridad municipal indicará que ‘deberá entrar al jardín vestido decentemente y sin pretexto en ropa de trabajo’, más tarde la prohibición se lleva a la ‘tapa de algodón’. En 1808, una cuadrícula permite la apertura suroeste del jardín que toma el nombre oficial en 1822 de ‘Hotel Garden de la ciudad’. Durante el XIX siglo, se hacen ajustes como la instalación del meridiano esculpido por Slodtz, un kiosko de música demolido en 1950, la ampliación del jardín hacia la rue des Faulx y la instalación de una verja a su alrededor. En 1861, la bajada del nivel del jardín solicitado por el alcalde Verdrel permitirá mejorar la iglesia y el Ayuntamiento. Entonces se instalan estatuas de bronce, ofrecidas por el estado, que serán robadas por los alemanes; sobrevive la obra del escultor Schoenewerk, ‘El secuestro de Déjanire’, en el centro del estanque y el busto del poeta belga Verhaeren, trágicamente muerto en Rouen en 1916. La estatua en piedra de Rollo, jefe vikingo noruego y primer duque de Normandía en el 911 será erigida en 1885.  Después del incendio de 1926,  la distribución del jardín se vuelve a dibujar; el período de posguerra verá la reanudación de trabajos realizados para el público: cajas de arena para niños, pequeño teatro verde desaparecido en 1981 debido a la acústica y el mal tiempo. Obras de rehabilitación del barrio al norte del jardín, en los años 80, permiten además su ampliación en 8000 m². Hoy, este jardín es tanto un paso de peatones entre varios barrios como un lugar donde venimos a relajarnos. Este espacio verde en el corazón de la ciudad, abierto las 24 horas, ofrece al público sus céspedes, su estanque y sus parques infantiles, en un entorno donde se muestran los principales puntos de referencia de la historia de la ciudad.

   Tras cenar relajadamente, y dando un paseo, nos acercamos a la catedral, y con varios miles de personas alrededor, vemos dos audiovisuales que recogen la historia de las civilizaciones, y en concreto, la historia de Normandía, de la que ya hemos aprendido bastante esto últimos días. Volvemos sin prisa a Moulineaux a descansar.

Imágenes del día

Honfleur
Honfleur

Montivilliers
Montivilliers

Étretat
Étretat

Criquetot-l'Esneval
Criquetot-l’Esneval

Rouen
Rouen

Día 15 de agosto. Moulineaux – Honfleur – Montivilliers – Étretat – Criquetot-l’Esneval – Rouen – Moulineaux

Ruta día 15
Ruta de la jornada 15